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PRUEBAS DE VERIFICACIÓN DE EMISIONES VEHICULARES

CONCEPTUAL, CONTEXTUAL Y

CONTAMINANTES EMITIDOS POR GASES Y SUS EFECTOS

1.4 PRUEBAS DE VERIFICACIÓN DE EMISIONES VEHICULARES

Cada tipo de programa de verificación vehicular mencionado, tiene características y necesidades distintas; razón por la cual se presentan ahora las consideraciones generales de los tipos de prueba.

Para identificar a los vehículos con problemas ambientales, se necesitan pruebas donde se lleven a cabo los análisis de emisiones vehiculares. Por esta razón, se han desarrollado y analizado una gran variedad de procedimientos de análisis de emisiones vehiculares, que se pueden agrupar en métodos estáticos, métodos dinámicos en estado estable y métodos dinámicos en estado variable [SEMARNAT, 2007].

Métodos estáticos: Se les llama así a todas las pruebas que no aplican carga y que son realizadas con la transmisión en neutral. Este tipo de pruebas son las más populares en el mundo, dada su rapidez de aplicación y el costo de la infraestructura [SEMARNAT, 2007].

Métodos dinámicos en estado estable: Estas pruebas son realizadas sobre dinamómetros en donde se aplica carga y velocidad constante a los automotores, obteniendo las lecturas de contaminantes durante la fase de carga [SEMARNAT, 2007].

en el dinamómetro siguiendo un ciclo de manejo en donde se aplican cargas y velocidades variables en todo momento, por lo que es necesario simular el peso inercial del vehículo. La evaluación de los contaminantes se realiza obteniendo pequeñas muestras del gas de escape a lo largo de toda la prueba, determinando el resultado en unidades de masa de contaminante por distancia recorrida. Debido a las bajas concentraciones de contaminantes que se pueden encontrar en las muestras diluidas de gas, es indispensable tener analizadores de contaminantes de alta precisión, razón por la cual la infraestructura para realizar este tipo de pruebas es idéntica a los laboratorios de emisiones en donde se certifican las emisiones de los vehículos nuevos, siendo la duración de las pruebas la única diferencia entre la certificación de emisiones y la verificación de las mismas. Sin embargo, el costo de la infraestructura necesaria para aplicarlas las hace impopulares e inaplicables en la mayor parte de las ciudades del mundo [SEMARNAT, 2007].

Las normas mexicanas permiten que las autoridades ambientales de cada zona del país puedan, si así lo deciden, aplicar la prueba de verificación vehicular dinámica ó estática a los vehículos de su ciudad o Estado. A continuación se presentan los protocolos de prueba que establecen las normas oficiales mexicanas, para las pruebas estáticas y dinámicas que se realizan en la verificación de los vehículos automotores a nivel nacional.

1.4.1 PRUEBA ESTÁTICA PARA AUTOMOTORES DE GASOLINA

La prueba está definida por la norma oficial mexicana NOM-047-SEMARNAT-1999. La prueba estática se divide en cuatro etapas:

1ª ETAPA. Es una revisión visual de la existencia y operación de los componentes que han sido incorporados al vehículo por el fabricante del mismo y revisar que el sistema de control de emisiones no tenga alteraciones que puedan ocasionar modificación en las lecturas originales. De esta forma, se debe revisar la existencia del sistema de escape, filtro de aire, tapón del dispositivo de aceite, tapón del depósito de combustible, bayoneta de medición del nivel de aceite en el cárter, sistema de ventilación del cárter, filtro de carbón activado y mangueras del motor.

2ª ETAPA. Se realiza una revisión visual del humo, para lo cual se efectúa una aceleración a 2500 revoluciones por minuto (rpm), manteniéndose por 30 segundos. Si se llegase a observar humo azul o negro de manera constante por más de 10 segundos, se

da por concluida la prueba con resultado reprobatorio, dado que la presencia de humo negro indica exceso de gasolina en la mezcla de admisión, por lo que el motor requiere afinación, en tanto que el humo azul indica existencia de aceite en el sistema de combustión y el motor deberá repararse. En ambos casos los hidrocarburos en el escape serían tan altos que resultaría imposible obtener un resultado aprobatorio en la evaluación de gases.

