Santo Tomás, al reportar el estudio que hace Aristóteles del término
ουσία en Metafísica Δ (libro V), parece asumir como propia la concep-
ción que Aristóteles tiene de la sustancia. Santo Tomás parece estar con- sintiendo con Aristóteles, al referirse detalladamente a lo que, a su modo de ver, son para Aristóteles las notas y propiedades significadas por la palabra οὐσία, cuando la predicamos de las cosas.
Ahora bien, el estudio que Aristóteles hace del sentido que tiene el término sustancia en Metafísica Δ (libro V), pone en evidencia las notas más conspicuas y fundamentales que son propias de la sustancia, median- te el análisis de la sustancia sensible; cuando Aristóteles reduce todos los sentidos indicados por él mismo, según los cuales se predica la sustancia, a dos solamente. Veámos cuáles son:
“Así, pues, resulta que la sustancia se dice en dos sentidos: el sujeto último, que ya no se predica de otro, y lo que, siendo algo determinado, es también separable. Y es tal la forma y la especie de cada cosa”387.
En el reporte que Santo Tomás hace de este lugar del Libro Δ (Libro V) de la Metafísica, detalla las notas más propias de la sustancia que Aristóteles ha descrito en este texto, relativas al primer modo de predica- ción de la οὐσία, según el cual la οὐσία significa el compuesto y el su- puesto. Como dice Tomás mismo:
“… (Aristóteles) reduce los mencionados modos de la sustancia a dos; al decir que a partir de los modos antedichos se puede considerar que la sustancia se dice de dos modos. De los cuales el primer modo es aquel
387 ARISTÓTELES, Metafísica, Δ, 8, 1017b 23-26. El contexto de este texto aristotélico
está constituido por la empresa llevada adelante por Aristóteles, consistente en aclarar y definir cuáles son los términos o palabras que, en su polivalencia, significan el objeto de la metafísica, que es el ente en cuanto ente. Como sabemos, la palabra sustancia tienen un valor primordial en la metafísica aristotélica. Reale comenta: “Il libro Δ è uno studio dei diversi significati di un grupo di termini filosofici, del quale -almeno a prima vista- nos si vede il légame nè con il libro che precede nè con quello che segue, nè l’interiore unità”. REALE, GIOVANNI, “Saggio introduttivo e indici”, Tomo I, en ARISTÓTELES,
Aristotele Metafisica. Saggio introduttivo, testo Greco con traduzione a fronte e commentario a cura di Giovanni Reale, 165.
según el cual la sustancia se dice el último sujeto de las proposiciones, de tal modo que no se predica de otro, como la sustancia primera. Y esto es una realidad concreta (hoc aliquid), como algo subsistente por sí, que es separable porque es distinto de todas las demás cosas y no comunicable a muchos. Y la sustancia particular difiere de la universal en cuanto a estas tres cosas: Primero, porque las sustancia particular no se predica de un inferior, como la universal. Segundo, porque la sustancia universal no subsiste, a no ser por razón de la sustancia singular que subsiste por sí. Tercero, porque la sustancia universal es en muchas cosas, y la sustancia singular no, sino que es separable y distinta de todas las demás cosas”388.
Este texto tan rico en contenido destaca de un modo bastante completo las notas fundamentales que definen la sustancia en cuanto que supuesto. Santo Tomás expone toda esta doctrina aristotélica y parece consentir con ella. Este estudio que Tomás parece hacer suyo, parte del análisis de la sustancia sensible. Desde ese punto de vista, la sustancia aparece con las siguientes propiedades:
1. La sustancia es el último sujeto de las proposiciones, que no se pre- dica de ninguna otra cosa, y es la sustancia primera.
2. La sustancia es algo subsistente en sí mismo y por sí mismo que no existe en otro.
3. La sustancia es una realidad concreta, completamente determinada y carece de toda vaguedad.
388 “Deinde cum dicit accidit itaque reducit dictos modos substantiae ad duos; dicens,
quod ex praedictis modis considerari potest, quod substantia duobus modis dicitur: quorum unus est secundum quod substantia dicitur id quod ultimo subiicitur in propositionibus, ita quod de alio non praedicetur, sicut substantia prima. Et hoc est, quod est hoc aliquid, quasi per se subsistens, et quod est separabile, quia est ab omnibus distinctum et non communicabile multis. Et quantum ad haec tria differt substantia particularis ab universali. Primo quidem, quia substantia particularis non praedicatur de aliquo inferiori, sicut universalis. Secundo, quia substantia universalis non subsistit nisi ratione singularis quae per se subsistit. Tertio, quia substantia universalis est in multis, non autem singularis, sed est ab omnibus separabilis et distincta”. TOMÁS DE AQUINO,
Sententia Metaphysicae, lib. 5 l. 10 n. 6. Wippel comenta: “In the immediately follow-
ing lectio 10 of this same Commentary on Metaphysics V, Thomas finds Aristotle sin- gling out four different modes of substances: for instance, simple bodies (earth, fire, water, etc.); and even mixed bodies when the parts of which they are constituted are similar, for instance, a stone, flesh, blood: and also living beings such as animal which consist of these, along with their parts. All such things are said to be substance, not because they are predicated of another subject, but because other things are predicated of them”. WIPPEL, JOHN F. The Metaphysical Thought of Thomas Aquinas: From Finite
