4 Marco Teórico
4.4 La Psicología ambiental como herramienta para la evaluación del impacto de
Para la conformación de este capítulo se hizo una revisión de materiales que abordan el estudio de la Psicología ambiental. Es necesario definir muy brevemente su ámbito de acción y algunos aspectos importantes de su evolución, con la intención de comprender la forma en la que esta disciplina aborda su objeto de estudio.
Esta disciplina es relativamente joven en comparación con otras ciencias sociales. Sus primeros desarrollos se ubican simultáneamente en Estados Unidos de Norteamérica, Francia y Reino Unido a principios de la década de los 60’s del siglo XX (Zimmermann, 1995). En América Latina la investigación en este campo es aún más reciente, encontrando en México trabajos relacionados desde la década de los 70’s del mismo siglo. Aún más publicaciones surgen en la región a partir de la década de los 90’s, siguiendo la inercia de los temas ambientales después de los grandes encuentro mundiales en el tema (Estocolmo en 1972 y Río de Janeiro en 1992).
4.4.1 Definición de Psicología ambiental
La Psicología Ambiental (PA) es una rama de la Psicología Social (Pick de Weiss, 1986) que permite describir las relaciones de las personas con su medio ambiente (Dorantes Rodríguez, 2008), en las que intervienen los factores humano-ambientales, tanto físicos como sociales (Zimmermann, 1995). Implica la aproximación interdisciplinaria del tema, confluyendo las ciencias sociales, las artes e incluso las ciencias de la salud (Zimmermann, 1995).
Zimmermann señala también que la PA se fundamenta en una hipótesis activa e interactiva: el medio actúa sobre el hombre y éste a su vez actúa sobre el medio. El objeto de estudio no es exclusivamente el ambiente de forma separada, asilado de los actores sociales que convergen en él. Debe entenderse entonces que ambos elementos no están disociados, y la PA los aborda en función de las transacciones humano-ambientales que entre estos se dan (Wiesenfeld, 2001).
Para comprender mejor la posición de esta disciplina, se citan también otros conceptos relacionados:
Psicología del Espacio
Es una concepción antropológico-psicológica que parte de una visión fenomenológica del mundo (la experiencia ambiental como parte de la experiencia humana). El individuo es observado a través de sus actos cotidianos en espacios creados por él y que a su vez inciden en sus comportamientos. Aborda la problemática del hombre-espacio en el aquí y ahora. (Zimmermann, 1995). Más adelante se abordará este enfoque llamado transaccional.
Para ser más claros, esta corriente define la relación del individuo con su entorno (el creado por el mismo), tomando en cuenta su situación y acción específica en un momento y lugar (visión fraccionada en tiempo y lugar). El espacio le “sirve” para el desempeño de una función o papel y en referencia con esa relación se estudian los fenómenos relacionados entre el individuo, su entorno y otros individuos en un momento determinado, influido por su contexto amplio (socio-cultural). Se buscan patrones constantes.
Psicología Ecológica
Consiste en observar los comportamientos desde un punto de vista sociológico-estadístico para responder la siguiente pregunta: ¿qué clase de comportamientos y con qué frecuencia se observan en determinados escenarios en una colectividad? Va más allá de la búsqueda de constantes, pretende estudiar las variantes entre ambientes socioculturales y ecológicos, con sus respectivas variaciones comportamentales. (Zimmermann, 1995 Esta corriente no analiza la relación individuo-ambiente en una visión acotada a un tiempo y espacio, ni fragmentada por criterios aleatorios. Busca una visión más integradora y macro, relacionando distintos ambientes y sus interacciones, creando sistemas complejos y evaluando las variaciones a lo largo de un continuo de tiempo (de escenarios, relaciones y comportamientos), como sucedería con un ecosistema natural.
Estos conceptos no necesariamente son antecesores de la PA, ya que podrían considerarse en un momento dado como paralelos. Sin embargo la PA se perfila como de mayor amplitud al conjugar elementos tanto de la psicología del espacio como de la ecológica: por un lado la visión fenomenológica de la psicología del espacio como una de sus posturas paradigmáticas más comunes y, por el otro, el enfoque sistémico de la psicología ecológica.
Relevancia de la Psicología y su relación con la evaluación de la EA.
De continuar el ritmo y gravedad del deterioro de las condiciones ambientales, las futuras generaciones podrían enfrentarse a condiciones críticas de supervivencia.
De ahí que surjan disciplinas como la educación ambiental, que como se ha señalado con anterioridad busca promover la formación de individuos y grupos sociales con conocimientos, habilidades, sentimientos valores y conductas que permitan un desarrollo enmarcado en la sustentabilidad, equilibrando sus tres dimensiones esenciales: ecológica, económica y social.
Pero es necesario medir el impacto de las acciones emprendidas, con la intención de reforzar las áreas que lo requieran, maximizar el efecto de las fortalezas y en general, incidir con mayor contundencia en la construcción de esa nueva realidad esperada. Para hacerlo es necesario sustentar los modelos de evaluación en otras disciplinas sociales.
La PA puede ser comprendida como una disciplina de las ciencias sociales que se propone jugar un papel importantísimo en la comprensión de las transacciones humano-ambientales y en la prevención y/o transformación de condiciones que afectan a las mismas de forma adversa (Wiesenfeld, 2001).
Es posible decir que la Psicología es una manera en la que el aprendizaje (o la educación) es definido, estudiado y entendido, y además sienta las bases de muchas de las decisiones curriculares e instrucciones que ocurren en la educación (Twomey Fosnot, 2005).
