Abraham
A causa del acto caído de Cam, la providencia de la restauración centrada en la familia de Noé no se realizó. Sin embargo, dado que Dios predestina de una forma absoluta la voluntad de realizar el propósito de la creación, llamó a Abraham sobre el fundamento del corazón que Noé había
establecido por su lealtad, y comenzó de nuevo Su providencia de la restauración centrada en la familia de Abraham.
Por lo tanto, Abraham tenía que restaurar el fundamento para recibir al Mesías, que la familia de Noé había dejado incompleto, y debería recibir al Mesías sobre este fundamento. Por consiguiente, Abraham también tenía que restaurar por indemnización el fundamento de fe y, sobre éste, el fundamento de substancia.
1. EL FUNDAMENTO DE FE
(1) La figura central para restaurar el fundamento
de fe
La figura central para restaurar el fundamento de fe en la providencia de la restauración centrada en la familia de Abraham era el mismo Abraham. Por ello, Abraham fue escogido como el personaje central para hacerse cargo de la voluntad de Dios y llevarla a cabo. Por consiguiente, si
Abraham no restauraba por indemnización todas las condiciones invadidas por Satanás a causa del acto pecaminoso de Cam, fracasaría en la misión de cumplir la voluntad de Dios centrada en Noé, pues había sido escogido para realizar el mismo curso.
La primera condición que Noé perdió en manos de Satanás fue las diez generaciones desde Adán hasta Noé, así como los cuarenta días. Por lo tanto, Abraham debía restaurar por indemnización estas diez
generaciones perdidas. Entonces, tenía que restaurar el número
«cuarenta» del juicio, colocándose en la posición de cada una de las diez. El cálculo de 40 años para la restauración por indemnización de cada generación se originó a causa del fracaso de una generación (la de Noé), que debía ser restaurada a través de un período de cuarenta días. Más tarde, en el curso de Moisés los israelitas restauraron por indemnización el fracaso de los cuarenta días de exploración en Canaán por el período de cuarenta años errantes en el desierto (Num. 14:34). Dios escogió a Abraham en lugar de Noé después de un período de 400 años de indemnización y diez generaciones a partir de Noé. De esta forma, al acortarse la duración de la vida humana después de Noé, la época en la cual se habían restaurado diez generaciones en un período de 1.600 años
pasó a ser la época en la cual las diez generaciones se podían restaurar en un período de 400 años.
La segunda condición de la que Noé se vio desposeído por Satanás fue la posición del padre de la fe, así como la posición de Cam, que se hallaba en el lugar de Abel. Por consiguiente, Abraham no podía colocarse en la
posición de Noé a menos que restaurase por indemnización la posición de Cam y la del padre de la fe. Para ello Abraham, sustituyendo a Noé, tenía que ofrecer un sacrificio simbólico con fe y lealtad, tal y como lo hizo Noé construyendo el arca.
Como se ha expuesto anteriormente, Dios tuvo también que dejar a Cam en manos de Satanás; Cam estaba en la posición de Abel, a quien Dios amaba (los dos eran segundos hijos que desempeñaban el papel central en las ofrendas substanciales). Por lo tanto, Dios a su vez tuvo que tomar, conforme al principio de restauración por indemnización, a los que se hallaban en la posición de ser más amados por Satanás. Por esto Dios llamó a Abraham, el primer hijo de Téraj, que era un fabricante de ídolos (Jos. 24:2-3).
Abraham era el personaje que representaba al Adán restaurado, porque era el sustituto de Noé y, naturalmente, del mismo Adán. Por lo tanto, Dios bendijo a Abraham diciéndole que sus descendientes se multiplicarían, que una gran nación nacería de él y que sería fuente de bendición, tal como Dios había bendecido anteriormente a Adán y a Noé (Gn. 12:2). Después de esta bendición, Abraham en obediencia al mandamiento de Dios, dejó la casa de su padre en Jarán y entró en Canaán con su mujer Sara, su sobrino Lot y todas las riquezas y personas que pudo tomar de su casa (Gn. 12:4-5). De esta forma, Dios estableció el curso de Abraham como el curso modelo que Jacob y Moisés seguirían más tarde; es decir, restaurar a su mujer, hijos y riquezas, llevando a Canaán todo lo que había arrebatado al mundo satánico (Jarán y Egipto) bajo circunstancias difíciles. Esto anunciaba el curso futuro de Jesús: a saber, restaurar a todos los hombres y cosas tomadas del mundo satánico (ref. Parte II, Cap. II, Sec. I, 2), llevándolos al mundo de Dios.
