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6. Referentes Conceptuales

6.5. Psicoanálisis y Feminismo

Ann Ferguson

8

(2003) describe y analiza algunos aspectos de las intersecciones teóricas entre el

psicoanálisis y el feminismo sobre la construcción de la identidad femenina y masculina a la luz

de la escuela lacaniana, la teoría de la diferencia de los sexos y la teoría de las relaciones

objetales que nos pueden dar elementos para pensar nuestro problema. También es importante

anotar que los desarrollos feministas parten de una postura política basada en la subordinación

de las mujeres a nivel cultural, social, económico que atraviesan sus postulados sobre la

construcción social del género y buscan en la teoría psicoanalítica elementos para deconstruirla

como también para comprenderla y debatirla. En esta línea Ferguson (2003) formula dos

preguntas: 1. ¿las mujeres deben abogar por la igualdad jurídica y social con los hombres? 2. ¿O

deben rearticular y revalorizar la diferencia sexual como base de su política?

6.5.1. La teoría de Lacan.

Juliet Mitchel

9

, es una de las primeras feministas que incursiona en la relectura del psicoanálisis

como teoría de la construcción social del género en el contexto de la familia patriarcal. “… para

intentar comprender la construcción del género se centra en el modo en que el poder simbólico

de la llamada ‘ley del padre’ organiza la enunciación de los sujetos humanos en el campo del

lenguaje” (pp. 165). Esto quiere decir, que es esta ley la que organiza el posicionamiento

subjetivo femenino o masculino, lo cual permitirá darle un ordenamiento al deseo.

Según la teoría lacaniana, se presupone que ubicarse en la posición masculina o femenina

depende si se tiene o se es el falo en el orden imaginario, representante psíquico del poder

simbólico, el cual tiene un estatus privilegiado ya que es la madre-mujer quien le da ese lugar

por desearlo, por tanto, el niño como la niña desean serlo, lo que los lleva a ubicarse como

objeto de deseo, en este caso del padre, en el límite entre un yo imaginario y un yo simbólico

(je). El yo imaginario (moi) no constituye cabalmente la entrada al mundo social, cultural, ya

que implica subjetivamente la imagen completa del sujeto; el yo simbólico implica la asunción

de la castración, en la que todos los sujetos son sujetos en falta. Pero en el caso de la niña, ella

se nombra a partir de lo que “no tiene”, así su posición en la cultura, se interpreta como una

posición menos valorada, algo de ella no puede ser significado en el lenguaje. Nos podemos

preguntar: ¿Cual es el valor de ser el falo para la posición femenina y para qué situarse en el?

Ferguson (2003) cita la tesis de Butler

10

(1993) quien dice que el sujeto debe escindir su

subjetividad, reprimir sus yoes imaginarios, los que le dan en su fantasía la posibilidad de la

completud. La escisión permite pasar de un sujeto unificado como ficción a la construcción de

una identidad de género como inestable. Lo anterior se aplica para el niño como para la niña,

para todos los sujetos humanos. Nos preguntamos: ¿la identidad de género como inestable sería

llegar a un estado mental bisexual en constante movimiento acorde con la constitución biológica

como lo propone Winnicott y Bion?

9Psicoanalista británica y Socialista feminista. 10

Filosofa estadounidense Post-estructuralista. Especialista en Teoría Queer, feminismo, filosofía política y Ética.

Por otro lado y en un intento por tener la esperanza de modificar los valores identitarios de lo

femenino y lo masculino, Burin

11

y Mitchell (1975), citadas por Ferguson, se apoyan en el

“freudismo lacaniano para argumentar que la ley del padre patriarcal forman parte de la

construcción social del género y de la sexualidad que ha llegado a ser casi universal pero que se

podría modificar, puesto que a pesar de todo se trata de una construcción histórica. Este es un

paso importante para las feministas, ya que un feminismo psicoanalítico debe cuestionar la

tendencia freudiana a adoptar el supuesto pesimista de que una psicología de género patriarcal

es inevitable e inmodificable” (pp.4) ¿Cual es su propuesta? ¿Significar lo innombrable de lo

femenino sin presuponer a la mujer como un ser definido por el sistema simbólico patriarcal?

Ferguson (2003) señala que la teoría lacaniana postula que la feminidad mantiene un vinculo

inconsciente con el cuerpo materno en la infancia, y por tanto, una simbiosis que habla de un

exceso que no puede ser significado por el lenguaje, por tanto, queda algo de lo femenino sin

poder ser nombrado en la cultura. Y en esta línea, sólo existe significado para lo masculino. Lo

anterior, es interpretado por Ferguson aduciendo que las feministas tendrán que optar por una

identificación masculina para poder ingresar al mundo social. Pero esta postura es rebatida por

Irigaray

12

(1977, 1985), Kristeva

13

(1986) y Cixous

14

(1975) citadas por Ferguson, ya que no

aceptan que Lacan “envuelva a la feminidad, como algo inexpresable en el lenguaje, [lo cual]

representa el temor masculino inconsciente a las mujeres por cuanto simbolizan la temida

castración y la pérdida del poder simbólico del falo” (pp.169). Así, lo femenino es interpretado

como carencia de lo masculino. “La feminidad no es meramente la negación o la ausencia de la

masculinidad, sino que engloba características diferentes y positivas que los enfoques

masculinos dominantes han ocultado” (pp.169). En esta línea, ¿es el exceso que no se significa

lo que puede darles la identidad femenina para no optar por una identificación masculina?

