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A pesar de los patéticos comunicados de la CSMS, Marta y yo estábamos muy contentos. Habían sido demasiados meses de trabajo solitario, y de repente teníamos ayuda y apoyo. El pequeño equipo que nació alrededor de los papeles de Mataró nos hacía felices. Es verdad que todavía había que ver hasta dónde estaba dispuesto a llegar El País. Había que ver de qué margen disponían Antía y Oriol para continuar investigando. Aunque confié desde el primer momento en estos dos periodistas, todavía no tenía claro hasta qué punto se mojaría un medio como El País. Lo que sí empezaba a estar claro es que una parte impor- tante de los medios haría el camino opuesto.

Los días posteriores al descubrimiento de los papeles de Mataró, todos trabaja- mos duro, pero sobre todo Oriol y Antía. Querían publicar un gran reportaje sobre Bagó, sus negocios y las cada vez más evidentes irregularidades. A prin- cipios de marzo Oriol me dijo:

—El 19 de marzo lo de Bagó en la portada. Será un reportaje en tres partes. Cada día publicaremos una. He descubierto cosas muy fuertes. Defensa siciliana

Pero mientras trabajábamos sobre los papeles de Mataró y Antía y Oriol ulti- maban la serie de tres reportajes, el diario Ara hizo un movimiento que nos sorprendió. El domingo 11 de marzo el Ara publicaba una extensa entrevista a Bagó, a doble página, hecha por el mismo director del diario, Carles Capdevila.

El titular destacaba una frase de Bagó: «Es una vergüenza que no haya más im- puestos para los ricos». Me llamó Ramón Serna. «Estos huelen algo», me dijo. Era como jugar una partida de ajedrez. El asunto de los papeles de Mataró había sido un buen movimiento que nos daba la posibilidad de poder hacer un buen ataque. Pero esta entrevista era, claramente, una maniobra de defensa. En la entrevista Bagó parecía casi un anticapitalista antisistema: despotricaba de los bancos («La gente se queja de que los bancos no dan créditos, pero los necesitan ellos, pobrecitos»), alababa a Lula («Él incorporó a la clase media mucha gente»), y se indignaba («Esta crisis, ¿por qué crees que existe? Porque hay una mala distribución de la riqueza. No puede ser que un tío no llegue a mil euros y a otro le den cuarenta millones»).

Hacia el final de la entrevista, llegaba la pregunta:

—Hablando de problemas, se le ha acusado de tráfico de influencias por haber sido presidente del Consorcio Hospitalario y tener una empresa que tiene concesiones en hospitales —comentaba el director del Ara.

—No he hecho nada que no sea legal —respondió Bagó—. El Consorcio hacía un concurso, pero quien lo decidía era cada hospital.

Lo que no decía Bagó es que muchos de estos hospitales que «deciden por sí mismos» estaban bajo su control, con plenos poderes de maniobra, como ha- bíamos visto en Mataró.

—Me enfadada —continuaba Bagó— que se digan falsedades por lo que puede llegar a pensar la gente que no sabe nada, pero yo lo único que tengo es la honestidad. Hay gente que me la tiene jurada. El resto de las preguntas son del estilo:

—¿Habla demasiado claro por haber sido político? —¿Tiene sentido del humor?

—¿Cómo es que trabaja tanto? —Cuénteme su horario, a los 78 años...

Una semana más tarde, el día 18 de marzo, El Periódico de Catalunya dedicaba una de sus codiciadas flechas verdes a Ramón Bagó, porque el Grupo Serhs era «un ejemplo del éxito de apertura al exterior». Al igual que los semáforos de La

Vanguardia, las flechas de El Periódico dan pistas sobre los posicionamientos y

los intereses de estos diarios. En septiembre, El Periódico, como si fuera un césar que baja el pulso, dedicaba una flecha a Ada Colau, portavoz de la PAH. Pero esta era de color rojo.

