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efinida la idea y una vez se hayaplaneado en su mayoría el cómo se va a realizar -vale recordar que en muchos procesos se gene-ran cambios o soluciones de última hora que no estaban preconcebidas-, es recomendable, aunque no es una obligación, realizar algunas prue- bas de estructura, material, color, acabado, etc., según sea el caso y si lo amerita el diseño y el trabajo a realizar, o si el tiempo lo permite. Estas pruebas brindan una noción en cuanto a cómo va a lucir el obje- to terminado, si realmente tendrá un peso adecuado (para trabajos de cierta escala) y en cuanto a otros diseños, si las piezas se pueden fabricar o se deben conseguir con terceros, esto en favor de realizar un trabajo profesional que favorez- ca el montaje y garantice la calidad del trabajo a realizar, pues no es un secreto que, cuando se está inician- do en esta actividad muchas de las labores pasan por nuestras propias manos, es parte del proceso y del aprendizaje saber dividir el trabajo, algunas funciones y tareas procu- rando mejorar el ritmo en los tiem- pos, agilizar procesos complejos y logrando optimizar aspectos pun- tuales del proyecto en realización. La labor escenográfica pone en evidencia los pormenores y queha- ceres del campo de las artes plásti- cas, a partir de la creación bidimen- sional y que según se dé el caso, se pueden utilizar rutas diversas para obtener resultados diversos, has- ta lógicamente llegar a la constru- cción tridimensional. Entendiendo lo tridimensional como todo aquello que ocupa un lugar en el espacio y
que para cuestiones de teatro prob- ablemente se piense con ciertas características, funciones, tipos de acabados y detalles particulares. Hay una variedad de posibilidades a la hora de construir o poner en marcha la realización de una esce- nografía, por ejemplo si el objeto es alto se debe pensar en su estructu- ra, si es un pieza maciza o hueca, si es única o si la conforman varias más pequeñas y ensambladas, o si en general esta se divide en pa- neles de tamaños similares, etc., estas dan como resultado las cua- lidades que acreditan la funcional- idad del trabajo, pues este no solo consiste en el aspecto visual que va acorde con el texto y la pues- ta en escena, además se pueden procurar otras características que ayuden al transporte, ensamblaje, montaje, desmontaje y posterior embodegado del o los objetos. Por ello es importante y responsable seleccionar un material específico y adecuado, que si no se conoce a totalidad pueda someterse a prue- bas para evidenciar sus ventajas y desventajas a la hora de utilizarlo con un fin en particular. Todo ello conduce a favorecer la disposición en el espacio de la pieza global y el trabajo con la misma, si estos facto- res convergen satisfactoriamente y si además resalta el aspecto visu- al que logra ligar el concepto de la obra es porque la labor realizada es definitivamente funcional.
-Desde mi perspectiva, una esce- nografía es como una pieza viva, no solamente se expone sino que complementa en muchos casos la
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acción de un personaje, aporta sig- nificado y debe funcionar dentro y fuera de las tablas. Dejar que una pieza sea un objeto inerte es de- saprovechar su significado, la crea- tividad de quien trabaja con ella y la experiencia de quien la percibe como espectador. No siempre los lugares son iguales entre si y con- seguir que el resultado pueda ubi- carse en diferentes espacios es un reto de creación que abre la posibi- lidad y la oportunidad para que este tipo de creaciones artísticas puedan llegar a más personas-.
Aquel otro aspecto funcional de una escenografía se hace evidente en el transcurso de la construcción, pero es necesario estar siempre alerta para lograr ajustes o cambios que beneficien a la idea original y real- cen las propiedades de la pieza en construcción. Según el proceso de realización y pensando siempre en la función principal y los mate- riales con que se está fabricando, se pueden imaginar opciones que mejoren o que al menos hagan más cómodo el trabajo y la intera- cción con dicho elemento. Es de- cir, en ciertos momentos del proce- so es bueno formularse preguntas como, qué se puede agregar para facilitar su movilidad, si puede o no contener otros objetos, si es nece- sario desarmarlo para su almace- namiento, si puede funcionar como varios objetos a la vez, si es fácil de transportar, qué tipo de resis- tencia posee o logra soportar más elementos, etc. Esto confirma que un proyecto está en constante eva- luación en pro de cierta efectividad y de ser definitivamente una solución para la generalidad del montaje.
