CAPITULO II. MARCO TEÓRICO 24
2.12. LA PSICOLOGÍA DE LA EMERGENCIA EN EL SALVADOR 38
En El Salvador, la organización social debe hacer frente a una situación caracterizada por la prevalencia de altos niveles de riesgo y vulnerabilidad, la cual se agrava por la existencia de un elevado nivel de pobreza que ocasiona que la mayoría de la población no esté en condiciones de enfrentar o incluso de sobrevivir en situaciones de emergencia. En contraste con lo anterior, al menos a nivel estatal la organización social no ha experimentado un avance de consideración en este campo, puesto que las instituciones y el marco jurídico prevaleciente no parecen asignar suficiente atención a las comunidades en riesgo y las vulnerabilidades sociales. Aunque cabe destacar que el trabajo que se ha hecho tiene la deficiencia de no estar sistematizado, y si bien en cierto que algunas ONG`S, Organismos Internacionales, elaboran documentos, éstos no son difundidos; por otra parte no existe un programa o Plan de Gobierno que sea capaz de brindar atención psicológica a todos los albergues o personas que demandan esa atención, en los casos de desastres en este país, que no son pocos, también se observa que mientras unas personas son bombardeadas por atención tanto médica como material, visitas constantes de entidades, de medios de comunicación, otras tantas ni siquiera pasan a formar parte de los datos oficiales y censos.
Luego de los acuerdos de paz en 1992, El Salvador inicio un accidentado camino hacia la tolerancia y el fortalecimiento social. El proceso ha sido muy complejo, portador de frustraciones e inquietudes difíciles de superar. El pueblo salvadoreño se han visto obligado a hacer todo lo que esté al alcance para superar los traumas generados por el conflicto armado y mantener la estabilidad emocional. Para la época de la guerra y post-guerra, la atención en intervención en crisis y tratamiento psicoterapéutico en el país, no fue prioridad para las instituciones gubernamentales, esta importante ayuda quedó relegada a un segundo plano. Sin embargo, ha sido ACISAM (Asociación de Capacitación e investigación para la Salud Mental) una de las Organizaciones No Gubernamentales pioneras en el tratamiento psicológico en casos de desastres, nace en el año 1986 y surge para dar respuesta a la problemática de salud mental de las familias y víctimas de la violencia organizada durante la crudeza de la guerra. Su trabajo se enmarca en el modelo Psicosocial de intervención. “Cuando el desastre es concebido como una emergencia de salud mental, desconociendo tanto la complejidad de la situación, la cual abarca todos los ámbitos de la vida de las personas y grupos que tienen una historia cultural, social, personal previa, en la que se ubican las graves pérdidas materiales, sociales y culturales sufridas, como el significado social del daño”. Mireya Lozada (Psicóloga).
ACISAM, ha trabajado a través de las siguientes líneas de acción: a. Atención clínica de casos que lo ameriten.
b. Capacitación a personas voluntarias, promotores y promotoras, personal institucional, sobre intervención en crisis para niños, niñas, adultos y adultas.
c. Comunicación participativa, promover la palabra de los y las actoras sociales y el sentimiento de comunidad.
d. Apoyo en el fortalecimiento de estructuras comunitarias, direcciones comunales institucionales, instituciones gubernamentales, principalmente en el desarrollo de la capacidad de gestión, incidencia política, capacidad de formulación de planes de acción y reacción ante las amenazas.
e. Activación y fortalecimiento de los espacios socio-comunitarios que contribuyan al desarrollo de las redes sociales y el tejido social y la forma cómo las redes contribuyen al desarrollo de esos espacios.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia centró su interés en devolver a los niños y las niñas su normalidad afectiva, a través de una atención integral, su participación en situaciones de emergencia en el país, inició a partir de los efectos del Huracán Mitch en 1998, participando activamente en la rehabilitación psicosocial de la niñez afectada por el fenómeno. la difícil situación de los salvadoreños, se suma después de este período, las consecuencias del Huracán Mitch en 1998, con sus devastadores efectos de destrucción humana y material.
Nuevamente en enero y febrero de 2001, los terremotos han venido a golpear con dureza a la población salvadoreña, arriesgando sus lentos avances de la reconstrucción, y a esto se agrega aún las inundaciones, temblores y sequías que han terminado de agudizar la vulnerabilidad del país. Y no es, sino hasta después de estos dos terremotos, que se inicia de manera sistemática los primeros ensayos de intervención en crisis por parte de Instituciones Gubernamentales y ONG ́s, retomando el Modelo Psicoanalista Clínico y el Modelo Psicosocial, en donde éste último se compone por una interacción grupal, la participación en técnicas con objetivos definidos, catarsis, proyecciones, vivir la pérdida, restablecer las redes sociales, apoyo y orientación psicológica, salvaguardar la integridad física y moral, satisfacción de las necesidades primarias de acuerdo con la escala de necesidades de Maslow.