Tres días duros para Bagó

El lunes 19 de marzo Oriol y Antía publicaban la primera parte de la trilogía sobre Ramón Bagó. Seguramente muchos de los que estáis leyendo este libro habéis ido siguiendo las noticias publicadas sobre Ramón Bagó. Aun así, cree- mos que hay que volver a reproducir el trabajo realizado por Antía y Oriol. Además, creemos que hacer una relectura de sus artículos, a la luz de las inves- tigaciones que los precedieron, puede aportar nuevos matices. Volver a trans- cribir esta trilogía es una manera de luchar contra la vorágine informativa que todo lo traga y que tapa un escándalo con el siguiente. Tras la publicación de estos tres reportajes se destaparon muchos nuevos escándalos, tanto en el ám- bito de la sanidad como en muchos otros. Pero esto nunca debería permitir que los hechos que explican Antía y Oriol caigan en el olvido o se transformen en algo normal, admisible, parte del paisaje. Reproducimos estos tres artículos con la intención de que lo que se describe a continuación no se olvide, al menos hasta que todo se esclarezca.

¿Nos ayudas a difundir un resumen? “Según El Periódico los empre- sarios con dinero en paraisos fis- cales (Bagó) molan más Ada Colau”

«Bagó ha captado 50 millones de fondos públicos desde 2002 mediante el CSC»

Hospitales y Centros sociosanitarios gestionados por el Consorcio de Salud y Social de Cataluña contratan el servicio de cocina a empresas del Grupo Serhs

Oriol Güell, Antía Castedo / 19 de marzo de 2012 / EL PAÍS De las múltiples facetas de Ramón Bagó —alcalde de Calella por CiU entre 1979 y 1991, empresario de éxito, uno de los arquitectos del sistema sanitario catalán y Cruz de Sant Jordi en 2001— hay dos que se encuentran en la cocina de los hospitales catalanes. Una es la del gestor sanitario, la del hombre que durante 20 años ha podido intervenir en la dirección de decenas de centros a través del Consorcio de Salud y Social de Cataluña (CSC), un organismo público donde ha ocupado todos los cargos de responsabilidad -—actualmente es vicepresidente y consejero de sus empresas filiales— y que agrupa a más de 60 hospitales financia- dos por la Generalitat, pero cuya gestión depende de fundaciones, consorcios y otras entidades públicas y privadas sin afán de lucro. La otra cara de Bagó que se mezcla entre los fogones es la del empresario dueño de un conglomerado, el Grupo Serhs, con 74 empresas, 2.600 empleados y 473 millones de euros de facturación en 2011. Tres de ellas han obtenido, desde 2002, contratos de centros mediante el CSC. elpaís ha rastreado los contratos la última década entre hospitales y

centros gestionados por el CSC y las empresas de Bagó, y ha descubierto que estas han conseguida contratos por 50,8 millones de euros. De ellos, casi una tercera parte (15,3) han acabado en sus cuentas sin mediar concurso.

Hay tres circunstancias en las que es posible el conflicto de intereses. La primera se da en los centros de los que el CSC es el responsable directo, aunque sean financiados por la Generalitat. Es el caso de Cotxeres de Borbó, en Barcelona, una concesión administrativa obtenida por el CSC de la Generalitat en 2008 para la construcción y gestión durante 30 años de un equipamiento con 255 plazas sociosanitarias. Circunstancias parecidas concurren en la residencia Frederica Montseny de Viladecans (Barcelona), con 233 plazas. El centro está gestionado por un consorcio

formado por el Ayuntamiento de Viladecans y el proprio CSC. Las otras dos situaciones en las que el conflicto de intereses puede emerger están vinculadas a dos servicios que ofrece el CSC: el de contrato de gestión y el servicio de licitaciones. En el primero el CSC nombra, a través de una filial, al gerente que se encargará de fijar objetivos, presupuestos y líneas estratégicas. En aquellos centros, como algunas residencias, no obligados a sacar a concurso los servicios, el gerente tiene autonomía para contratarlos.

Badalona es otra de las plazas fuertes de Serhs. El hospital municipal, gestionado por el CSC desde hace 14 años, ha concedido a la empresa de Bagó en la última década el contrato de cocina sin concurso público por 4,8 millones de euros, a pesar de las advertencias de la Sindicatura de Cuentas.

La mesa de contratación de Viladecans ilustra la confusión de intereses que puede producirse en las licitaciones del CSC. El presidente es un representante del Consorcio Sociosanitario de Viladecans (CSSV). La secretaria es la del CSC, al igual que tres de los vocales, y el cuarto representa al CSSV.

