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Proteger y proporcionar seguridad ante los riesgos para la salud.

de salud pública moderno, innovador y transparente que dé respuesta a las nuevas situaciones y que sea

VIII.3. Proteger y proporcionar seguridad ante los riesgos para la salud.

Este área de intervención engloba las metas referidas a los aspectos en que la responsabilidad principal de intervención corresponde a las Administraciones públicas en la tutela y vigilancia de las condiciones de salud y seguridad de los productos y servicios, así como de preven- ción de los riesgos e intervención para reducir los daños en situaciones de crisis.

Debido a los cambios que se están produciendo en nuestra sociedad, tanto en los riesgos y problemas de salud, como en la sensibilidad social ante los mismos, es preciso adecuar los servicios de salud pública para dar res- puesta a nuevas demandas y retos.

En el aspecto organizativo son necesarios instrumentos que faciliten las actuaciones de las instituciones que protejan la salud, así como la rápida movilización de recursos para responder a situaciones críticas.

Las actuaciones en la protección de la salud presentan cada vez mayor com- plejidad. Por eso toma cuerpo la incorporación de la salud pública basada en la evidencia. La protección de la salud implica disponer de equipos cua- lificados e incorporar rápidamente conocimiento de expertos y comités de ayuda a la toma de decisiones.

La protección de la salud es un aspecto importante dentro del marco de la protección de los consumidores. Cuestiones como la publicidad engañosa acaban representando un riesgo para la salud. Es el caso de la promoción de tratamientos (productos milagro) o terapias sanitarias alternativas de importantes implicaciones sociales y sanitarias. El problema se ha ampliado por la utilización de las nuevas terapias y los reclamos de belleza, deportes (ocio) y bienestar, que potencian la búsqueda de soluciones rápidas.

La importancia que está adquiriendo este tema aconseja una actitud vigi- lante por parte de los poderes públicos para la detección de problemas y la adopción de la iniciativa.

Servicios de salud pública

Crisis sanitarias

De forma especial, en la higiene de los alimentos se adopta el “princi- pio de precaución”, progresivamente asumido como criterio en las polí- ticas de salud pública. Dicho principio propugna que, en ausencia de conocimiento científico suficiente sobre los riesgos para la salud de un determinado contaminante o factor ambiental, se opte por considerarlo no seguro para el medio ambiente o la salud humana; al menos hasta disponer de mayor información.

Además de una mejora constante en la disponibilidad y calidad de los ali- mentos, se impone la progresiva concentración de canales de distribución y movimiento transnacional, dentro del mercado único europeo y con ter- ceros países. Es lógico por ello que la normativa aplicable sea fundamen- talmente la Comunitaria, en la que además del principio de precaución, destaca el análisis de riesgos, como base de la política sobre seguridad alimentaria, y el de recorrido del producto desde su origen hasta que llega al consumidor.

Otro aspecto en el que se observa un cambio general es el relativo al medio ambiente. El impacto humano sobre el mismo es mayor que nunca, con efectos en el cambio climático, depleción de la capa de ozono, pérdida de biodiversidad, disminución de la disponibilidad de agua no contaminada y diseminación de compuestos químicos bioacumulables, como varios com- puestos orgánicos semivolátiles o metales pesados.

Aunque estos efectos son globales, tienen efecto local y acompañan a otros problemas de gran sensibilidad social, como la contaminación atmosférica y acústica de las ciudades y núcleos próximos a zonas industriales.

La vigilancia de sus posibles efectos sobre la salud, la gestión y comunica- ción de riesgos se convierten en fundamentales para la autoridad sanitaria, que debe dar respuesta a la demanda de una sociedad cada vez más infor- mada y garantizar la competencia científico-técnica de sus actuaciones. La educación sanitaria ha de jugar un papel importante para que la población tenga el conocimiento adecuado sobre el riesgo y las formas de prevenirlo. Esto contribuye a la autonomía en las decisiones y hace que pueda contri- buir a la gestión del riesgo.

Higiene de los alimentos

Medio ambiente

Enfermedades transmisibles

Si bien muchas de las intervenciones de protección de la salud son “invisi- bles” para los ciudadanos, contribuyen notablemente a la percepción de seguridad, si su desarrollo es correcto. En cambio, generan una importante alarma social cuando los riesgos no pueden ser adecuadamente controla- dos, o cuando la opinión pública aprecia actitudes vacilantes o de descoor- dinación entre los poderes públicos. En este sentido, además de incorporar nuevas acciones al ámbito de la salud pública es preciso mantener el con- trol y la eliminación de las enfermedades transmisibles y estar preparados para responder adecuadamente a las situaciones emergentes.

