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Psicología de la Percepción Visual

LA TEORÍA DEL CEREBRO ÓPTICO

B) Psicología de la Percepción Visual

Dando continuidad a su teoría de el Hombre, animal óptico, en este libro el autor examina aspectos del proceso de la percepción visual, relacionados con la fenomenología de la imagen y la instrumentación de las etapas evolutivas del psiquismo hacia la estructuración del pensamiento, destacando el dominio dinámico de la imagen visual tanto en el arte, como en el pensamiento mítico, en la creatividad intelectual y en la cultura.

B.1. Informaciones de su contenido

El libro Psicología de la Percepción Visual, fue publicado en octubre de 1981 – por Ediciones Tres Tiempos en Argentina. Pertenece a la Colección Ciencias del

Hombre 4, que tiene como director al propio autor. Está

compuesto del prólogo, introducción, 9 capítulos y el apéndice.

El Prólogo fue escrito por el Dr. Miguel Herrera Figueroa, amigo personal de Cuatrecasas y rector de la Universidad Argentina John F. Kennedy, donde como hemos

visto anteriormente Cuatrecasas fue director de la Escuela de Graduados y profesor emérito. Figueroa destaca las principales características del autor y también hace una breve descripción de sus principales obras y teoría. Pero en lo que concierne a la obra en sí sostiene que “con modestia y sin proclamarnos dueños de

la verdad, sostenemos que lo vertido aquí es lo medular del mensaje de un maestro desde la cima de su magisterio”

(pg. 9).

En las primeras líneas de la Introducción, nos encontramos una vez más con la afirmación de que el hombre es poseedor de un cerebro óptico como consecuencia de la evolución animal. Las etapas superiores tienden a presentar sus funciones encefálicas dominadas por el neurosistema óptico, que ven a generar la inteligencia humana. Dando continuidad a su teoría de que el “hombre

es un animal óptico”, como consecuencia de esto, se

constata que el hombre ha creado un mundo de Imagen, donde imperan las técnicas proyectivas y audiovisuales que influyen masivamente, directa y/o indirectamente, al pensamiento, comportamiento, normas, ética y reglas de la sociedad humana. Analiza, brevemente, La psicología del

arte primitivo, El pensamiento mítico, La psicología del espectáculo, comentando que estos presentan una fuerte

relación entre sí, por poseer proyecciones del inconsciente colectivo con transcendencia antropológica de la percepción visual. Resalta nuevamente el carácter óptico cuando trata Sobre la percepción de la forma, citando varios estudios dentro de las varias líneas psicológicas, así como empiristas y principalmente varias teorías gestálticas. Reafirma en La energética social

que el psiquismo individual y social están estrechamente relacionados e influidos por el pensamiento individual y colectivo que determinan el dinamismo y la evolución de la cultura.

A continuación describe algunas Consideraciones

Generales Sobre La Percepción, donde destaca los

diferentes puntos de vista existentes entre la psicología y filosofía, destacando que en cuanto la primera intenta hacer un análisis de la percepción, la segunda intenta definirla. En El campo perceptivo resalta la importancia del campo visual en la elaboración de la noción de espacio. Sigue analizando la Complejidad de la

psicofisiología de la percepción, así como algunos

conceptos dentro de La psicología genética, afirmando también que El método psicoanalítico es fundamentalmente genético, pudiendo ser sus conceptos dinámicos relacionados con la percepción. Expone interesantes investigaciones e interpretaciones en El sincretismo

simbólico relacionando la percepción con la función

visual, el espacio geométrico y la proyección gestáltica.

Habla concisa y brevemente sobre la extensión encefálica de la función visual en la larga evolución zoológica hasta los primates en la Concepción Evolutiva

de la Percepción Visual, exponiendo los mecanismos de

elaboración de los contenidos conscientes o inconscientes del pensamiento. Resalta en Psicología de la Sensación la interpretación de Piéron de que la esencia de la vida es la sensación, complementado Cuatrecasas a Piéron que la importancia de la percepción visual en la elaboración del psiquismo humano. Evidencia los estudios de Bastian,

Kluver, Halstead y los suyos en Los planos filogenéticos

del psiquismo. Explica de manera didáctica Los mecanismos de la organización optoperceptiva, las etapas

de la sensación y percepción, la construcción del espacio visual y de su contenido figurativo, o sea, el camino transcurrido de la imagen desde su proyección en las zonas corticales hasta su simbolismo, que van constituir nuevos conocimientos para el individuo, citando también algunos estudios e interpretaciones de Lorente de No, Lashley y Köhler, Marshall y Talbot y Hebb, entre otros.

