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EL ESTADO COMO GARANTE DE LA VIDA E INTEGRIDAD DE LAS PERSONAS, DE LOS PUEBLOS Y SUS CULTURAS

2.1. El Pueblo Embera Chamí

Caracterización de la población Chamí

El pueblo Embera Chamí es una comunidad indígena colombiana, con una población aproximada en el departamento de Risaralda de 16.023 indígenas, de

los cuales 7.815 son mujeres75.

Ubicación y Resguardos

Todos los autores coinciden en que los Chamí tienen sus asentamientos en los municipios de Mistrató y Pueblo Rico en el Departamento de Risaralda; pero además, se agrega que geográficamente están en la región occidental de la Cordillera Occidental, específicamente en la parte alta del río San Juan.

Son los profesores e investigadores Edgardo Cayón de la Universidad Nacional e Ildelfonso Gutiérrez de la Universidad de los Andes, quienes realizan una delimitación exacta de la ubicación, al expresar:

      

75 

DANE. Respuesta a un derecho de petición de fecha 28 de octubre de 2009. La respuesta completa se puede consultar  en los anexos. 

  “…señalada por los etnógrafos e historiadores como centro del grupo CHAMI, queda comprendida entre los meridianos 75° 52’ y 76° 18’ 27” longitud oeste de Greenwich y los paralelos 5° 05’ y 5° 30’ de latitud norte. Situada al occidente del Departamento de Risaralda coincide aproximadamente con la demarcación de los municipios de Pueblorico y Mistrató, y con más exactitud, con la cuenca hidrográfica del Alto San Juan. Sus puntos más extremos son: al Norte el Cerro de Caramanta, al Sur el Cerro de Tatamá, al Este el Alto La Serna y al Occidente la confluencia de los ríos Tarena y San Juan, cuyos límites son: por el Norte: Municipio de Andes (Departamento de Antioquia). Por el Sur: Municipio de Santuario y San José del Palmar. Por el Este: Apía y Belén de Umbria. Por el Oeste: Tadó”.

Frente a su procedencia, la hipótesis más fuerte plantea que el asentamiento en este “centro” es producto de una migración desde el Chocó, sin embargo aparecen dos matices. Por una parte, Luis Guillermo Vasco Uribe, profesor de la Universidad Nacional y una de las figuras centrales de la antropología colombiana, quien manifiesta que hay dos migraciones: una proveniente del Chocó, que

conecta con aquellos Chamí de Puremberá76 y la otra, proveniente de los

municipios de Andes y Jardín (Antioquia) que conecta con los de San Antonio. El otro matiz, lo encarnan Edgardo Cayón e Ildelfonso Gutiérrez, quienes desde una

cita de Parsons,77 postulan que los Chamí recientemente habían llegado a

Antioquia, “habiendo emigrado unos años antes de un pueblo del río Andágueda en la Hoyo del Chocó y estuvieron allí hasta 1852, para posteriormente ubicarse en el departamento de Risaralda”.

En 1976, mediante la resolución 106, el Incora constituyó la Reserva78 Indígena

para los Chamí, con un área aproximada de 17.770 hectáreas, ubicadas en la margen derecha del río San Juan. En 1986 mediante la resolución 001 del 29 de       

76 

vereda ubicada en la margen derecha del río San Juan, entre las quebradas Anquima y Similitó.  

77 

Autor de “La colonización del occidente colombiano (1961). Colombia: Banco de la República. 

78 

Las Reservas son una forma provisional de tenencia de tierra, mediante la cual el Estado asigna un territorio a  comunidades indígenas, para su usufructo. Con esta figura no se define claramente la propiedad de la tierra, por cuanto  el Estado continúa como dueño del suelo y el subsuelo y los indígenas son simplemente usufructuarios.  

  enero, el Incora constituyó el Resguardo Chamí, lo que antes era zona de Reserva Indígena, ubicadas en la margen derecha del río San Juan. Simultáneamente, por medio de la resolución 002 de la misma fecha, se creó el Resguardo Chamí de la margen Izquierda, con una extensión de 7.596 hectáreas aproximadamente.

