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Capítulo III. Análisis de un caso paradigmático

3.4 Las puertas del cielo

Con la transposición de “Las puertas del Cielo” de Cortazar, realizada por Carlos Nine y Norberto Buscaglia, Fierro buscó reinterpretar las relaciones violentas de poder entre cabecitas negras y oligarquía. Es por esto que Piglia en su introducción a la historieta afirma que el cuento “es una actitud realmente de antiperonista blanco, frente a la invasión de los cabecitas negras…Si por un lado el relato expresa a su manera la reacción frente a la presencia de las masas en la sociedad, por otro lado su trama y su resolución fantásticas se tejen sobre el extraño encanto que produce el contacto con esa otra realidad” (PIGLIA. 1993:42)

Para esto, los autores de la versión historietada dejaron de lado el ejercicio de la prostitución que Celina abandona por un mejor pasar con Mauro, siendo que en el cuento cumple un papel importante, minimizando de este modo la sumisión femenina para puntualizar sobre las diferencias de clase, como la principal violencia en el relato.

Para demostrar esta oposición de clases, los autores de la transposición decidieron no exteriorizarla tanto en el lenguaje escrito como sí en las imágenes. En el cuento de Cortázar los “cabecitas negras” son presentados como “monstruos”: “Además está el olor, no se concibe a los monstruos sin ese olor a talco mojado contra la piel, a fruta pasada, uno sospecha los lavajes presurosos, el trapo húmedo por la cara y los sobacos, después lo importante, lociones, rimmel, el polvo en la cara de todas ellas, una costra blancuzca y detrás las placas pardas trasluciendo”, (CORTAZAR. 2007:131) y estos monstruos debían ser ilustrados como tal. Es por esto que Carlos Nine decide materializar este contraste de clases realizando a los monstruos

con trazos gruesos y mucho relleno con contraste, para esto el propio dibujante explicó que “la forma estética que yo encontré para trabajar eso que fue a lápiz y después sacar fotocopias, me pareció interesante porque era el resultado final tan brutal como el texto que estaba ilustrando. El lápiz negro fotocopiado y quemado da un resultado como de grabado roto, destruido. Quedó una historieta medio impresionante, medio monstruosa, pero el texto era monstruoso, y yo elegí un lenguaje que parecía que podía ser apropiado” (CANAL ENCUENTRO. 2013). En oposición a estos monstruos, el narrador, Marcelo, perteneciente a otro mundo social y racial no es parte de esa estilización grotesca, el trazo que se utiliza para él es más fino, contiene menos contraste y es más limpio.

Con esto queda fuera del relato la oposición constante de Mauro con Celina presente en el cuento original en donde ella era una mujer de la noche a la que “se le veía en las caderas y en la boca, estaba armada para el tango, nacida de arriba abajo para la farra”, y él “prefería el patio, las horas de charla con vecinos y el mate”, (CORTAZAR. 2007:128) diferencia que el narrador, el Doctor Marcelo, puntualiza en la milonga de “El Santa Fe Palace”: “Mirando de reojo a Mauro yo estudiaba la diferencia entre su cara de rasgos italianos, la cara del porteño orillero sin mezcla negra ni provinciana, y me acordé de repente de Celina más próxima a los monstruos, mucho más cerca de ellos que Mauro y yo”. (CORTAZAR. 2007:131). De esta forma, Mauro en la versión historietada es parte de los monstruos, con sus trazos gruesos llenos de relleno y contraste, una imagen sucia, a la que incluso se le dibuja sudor, como el rostro de los otros cabecitas negras (imagen número 28).

Un aspecto significativo en esta transposición es el tema del narrador y el punto de vista. Los autores de la versión historietada tuvieron la difícil tarea de relatar con un narrador en primera persona, si bien utilizaron textos de apoyos en algunas viñetas, la decisión narrativa fue otra, poner al Marcelo narrador observando el mundo de Celina y Mauro mediante un microscopio e ilustrarlo con el rostro de Cortázar.

Esta forma de utilización del narrador tiene importancia, además, en cuanto a lo temporal, ya que el Marcelo que se relaciona con Celina y Mauro tiene el rostro de Cortázar joven, mientras que el narrador que rememora la historia tiene el rostro de Cortázar adulto y es situado al otro lado del microscopio. Este recurso sirve como línea temporal en el relato, ya que en el original el narrador va y viene entre el recuerdo y la experiencia vivida en el presente (imagen número 29).

En cuanto a lo temporal es necesario señalar también que en el guión Norberto Buscaglia optó por alterar el relato original. En el cuento de Cortázar, la historia comienza con el actual Marcelo contando la muerte de Celina, y mientras se desarrolla, la trama va alternando entre el pasado más lejano y el más actual, es decir entre las vivencias con Celina y Mauro, y lo pasado luego de la muerte de ésta. En la historieta transpuesta, se eligió comenzar con apenas una viñeta del presente del narrador, para luego ir desarrollando la historia como fue sucediendo en el tiempo, alternando esporádicamente con imágenes del presente, imágenes que servirán como corte entre diferentes tiempos pasados pero separados entre sí por algunos años o días, actuando a modo de hiato entre las diferentes épocas.

Así es como los autores de esta transposición no sólo demostraron las relaciones de violencia entre cabecitas negras y oligarquía, sino que lograron realizar un tratamiento del punto de vista y la temporalidad de manera excepcional, incluyendo en la ilustración al narrador.