Dedica un capítulo entero para tratar de La

Fisiología Sensorial de J. Müller, principalmente porque

éste, en su época, ya evidenciaba la importancia de la función óptica en las sensaciones, percepciones e interpretaciones del individuo, destacando también sus datos biográficos y obras.

Relata en La Psiconeurobiología del Lóbulo Temporal los importantes estudios de Jackson sobre el tema, así como las concepciones de Lorente do No, Grey Walter y Hebb. Resalta la Importancia de las investigaciones

bioelétricas del lóbulo temporal, del Problema de las localizaciones sensoriales, de la Desorganización de las funciones perceptivas, y también la importancia de La jerarquización evolutiva del alocórtex y del neocórtex

dentro de sus estudios filogenéticos.

Presenta en Consideraciones Sobre la Reflexión, el concepto desarrollado por Teilhard de Chardin, entre otros, complementando que éste proceso de reflexión es comprensible si es analizado principalmente dentro del

desarrollo filogenético del neocórtex y de las etapas evolutivas en el proceso de la corticalización de la sensorialidad visual, junto con el surgir del pensamiento y del lenguaje. Describe sobre los estudios antropológicos de la evolución del hombre, tanto física como mentalmente, destacando que el origen de la reflexión y del lenguaje están directamente relacionadas entre sí y principalmente con la transformación anatómica, psicológica y social sufridos en el proceso de esta evolución.

Explica en Espacio e Imagen que la imagen y su simbología, su representación, alimentan el pensamiento humano, y que impelieron el origen del lenguaje. Resalta también la diferencia existente entre la noción biológica del espacio de la noción científica, que está basada en los conceptos matemáticos del espacio y tiempo, teniendo en cuenta que la consciencia humana es una estructura dinámica, sustentada en el proceso neuroperceptivo óptico, que interpreta la simbología de las imágenes recibidos del mundo exterior.

Empieza a tratar El Inconsciente y la Percepción

Visual dando ejemplos de la mitología griega, de

alquimistas de la edad media y filósofos de todos los tiempos, que evidenciaban que la inteligencia humana es el saber ver todo lo que nos rodea. Hace alusión sobre cómo a través de los estudios sobre el inconsciente se pudierón conocer mejor las estructuras mentales y de la percepción, así como la influencia de la visión en estos fenómenos. Cita estudios de Freud sobre el tema, estudios de Arnaldo Rascovsky sobre El psiquismo fetal,

que confirman la hipótesis evolutiva del autor sobre el papel fundamental de la visión en la percepción espacial, así como de las imágenes que alimentan la simbología que componen el inconsciente. Al tratar de Los Arquetipos, afirma que Jung, a través de su psicología analítica da a éstos también un significado óptico. Menciona también, entre otros, los estudios de Los sueños y alucinaciones de Angel Garma, que según Cuatrecasas, van al encuentro con los conceptos psicofisiológicos del psquismo humano y de la influencia de la imagen óptica.

Analiza la posición del Hombre Frente al Firmamento desde La inducción geométrica, comentando la importancia del círculo. Continúa con La sumersión totémica del hombre primitivo, siguiendo con comentarios sobre Los

orígenes de la protoastronomía. Después trata sobre El hombre precategorial y sus características subjetivas al

mismo tiempo que objetivas. También hace referencia al

Zodiaco y la aritmomagia y a las varias interpretaciones

de variadas sociedades existentes. Comenta en La

astrología asiática la importancia de la astrología como

precursora de la astronomía científica, derivando hacia diversas formas de religión y filosofía. Las transformaciones ocurridas en la humanidad, ofrecen varios Aspectos psicoantropológicos que son presentados resumidamente, destacando siempre la evolución del contenido mental del hombre.

A través de La Sensorialidad en Psicosociología, explica que con las señales recibidas del mundo exterior, transformando las sensaciones primarias en percepciones específicas, son desencadenadas respuestas que dependen

de la capacidad neuroperceptiva y no del origen de la señal – táctil, acústica, etc -. Concluye con que el desarrollo y el progreso pueden influir en la forma de pensamiento, en sus contenidos, pero independiente de las impresiones sensoriales, pues la estructura mental del hombre ya esta elaborada, presentando sus orígenes en el cerebro óptico.

En la última parte del libro, Apéndice: Notas

Complementarias, Cuatrecasas selecciona varias citas de

autores que señalan la importancia de la función visual en la vida bio-psico-social del ser humano. Encontramos autores como Luiz Vives, José Ortega y Gasset, P. Teilhad de Chardin, Cortés Plá, E. Mouchet, Lewis Mumford, Pierre Janet y Elliot Smith, entre otros.