La razón por la que se crean dos resguardos pertenecientes a una misma colectividad indígena, responde a una disputa surgida de una elección de gobernadores en 1984; a ésta se presentó un Chamí de la margen derecha y otro de la margen izquierda, los resultados dieron la victoria a aquel de la margen derecha sin que el otro postulado aceptara la derrota, de manera que el Gobierno aceptó la posesión de estos dos resguardos. En 1985 se repitieron las elecciones y dieron resultados inversos a la anterior, pero nuevamente, ante la inconformidad de uno de los participantes, el Ministerio de Gobierno volvió a permitir la posesión de ambos resguardos.

La cultura Chamí Cosmovisión

El Universo Embera Chamí lo conforman tres mundos. El primer mundo es el de Caragabi, que algunos llaman el mundo de las cosas azules. Este mundo se encuentra por encima de lo humano (segundo mundo). El tercer mundo es el gobernado por Trutruica, ser opuesto a Caragabi pero con el mismo poder, ubicado por debajo de lo humano.

En consecuencia, el Universo Chamí está conformado por tres “niveles”: arriba, en medio y abajo. En el “nivel de arriba” Caragabí y en el “nivel de abajo” rige Trutruica. Los profesores de la Universidad Tecnológica de Pereira, Víctor Zuluaga y Patricia Granada Echeverri, complementan y complejizan el cuadro al afirmar:

  “De acuerdo con la mitología Embera Chamí, el mundo tiene la forma de un huevo muy grande, puesto con la parte más aguda hacia arriba. Dentro de este huevo se encuentran las tierras, que son como platos gigantes y redondos, uno puesto sobre el otro. Nosotros vivimos en la tierra que se encuentra en la mitad. Cada uno de los mundos tiene su propio dios. El dios de nuestro mundo es Caragabí, dios

creador y fundador”79.

Estructura Sociopolítica

La forma dispersa de los asentamientos Chamí y su organización social por familia extensa, hace suponer que hasta entrado el siglo XVIII los Chamí no tenían una estructura política centralizada. La antropóloga de la Universidad Nacional y profesora de la cátedra de antropología en el Departamento de Diseño Industrial de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Elsa Astrid Ulloa, llama la atención sobre esta cuestión: “su entorno sociopolítico no residía en un centro político, ni en el control social por algunos miembros, pues la familia era y es la unidad social más importante; ella tiene poder decisorio sobre sus miembros y resuelve a nivel

interno sus conflictos”.80

Será entonces con los procesos de reducción a pueblos cuando surjan las figuras tales como: Cacique, Gobernador, Alcalde y Regidor. Por lo menos así lo deja ver Víctor Zuluaga:

“Como quiera que la población indígena existente, tanto en el cañón del Chamí como en el del Tatamá, se encontraba dispersa, los españoles trataron de concentrarlos sin ningún éxito. Fundaron entonces dos “Pueblos”, San Juan de Chamí y San Antonio de Tatamá, en donde vivían los Mandones (autoridades

      

79 Zuluaga 

Gómez, Victor. Granada Echeverri Patricia “La ablación del clítoris y su fundamento mítico”. En revista de  Ciencias Humanas Vol. 4, no. 11 (Marz. 1997). P. 48 

80Ulloa, Elsa Astrid (1992). 

“Los Embera”, en: Carrizosa, Enrique (Ed.) “GEOGRAFÍA DE COLOMBIA. Región Pacífico”.  Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura Hispánica.

  indígenas como Cacique, Gobernador, Alcalde, Regidor), el cura doctrinero y el

Corregidor con su servidumbre”.81

Respecto al funcionamiento actual, es una estructura sociopolítica centralizada, comprende dos gobernaciones: una del margen derecho del río San Juan y la otra, la del margen izquierdo.