Proteger y proporcionar seguridad ante los riesgos

para la salud.

Objetivo 9:

Asegurar una protección eficaz y equitativa de la salud en las situaciones de crisis.

Estrategias:

1. Desarrollar e implantar el Sistema Integral de Alerta y Crisis Sanitaria.

2. Potenciar la detección e intervención de calidad ante las alertas sanitarias.

3. Ampliar los planes de gestión de crisis incorporando mecanismos de coordinación intersectorial.

4. Participar en el desarrollo de la Ley de Gestión de Emergencias en Andalucía (en lo que se refiere a protocolos comunes para la evaluación, gestión y comunicación de los riesgos para la salud).

5. Desarrollar acciones tendentes a disminuir la dispersión provincial (año de referencia 2002) del Indicador Sintético de Calidad de la Investigación de cada brote epidémico.

Factores clave de éxito:

1. Alta sensibilidad y rapidez de respuesta del Sistema Integrado de Alertas.

2. Actuar con adecuados niveles de organización y calidad científico-técnica en la respuesta a los brotes epidémicos.

3. Preparación del Sistema Sanitario para la adecuada gestión de las crisis de salud.

4. Cooperación intersectorial en la gestión de crisis (preparación, respuesta y recuperación).

Criterios de evaluación e indicadores:

1. Porcentaje de alertas detectadas fuera del sistema.

2. Tiempo de respuesta a las alertas.

3. Puntuación del Indicador Sintético de Calidad de la Investigación de cada brote epidémico.

Proteger y proporcionar seguridad ante los riesgos

para la salud.

Objetivo 10:

Evitar los riesgos para la salud, el fraude en el consumo y utilización de productos milagro y terapias alternativas, desarrollando un plan de acción intersectorial que se dirija especialmente a:

> detectar las necesidades para regular y controlar el comercio y la publicidad de las terapias y tratamientos sanitarios alternativos,

> detectar la información científica válida que permita realizar informes de evaluación sobre dichas terapias si se precisa,

> controlar el uso fraudulento de medicamentos y su distribución según género.

Estrategias:

1. Creación de un Observatorio de la Publicidad, adscrito

de la Consejería de Gobernación, que tendrá como función principal el análisis sistemático de la publicidad en ámbitos que afectan a los consumidores y usuarios.

2. Constitución de una Comisión técnica formada por representantes de las Consejerías de Gobernación y de Salud encargada de:

> realizar la valoración y evaluación de los mensajes publicitarios,

> proponer medidas correctoras a la vista de los resultados de evaluación y valoración,

> establecer una línea de información y advertencia a la población.

3. Establecimiento de canales de comunicación con la población, especialmente dirigidos a jóvenes, mujeres y a los agentes sociales y económicos.

4. Potenciar la participación de las asociaciones de consumidores y usuarios así como de las organizaciones empresariales.

Factores clave de éxito:

1. Detección e intervención sobre la publicidad, promoción y comercialización de productos, tratamientos y terapias con pretendida finalidad sanitaria.

2. Mejorar el conocimiento y la formación de los ciudadanos en esta materia en función de la evidencia científica disponible.

Criterios de evaluación e indicadores:

1. Número de informes emitidos sobre productos anunciados en diferentes medios de comunicación, junto con los recogidos a través de demandas y reclamaciones.

2. Número de medidas especiales adoptadas según los informes emitidos.

Proteger y proporcionar seguridad ante los riesgos

para la salud.

Objetivo 11:

Reducir los riesgos para la salud asociados a los alimentos y al medio ambiente.

Estrategias:

A) En relación con los alimentos:

1. Crear y poner en funcionamiento la Agencia Andaluza de Seguridad y Calidad Alimentaria.

2. Desarrollar el Sistema de Análisis de Riesgos como base de la política de seguridad alimentaria en Andalucía.

3. Promover acuerdos entre las distintas Administraciones Públicas implicadas, las organizaciones empresariales y las organizaciones de consumidores.

4. Potenciar la gestión de riesgos alimentarios y su comunicación en la Administración local.

5. Adaptar la organización de los servicios de control oficial para la supervisión, mediante técnicas de auditoría, de los sistemas de autocontrol por parte de las empresas alimentarias.

