Las puertas presentarán una anchura libre de paso ≥0,80m. Aun así, es importante tener en cuenta que una puerta de 1 m puede ser mucho más cómoda para facilitar la comodidad y rapidez de entrada y salida. Incluso se puede plantear el hueco de la puerta de 1,2 m generando una puerta doble de 0,9m + 0,3m para necesidades puntuales de algunas personas por ejemplo con parálisis cerebral que por rigidez en las articulaciones tienen necesidad de ir en silla de ruedas con los brazos un poco abiertos. También se facilita el acceso de muebles con mayor facilidad.
En ambas caras de las puertas debe existir un espacio horizontal libre del barrido de las hojas de diámetro 1,20m. De la misma forma, siempre que se pueda generar dicho espacio de diámetro 1,5m va a ser más cómodo.
Si la puerta está situada en una esquina de la estancia, la distancia entre el mecanismo de apertura hasta el encuentro en rincón debe ser ≥0,30m, según establece el CTE, aunque se recomienda una distancia ≥0,50m.
Figura 1. Espacio mínimo necesario para apertura de una puerta. Fuente: Càtedra d’Accessibilitat
El mecanismo de apertura de la puerta debe situarse a una altura entre 0,80- 1,20m, y de funcionamiento a presión o palanca (evitar todo mecanismo de rosca que implique el gesto de girar la mano), y maniobrable con una sola
Figura 2 Mecanismos de apertura mediante pomo circular – incorrecto. Fuente: Cátedra de Accesibilidad UPC
Figura 3. Mecanismos de apertura mediante maneta de palanca– correcto. Fuente: Cátedra de Accesibilidad UPC
Se recomienda, además, colocar una maneta de ayuda en la zona central de la cara interior de la puerta cuando ésta abra hacia el exterior, así como muestra la siguiente figura, con tal de facilitar el cierre de la misma por parte de personas de movilidad reducida (PMR, de ahora en adelante).
Figura 4. Movimientos de apertura. Fuente: Cátedra de Accesibilidad UPC
En todo caso, la fuerza que debe ejercer el usuario para la apertura de la puerta debe ser ≤25N (admitiendo ≤65N si la puerta es resistente al fuego por motivos de seguridad).
Se recomienda que las puertas de acceso al aula (o el marco de la puerta, en su defecto) estén contrastadas con el entorno en el que se ubican, de manera que todo usuario pueda localizarla con facilidad, tal y como se puede observar en la Figura 5 y Figura 7.
En el caso de que el aula disponga de cartel identificativo, éste debe estar situado en la misma posición en relación a todas las puertas del edificio buscando la máxima coherencia, de manera que la persona con limitaciones visuales sepa dónde puede encontrar la información. Se recomienda en la esquina superior del lateral opuesto a la maneta de la puerta, siempre y que la puerta abra hacia al interior del aula tal y como es habitual (ver Figura 5); en caso contrario, la ubicación opuesta: esquina superior del mismo lateral de la maneta de la puerta, cuando la apertura es hacia fuera del aula (ver Figura 7). La información expuesta en el cartel identificativo debe estar contrastada con el fondo, idóneamente en altorrelieve y junto con su transcripción en Braille en la parte inferior izquierda, tal y como muestra la Figura 6.
Figura 5. Ubicación de los carteles identificativos. Fuente: Accesibilidad para personas con ceguera y deficiencia visual – ONCE
Figura 6. Diseño y ubicación de caracteres en los carteles identificativos. Fuente: Accesibilidad para personas con ceguera y deficiencia visual – ONCE
Se recomienda que las puertas de acceso al aula dispongan de una apertura acristalada a modo de mirilla, ya que de esta manera se permite ver que está sucediendo en el interior del aula (si está ocupada o no y qué tipo de actividad se está llevando a cabo: examen, trabajo en grupo, clase teórica, etc.) sin necesidad de interrumpir la actividad en cuestión. También permitiría una conversación en lengua de signos en caso de emergencia. Se recomienda la apertura de vidrio a una altura intermedia de 1,20m aprox., de manera que toda persona pueda acceder a ver a través, si así lo desea.
Figura 7. Apertura de cristal en la puerta de acceso al aula. Fuente: Cátedra de Accesibilidad UPC
En el caso de una puerta enteramente de vidrio y que no disponga de montantes o travesaños que ayuden a identificarla como superficie acristalada, ésta debe disponer de una franja de señalización visualmente contrastada situada a la altura de la vista para evitar posibles impactos. Se debe realizar una doble señalización a distintas alturas para abarcar toda la diversidad de la población, desde personas de talla baja o usuarios de sillas de ruedas hasta adultos, siendo las alturas orientativas respectivas: 0,85-1,10m y 1,50-1,70m. Dicha señalización puede ser el habitual círculo rojo, pero se recomienda aprovechar para incorporar logos u otros elementos identificativos de los espacios, nombre del aula y horarios de las clases, de manera que permitan realizar dicha función y, a la vez, integrarse mejor arquitectónicamente.
Asimismo, se recomienda que las puertas de vidrio (e incluso si no son de vidrio) dispongan de un zócalo metálico de 0,20-0,30m de alto a modo de protección, en caso de golpes fortuitos por parte del reposapiés de usuarios de sillas de ruedas.
Figura 8. Señalización puertas de vidrio transparente. Fuente: Cátedra de Accesibilidad UPC