(2) El objeto condicional para restaurar el
fundamento de fe
(i) La ofrenda simbólica de Abraham
Dios mandó a Abraham que ofreciese en sacrificio una paloma, un carnero y una novilla, siendo todas estas cosas el objeto condicional para restaurar el fundamento de fe (Gn. 15:9). Así como Noé había demostrado fe antes de ofrecer el sacrificio simbólico del arca, Abraham también tuvo
primeramente que probar su fe antes de ofrecer el sacrificio simbólico. La Biblia no contiene ningún relato preciso de cómo Noé probó su fe. Sin embargo, dice que era un hombre justo (Gn. 6: 9), y podemos imaginarnos
que debió haber establecido ciertas condiciones de fe antes de ser suficientemente justo a los ojos de Dios, como para recibir el
mandamiento divino de la construcción del arca. De hecho, la providencia de la restauración debe realizarse por medio de la fe; pues la fe y el que es justo por la fe, son reconocidos por Dios (Rm. 1:17). Examinemos ahora qué tipo de fe estableció Abraham antes de ofrecer su sacrificio simbólico. Abraham tenía que restaurar la posición de Noé, el segundo progenitor de la humanidad. Debía igualmente situarse en la posición de Adán. Por consiguiente, antes de ofrecer el sacrificio simbólico tenía que establecer la condición simbólica de indemnización para la restauración de la
posición de la familia de Adán.
El arcángel tomó a Eva cuando Adán y Eva estaban aún en la posición de hermanos en un estado de inmadurez, llevando a todas las cosas creadas, así como a sus propios hijos a estar bajo su dominio. Con el fin de que Abraham estableciese la condición para restaurar por indemnización la situación arriba mencionada, fue privado por el Faraón, que simbolizaba a Satanás, de su esposa Sara, que estaba en la posición de hermana de Abraham. Entonces tuvo que tomar de nuevo a Sara, en la posición de su esposa, juntamente con Lot, simbolizando a toda la humanidad, y sus riquezas simbolizando el mundo de la creación (Gn. 14:16). El curso de Abraham fue por lo tanto, el curso que Jesús debería seguir más tarde. Una vez que Abraham estableció esta condición de indemnización, pudo ofrecer el sacrificio simbólico con la paloma, el carnero y la novilla.
¿Qué significa el sacrificio simbólico de Abraham? Para que Abraham llegara a ser el padre de la fe, tenía que restaurar por indemnización la posición de Noé, a quien Dios pensó establecer como el padre de la fe, así como la posición de la familia de Noé. Naturalmente, también tenía que situarse en la posición de Adán y su familia. Por lo tanto, tenía que ofrecer un objeto condicional como un símbolo que le permitiera restaurar por indemnización todas las cosas que estaban destinadas a ser restauradas en la familia de Adán, teniendo por centro las ofrendas de Caín y Abel. Además, tenía que ofrecer como sacrificios aceptables ante Dios, ciertas cosas simbólicas con el fin de restaurar por indemnización todas las cosas que deberían haber sido restauradas teniendo por centro el arca de la familia de Noé. Las ofrendas simbólicas de Abraham eran de esta naturaleza.
¿Qué simbolizaban entonces los sacrificios de Abraham, a saber, la paloma, el carnero y la novilla? Estas tres ofrendas simbolizaban al universo entero que fue creado para alcanzar la perfección, a través de tres etapas de crecimiento. Primeramente, la paloma simbolizaba la etapa de formación. Jesús vino como la perfección de la providencia en la etapa de formación que estaba representada por las palomas. Por esta razón, cuando Jesús fue bautizado por Juan Bautista en el Jordán, el Espíritu de Dios descendió como una paloma, que se posó sobre él (Mt. 3:16). Por otro lado, Jesús vino para restaurar el fallo de Abraham en su ofrenda.
paloma que fue invadida por Satanás en aquel tiempo. Por consiguiente, Dios mostró por medio de la paloma que Jesús venía como la perfección de la providencia del Antiguo Testamento en la etapa de formación. A continuación, la cabra o el carnero simbolizaban la etapa de crecimiento. Jesús vino para restaurar el fracaso de Abraham en la
ofrenda. Sobre el fundamento de la providencia del Antiguo Testamento, habiendo restaurado todas las cosas simbolizadas por la paloma, tenía también que restaurar todas las cosas simbolizadas por la cabra o el
carnero, como quien iba a comenzar la providencia del Nuevo Testamento en la etapa de crecimiento. Un día después de que Juan Bautista dio
testimonio de que Jesús era la perfección de la providencia en la etapa de formación, simbolizada por la paloma, de nuevo dio testimonio de Jesús, como el que iba a comenzar su misión en la etapa de crecimiento. Cuando vio venir a Jesús hacia él, dijo: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn. 1:29).