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Existe otro aspecto al que se debe enfrentar en varias ocasiones – sino en todas- el artista dedicado a la creación escenográfica, y es el hecho del montaje, pues en muchos casos la labor no acaba con la ma- terialización de la pieza sino que es necesario ubicarla en el espacio y esto trae sus propias variables. En este punto el mismo escenógrafo pone a prueba la funcionalidad de la pieza, pues lo primero que se debe tener en cuenta es como esta se va a movilizar, esto incluye pen- sar el trayecto, tiempos, el modo de transporte, etc., de estar completa- mente armada en el lugar donde se construyó es lógico pensar cómo saldrá de allí, cómo será su emba- laje, transporte, descarga e ingreso en el sitio donde será reconstruida. De la funcionalidad de la pieza de- pende la comodidad a la hora de sortear dichas limitaciones –tanto para el constructor como para quien la transporta, quienes colaboran en
su montaje o instalación (técnicos de sala) y obviamente, los que in- teractúan con ella-. El peso y la re- sistencia de la misma serán exami- nados y puestos a prueba en este punto del proyecto. Una vez esté en el lugar del montaje, se planea su ubicación en el espacio tenien- do en cuenta el texto previamente leído, las acotaciones del mismo, las sugerencias del director o la persona que esté a cargo y desde luego las características del mismo espacio –cabe aclarar que en nues- tro contexto, la mayoría de teatros de pequeño y mediano formato, po- seen dimensiones distintas y áreas de trabajo diferentes, son disimiles en cuanto a luz, altura, tramoya -si la hay y si esta es necesaria o no para ubicar la escenografía-, ac- cesos, superficie (algunos permiten anclar elementos al suelo, otros no), hasta el simple hecho de contar con conexiones eléctricas a baja altura puede variar.
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Luego de ello, inicia la labor cen- tral del montaje donde la o las piezas son armadas o ensam- bladas y ubicadas según el plano o los términos de la obra, es en este momento donde el segundo aspecto en cuanto a funcionali- dad se hace evidente, si todo se ensambla correctamente o si se asegura de diversas maneras, si se cuelga, o si se soporta con peso, etc., todo según el diseño y las características del espacio lo dicten; un buen diseño funcional agiliza esta etapa o al menos la hace poco dispendiosa. Lamen- tablemente los tiempos con los que generalmente se cuenta son muy cortos – y hago referencia a todo el proceso de creación-, y los espacios solo brindan po- cas horas o máxime un día para las labores de montaje, hay que tener en cuenta que el grupo necesita realizar ensayos antes de la muestra lo que acorta aún
más el tiempo al equipo de trabajo. Terminado esto, se revisa y de nue- vo se prueba adecuadamente su totalidad, no en vano es precavido verificar su estabilidad, resistencia, equilibrio y demás; se ultiman det- alles o se hacen correcciones por eventos inesperados y en seguida... la exposición.
-En este punto creo que el montaje de la pieza se debe pensar de la me- jor manera, si fuese en una galería de arte o el área de trabajo en un te- atro, es igual, se debe procurar una factura a la hora de exponer la obra, tener en cuenta todos los factores que inciden en ella y cómo se va a mostrar al espectador-.
Posteriormente y según sea el caso, se realizaran pruebas de luz y, si se cuenta con experiencia, se puede sugerir un diseño de ilumi- nación o algún cambio para maxi- mizar el aspecto visual al igual que
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la atmosfera en momentos clave o de la obra. Luego, el trabajo con los actores permitirá ver en totali- dad el resultado de una actividad que –como mencione antes- es col- ectiva y permite la comunión entre diversas formas de creación. En todo este transcurso de situaciones, como artista es inevitable el ir y ve- nir de ideas y reflexiones, en cuanto al proceso, al montaje y a todas las particularidades del proyecto que está por estrenarse. Es una espe- cie de retroalimentación dictada por cada pequeño resultado o etapa del proceso, y que –en mi caso- apun- ta a organizar ideas y recopilar ex- periencias para futuros proyectos. Sucede siempre que cada resulta- do arroja nuevos imaginarios o ver- siones de los mismos ancladas en la memoria y que probablemente más adelante pueden resolver o ser la solución a una necesidad especí- fica, solo que a través de ese con- junto de vivencias se dibujan nue- vas rutas, unas más rápidas, otras más elaboradas, pero con el mismo fin, el cómo ponerlas en práctica. Al igual que las diversas situaciones en cuanto a producción, pros y con- tras de la fabricación, las relaciones de costo-beneficio y más hechos que inciden y circulan alrededor de una labor creativa, generan costum- bres y cambios apuntando siempre a solidificar y mejorar un proceso de
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a escenografía representa unaforma en la cual, con la práctica de muchos ejercicios aprendidos en mi vida de manera empírica y a través de la academia, puedo acceder a muchos rincones de mi imaginación, y de alguna manera hacerlos reales, palpables y con la oportunidad de presentaros a los ojos de otros mientras contribuyen a una labor colectiva de creación, re- presentación y -ojalá- transformación. Los retos que impone cada traba- jo, si bien son diferentes y muchas veces complicados o difíciles de resolver, son una manera de ex- plorar en el conocimiento propio a la vez que una posibilidad para abrirse a nuevos saberes y formas de creación. Creo que esta es una de las mayores cualidades de dicho trabajo, nunca se limita a una sola posibilidad o un solo tipo de res- puesta, método, formula o técnica, cada nuevo proyecto lo demuestra, siempre hay sorpresas a la hora de enfrentar nuevos retos, de buscar solucionar de formas alternativas y a veces recursivas, incluso im- pulsando la necesidad de investi- gar materiales, procesos, técnicas, artistas, etc.