En este sentido, la PA puede servir como herramienta para medir el impacto logrado con las acciones de la EA, en las conductas, conocimientos y actitudes hacia el ambiente.
Ambas disciplinas son ciencias sociales, y deben revisarse sus posturas para abordar la realidad (aspecto ontológico) y los enfoques de investigación, lo que permitirá determinar la existencia de puntos de encuentro entre sus postulados y paradigmas, que sirvan para el trazado de la metodología desde una aproximación apropiada para “sumar” las dos ramas. Principales posturas ontológicas de la PA
El plano o postura ontológica, hace referencia a la manera de abordar el conocimiento de la realidad.28
En la PA existen dos principales tendencias de enfoque para abordar la realidad de su objeto de estudio (Wiesenfeld, 2001). En ambas permanece latente como idea central la relación persona-ambiente, sin embargo Wiesenfeld señala que su enfoque es diferente:
Positivista: Destaca la dimensión cognitiva y conductual del ambiente. En este enfoque el ambiente es considerado al mismo tiempo receptor y proveedor de comportamientos, y por lo tanto, se le otorga un estatus de realidad objetiva e independiente en sí misma. La relación persona y ambiente se comprende a partir de ubicar estos dos elementos como entidades separadas e independientes. Se aboca al estudio de comportamientos y cogniciones. Busca identificar la existencia de constructos colectivos (de conocimientos o conductas), sin distinguir si estos provienen de experiencias ambientales igualmente compartidas. Lo anterior con el objetivo de explicar, predecir y controlar los fenómenos y la identificación de sus patrones regulares. Predomina el uso de métodos cuantitativos
Transaccional: también llamada fenomenológica, enfatiza la experiencia ambiental como parte de la experiencia humana. En esta postura el ambiente es una entidad subjetiva que no se separa de la experiencia humana, y la relación entre estos es entendida como una unidad
dinámica, que se manifiesta en su naturaleza experiencial y afectiva. Busca la interpretación de experiencias ambientales consideradas únicas, brindando aun así una posibilidad de validarlas de forma intersubjetiva. Los significados se construyen a partir de la diversidad de experiencias, contextos y antecedentes socio-culturales de los individuos que las experimentan. El objetivo es la comprensión de los eventos a la luz de su singularidad. Predomina el uso de métodos cualitativos.
Existen ciertas similitudes entre ambos paradigmas, como su inclinación hacia procesos individuales antes que a los grupales. También se distinguen por que las variables estudiadas del entorno o del sujeto, son seleccionadas por el investigador como agente externo, que además decide los objetivos y estrategia metodológica, y aplica los resultados obtenidos conforme a los propósitos que guiaron la investigación.
En la práctica suele presentarse una separación con los fundamentos teóricos que debieran sustentar la labor investigativa, y a los cuales se pretende retroalimentar. También coinciden en que el investigador bajo cualquiera de los dos enfoques, prefiere asumir (o intentar hacerlo) una postura neutral y externa a lo estudiado, con una intención de mantener la objetividad.
Pero de acuerdo con Iñiguez y Vivas (1997) el profesional forma parte de la realidad social sobre la que opera. Este postulado epistemológico (relación del investigador con lo que está investigando) coincide con una postura de la EA, que señala que (describir como el educador y el investigador ambiental forma parte del proceso en el cual inciden, según la EA).
En la ponencia presentada por Esther Wiesenfeld en el II Congreso Iberoamericano de Psicología (Madrid, 1998), con el tema La problemática ambiental desde la perspectiva psicosocial comunitaria, propone una tercera postura ontológica que pretende subsanar algunas de las limitantes de los dos primeros: El enfoque socio-construccionista de las ciencias sociales.
Socio-construccionismo: esta postura se separa de los enfoques objetivista o subjetivista de las dos anteriormente descritas, adoptando una ontología relativista. Es decir, citando a la autora, diferentes contextos y experiencias generan diversas significaciones sobre el ambiente y las mismas son históricas y dinámicas. Para explicarlo mejor, este enfoque señala que los seres humanos no existen sin ambiente, ni éste sin aquellos, ya que sus usos o valores atribuidos, están en función del sentido que sus usuarios le brindan. Por lo tanto la forma de abordar el objeto de estudio debe ser holística (integral). Los significados que se le atribuyen a las relaciones persona-ambiente, son influidos y determinados en gran medida por el contexto (social, político, económico, cultural, etc.) el cual es cambiante en el tiempo y por lo tanto dinámico. Por lo tanto el significado de las relaciones persona- ambiente, son relativos en función de un contexto dinámico.
Lo anterior considera que el investigador acceda a las interpretaciones ambientales de diferentes grupos, participando en un intercambio activo de saberes desde una postura que no sea distante ni neutra, sino relacionándose con el objeto de estudio a fin de construir el conocimiento acerca de él. Debe propiciarse una reflexión crítica por parte de los informantes. Este abordaje supone un acercamiento grupal antes que individual.
Hasta aquí, se relaciona con el propósito de la EA sobre la construcción de una ciudadanía ambientalmente sensible y comprometida, más que en la formación de individuos que realizan acciones aisladas y desarticuladas del resto de los actores sociales. La vertiente interpretativa, conduce a la utilización de métodos hermenéuticos, que serán abordados más adelante.
4.5 Xochitla Parque Ecológico.