Los musulmanes y los hindúes tienen
prácticas que utilizan la energía psicotrónica sin, por supuesto, saber exactamente qué leyes físicas están en juego. Se le llama magia. La mayoría de las veces es magia negra — utilizada para hacer daño a un adversario— y no magia blanca —utilizada para ayudar a alguien en un trance difícil. A veces la magia negra se combina con la blanca. Por ejemplo, se envuelve el
excremento de una persona enferma
haciendo un paquetito muy atractivo, que se ata luego con cabello de esa persona. Se suele dejar el paquetito en medio del
camino para que lo abra algún curioso. Cuando eso ocurre, se supone que el
curioso cogerá la enfermedad, y, por otra parte, con ello se quiere librar al enfermo de su mal y acelerar su curación.
Con frecuencia se coloca el paquetito en
casa de un enemigo. Esta magia negra tiene sus riesgos, porque si el enemigo también tiene conocimientos de magia negra, coge un hierro candente y lo introduce en el
paquete del excremento, sabiendo que en ese mismo instante la persona a la que
pertenece sentirá un agudo dolor de quemaduras en el ano.
No se necesita un retrato para afectar y
cambiar a otra persona, y mucho menos un paquete de excremento. Pero estas
«conexiones» se han utilizado con bastante éxito como un medio de dirigir la energía de la conciencia hacia una meta determinada. La energía de la conciencia no necesita
semejante ayuda. Se dirige hacia la persona sólo con que usted sepa a qué persona
quiere enviar esa energía.
Los colores curan a la gente de ciertos problemas. La terapia del color se ha
utilizado con mucho éxito. Ahora se sabe que es igualmente eficaz colocar el retrato de la persona bajo la luz que la ha de curar. Una empresa del suroeste que se dedicaba a fumigar cosechas, descubrió que las
fotografías aéreas tratadas con el fumigador tienen el mismo efecto que si se fumiga el campo entero. Los insectos respondían. El retrato de una persona identifica a esa persona en la mente universal. También lo hace un mechón de cabellos, unos recortes de uñas, o una prenda de vestir. Stephen se encontraba muy deprimido. Su novia había
roto su compromiso con él y sentía como si se hubiera terminado su vida. Nada le
quedaba en este mundo.
Le convencí de que había muchas cosas esperándole. Incluso una oportunidad de recuperar a su novia. Le di instrucciones psicotrónicas.
Stephen sostuvo una blusa que se había dejado la novia cuando se marchó con el otro hombre. La utilizó en lugar del retrato en el Plan de actuación del Cap. 3. Pocas semanas más tarde, la novia recorrió más de mil millas para reunirse con él.
No había necesidad tampoco de utilizar aquella prenda. La mente universal podía entrar en contacto con su novia meramente con el deseo de su propia mente. El
conductor de la energía psicotrónica toma instantáneamente la energía y la lleva
adonde la conciencia quiera que vaya.
Su conciencia, su mente, está en contacto con la mente universal. Su deseo de entrar en contacto con una persona define a esa persona como receptora de su energía psi- cotrónica. No hay error posible, no hay
Puede haber una docena de personas que se llamen igual, incluso que tengan la
misma edad y el mismo sexo dentro de la ciudad, pero al saber usted con quién
quiere entrar en contacto, se cumple, sin error posible.
La única ayuda que proporciona la
«conexión», sea un retrato o unos cabellos, es que refuerza la intimidad de su contacto con la persona.
Nos engaña la distancia que nos dice «Demasiado lejos».
Con la «conexión» en la mano, superamos el condicionamiento del entorno que hace de la distancia un obstáculo.
Si pensamos que no podemos entrar en contacto con la persona, no podremos hacerlo. Esto, afortunadamente, es
cierto en el caso contrario: si pensamos que podemos, podemos.
Las nuevas religiones del pensamiento reconocen una mente universal. Ejemplos de ello son Unidad y Ciencia Religiosa.
Ernest Holmes, fundador de esta última, vio la mente universal, que él capitalizaba, como individualizada en cada persona. Lo explicó como una «sabiduría infinita». Al igual que
una bombilla utiliza la energía eléctrica y alumbra un espacio limitado, dijo, así cada persona utiliza cierta porción de la mente universal en una forma limitada pero sin que por ello deje de ser universal.
Podemos utilizar más o menos parte de la mente universal. A nuestra elección.
Si usted creó una habitación especial en el Plan de actuación de un capítulo anterior, ya eligió. Conectó con el Generador
psicotrónico Cósmico, que produce la ener- gía de conciencia de la mente universal. Uri Geller, que se hizo famoso doblando tenedores y parando relojes con energía psicotrónica, no siempre puede hacerlo. Parece tener que contar con el «asenti-
miento» de algo externo a él. Es como si la mente universal también tuviera elección a la hora de utilizar o no nuestra mente.
Puesto que la mente universal no puede dividirse oponiéndose a sí misma, no se enfrenta a sí misma. Es creativa. Crea el universo. Por eso sus propósitos son cons- tructivos, creativos — resolviendo problemas del hombre, su crecimiento y madurez, su salud y su felicidad.
¿Tiranos? La mente universal está dispuesta a trabajar para usted. Observe la historia. Su camino está marcado con los hitos de las tumbas de los tiranos.
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