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el mercado local. Colombia presenta una situación en exportaciones de aceite de palma, similar al promedio de la región.

• Los países latinoamericanos aparentemente tienen mayores costos de producción de aceite palma que los principales productores mundiales, Malasia e Indonesia, entre otras cosas, por las economías de escala que han logrado esos países. Algunos indicadores señalan que la producción de aceite de palma en Colombia es más costosa que la producción de aceite de palma en Malasia (22%), e Indonesia (77%); e incluso que la producción de aceite de soya en Argentina y Brasil (28%), dos de los líderes mundiales en esta oleaginosa. Por el contrario, Estados Unidos y la Unión Europea, dos de los grandes formadores de los precios internacionales de los aceites y grasas, por el tamaño de su sector productivo y de su mercado, tienen altos costos de producción para su oferta de aceites y grasas. En el comparativo con Colombia, los costos de producción del aceite de soya de Estados Unidos y del aceite de colza de la Unión Europea son 57% y 40% más altos, respectivamente, que los del aceite de palma colombiano. Algo similar ocurre con China e India, dos de los grandes compradores mundiales de aceites y grasas, cuyos costos de producción para el aceite de colza superan en 68% y 70%, respectivamente, el costo del aceite de palma de Colombia.

• Dado los altos costos incurridos en la producción, Estados Unidos y la Unión Europea, por ejemplo, apoyan su producción de oleaginosas con cuantiosos subsidios y ayudas internas. Algunos estudios indican que los apoyos en dichos países representan más del 25% del ingreso de los agricultores de esos productos. Argentina y Brasil, si bien no cuentan con las tesorerías de los países desarrollados para otorgar cuantiosos subsidios y ayudas internas, han manejado una política cambiaria que le ha dado una alta competitividad a sus sectores productivos y a sus exportaciones, a través de grandes devaluaciones. En el caso de China e India, importadores netos de oleaginosas, la sostenibilidad de sus producciones locales está dada a través de fuertes controles y restricciones a la importación de aceites y grasas, y de aranceles altos, que en muchas ocasiones superan el 60%.

• La competitividad de los aceites y grasas a nivel mundial no solo está determinada por los costos de producción de los productos o de los países de donde proceden, sino también por un conjunto de políticas públicas que los gobiernos de muchos de los principales países productores y consumidores adoptan para apoyar y proteger a sus sectores productivos.

• En Colombia los aceites y grasas son extraídos principalmente de cuatro productos vegetales: palma africana, soya, semilla de algodón y ajonjolí. El más importante en términos de área, producción y rendimiento es la palma africana.

• La Cadena de oleaginosas, aceites y grasas en Colombia es netamente importadora, presentó una balanza comercial negativa durante todo el periodo analizado. Los únicos productos en que el país es autosuficiente, son los derivados de la agroindustria palmera.

• El aceite crudo de palma es el producto más importante en términos de producción, exportaciones y consumo. Sin embargo, es importante resaltar el rápido avance que han tenido el fríjol soya y el aceite crudo de soya (sustituto perfecto del de palma) importados en el mercado interno.

• El Fondo de Estabilización de Precios ha sido el principal mecanismo que ha garantizado el ingreso del sector palmero al mercado externo. Según algunas estimaciones su eliminación conduciría a una reducción de 28% en las exportaciones de aceite de palma.

• La alta dependencia del sector del FEP, genera serias inquietudes para el futuro de la palma en Colombia, si se tiene en cuenta que a mediano y largo plazo los mecanismos de protección tenderán a desaparecer por efecto de los Acuerdos de libre comercio.

Además, dichos procesos conducirán a que los precios nacionales tiendan a la baja, pues se formarán más por precios internacionales (estos últimos han descendido en términos reales a una tasa del 2,8% anual desde 1950 según cálculos de LMC). • El análisis de los indicadores de competitividad revelan a los productos vinculados a la

agroindustria palmera como los más competitivos de la Cadena, sin embargo es inquietante la ausencia de competitividad tanto en precio como en costo respecto a los principales productores, más cuando no está claro el futuro del FEP, instrumento fundamental en el incremento de las exportaciones durante los últimos años.

13. Bibliografía

• Departamento Nacional de Planeación. Análisis de cadenas productivas, generalidades de la Cadena de Oleaginosas. En: www.dnp.gov.co/01_CONT/POLITICA/Cadenas _Productiva.htm

• FEDEPALMA. Guía para el nuevo palmi9cultor. • FEDEPALMA. Revista El Palmicultor. Varios números.

• FEDEPALMA. Visión y Estrategias de la Palmicultura colombiana: 2000-2020.

• FEDEPALMA – COAGRO. Protección efectiva de cada uno de los procesos productivos de las tres cadenas principales que se derivan de las semillas oleaginosas y los aceites y grasas. 1993.

• Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. Anuario Estadístico 2004.

• ROLDAN, Diego y Hugo Navarro. Estructura del acuerdo de competitividad para la Cadena de semillas oleaginosas, Aceites y Grasas. Diagnostico de la Cadena. IICA. 1997.

• TORRES, Viviana. Eslabon industrial de aceite y grasas. Cadena de Oleaginosas, Aceites y Grasas. 2000.

• TUDELA, Walter; Ramón Rosales y Henry Samacá. Análisis Económico del fondo de estabilización de precios en el mercado de aceite de palma.

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