La comunidad indígena Chamí, elige anualmente un cabildo que representa la autoridad dentro del Resguardo. Dicha elección se realiza mediante votación directa de los miembros mayores de edad de la comunidad. Existen igualmente gobernadores veredales, que como su nombre lo indica, son nombrados por los indígenas de una vereda, y son los encargados de representar la autoridad del Gobernador General indígena y de velar por la buena marcha de su vereda.

Lo femenino y lo masculino en el mundo Chamí

Para los Chamí los seres que habitan en el mundo fueron propiciados por dos entidades masculinas y que por ejemplo la lechuza, un animal que los mitos describen como melancólico y que llora en las noches, es la mujer de Caragabí convertida en tal por una infidelidad. Esta referencia mítica logra sintetizar la forma como se conciben los géneros y sus implicaciones dentro de la vida Chamí: lo masculino será sagaz y hábil y su vulnerabilidad es efecto del contacto con lo femenino; por el contrario, tal vez como efecto de esa configuración, lo femenino debe ser sumiso, reprimido y mesurado. Este par de construcciones regularán por completo las relaciones sociales en general, y las familiares en particular.

Se intentará mostrar esto acudiendo a la vida indígena Chamí, desde el nacimiento hasta la muerte, pero para efectos de este texto, inicia con el cortejo       

81 Zuluaga, Victor (1997). “Los chami: su historia, “la influencia misionera”. Mitos y leyendas de los Embera‐Chamí.  Pereira: Universidad Tecnológica. 

  que precede el establecimiento del matrimonio, siguiendo por el nacimiento, pasando por la infancia y finalizando con la pubertad.

Cortejo

El cortejo consiste en la oficialización por parte del pretendiente a la mujer y al padre de ésta, de la intención de realizar una alianza; además de la manifiesta intención, el hombre debe demostrar habilidad y capacidad para sostener un

hogar. En líneas de Roberto Pineda y Virginia Gutiérrez de Pineda en “Criaturas

de Caragabí”, se sostiene:

“lo común es que el muchacho o la muchacha recién iniciados abandonen el bohío; el uno en busca de compañera o de posibilidades económicas para poder casarse, y la otra en busca de marido”.

Cuando se celebra una fiesta de iniciación de una joven, algún indígena soltero que se entere de ella y de que la muchacha no lleva su mismo apellido, va en su busca. Cumpliendo con la etiqueta, llega pintado y adornado. En estos días de visita al bohío de la mujer preferida, sus actitudes se ciñen a la etiqueta para impresionar a sus suegros e inclinarlos a su favor.

Finalmente, el muchacho hace la petición de la muchacha a su padre, pero la respuesta no es inmediata. El pretendiente madruga a cazar y a pescar y trata de

obtener una buena presa y un buen pescado, porque esto impresionará

favorablemente a los suegros. A la muchacha se le notifica la petición del

muchacho, y puede rechazarlo si no le agrada; pero si la madre lo encuentra

aceptable, interviene y la aconseja en su favor.

Varias cosas merecen ser resaltadas. Lo primero tiene que ver con que es el hombre quien corteja y aunque la mujer puede decidir si lo acepta o no, es la familia quien decide finalmente sobre la futura unión. Lo segundo hace referencia

  a que la alianza matrimonial no atiende a la idea romántica de enamoramiento, sino a la exhibición de capacidad productiva por parte del hombre. Por último, la mujer debe demostrarle a su padre y a los asistentes a la fiesta que se realiza

después de su menarquía, que es virgen; pues si ello no es así, es muy seguro

que esta mujer se quede soltera y sea una deshonra para su familia. Matrimonio

Para los profesores Roberto Pineda y Virginia Gutiérrez de Pineda, al verdadero matrimonio precede una época de “amaño” o de prueba, desde el momento en que el pretendiente es aceptado por el suegro. En la noche o la madrugada del día siguiente al convenio, la muchacha satisface los deseos sexuales del hombre, con lo cual le asegurará el éxito en su expedición de caza y pesca y con ello se inicia su vida marital de compromiso por un tiempo en el cual los cónyuges tratan de congeniar y de llegar a la certeza de que se satisfacen mutuamente, tanto en el aspecto sexual como en los demás del matrimonio.