Fue a raíz de estas catástrofes que a nivel gubernamental se realizaron esfuerzos por formar un programa por parte del Ministerio de Salud y desde la Secretaría Nacional de la Familia (SNF), se promovió la conformación del Consejo Nacional de Salud Mental. Este Consejo está oficialmente constituido por 12 instituciones públicas y privadas, y cuenta con su respectivo Comité Técnico. Es coordinado por la SNF, y aúna los esfuerzos del Ministerio de Salud (MINSAL), Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), Ministerio de Educación (MINED), Ministerio de Gobernación,
Instituto Nacional de los Deportes (INDES), Asociación de Psicólogos y la Psiquiatría, Asociación de Medios Publicitarios y Fundación Antidrogras de El Salvador (FUNDASALVA).
Se capacitó a los equipos de atención primaria de salud, personal en albergues, agentes comunitarios y maestros, a técnicos de las diferentes instituciones en metodologías de intervención en crisis dirigidas a niños y niñas, adolescentes y adultos, para poder multiplicar los efectos ante la inmensa necesidad de víctimas y personal que intervino directamente en el rescate de otros. Se coordinó acciones con el Instituto Salvadoreño Desarrollo Integral de la Niñez y Adolescencia (ISNA), para atender de inmediato a niños, niñas y adolescentes con necesidades psicoafectivas y de recreo educativas.
Con el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer, la SNF coordinó acciones para dictar charlas y metodologías de intervención en crisis para adultos y capacitar en proyectos productivos a jóvenes y adultos. El esfuerzo del Ministerio de Salud y el ISSS, como rectores en materia de atención y rehabilitación implementaron el Plan de Emergencia para Desastres; con ayuda de instituciones como Ministerio de Educación, INDES, FUNDASALVA, entre otras. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) junto a la SNF y el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, se construyeron procesos para atender las diferentes crisis que afectan a los salvadoreños por desastres naturales, para ello se formaron “Equipos de Salud Mental” en ocho departamentos (Sonsonate, Ahuachapán, La Libertad, La Paz, Cuscatlán, San Vicente, San Miguel y Usulután), con un programa que incluyó: Capacitación de recursos humanos en salud mental, Desarrollo de normas de atención en crisis (intervención en crisis), Apoyo emocional al personal de los servicios de salud, Formación de equipos de salud mental en el nivel local, Estructuración de redes comunitarias con alcaldes, maestros, iglesia y miembros de la PNC.
Se diseñaron materiales con metodología adecuada para la Intervención en crisis para Adultos y para Niños. Algunos esfuerzos realizados después de los terremotos de 2001, fueron apoyados por instituciones estatales y no gubernamentales que se han capacitado en la Metodología “Intervención en Crisis para Niños y Niñas en situaciones de desastres” como las siguientes: Ministerio de Salud y Asistencia Social, Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, Policía Nacional Civil, Academia Nacional de Seguridad Publica, Procuraduría General de la república, Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer, Arzobispado de San Salvador, Agencia de Cooperación Alemana, Visión Mundial, ISSS, Universidades, entre otras.
Otras Instituciones que han participado activamente para brindar ayuda Psicológica post-desastre son: Cruz Roja Italiana, Salvadoreña, Americana, Francesa, Japonesa; Oficina
de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea (ECHO), Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Asociación de Concientización para la Recuperación Espiritual y Económica del Ser Humano (CREDHO), Fundación Teletón Pro Rehabilitación (FUNTER), MINED, Hospital Nacional psiquiátrico, Junta de Vigilancia de la Profesión de Psicología (JVPP), Save the Children US, y algunas Universidades como de Universidad de El Salvador, Universidad Francisco Gavidia, Universidad Tecnológica, Universidad Panamericana, Universidad "Dr. José Matías Delgado", Universidad Pedagógica, Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas", y otras muchas instituciones que brindaron su ayuda y apoyo incondicional a las personas que fueron afectadas directa o indirectamente por los desastres.
A través de la dura historia que han dejado los desastres, la experiencia indica la importancia de: preparar a las personas para que estas situaciones no aumenten su vulnerabilidad y tratar de evitarlas, ayudar a las personas que viven expuestas a situaciones que pongan en peligro su capacidad de vivir con un mínimo de seguridad social, económica y de dignidad humana.