Es decir, la mayoría de los presentes forman parte de una entidad, el CSC, cuyo vicepresidente es el dueño de la empresa adjudicataria. Ramón Bagó ha asegurado a este periódico que ha «cumplido siempre la ley», aunque no quiso entrar en detalles sobre las adjudicaciones a sus empresas.

El martes día 20 llegaba la segunda entrega. Los papeles de Mataró nos habían dejado claro cómo funcionaba el mecanismo que relacionaba al Ramón Bagó gestor del CHC con el Ramón Bagó empresario. Con esta información, Oriol revisó decenas de contratos en hospitales de toda Cataluña y en Badalona se encontró con esto:

«Badalona, la gran cocina de Ramón Bagó» Oriol Güell / 20 de marzo de 2012 / EL PAÍS

Serhs ha acaparado desde 1994 contratos públicos por 23,5 millones en los hospitales y residencias de la ciudad, más de la mitad sin concurso.

Los fogones de Ramón Bagó, el hombre fuerte de la sanidad catalana, cuyas empresas de restauración han obtenido desde 2002 un total de 50,8 euros de fondos públicos, empezaron a trabajar con especial intensidad en Badalona mucho antes. El Grupo Serhs ha logrado en la ciudad un total de 23,5 millones de euros en contratos de cocina para todo tipo de equipamientos sociales y sanitarios desde 1994, primer año del que este diario ha conseguido datos representativos. Menos de la mitad de los fondos públicos, el 46 %, captados por las empresas de Bagó en Badalona lo han sido mediante concurso público.

El Grupo Serhs ha logrado en estos 18 años de trabajo en el hospital municipal, financiado por el Departamento de Salud, 7,8 millones de euros, según datos ofrecidos por el Ayuntamiento. El hospital de

Badalona es uno de los centros cuya gestión ha sido subcontratada por el Ayuntamiento al CSC desde 1998, un servicio común en los hospitales comarcales catalanes.

Tras su aterrizaje en el hospital, Serhs fue haciéndose con las cocinas de toda la ciudad relacionadas con la asistencia sanitaria y los servicios sociales. Entre 1994 y 2003, año de su demolición, la empresa de Bagó asumió la cocina del centro sociosanitario local, lo que le reportó (sin concurso) 2,1 millones de euros en 10 años, según datos municipales. La gestación y ejecución del centro ilustra los riesgos del conflicto de intereses en el que incurre Bagó en su doble faceta de gestor sanitario y proveedor de servicios a hospitales y residencias. Cuando Badalona decidió arrancar el proyecto, se asoció con el CSC para sacarlo adelante. En mayo de 2000, ambas partes crearon una sociedad en la que posteriormente el consorcio fue perdiendo peso a través de sucesivas ampliaciones de capital hasta que, cuatro años más tarde, el Ayunta- miento acabó comprando al CSC su parte.

La presencia del CSC en la sociedad que desarrolló el proyecto, sin embargo, permitió a Bagó estar presente en su Consejo de Administra- ción. Cuando llegó la hora de sacar a concurso el servicio de cocina — algo legalmente obligado, por el tamaño de un proyecto que superaba los 10 millones de euros de presupuesto—, la sociedad Centro Sociosanitario El Carme recurrió a la mesa de contratación del CSC, otro servicio que ofrece a sus asociados. Así, el CSC se encargó de redactar las bases,

evaluar ofertas y presentarlas al Consejo de Administración.

El Consejo estaba presidido por la alcaldesa de Badalona, la socialista Maite Arqué, tres representantes municipales y dos del CSC, entre ellos el propio Bagó. El secretario, Francesc José María, también lo era del CSC. Según las actas a las que ha tenido acceso elpaís, el gerente del

hospital municipal (también del CSC) presentó las ofertas de Serhs y de una segunda empresa. Explicó que, aunque eran muy parecidas técnicamente, la de Serhs era «ligeramente más económica». La votación del consejo, de la que Bagó se ausentó para evitar tener que votar a su propia empresa, fue rápida. El resultado fue un gigantesco contrato de 14 años de duración, vigente hasta 2017, que por el momento ha reportado a Serhs 7,8 millones de negocio.