La mujer por ejemplo, se esfuerza en demostrar todas sus habilidades como ama de casa, mientras el hombre se empeña en hacerse conocer como el tipo ideal de la masculinidad: buen cazador, mejor pescador y hábil agricultor, capaz de mantener debidamente a su familia.

Si la mujer está interesada en preservar sus relaciones conyugales, da de sí todo lo que es posible para satisfacer las exigencias o sugerencias sexuales de su compañero, hasta el límite de la inhibición cultural; porque la muchacha, por ejemplo, debe permanecer quieta durante el coito, si se moviera para proporcionar mayor placer a su amante, o cediendo a instancias del mismo, éste la repudiará

convencido de que ella habría tenido relaciones sexuales con los “libres”82, de

quienes lo habría aprendido.       

82 

  Respecto a la vida diaria y de pareja, hay una estricta separación entre hombres y mujeres. Cada sexo como en grupo aparte, trabaja en las labores caseras y charla la mayor parte del tiempo sin inferir con el otro grupo; nunca se ve a una mujer indígena intervenir en los grupos masculinos, ni siquiera en las fiestas, pues en los bailes los hombres bailan con los hombres.

Nacimiento

Como características de los nacimientos en la comunidad Embera Chamí, se encuentra que el parto es atendido por parteras, no hay hombres que realicen esta práctica, así mismo y como característica, se encuentra que a los neonatos femeninos se les realizan intervenciones en su cuerpo.

Encontrar la desfloración en grupos indígenas es algo frecuente, pero la desfloración junto con la clitoristomía (mutilación genital femenina) es una práctica rara dentro de la literatura antropológica.

La clitoristomía, conocida como ablación o mutilación genital femenina, es practicada comúnmente entre los Chamí. La operación se realiza a poco de nacer la niña por la partera y aún por la misma madre sin que conlleve ningún ritual. El clítoris se corta con un cuchillo, escupiendo sobre la herida una hierba masticada. Este tipo de intervenciones que sobre el cuerpo femenino se realizan, no tiene homólogos en el cuerpo masculino, lo que no quiere decir que sobre éste no se

realicen intervenciones. 83

Infancia

La infancia es un estado de indeterminación respecto del género más no del sexo. Lo es en tanto que desde que el infante adquiere las capacidades para comer,       

83 

  caminar, hablar, controlar esfínteres, etc., no es aceptado del todo en el circulo de los hombres mayores, pero tampoco en el de las mujeres: solo puede tener contacto con ellas en los momentos de alimentación, en el caso del hombre. En el caso de las mujeres, sin ser tal aún, pues a tal condición se llega después de la iniciación, éstas acompañan a su madre en todas las actividades que ella realiza. En cualquiera de los dos casos, la infancia termina cuando los niños o niñas cumplen ocho años de nacidos, sin que ello implique su aceptación dentro de los círculos de los mayores; pues el cumplimiento de esa edad, sólo les permite realizar las actividades que hace el padre en el caso del hijo, o el de la madre en el de la hija.

Pubertad

La pubertad culmina con la indeterminación infantil y es un momento muy corto, comenzando con la realización de los ritos de iniciación. Para las jóvenes, consiste en una fiesta en la que se comprueba públicamente que es virgen y para el hombre, en una fiesta donde se le informa a la comunidad que ya es apto para las labores de hombre y capaz de mantener un hogar o familia.

Ambas fiestas culminan cuando el licor (chicha) se termina, lo que puede suceder días después de la noche principal cuando el o la joven son presentados al grupo como manifestación de su disponibilidad para el matrimonio.