B.2. Fuentes Utilizadas

Cuando se analiza la documentación bibliográfica, se obtienen estos datos:

Hay 140 títulos relacionados en la referencia bibliográfica. De ellos 122 son libros, 16 son artículos y 2 son comunicaciones en congresos (ver Apéndice 4.II.). Constatamos también que en este libro el autor ha consultado más de la mitad de obras extranjeras (54,28%) - siendo el 7,14% en inglés y el 47,14% en francés – y solamente el 45,72% de las obras en español.

Los títulos descritos en esta referencia bibliográfica presentan su año de publicación entre 1898

y 1981. A través del índice de Price, que como ya se ha explicado anteriormente obtiene el porcentaje de actualidad de la literatura utilizada por el autor en la confección de su obra, donde destacan las que fueron publicadas en los 5 años anteriores a la edición del libro, se llega a la conclusión de que solamente 3 títulos (2,13%), son publicados entre los años de 1977 y 1981. Por lo tanto, esta obra es considerada de archivo, con una referencia bibliográfica antigua. En la tabla 4.3., presentaremos estas 3 obras.

Tabla 4.3. Referencias Bibliográficas Actuales, del Libro Psicología

de la Percepción Visual, según el Índice de Price (años

1977-1981).

1977

Aleixandre, V. Antología Total. Seix Barral. Barcelona.

1978 1979 1980

Canal Feijóo,B. El animal óptico. (El ojo en la mano). La prensa. Buenos Aires.

1981

Imbriano, A. El lóbulo prefrontal. JIMS. Barcelona. Obs.: Los datos arriba descritos fueron extraídos de acuerdo con la

De estas obras destacamos que los 2 únicos libros citados son españoles, publicados en Barcelona, y que el artículo publicado en el periódico argentino, también fue publicado en el libro Vida, Espíritu y Pensamiento de

Juan Cuatrecasas, editado por la Universidad Argentina

John F. Kennedy.

Al analizar la referencia bibliográfica de los dos libros, hallamos un dato interesante. Muchas veces se encuentran citas de determinados autores, pero no se encuentran sus obras nombradas en las referencias bibliográficas, como por ejemplo en El hombre, animal

óptico, en el caso de Monakow, Lhermitte, Jung, Head,

entre otros. También en el libro Psicología de la

Percepción Visual, en el caso de Piaget, Gregory,

Marshall, Mcluhan, entre otros (para este comentario hemos citado a los autores que presentan un número mínimo de 08 citas en cada libro). Esto nos hace creer que muchas veces Cuatrecasas ha recurrido a obras, estudios o recopilaciones relacionados con determinados autores para realizar estos trabajos.

Con referencia a los autores de base más importantes en la construcción de estas obras, que consideramos son los más citados, están relacionados en el capítulo 7 –

Las Influencias Dominantes en su Obras – en el cual serán

4.3. En Conclusión

El hombre es el animal de mayor control e independencia del medio gracias a su cerebro visual. Como se ha podido constatar, Cuatrecasas idealiza, formula, estructura, fundamenta y justifica su teoría de que el hombre posee el cerebro óptico, dentro de los principios y fundamentos científicos.

Sus investigaciones están basadas en los conceptuados y actualizados datos médicos, neurológicos, psicológicos, filosóficos, antropológicos y sociológicos. Estudia principalmente los conceptos de Jakob, Monakow, Ajuriaguerra, Lhermitte, Köhler, Freud, Jung, Piaget, Pierón, Pradines y Th. de Chardin, buscando conceptualizar el HOMBRE, en el más amplio contexto.

El neurobiólogo, catedrático de la Universidad de Londres y uno de los pioneros mundiales en la investigación sobre la corteza visual Semir Zeki, comenta que “sólo a través del conocimiento de la neurobiología

podrán los filósofos del futuro tener la esperanza de realizar alguna aportación sustancial a la comprensión de la mente. Y sólo ganando cada vez más confianza para afrontar el estudios de problemas como el conocimiento, la consciencia y la mente comenzarán los neurobiólogos visuales a entender la visión y el cerebro de manera intensa y profunda.” (Zeki, 1995). Esta visión de la

ciencia del cerebro, como ya ha sido mencionado anteriormente, fue una preocupación de muchos fisiólogos, neurólogos y psicobiólogos, desde Müller, Jackson,

Monakow, pero una vez más citaremos a Jakob y a Cuatrecasas:

“Si la Psicología quiere ser una verdadera ciencia

“del alma y del espíritu”, que tiene por objeto el estudio completo evolutivo de las funciones supremas del organismo en los individuos y colectividades humanas y animales y si esos fenómenos son, como hoy no podemos dudar más, elaboraciones de los aparatos nerviosos centrales, entonces tiene la psicología – si no quiere limitarse a una simple constatación, descripción y catalogación de los fenómenos psíquicos aislados de su base natural – forzosamente que hacer entrar en su campo de trabajo el estudio de las relaciones causales entre esos fenómenos y su mecanismo productor, debiendo resultar finalmente todas esas funciones como consecuencia lógicas del plan estructural y biodinámico de la materia en su representación más noble” (Jakob,

1910).

