• No se han encontrado resultados

que promueva la equidad y la igualdad social

In document Desde la Región (no. 49 dic 2007) (página 49-51)

Hoy hay un gran debate a nivel global y nacional sobre los resultados de las políticas sociales aplicadas en las úl- timas décadas y sobre la orientación y las características que estas deben tener para efectivamente reducir la pobreza y la desigualdad.

Está claro que las promovidas por el

Consenso de Washington (la focaliza-

ción, la flexibilización y desregulación del mercado laboral, los fondos de in- versión social) no fueron y acentuaron en muchos aspectos la crisis social. La desigualdad, la inequidad y la exclu- sión siguen siendo más o menos las mismas en América Latina y en Co- lombia, la pobreza puede haber bajado algunos puntos, pero al ritmo actual no se van a alcanzar ni siquiera me- tas tan blandas como las del milenio. Todo esto ha abierto la discusión nuevamente sobre los presupuestos y los contenidos de estas políticas. Desde los organismos internaciona- les, del gobierno nacional y local y de sectores de la academia se viene insis- tiendo que la nueva clave está en lo que

llaman el capital humano. Esto tiene que ver con mejorar coberturas y algo de calidad en la educación y la salud. De otra parte para muchos técnicos de Planeación Nacional y de centros de investigación el problema es la filtración de algunos subsidios des- tinados a los más pobres por parte de sectores de las clases medias que ven agravar su situación económica y buscan un cupo en la universidad pública, o tratan de acceder a progra- mas previstos para los más pobres. Según esta lógica lo que corresponde hacer es afinar esos mecanismos de selección y evitar a toda costa que se cuele alguien que no sea tan pobre. O como lo propuso Hugo López y su Misión contra la pobreza en estos días, hay que concentrarse y focalizar en los más pobres (pobreza extrema). Como lo hemos dicho reiteradamente estas políticas a más de su ineficacia practica para reducir la pobreza, lo que generan son todo tipo de perver- sidades y de situaciones indignas que lesionan gravemente la estima de los seres humanos en estado de pobreza y niegan rotundamente su carácter de ciudadanos con derechos24. Ade-

más, de crear nuevos caminos para la corrupción y la politiquería. Un debate ético y filosófico que está muy relacionado con estos enfoques y políticas es el referido a las nociones de inclusión-exclusión, igualdad de oportunidades, equidad-inequidad, igualdad-desigualdad, emancipa- ción-subordinación. Este es hoy un debate intenso que tiene profundas implicaciones en lo que se hace en materia económica y social25.

Por ahora quiero afirmar que cual- quier política social democrática pre- cisa atender a las carencias en dere- chos tan elementales como el de la

adecuada alimentación, la educación, la salud y el trabajo. Aquí hay que seguir exigiendo el cumplimento de la Constitución Política de Colombia que prevé la universalidad en algunos de estos derechos y por ello debemos trabajar, por ejemplo, por la declara- toria del estado de cosas inconstitu- cionales en materia de educación y salud, pues el Estado está hace rato, violando la Constitución Nacional en ese sentido y no pasa nada.

No cabe duda de que todos los niños y las niñas y jóvenes deben estar estu- diando, deben estar bien alimentados, sanos y bien cuidados, eso es lo míni- mo que tiene que garantizar cualquier Estado moderno a estas generaciones. Y eso es inclusión social. La grave violación de todos los derechos que sufre la población desplazada también amerita políticas y acciones que pro- muevan su inclusión social.

Sin embargo, creo que nuestro dis- curso y nuestra propuesta debe ir más allá. Debe plantear con claridad el tema de la enorme desigualdad económica y social, de la exclusión y del estado de subordinación en que se encuentran cerca del 50 por ciento de la población y tiene que seguir insistiendo en que este es- tado de cosas tiene unas causas y unos responsables y no obedece sólo a desigualdades físicas y naturales, por lo que es central la agenda re- distributiva a la que hemos hecho mención anteriormente.

24. En nuestro grupo sobre Desc, vamos a in- vestigar los efectos de la focalización en la dignidad humana y en la percepción ciuda- dana sobre la exclusión.

25. Estoy trabajando en un texto donde intento dar cuenta de las definiciones, los debates y las implicaciones de estas categorías, que se confunden y se revuelven por parte de administradores públicos y aún por parte de académicos y estudiosos de estos temas.