6. Determinación de la ingesta de nutrientes y posibles contaminantes en la dieta de la población en Andalucía y su distribución por edad, sexo y clase social.

7. Desarrollar programas de prevención de enfermedades asociadas a los hábitos alimentarios.

B) En relación con el medio ambiente:

1. Desarrollar planes de prevención y control de los riesgos físicos, químicos y biológicos de mayor prevalencia e impacto social.

2. Potenciar acciones intersectoriales que reduzcan los riesgos y el desarrollo sostenible.

3. Diseñar y aplicar un sistema de información y evaluación de los riesgos medioambientales para la salud.

Factores clave de éxito

A) En relación con los alimentos:

1. Incorporación efectiva de todos los sectores relacionados con la cadena alimentaria a la Agencia Andaluza de Seguridad y Calidad Ali- mentaria.

2. Acreditación de profesionales para la supervisión de los sistemas de control de seguridad alimentaria.

3. Establecer convenios para alcanzar objetivos de seguridad alimen- taria entre las empresas del sector alimentario y el control oficial.

4. Aplicación efectiva de los sistemas de autocontrol por parte de las empresas alimentarias.

5. Llevar a pleno efecto las funciones atribuidas a las Corporaciones locales en el ámbito de la seguridad alimentaria.

B) En relación con el medio ambiente:

1. Establecimiento de convenios con Entidades públicas y privadas en materia de control y reducción de riesgos ambientales.

2. Conocimiento y control de nuevos riesgos relacionados con el agua de consumo.

3. Control de las instalaciones relacionadas con el riesgo de transmisión de la legionelosis.

Criterios de evaluación e indicadores: A) En relación con los alimentos:

1. Proporción de empresas acogidas a convenios para el logro de objetivos de seguridad alimentaria.

2. Proporción de Ayuntamientos que integran el riesgo alimentario en sus funciones o procesos de gestión.

3. Proporción de agentes de control sanitario capacitados para la supervisión de sistemas de autocontrol.

4. Proporción de empresas en las que es valorada su situación de control del riesgo con la supervisión de su sistema de autocontrol.

B) En relación con el medio ambiente:

1. Porcentaje de Municipios con registros actualizados de instalaciones de riesgo frente a la legionela.

2. Porcentaje de instalaciones de riesgo controladas frente a la legionela.

Proteger y proporcionar seguridad ante los riesgos

para la salud.

Objetivo 12:

Disminuir la incidencia de las enfermedades transmisibles. De una forma específica:

> mantener el descenso de la incidencia de tuberculosis y potenciar la estrategia de riesgo,

> alcanzar la eliminación del sarampión autóctono en el año 2005,

> mantener el descenso de la incidencia y mortalidad prematura por VIH/SIDA,

> para el año 2008 estabilizar el crecimiento de la legionelosis en Andalucía.

Estrategias:

1. Disminuir la incidencia de las enfermedades susceptibles de inmunización.

2. Promover la utilización racional de antibióticos para prevenir y controlar la resistencia.

3. Investigar el foco en el 100% de los casos de tuberculosis.

4. Desarrollar las estrategias y acciones contempladas en Plan de Eliminación del Sarampión.

5. Desarrollar la estrategias y la acciones contempladas

en el Plan VIH/SIDA, con especial énfasis en las vías de transmisión heterosexual y en los grupos de mujeres en situación de mayor riesgo social y sanitario.

6. Plantear el desarrollo de estrategia de riesgo en la prevención de enfermedades de transmisión sexual.

Factores clave de éxito:

1. Actualización de los programas de inmunización sobre la base de los avances científicos, tecnológicos, el análisis coste-eficiencia y la situación epidemiológica de las enfermedades.

2. Uso racional de los medicamentos en general y de los antibióticos en particular para disminuir la resistencia.

3. Detección e intervención adecuada ante los casos de tuberculosis.

4. Erradicación del sarampión autóctono.

Criterios de evaluación e indicadores:

1. Porcentaje de cepas resistentes a los antibióticos.

2. Tasa de incidencia de TBC y su distribución por edad, sexo, procedencia y clase social.

3. Número de casos autóctonos de sarampión.

4. Evolución de la incidencia anual de VIH/SIDA y su distribución por edad, sexo, procedencia y clase social.

5. Evolución de la incidencia anual de legionelosis.

VIII.4. Reducir la morbilidad, la mortalidad prematura