¿Cuales serán esas características diferentes y positivas que engloba lo femenino? O ¿es la

identificación con lo masculino lo que complementa su identidad?

6.5.2. La teoría de la diferencia sexual

La segunda escuela del feminismo psicoanalítico está representado por Bocchetti

15

(1995) y

Murano (1994) como Cixous, Irigaray y Burin. Estas teóricas citadas por Ferguson (2003)

tienen como tesis fundamental que existe un imaginario social femenino que sí tiene acceso en

el lenguaje y que no está reprimido. Apuntan a crear nuevos imaginarios sociales femeninos

11Doctora en Psicología Clínica y Psicoanalista. Especialista en Género y Salud Mental.

12Exponente del movimiento filosófico feminista francés contemporáneo. 13Filósofa búlgara, psicoanalista y escritora feminista.

14

Filósofa, escritora feminista francesa, poeta.

mediante prácticas sociales transformadoras entre mujeres que creen nuevas genealogías de la

relación madre-hija. Lo anterior, las lleva a hablar de “hacer realidad el ‘orden simbólico de la

madre’ reprimido en la sociedad patriarcal, de crear relaciones de autoridad y amistades

positivas entre mujeres que reemplacen a las relaciones competitivas y de envidia que hace

hincapié el orden simbólico patriarcal dominante” (pp.170). Pero se les critica, dice Ferguson

por pensar en la existencia de una mujer esencial, de que todas las mujeres comparten un

imaginario femenino vinculado a la relación materna, relativo a la maternidad y que sólo las

mujeres que han sido madres pueden revalorizar y transmitir ese poder autónomo de la madre.

Otra interpretación que se hace de este planteamiento del lado de Cornell, es concebir el

‘imaginario femenino’ como un objetivo utópico que se debe crear, traduciendo en imaginario

utópico femenino la reconstrucción del imaginario femenino versus verlo como una capa

discreta existente del inconsciente humano (Cornell, 1993, citada por Ferguson, pp.168).

Ferguson se pregunta qué contenido tiene ese imaginario utópico femenino y se responde que

pueden ser los valores del cuidado, intimidad y amor así como ideales femeninos que pueden

ser evocadas a través de las voces de las mujeres.

6.5.3. La teoría de las relaciones objetales

La tercera escuela del feminismo psicoanalítico evocado por Ferguson estuvo representada

inicialmente por Karen Horney (1932) y Melanie Klein (1975). “Klein argumentó que los

varones tenían una identificación preedípica con la madre que a la vez era una rivalidad celosa

con ella, la cual incluía el deseo de gestar hijos” (pp.171). Lo anterior también se aplica a las

niñas, quienes construyen su identidad de género en la etapa infantil preedípica, idea compartida

por Freud a diferencia Lacan que la ubica en la fase edípica. Dinnerstein

16

(1977) y Chodorow

17

(1974, 1978,1989) son algunas representantes del pensamiento psicoanalítico feminista. Horney

y Dinnerstein sostienen que el temor del niño a la madre requiere un rechazo de la feminidad.

Chodorow argumenta que el niño debe romper con la identificación con la madre para volverse

masculino. Ferguson (2003) comenta que esto crea un carácter masculino que menosprecia lo

femenino para construir su autoestima. La niña que no tiene que separase de la madre para ser

femenina, desarrolla una personalidad relacional más interesada en la fusión con los otros. En la

fase edípica la niña tiene que transferir parte del interés hacia la madre, ahora hacia el padre, lo

que permite una separación de identidades diferentes entre madre e hija, lo que puede producir

celos entre madre e hija por el amor del padre.

16

Feminista académica estadounidense y activista. 17Socióloga Feminista y psicoanalista estadounidense.

En síntesis, según Ferguson (2003) la propuesta de Chodorow es que el niño menosprecia la

feminidad para acceder a la masculinidad y la niña se inclina por tipos de relación basadas en la

fusión con los otros, en donde la feminidad se basa en una identificación excesiva con las

necesidades de los otros. Así, la propuesta de Chodorow y Dinnerstein es que se eliminen las

diferencias de género en la crianza infantil, incluyendo a los padres para que se disminuya el

temor del poder de la madre y que esto permita desarrollar identificaciones personales

relacionales con modelos femeninos y masculinos.

La reflexión y propuesta de Ferguson (2003) gira alrededor de la importancia de analizar la

intervención en la construcción social de la masculinidad como de la feminidad dentro del orden

contemporáneo de las identificaciones complejas y contradictorias con ideales patriarcales e

igualitarios que están en tensión. Existen valores identitarios en conflicto en los sujetos

femeninos que hablan de una tensión entre los imaginarios femeninos y el ideal simbólico de la

feminidad (Ferguson, 2000).

De lo anterior, se puede pensar que el conflicto o la tensión que plantea Ferguson tiene que ver

con las escisiones e inestabilidades que se presentan en los movimientos identitarios de las

mujeres y los hombres que dan cuenta de la búsqueda de“nuevos significados” atribuidos a lo

femenino y masculino marcado por la época en la que se está viviendo y que se manifiesta en el

cambio de las subjetividades, entre el nivel consciente y el nivel inconsciente. Se puede añadir

también que estas tensiones se ven alimentadas por la transmisión de generación en generación,

de las abuelas a las madres, de las madres a las hijas y de las hijas a sus pares. O que esa tensión

entre las identidades complejas y contradictorias con la construcción social de la masculinidad y

la feminidad dan como resultado la búsqueda de nuevas genealogías entre madres-hijas.

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