49

Ciertamente una persona con mayor nivel educativo tiene mayores oportu- nidades que otra que tienen un nivel inferior, pero descargar toda la estra- tegia de desarrollo y las políticas de reducción de la pobreza en la educa- ción, a más de ser injusto con la misma educación (sola no lo puede lograr) es poco acertado en tanto genera dema- siadas expectativas en el corto plazo en la población. Una educación adecuada puede ayudar a superar la pobreza ge- neracional a mediano y largo plazo (un niño, niña o joven de hoy necesita de 10 o 15 años para concluir sus estudios superiores y poder acceder a un em- pleo bien remunerado). El asunto es ¿qué hacer mientras pasan esos 10 o 15 años? ¿O qué hacer con los adultos que ya no tienen la oportunidad de tener una educación superior de calidad? ¿O qué hacer para garantizar acceso y permanencia a la educación técni- ca, tecnológica y superior de calidad a los millones de pobres del país? ¿Qué hacer para que trabajadores actuales no pierdan sus empleos y pasen a ser pobres por falta de educación y actuali- zación técnica y tecnológica? Y lo más dramático ¿Qué hacer con los miles de jóvenes educados que se encuentran desempleados y subempleados? Por eso insistimos en el problema del ingreso, del trajo, del empleo, la esencia de una política social. Sin ingresos suficientes no se puede acceder o permanecer en l-a educa- ción, no se pueden pagar los créditos que otorgue el Estado, no se pueden pagar los servicios médicos, no se puede pagar la vivienda, no se pue- de tener una buena recreación, no se puede comer bien, no se puede en últimas salir de pobres. Algunos índices empiezan a mejorar algo en la ciudad (IDH, ICV, NBI), pero la pobreza por ingresos se mantiene y en algunos casos se profundiza.

Para dejar hacer una provocación en este punto, porque considero que una de nuestras discusiones centra- les debe ser sobre el tema social y so- bre nociones como las de inclusión, equidad e igualdad, quiero traer a co- lación algunas rápidas reflexiones de teóricos que se ubican dentro de una postura liberal, y liberal igualitaria, y con ello invitar a la reflexión a quie- nes consideran que nuestro discurso es muy radical en este campo. El gran filósofo y jurista norteameri- cano, que no es de izquierda, Ronald Dworkin, se ha preocupado sistemáti- camente por este tema de la igualdad y propone lo que él llama la “igualdad de resultados” y una de sus principales obras la dedica por entero a profundi- zar teórica y fácticamente en este tema, en “Virtud Soberana: la teoría y la prác- tica de la igualdad” señala que:

Hace apenas unas décadas cual- quier político que se proclamara liberal, o incluso de centro, res- paldaba una sociedad verdade- ramente igualitaria, al menos como meta utópica. Pero ahora los políticos que se definen como de centroizquierda rechazan la idea misma de igualdad. Asegu- ran que representan un “nuevo liberalismo o una tercera vía” de gobierno y, aunque rechazan categóricamente el insensible credo de la “vieja derecha”, que abandona por completo el desti- no de la gente a la suerte del ve- redicto de un mercado a menudo cruel, también rechazan lo que llaman el obstinado supuesto de la “vieja izquierda” de que los ciudadanos deberían compartir equitativamente la riqueza de sus naciones (Dworkin, 2003). Y en consecuencia se pregunta: “¿Po- demos darle la espalda a la igualdad? No es legítimo ningún gobierno que

no trate con igual consideración la suerte de todos los ciudadanos a los que gobierna y a los que exige leal- tad”. Es tan importante para Dworkin el tema de la igualdad que para él es: “la virtud soberana de la comunidad política” (…) “cuando la riqueza de una nación está distribuida muy des- igualmente, como sucede hoy en día con la riqueza incluso de las naciones más prósperas, cabe sospechar de su igualdad de consideración”26.

Otro clásico de la filosofía política y de la ciencia política, Norberto Bo- bbio, señala a este respecto:

Enfrentados a esta realidad, existe una distinción muy clara entre la derecha y la izquierda, para la cual el ideal de igualdad siempre ha sido la estrella polar que la guía. Uno no tiene más que desplazar su atención desde las cuestiones sociales dentro de los estados individuales que originaron el socialismo en el siglo pasado a la cuestión social internacional para comprender que la izquierda no sólo no ha completado su tarea, sino que apenas la ha comenzado (Bobbio, 2000:35-38).

Un autor inglés más contemporáneo, Alex Callinicos, en un trabajo recien- te llamado “Igualdad” se dedica a analizar teórica y prácticamente la situación de desigualdad en la actua- lidad y señala con claridad dos cosas que me importa destacar en esta re- flexión de un lado, la manera de en- frentar las desigualdades: “tomar en serio las implicaciones políticas de la igualdad requerirá una transforma- ción espectacular del orden social y económico actual”; y segundo, “Si la

26. En otros textos como: Los Derechos en serio y Ética privada e igualitarismo político hace planteamientos similares que afianzan la postura igualitaria (Dworkin, 2003:11-12).

50

izquierda no está comprometida con la igualdad, no puede afirmarse que exista en ningún sentido coherente” (Callinicos, 2003:12-13).

Por supuesto está toda la obra de mar- xistas analíticos como Van Parijs; G.A. Cohen, Eric Olin Wright; John Roe- mer, Ovejero y Gargarella, Emir Sader. Francisco de Oliveira; Celso Furtado, I.M. Young y muchas otras feministas, etc. Por todo esto creo que este es un tema que debemos conocer, estudiar y debatir y definir sus implicaciones para todo lo que hacemos y lo que se hace en materia de desarrollo social.

Transformación democrática

In document Desde la Región (no. 49 dic 2007) (página 49-51)