4. La sustancia es algo separable, en cuanto que es algo distinto de las demás cosas y no comunicable a muchos.
5. La sustancia es una realidad particular y singular, que no es predi- cable de muchos.
De acuerdo con estas ideas de Aristótes, Santo Tomás concibe este primer sentido de la sustancia389.
Junto con lo cual es preciso tener en cuenta la doctrina que Santo To- más expone en este mismo lugar de su Comentario del libro Δ (libro V) de la Metafísica, según la cual la sustancia no solamente es el supuesto, sino que también es sustancia, según el segundo modo de predicación de este término, la esencia en la cual consiste el supuesto, esto es, la natura- leza misma de éste, en cuanto que la esencia es algo interno y constituti- vo del propio supuesto, como también la forma sustancial. En efecto, Santo Tomás refiere que la forma y la especie es el segundo modo según el cual se predica la sustancia. Y lo distingue del primer modo de predi- carse la sustancia, según el cual la sustancia significa el supuesto, que es el sujeto poseedor de la esencia y la forma.
O como dice Tomás mismo:
“Pero también la forma y la especie de cada cosa, se dicen tal, esto es sustancia. (…) Porque la esencia y la forma tienen en común que según las dos se dice el ser por el cual algo es. Pero la forma se refiere a la ma- teria, a la que hace ser en acto; en cambio la quididad se refiere al su- puesto, que significa el poseedor de tal esencia. Por lo tanto, bajo uno se comprenden la forma y la especie, o sea, bajo la esencia de la cosa”390.
Santo Tomás opera dentro de esta misma perspectiva doctrinal, cuan- do distingue en Quodlibet II los conceptos de naturaleza y supuesto. Allí dice lo siguiente:
389 Wippel dice: “Within the predicaments themselves, substance is, of course, first. In
this context Thomas writes that in the case of substance the predicate (predicament) is said to signify (that is, to be predicated of) ‘first substance’. First substance is identified as the particular or individual substance, of which all else is predicated. For instance, if I say ‘Socrates is an animal’, the predicate animal is predicated of the individual or first substance, i.e., Socrates”. WIPPEL, JOHN F. The Metaphysical Thought of Thomas
Aquinas: From Finite Being to Uncreated Being, pp. 200-201.
390 “Sed etiam forma et species uniuscuiusque rei, dicitur tale, idest substantia. In quo
includit et secundum et quartum modum. Essentia enim et forma in hoc conveniunt quod secundum utrumque dicitur esse illud quo aliquid est. Sed forma refertur ad materiam, quam facit esse in actu; quidditas autem refertur ad suppositum, quod significatur ut habens talem essentiam. Unde sub uno comprehenduntur forma et
species, idest sub essentia rei”. TOMÁS DE AQUINO, Sententia Metaphysicae, lib. 5 l. 10 n. 7.
“Por lo tanto, aquello que significa el nombre de naturaleza, tal como aquí hablamos de la naturaleza, es lo que significa la definición. Por esto Boecio dice en el libro “Sobre las dos naturalezas” que la naturaleza es cada cosa que la diferencia específica informa, porque la diferencia espe- cífica es completiva de la definición. Ahora bien, el supuesto es el singu- lar en el género de sustancia, que se llama hipóstasis o sustancia primera; y porque las sustancias sensibles y compuestas de materia y forma son más conocidas por nosotros, luego en ellas vemos primero de qué modo la naturaleza está proporcionada al supuesto”391.
Así pues, el supuesto es la cosa singular comprendida en el género de sustancia, y esto es la hipóstasis y la sustancia primera. Lo que no puede ocurrir, si la sustancia primera no cuenta con una naturaleza o esencia significada por la definición mediante la que se conoce la sustancia pri- mera. La naturaleza o esencia está proporcionada al supuesto, porque ella es intrínseca al supuesto, en cuanto que lo configura esencial y funda- mentalmente; y también porque el supuesto es aquella realidad a la que le corresponde poseer intrínsecamente la esencia o naturaleza.