En cuanto a las mujeres iniciadas, una vez están reposando en el cuarto, le es llevado un hombre con el que deben dormir bajo vigilancia de la madre o las tías maternas, pero con el que no pueden tener relaciones sexuales. Respecto de los hombres, acontece de forma similar, sin embargo él si debe tomar sexualmente, bajo la vigilancia de la madre o de sus tías maternas, a la mujer que se le ha dispuesto.

  2.2. La ablación o mutilación genital femenina y el control de la sexualidad de la mujer Chamí

La ablación o mutilación genital femenina (A/MGF) es una práctica existente en la comunidad indígena Embera Chamí, la cual consiste en la supresión mediante

corte y cauterización del clítoris a las niñas recién nacidas.84 La realización está a

cargo de las mujeres y aunque los hombres no intervienen en el momento de la mutilación, consideran a la mujer mutilada como apetecida para la convivencia sexual y el matrimonio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la ablación como aquellas intervenciones sobre los genitales femeninos que producen la extirpación total o parcial o cualquier otra lesión de los genitales de la mujer, por razones sociales o

culturales, sin una finalidad terapéutica.85

Esta misma Organización, distingue cuatro tipos de mutilación genital femenina a

partir de la severidad de la intervención practicada86: “El tipo I o Clitoridectomía,

es lo que en el mundo Islámico se conoce como sunna, es el equivalente a lo que

con frecuencia se llama circunsición femenina y que en varios países equiparan a

la circuncisión masculina. Tipo II o Excisión, se trata de la ablación del clítoris y,

total o parcialmente, de los labios menores, dejando los labios mayores intactos.

Tipo III o Infibulación, es la forma más severa de mutilación en la que el clítoris, los

labios menores y los labios mayores son extirpados, suturándose ambos lados de la vulva. Se deja un pequeño orificio que permite la salida de la orina y la sangre menstrual”. El tipo IV incluye según la Organización Mundial de la Salud diversas prácticas, de severidad variable, sobre el área genital y sin finalidad terapéutica. Se trata de pinchazos, heridas, incisiones, cauterizaciones o estiramientos del

      

84 

Declaración del médico cirujano Hugo Hernando Marsiglia Vargas, en el proceso radicado 66572‐40‐89‐001‐2008‐ 00005‐00.  Tomado de la sentencia del 24 de julio de 2008 del Juzgado Promiscuo Municipal de Pueblo Rico, Risaralda.  

85 

World Health Organization: “Female Genital Mutilation”. Geneva, Switzerland: World Health Organization, April 1997. 

86 

  clítoris, y también raspaduras, cortes o introducción de substancias corrosivas o hierbas en la vagina o bien otros procedimientos que mezclan técnicas.

A las mujeres indígenas les parece extraño que las mujeres “blancas” no practiquen esa mutilación y consideran inconcebible que una mujer pueda ser apetecida sin la mutilación, lo que permite afirmar que se trata de una práctica

cultural aceptada desde hace mucho tiempo.87

La práctica no sólo afecta a las mujeres Embera Chamí de Risaralda, sino que es un fenómeno que en la actualidad padecen alrededor de unas 140 millones de mujeres y niñas en el mundo, sobre todo en países como Tanzania, Somalia, Sudán, Etiopía, Guinea, Yemen, Irak, Egipto, entre otros. Cada vez se practica a niñas con una edad mucho menor, quienes sufren la mutilación, para evitar que

puedan juzgar la práctica por sí mismas al ser mayores.88

En Senegal se considera que con el corte, la muchacha refrena sus instintos sexuales, lo que le permite llegar virgen al matrimonio, por lo que “las jovencitas así protegidas son reputadas por tener valores morales muy altos y aumentan así una ventaja más que sus padres pueden capitalizar al demandar un pago más

sustancial como dote”.89

Según el testimonio de una mujer egipcia: “Nosotras estamos mutiladas e insistimos en la operación de nuestras hijas para que no haya mezcla entre hombres y mujeres…Una mujer no infibulada provoca vergüenza en su marido, quien la llama ´tú la del clítoris´. La gente dice que ella es como un hombre. Su