3ª ETAPA.La tercera etapa se llama prueba en marcha crucero y consiste en acelerar el motor 2,500 rpm manteniendo dichas revoluciones por 30 segundos, tomando las lecturas de emisiones de los últimos cinco segundos, las cuales se promedian para obtener la concentración de las emisiones vehiculares (hidrocarburos, monóxido de carbono, oxígeno y bióxido de carbono).

4ª ETAPA.La cuarta y última etapa se llama prueba en marcha lenta en vacío, y consiste en mantener al vehículo con el motor encendido pero sin acelerar. Sus revoluciones por minuto no podrán ser menores a 350 ni mayores a 1200. Se mantiene el motor operando en esas condiciones durante 30 segundos, tomando las lecturas de emisiones de los últimos cinco segundos, las cuales se promedian para obtener la concentración de las emisiones vehiculares.

El vehículo aprueba si no presenta alteración en los componentes revisados en la prueba visual, si no presenta humo negro o azul, y si en ninguna de las pruebas de emisiones rebasa los límites máximos permisibles establecidos en la norma oficial mexicana correspondiente.

Los límites máximos permisibles de emisión de contaminantes que aplican para los vehículos que son evaluados bajo esta prueba, están dados por las normas oficiales mexicanas NOM-041-SEMARNAT-1999 y NOM-050-SEMARNAT-1993 que aplica a los vehículos a gasolina y con combustibles alternos, respectivamente. Los niveles máximos permisibles de emisión de gases de los autos y vehículos comerciales en función del año modelo se muestran en las tablas del Anexo 1. En el mismo Anexo 1, se muestran los niveles máximos permisibles de emisión de gases de los vehículos de usos múltiples o utilitarios, camiones ligeros, camiones medianos y camiones pesados, en función del año modelo.

vehiculares a nivel nacional e internacional debido a la cantidad y costo de infraestructura requerida, así como a la facilidad y rapidez de aplicación [SEMARNAT, 2007].

1.4.2 PRUEBA DINÁMICA PARA AUTOMOTORES DE GASOLINA

Al igual que la prueba estática anterior, este protocolo está definido por la norma oficial mexicana NOM-047-SEMARNAT-1999, y aplica obligatoriamente en la determinación de las emisiones vehiculares de los automotores matriculados en el Distrito Federal y Estado de México.

La prueba se divide en cuatro etapas, siendo las dos primeras idénticas a las descritas en la prueba estática, salvo por el hecho de que en la revisión visual del humo, el vehículo se opera encima de un dinamómetro en donde se aplica una carga basada en el peso del vehículo o en el número de cilindros, la clasificación y carrocería de las unidades.

La tercera fase se llama aceleración simulada 50/24 y consiste en conducir al vehículo sobre el dinamómetro a una velocidad de 24 kilómetros por hora aplicando una carga definida por: (peso vehicular sin carga + 136 kilogramos) / (0.4536*250). El vehículo debe operar bajo estas condiciones por un tiempo mínimo de 60 segundos, tomándose las lecturas corregidas de las emisiones generadas en los últimos diez segundos de la prueba para determinar la emisión del vehículo, lo cual se logra al hacer un promedio móvil de las lecturas de emisiones.

La última fase es conocida como aceleración simulada 25/40 la cual es similar a la 50/24 pero con una velocidad de 40 kilómetros por hora y con la aplicación de una menor carga la cual se obtiene de una tabla contenida en la norma.

Se da por aprobada la prueba cuando el vehículo no presenta alteración en los componentes revisados en la prueba visual, si no presenta humo negro o azul y si en ninguna de las pruebas de emisiones rebasa los límites máximos permisibles establecidos en la norma oficial mexicana correspondiente.

Los límites máximos permisibles de emisión de contaminantes que aplican para los vehículos que son evaluados bajo esta prueba, están dados por las normas oficiales mexicanas NOM-041-SEMARNAT-1999 y NOM-050-SEMARNAT-1993 que aplican a los vehículos a gasolina y con combustibles alternos respectivamente, y pueden observarse en tablas del Anexo 1.

Esta prueba genera mejores resultados ambientales que la prueba estática, por lo que es recomendable que las autoridades ambientales de la ciudad o Estado en donde se desea implementar un programa de verificación de emisiones vehiculares consideren su aplicación en lugar del protocolo estático [SEMARNAT, 2007].

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