La novilla simbolizaba la perfección. Leemos en Jueces 14:18 que ante la adivinanza puesta por Sansón, los filisteos pudieron responder haciendo que la mujer de Sansón le tentase y le presionase mucho para obtener la respuesta. Entonces Sansón les dijo: «Si no hubiérais arado con mi novilla, no habríais acertado mi adivinanza». De esta forma, Sansón llamó
metafóricamente novilla a su mujer. Ya que Jesús vino como el novio para toda la humanidad, todos los santos hasta el tiempo de la Segunda
Llegada, son cada uno como una «novia» de Jesús, el novio venidero. Sin embargo, después de las Bodas del Cordero, cuando todos los santos como novias, estén unidos con el Señor, vivirán en el Reino de Dios
Celestial con Cristo como esposo, no siendo meramente novia sino esposa. Por consiguiente, debemos saber que la Era del Testamento Completo después de la Segunda Llegada del Señor es la era de la novilla, la era de la mujer. La novilla simboliza por lo tanto la perfección. Esto es por lo que muchas personas sensibles espiritualmente reciben la revelación de que estamos hoy día en la era de la vaca o de la novilla.
¿Qué restaura por indemnización estos tres tipos de ofrendas? Abraham, por medio de sus ofrendas simbólicas, tenía que establecer la condición simbólica de indemnización que le permitiera restaurar todas las cosas anteriormente dejadas en manos de Satanás, a causa de los fracasos en la restauración por indemnización, por medio de los sacrificios simbólicos y las ofrendas substanciales de las familias de Adán y de Noé. Por ello, la ofrenda simbólica de Abraham tenía que restaurar de una vez
horizontalmente, por medio de las tres clases de ofrendas, la condición simbólica de indemnización de la providencia vertical de las tres
generaciones de Adán, Noé y Abraham.
Abraham ofreció sobre el altar los sacrificios de la paloma, el carnero y la novilla, que simbolizaban las tres etapas de formación, crecimiento y perfección, con el fin de cumplir de una vez y horizontalmente la providencia vertical que Dios proyectó restaurar por indemnización a través de las tres generaciones (desde el punto de vista de Su voluntad):
Adán, simbolizando la formación, Noé, el crecimiento, y Abraham, la
perfección. Por consiguiente, esta ofrenda representaba simbólicamente la voluntad de Dios de cumplir a la vez la providencia entera de la
restauración, restaurando por indemnización todas las condiciones representadas por el número «tres», que habían sido invadidas por Satanás.
Debemos saber de qué forma ofreció Abraham el sacrificio simbólico. Leemos (Gn. 15:10-13) que Abraham cortó las ofrendas en dos y puso cada mitad frente a la otra, pero no cortó las palomas en dos. Las aves rapaces bajaron sobre los cadáveres y Abraham las espantó. Dios se apareció a Abraham aquella tarde al ponerse el sol y le dijo:
«Has de saber que tus descendientes serán forasteros en una tierra
extraña. Los esclavizarán y oprimirán durante cuatrocientos años» (Gn. 15 :13).
Las aves de presa descendieron sobre los cadáveres debido a que Abraham no había cortado las palomas en dos. A causa de esto los israelitas sufrieron cuatrocientos años de esclavitud en Egipto.
¿Por qué fue un pecado tan grande no cortar las palomas? Esta cuestión ha permanecido hasta nuestros días sin solución y sólo puede ser aclarada por medio del Principio. Estudiemos primeramente la razón de cortar los sacrificios. El propósito de la providencia de la salvación es restaurar la soberanía del bien, separando el bien y el mal, destruyendo el mal y
estableciendo el bien. Por ello, cuando Dios, después de haber separado a Adán en Caín y Abel, mandó que fueran ofrecidos sacrificios y cuando destruyó el mal para exaltar el bien por medio del juicio del diluvio en tiempos de Noé, lo hizo para restaurar la soberanía del bien. En
consecuencia, Dios se propuso realizar los actos simbólicos de separación del bien y el mal, cosa que no logró llevar a cabo a través de Adán y Noé, haciendo ofrecer a Abraham los sacrificios cortados en dos.
El acto de cortar los sacrificios en dos era, primeramente, para restaurar la posición separada de Caín y Abel en la familia de Adán con el fin de
separar a Adán, el origen del bien y del mal, en dos partes representando respectivamente el bien y el mal. En segundo lugar, era para restaurar la posición de Noé, habiendo separado el bien y el mal por el diluvio de cuarenta días. En tercer lugar, era para establecer la condición simbólica de separar el mundo de la soberanía del bien del mundo bajo el dominio de Satanás. En cuarto lugar, este acto era para establecer la condición de santificación, eliminando la sangre de muerte que había venido por la relación ilícita de sangre.