La tercera y última entrega tenía como protagonistas los papeles de Mataró y explicaba cómo Bagó se había hecho con el servicio de catering: «Un caballo de Troya en Mataró».

Los tres artículos provocaron un gran revuelo, aunque el resto de medios (incluido TV3) hicieron ver que no existían. En Badalona, sin embargo, los artículos tuvieron importantes consecuencias. Al día siguiente de su publica- ción, el alcalde Xavier García Albiol (PP), que gobierna con el apoyo de CiU, anunció que «revisaría a fondo» los contratos de Serhs en el municipio. Albiol consideró «extraordinariamente grave el hecho de que el hospital municipal haya

dado a una empresa el contrato de cocina durante 19 años sin concurso público». Unos hechos que fueron detectados en 2006 por la Sindicatura de Cuentas, que advirtió a los responsables de que «se estaba incumpliendo la normativa». Pero el anterior alcalde de Badalona, Jordi Serra (PSC), no hizo caso. El grupo municipal de ICV pidió que se abriera una comisión de investigación. Ante el escándalo, los compañeros de partido de Bagó en el Parlamento volvieron a mirar hacia otro lado.

El consejero de Presidencia del Gobierno de la Generalitat, Francesc Homs, restó importancia al tema diciendo que «es fácil llegar a esta cantidad de dinero por el largo período de tiempo que comprenden los contratos». Por su parte, el di- putado Jordi Turull (de quien hablaremos en seguida) se refirió a «la importan- cia del Grupo Serhs en el sector del catering para justificar los numerosos contratos de los que ha disfrutado Bagó». A lo largo de las semanas siguientes el Consejo de Administración de los hospitales de Badalona (formado por representantes de todos los partidos municipales) se reunió para estudiar la situación. Descu- brieron, entre otras cosas, que la oferta que presentó Serhs era un 24% supe- rior al precio de licitación. Se descubrió también que el máximo responsable de servicios del hospital de Badalona (y por tanto el de cocina) era la pareja de un miembro del Grupo Serhs. Poco después esta persona abandonó Badalona para ocupar el mismo cargo en el centro sanitario Cotxeres de Borbó, donde también intervino en la adjudicación del contrato de restauración a la empre- sa de Bagó. Citando fuentes de la comisión de investigación, el diario El País explicó que «era tanta la confianza y la confabulación entre el hospital, el CHC y Serhs que no se molestaban ni en disimular. Los contratos entre el hospital de Ba- dalona y el Grupo Serhs se firmaban en la sede de Serhs, ¡en Pineda de Mar!». Meses más tarde, la CUP de Calella organizó una charla sobre la sanidad pú- blica a la que nos invitaron. Allí, en el feudo de Bagó explicamos, entre otras cosas, los diversos escándalos protagonizados por el «hijo predilecto» de la ciudad. Entre los asistentes había un directivo del Grupo Serhs. En el turno de preguntas este señor intentó defender la empresa. Sobre Badalona dijo que «estaban perdiendo dinero» y que «nadie más se había presentado para ofrecer el servicio». Un hombre mayor que estaba entre el público le respondió haciendo una interesante reflexión: «Está claro que no se presentó ninguna otra empresa...

¿Quién debería perder el tiempo en competir en un concurso tan escandaloso como el de Badalona?».

Un mes más tarde el Ayuntamiento de Badalona echó al Grupo Serhs del Hos- pital Municipal y envió toda la información a la Oficina Antifraude. Casualida- des de la vida, uno de los miembros del Consejo de Badalona, nombrado por ICV-EUiA, era el compañero de Àngels Castells en Dempeus, Toni Barbarà. «Se ha hecho todo lo posible para aportar luz a un episodio muy oscuro», nos dijo. En enero de 2013 la Oficina Antifraude emitió un informe donde veía delito en estos contratos. Actualmente Ramón Bagó y el Grupo Serhs están siendo inves- tigados por la Fiscalía y el Caso Bagó es uno de los casos que investigará la Comisión de Investigación sobre la sanidad en el Parlamento de Cataluña.

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