Estas prácticas multidisciplinares muestran y permiten la relación con otros saberes y formas de ex- presión. Cuando un proyecto está expuesto al trabajo colectivo reco- noce de muy buena manera los aportes desde otras perspectivas, saberes y sensibilidades, sea de un director de teatro, un actor, un luminotécnico, etc., pues cada uno posee sus propias reflexiones y es a partir esas otras experiencias y
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conocimientos surgen nuevas vi- siones de como alimentar y explotar dicha realización para generar sig- nificado. Así que una escenografía – y en sí cualquier forma de trabajo colectivo- se hace dinámica al es- tar en comunión con otras prácticas que buscan un mismo objetivo. Y se suma también otro tipo miradas y puntos de vista que retroalimentan la labor en el campo de las artes escénicas y desde luego la prác- tica como artista, la acción corpo- ral, movimientos, texto hablado y expresiones que transforman el trabajo y juegan entre el concepto y la funcionalidad desde otro modo de creación. Cuando una mesa de noche puede ser mesa y en un ins- tante cambiar de significado, forma e imagen y pasa a convertirse en otro objeto y en otro y otro, todo ello gracias a la interacción que puede brindarle un actor, un personaje con sus movimientos o el mismo guion de la obra, se experimenta otro aspecto reflexivo dentro creación visual y es que –desde mi perspec- tiva- siempre será cíclico; cuando el proceso parece estar finalizado sim- plemente ha completado una etapa y ahora es susceptible a que nue- vos factores incidan en él revelando otras o más características, tal vez cualidades o defectos, y promovien- do así un nuevo período enfocado a la realización, investigación, regis- tro, circulación, exposición, etc., lo que sería ideal para cualquier man- ifestación artística, mejor aún cuan- do además el espectador percibe y reinterpreta dicho entorno, ejercicio que conlleva promover aún más múltiples imaginarios.
Desde luego y como es lógico, cada práctica artística de esta índole trae toda clase de experiencias, que en conjunto son un llamado a la refle- xión y a desarrollar una forma de trabajo pues, en cierto punto o ciertos momentos, se distingue la creación del ámbito laboral, lo que exige compromiso, responsabilidad y seriedad. Los contratiempos son inevitables pero saberlos sortear permiten crecer como persona, ar- tista y en este caso como emprend- edor.
-Si algo he aprendido en el tiempo dedicado a realizar escenografías además de depurar mi propio méto- do de trabajo, es a entender el tra- bajo colectivo, a respetar otros tipos de relación y sus propias reglas o procesos. Ver y ser consciente de las dificultades que tiene esta labor, como muchas otras actividades, en nuestro país y nuestro contexto donde los tiempos, presupuestos, demoras, costos, desconfianzas y excesos de confianza, etc., son temas que en cada situación se to- man de maneras distintas, lo que hace aún más necesario el desa- rrollo de un método de trabajo ópti- mo para nosotros los “principiantes” o quienes decidimos arriesgar y establecer una forma diferente de actividad. Toda labor de empren- dimiento debe sortear obstáculos de diversa índole y son estas expe- riencias las que abren la posibilidad de crecer como persona, artista y gestor de otra clase trabajo-.
Este pequeño manifiesto es para quienes estén interesados en gene- rar o incursionar en otros campos
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por medio de la práctica artística y sobre todo para aquellos colegas que viven – como muchos hemos vivido - la incertidumbre de qué hacer con su trabajo, si bien opté por arriesgar en el terreno de las artes escénicas, dar la pelea a través de mi trabajo y lo que puedo lograr si existe la oportunidad (oportunidad que uno mismo puede crear), tam- bién es un llamado a crear trabajo a partir de las capacidades y la crea- tividad de cada quien, no es fácil, pero – soy de los que creen - que las artes plásticas tienen la facultad de moldearse o complementarse con otras disciplinas, saberes y que haceres, a veces solo hace falta un impulso, una excusa sin importar lo pequeña que se vea para iniciar esa labor de emprendimiento para poner en práctica el conocimiento propio, experiencias, ideas, y por qué no sueños, a fin de lograr un modo alternativo de vida.
Este proceso no acaba aquí, para este momento ya se dibujan nue- vas metas, que traerán sus propias dinámicas y retos, pero estos se irán sorteando mientras se adhieren más experiencias y cambios con el ánimo de mantenerse y crecer.