El supuesto, la sustancia primera, es una realidad particular, completa, subsistente por sí y no predicable de otra cosa que por virtud de las pro- piedades esenciales de la naturaleza que posee es una realidad singular a la que le compete subsistir por sí y no subsistir en otro. Como dice West, el supuesto es una cosa individual que tiene propiedades predicadas de ella, pero sin que la propia cosa individual pueda ser predicada de ningu- na otra. De tal modo que Sócrates, considerado como una cosa completa, es un supuesto, pero su peso o color no lo es. Además, un supuesto no es una parte de alguna cosa, como la mano o el pié de Sócrates, que subsis- ten en el supuesto completo en sí. En cambio, este último, a saber, el su- puesto, es un todo que subsiste por sí mismo, y no como parte de otra cosa distinta de él mismo392.
391 “Illud ergo significatur nomine naturae, prout hic loquimur de natura, quod significat
definitio: unde Boetius dicit in libro de duabus naturis, quod natura est unumquodque informans specifica differentia: differentia enim specifica est completiva definitionis. Suppositum autem est singulare in genere substantiae, quod dicitur hypostasis vel substantia prima: et quia substantiae sensibiles compositae ex materia et forma sunt magis nobis notae, ideo in eis primo videamus quomodo se habet essentia vel natura ad suppositum”. Cfr. TOMÁS DE AQUINO, Quodlibet II, Fundación Tomás de Aquino 2011, Corpus Thomisticum. Textum Taurini 1956, q. 2 a. 2 co.
392 “Aquinas often treats the meaning of the term ‘supposit’ in the context of explaining
the different senses of the term ‘substance.’ Accordingly, ‘supposit’ is one of the terms that can stand for a substance. When it does so, it signifies a primary substance. “A supposit is a singular in the genus of substance, which we call a hypostasis or prime substance. A supposit is an individual thing that can have properties predicated of it,
Y, en efecto, esas propiedades esenciales predicadas de Sócrates cons- tituyen la naturaleza o esencia que es poseida en la realidad extramental por ese supuesto que es Sócrates mismo. Una naturaleza que es intrínseca de Sócrates. Mientras que Sócrates mismo es un singular en el género de sustancia, que posee una naturaleza humana por virtud de la cual le com- pete precisamente ser subsistente por sí y singular. Como escribe West, Sócrates es un supuesto, y no es la parte de otra cosa más completa393. En cambio, la mano o el pié de Sócrates no son otra cosa que partes materia- les que subsisten en un todo constituido por todas las partes materiales que constituyen el cuerpo humano de Sócrates, porque el todo corpóreo que es Sócrates es la sustancia primera y realidad singular a cuya esencia le corresponde subsistir por sí, y no una sola de sus partes considerada aisladamente de las demás.
Además, como se puede leer el texto citado del Quodlibet II, en las sustancias sensibles y compuestas de materia y forma, el intelecto conoce primero el supuesto, la naturaleza y la proporción que hay entre ambos, debido a que nuestro conocimiento empieza precisamente en esas sustan- cias394. Y esta es la razón por la cual vemos que ese hombre particular, que es Sócrates, es un supuesto y una sustancia primera, como una cosa que subsiste por sí completa, porque subsiste por sí como un singular, sin que le falta nada de lo que significan sus propiedades esenciales -cada una de las cuales se predica de lo definido-, por virtud de las que Sócrates mismo es ser humano, corpóreo, viviente, sensitivo, racional y espiri- tual395, y sin que le falte ninguna de las partes integrales y materiales que en su conjunto están unidas por virtud de las propiedades esenciales que hacen de las partes integrales esa única sustancia corpórea, singular e indivisa llamada Sócrates, que es numéricamente distinto de todas las demás cosas.
Santo Tomás parece concebir la sustancia de este modo, a saber, como la οὐσία aristotélica y, sobre todo, como la sustancia primera. Esta tam-
and yet cannot be predicated of anything else. Thus, Socrates, considered as a complete thing, is a supposit, but his height or color is not. Further, a supposit is not a part of something, like Socrates’ hand or foot. Rather, a supposit is a whole that subsists through itself”. Cfr. WEST, J. L. A. “The Real Distinction between Supposit and Nature”. En KWASNIEWSKI, P. A.&DEWAN, L. Wisdom's Apprentice: Thomistic Essays in Honor
of Lawrence Dewan, O.P. Catholic University of America Press, Washington, D.C.
2007, p.87.