Cuatrecasas, a través de su teoría sobre el cerebro óptico del hombre, busca exactamente entender y justificar el comportamiento de éste, con sus conceptos psicobiológicos desarrollados dentro de la filo y ontogenética, pues “La evolución progresiva del encéfalo

corresponde al desarrollo de la complejidad del sistema nervioso dentro del plan estructural que se consolida en los Mamíferos inferiores y se extiende prodigiosamente con el neocórtex occipital, parietal y frontal. El psiquismo brota como una imagen de la vida representativa de sus más elevadas estructuras. A este proceso se le denomina encefalización; y es sorprendente ver cómo se

hipertrofia rápidamente cuando comienza a ser preponderante el aparato de la visión. Hay un evidente paralelismo, en la filogenia, entre el desarrollo del lóbulo visual y la función gnósica” (J. C., 1962e, pg.

171).

Cuatrecasas afirma que es a través del conocimiento del cerebro, de sus funciones cerebrales, como se puede adquirir al mismo tiempo el conocimiento subjetivo y objetivo de las percepciones y sensaciones del mundo exterior. “Así hallamos en nuestra propia organización

cerebral la justificación de la naturaleza visual de nuestro espacio, de la naturaleza geométrica de nuestra mentalidad, y del carácter proyectivo de nuestra imaginación y de nuestra concepción del mundo. Nuestro mundo interno se proyecta en forma de imágenes topológicas dando un específico carácter al espacio que concebimos. Y este carácter es el que se exterioriza en todas las manifestaciones de la vida humana, dándoles esta naturaleza visual que tanto sorprende a los filósofos y que a veces la atribuyen a la mundanidad o al carácter visual del mundo en que vivimos” (J. C., 1962e,

pg. 179).

A través de la evolución, el cerebro humano ha tenido que superar con eficacia varias dificultades para su perfeccionamiento, buscando la adquisición del conocimiento sobre el mundo exterior, principalmente por medio de la función visual. Su evolución se detuvo en la línea del cerebro olfatorio y siguió con la del cerebro óptico. El cerebro óptico condiciona la imaginación, el pensamiento y la emoción.

A Cuatrecasas le interesa ver que la evolución biológica continúa con la evolución psíquica. Ve que el cerebro óptico lleva a crear un mundo de fantasías que ha de coordinarse con lo real gracias a la ciencia. Además, la vida sexual guarda relación con lo visual, por conexiones que van a unir lo visual a través del quiasma óptico con la hipófisis vía núcleo supraóptico. Por eso se imbrican la emoción, el instinto sexual y la imaginación cortical, de ahí las complejas asociaciones del surrealismo y de las alucinosis y ensoñaciones. “No

olvidemos que la evolución zoológica se hace de modo irreversible. No hay repeticiones de oportunidades. Los pasos que la encefalización sensorial ha dado, siguiendo uno u otro camino, no se vuelven a recorrer hacia atrás. El fracaso intelectual del rinencéfalo (o córtex olfatorio) es una realidad que la zoología y la paleontología nos enseñan, al mismo tiempo que la superioridad del neocórtex visual. No podemos conocer con exactitud suficiente cuál es la estructura de la zooconciencia (Chauchard) de los animales superiores. Pero es evidente que los Primates poseen una estructura intelectual de preponderancia óptica y un tipo de mentalidad individual traducido objetivamente por la capacidad de resolver determinados problemas espaciales.

El hombre primitivo, como el niño, adquiere un pensamiento espacial, sujeto al mundo físico que lo rodea, modelado por las circunstancias de lugar, y animado por la ilusión (o alucinación) del movimiento vital que constituye su propio mundo mágico, sin avanzar todavía la influencia de la síntesis perfecta de la

personalidad. Esto vendrá más tarde, según el largo proceso cultural (...). Pero siempre es el desarrollo del sentido visual lo que establece las bases de la continuidad biológica de la conciencia. Se va basando de lo concreto a lo abstracto. Y es también el mundo visual interior el que sirve de baluarte a la sucesiva estructuración de la mente humana, tanto en su esfera individual como en el ámbito social. Y el que sigue alimentando, la presente inquietud aventurera de la humanidad, la convergencia de los proyectos imaginativos con las adquisiciones técnicas que pulsan la conquista del espacio cósmico. El cerebro humano, convertido en órgano de previsión, es también órgano de proyección espacial hacia las misteriosas regiones extraterráqueas”

CAPÍTULO 5

LOS ESTUDIOS SOBRE