¿Por qué era, entonces, un pecado tan grande no cortar el sacrificio en dos?
En primer lugar, fue análogo a no haber separado a Caín y a Abel; por lo tanto, no había un objeto del tipo Abel que Dios pudiese tomar. Por
consiguiente, el sacrificio era inaceptable para Dios y el fracaso en el sacrificio de Caín y Abel no fue restaurado.
En segundo lugar, esto representó no haber separado el bien y el mal en tiempos del juicio del diluvio en la providencia de la restauración centrada en Noé; por lo tanto, no había un objeto de bondad que Dios pudiera
tomar y con el cual pudiera llevar a cabo Su providencia. Por consiguiente, acabó en un fracaso de la misma forma que había fracasado el juicio del diluvio.
En tercer lugar, no se logró establecer la condición simbólica de
separación del mundo de la soberanía del bien del mundo bajo el dominio de Satanás, con el fin de que Dios pudiese tomar su mundo.
En cuarto lugar, el sacrificio no fue purificado porque la sangre de muerte no fue eliminada y este sacrificio no pudo constituir algo sagrado que Dios pudiese tomar y obrar con él en Su providencia. De esta forma, la ofrenda de los sacrificios sin haber cortado la paloma en dos era como ofrecer lo que pertenecía a Satanás, y así, los sacrificios ofrecidos se hallaban en posesión de Satanás.
Así pues, la paloma, que era la ofrenda que simbolizaba la etapa de formación, quedó en poder de Satanás. El carnero y la novilla que simbolizaban el crecimiento y la perfección, que tenían que ser
establecidos sobre el fundamento a nivel de formación, fueron entonces invadidos por Satanás. Por esta razón, toda la ofrenda simbólica terminó bajo el poder de Satanás y el pecado fue no haber cortado la paloma en dos.
Examinemos ahora el significado de las aves de presa que descendieron sobre la ofrenda simbólica (Gn. 15:11). Desde la caída de los primeros antepasados de la humanidad, Satanás ha estado persiguiendo siempre a los que han abogado por la voluntad de Dios. Cuando Caín y Abel
ofrecieron sacrificios, Satanás estaba acechando a la puerta (Gn. 4:7); de la misma forma, en tiempos de Noé, el cuervo simbolizaba a Satanás, que buscaba la ocasión favorable de invadir a su familia después del juicio (Gn. 8:7). Similarmente, en el tiempo de la ofrenda simbólica de Abraham, Satanás, que había estado buscando la oportunidad de invadir la ofrenda, vio que la paloma no estaba cortada en dos, y la invadió. La Biblia
representa simbólicamente este hecho describiendo cómo las aves de presa descendieron sobre la ofrenda.
¿Qué consecuencia trajo este fracaso en la ofrenda simbólica? El fracaso de Abraham en la ofrenda simbólica causó la anulación de todas las
condiciones que tenían que ser restauradas por indemnización, por medio de la ofrenda simbólica. Por consiguiente, los descendientes de Abraham estuvieron sometidos a esclavitud durante 400 años en Egipto, el país del Faraón. Estudiemos ahora la razón de esto.
Dios había establecido un período de 400 años para la separación de Satanás, con el fin de restaurar por indemnización el número «cuarenta» del juicio, así como las diez generaciones que habían sido invadidas por Satanás a causa de la falta de Cam; sobre esta base, llamó a Abraham y le hizo ofrecer sacrificios simbólicos. El fallo de Abraham permitió a Satanás reclamar la ofrenda; por ello, el período de 400 años desde Noé, período de indemnización para establecer a Abraham como el padre de la fe por medio de la ofrenda simbólica, fue igualmente invadido por Satanás. Con el fin de restaurar por indemnización a la vez la posición de Abraham antes de su fracaso en la ofrenda simbólica y la posición de Noé cuando fue llamado para la construcción del arca, Dios tuvo que establecer de nuevo un período de 400 años para la separación de Satanás. El período de 400 años de esclavitud de los israelitas en Egipto tenía como fin poner a Moisés sobre el fundamento de haber restaurado por indemnización a nivel nacional la posición de Noé o de Abraham al tiempo en el que estaban a punto de comenzar su misión como los padres de la fe. Este período de esclavitud fue el período de castigo por el fallo de Abraham en la ofrenda, así como el período para establecer el fundamento de la
separación de Satanás, para la nueva providencia de Dios.
Hemos explicado que Dios pensó realizar al mismo tiempo toda la
providencia representada por la formación, el crecimiento y la perfección,