393 Ibid.
394 Cfr. loc. cit. TOMÁS DE AQUINO, Quodlibet II, q. 2 a. 2 co.
395 “Nam partes definitionis praedicantur de definitio, sicut de homine, animal et
rationale; nulla autem pars integralis praedicatur de toto”. TOMÁS DE AQUINO, Sententia
bién es la versión que tiene Dewan acerca de la sustancia: “Cuando pon- go “sustancia” en mi título, estoy realmente pensando en la οὐσία. Quiero hablar acerca de las cosas en cuanto que tienen “esencias” (los objetos de las definiciones universales) y en cuanto que son “sustancias” (casos par- ticulares de tales esencias)”396. Para Tomás de Aquino, la οὐσία aristotéli- ca es el caso particular que, como tal, es una cosa singular, cuya constitu- ción interna posee los rasgos comunes de una esencia; pero sin que esta comunidad se encuentre en la cosa particular subsistente fuera de la men- te del mismo modo en el cual se encuentra en el intelecto que la conoce. En este asunto parece haber unanimidad de opinión entre Aristóteles y Tomás de Aquino. Y los sentidos de la palabra sustancia se comprenden a partir de un análisis de las cosas sensibles conocidas por experiencia397.
Esta comprensión que tiene Santo Tomás de la οὐσία, en su concreción y determinación completa, concebida como el supuesto poseedor e intrín- secamente dotado de esencia sustancial, es el punto de partida metafísico de su investigación dirigida a encontrar la explicación última de la multi- plicidad de los entes por sus principios intrínsecos, mediante el estudio de la unidad y la multiplicidad de las sustancias sensibles, a la luz de su constitución interna.
En efecto, si centramos nuestra atención en cualquier sustancia sensi- ble conocida por experiencia, como lo es cada persona humana, entonces observamos que la multitud de aspectos y características percibidas por nuestros sentidos revelan que nos encontramos ante una realidad singular y particular, a la vez que comprendemos la existencia de un núcleo cen- tral que vincula todos los aspectos particulares percibidos en nosotros mismos.
Dicho núcleo central de cada ser humano es lo que hace que él sea un ente singular y particular, que subsiste en sí mismo y por sí, sin existir en otra cosa más que en sí mismo, como algo que no es comunicable a mu- chos; y esto es precisamente lo que es la sustancia y el supuesto. La expe- riencia que tenemos de nosotros mismos revela que un mismo sujeto es a
396 “When I put "substance" into my title, I was really thinking of “ousia”. I want to talk
about things as having "essences" (the targets of universal definitions) and as being "substances" (particulars instantiating such essences)”. DEWAN, LAWRENCE, “The im-
portance of substance”, EnDEWAN, LAWRENCE, Form and Being: Studies in Thomistic
Metaphysics, p. 97.
397 Doig escribe: “Both Aristotle and Aquinas begin with the assumption that there are
substances. The existence of substances was for them either self-evident, or a result of a simple reflection on the data of immediate experience”. DOIG, JAMES C. Aquinas on
Metaphysics. A Historico-Doctrinal Study of the Commentary on the Metaphysics, p.
la vez corporal, viviente, sensitivo y espiritual. Lo cual sólo puede ocurrir si la naturaleza en la que consiste la persona humana, hace de un modo simple que el mismo ser humano sea, a la vez, corpóreo, vital, sensible y espiritual, de tal modo que todas estas notas se encuentren en su existen- cia extra-mental como fundidas entre sí con el singular que es la sustan- cia misma, y no fisuradas o separadas cada una de las demás. Porque si esto último fuese así, entonces el ser humano no sería una sola sustancia, sino muchas. Lo que colisiona con el conocimiento obtenido a partir de la experiencia, cuando comprendemos que los diversos actos, operaciones, características y afecciones de cada ser humano, le pertenecen a él, en cuanto que cada hombre particular no es otra cosa que un sujeto único y no complejo de tales afecciones.
Pero si cada ser humano es una sustancia y una cosa singular, hay que tener en cuenta que la sustancia no tiene ser -no es-, a no ser que cuente con una naturaleza propia por virtud de la cual posee su propio ser. Y ninguna cosa posee ser ni es, a no ser que cuente con un carácter cohe- sionante que hace de esa cosa un ente que es cohesionado en sí mismo precisamente por virtud de ese carácter mismo que la cohesiona, de tal manera que la sustancia singular es ente, es sustancia y es singular, en cuanto que por virtud de la esencia en la que consiste, le compete ser algo cohesionado y no dividido en sí mismo, esto es, en la medida que la natu- raleza en la que consiste es esencialmente simple. O, lo que es lo mismo decir, la sustancia particular es ente y es sustancia, por ser algo a lo que le compete ser algo uno e indiviso por sí, en razón de la simplicidad de su esencia.
Lo que resulta patente porque el estudio de la sustancia nos conduce a descubrir que es aplicable a la sustancia misma aquella doctrina que San- to Tomás ha heredado de Aristóteles, según la cual un ente tiene ser y es ente, en cuanto que tiene unidad, y carece de ser y no es ente, en cuanto que carece de unidad.
En efecto, Santo Tomás, en Comentario a la Metafísica, lib. V lect.10,