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EL QUEHACER COTIDIANO DE LOS PROFESIONALES DE TRABAJO SOCIAL EN EL PLB

Según lo expuesto anteriormente, se puede decir que se entiende la intervención profesional como un proceso que supone diferentes momentos: inserción, acercamiento a la institución y a los actores; diagnóstico, que es el momento de síntesis del conocimiento sobre la realidad particular y su relación con la cuestión social; planificación de objetivos y estrategias para la intervención social.

Dentro del PLB, el proceso de intervención comienza a partir de la presentación espontánea en delegación de las personas que deberán ser supervisadas, o a través de la comunicación de la autoridad judicial actuante en la causa, por oficio judicial.

Las tareas que realiza un Trabajador Social del PLB se pueden dividir para su mejor análisis en dos grandes dimensiones: trabajo en la delegación y trabajo de campo.

La modalidad de trabajo en la delegación consiste en la atención directa, y se destina cada día de la semana según la zona de residencia de las personas. Dichas presentaciones pueden tener una frecuencia pautada por el juzgado, o en caso contrario, es el patronato el que establece que deben ser mensuales.

“las personas que se encuentran bajo supervisión, deben presentarse de acuerdo a la organización institucional, que en este caso es por condición legal, probation primer jueves, condena condicional segundo jueves y liberados condicionales tercer jueves. Hay licenciadas que citan a sus supervisados de acuerdo a su situación particular, pero son las que tienen menos expedientes a cargo. En mi caso, son casi 200 expedientes; es imposible pensar intervenir de esa manera. Necesito una organización general para poder darles atención a las personas sujeto de intervención, por eso uso la que propone la institución sabiendo que quizás no es la más adecuada” (Entrevista Mabel TS)

Se puede observar que la situación de la cantidad de “tutelados” por trabajador social no es menor, porque lleva a los profesionales a no poder considerar la singularidad de cada situación. Además, da cuenta de la carencia de una planificación por parte de la institución que organice el espacio de intervención profesional en función de las características de la población en general y cada situación en particular. Asimismo, estos factores llevan a su vez a intervenciones que intentan paliar la emergencia sin poder realizar abordajes más integrales.

“Yo observo que hay profesionales que trabajan en la emergencia institucional pero también tratan de cumplir con la ley para favorecer a los “tutelados”. Considero que hacer las dos cosas no es lo ideal, porque es una tarea difícil, pero por lo menos no se descuida a las personas que necesitan de una intervención para su integración social” (Entrevista Penélope TS)

En la delegación se cubre una guardia, en la que se atiende a las personas en conflicto con la ley, los llamados “tutelados”. Cada profesional debe estar en la atención los días de guardia donde se presentan las personas que le corresponden a su zona; y otro día debe acudir a la delegación, donde realiza los informes judiciales, llamados telefónicos y trámites varios, como peculios, documentación, atención telefónica, tramitación de programas y planificación de trabajo de campo.

Los días de guardia, las profesionales realizan las entrevistas con las personas que se presentan. Se entiende como entrevista una instancia de intercambio donde el TS toma contacto con las situaciones particulares en que se encuentran inmersas las personas sujeto de intervención y accede al mundo simbólico para explicarlo desde el abordaje de la singularidad a partir del cual el sujeto significa su realidad.

En este sentido, “El relato en si no es verdadero ni falso es una

deconstrucción de los acontecimientos. Es verdadero para ellos en tanto ven el mundo de ese modo. El trabajador social debe prestar atención al discurso, al juego interaccional, al cómo resuenan los acontecimientos, donde se quiere llegar, al potencial existente para superar la situación problema” (Kisnerman, 2005:224)

En esta instancia es donde el profesional debe definir objetivos y estrategias de intervención que tiendan a la trasformación de la realidad del sujeto, siendo esta la meta de intervención.

“Yo trato, a pesar de la cantidad de gente que se presenta en la guardia, de tomarme el tiempo necesario con cada uno, de acuerdo a la situación que plantea en la entrevista” (Entrevista Constanza TS).

Otra dimensión de la intervención profesional es el trabajo de campo, donde se desarrollan, entre otras tareas, las entrevistas domiciliarias. Esta técnica adquiere una modalidad específica, ya que tiene lugar en el ambiente en el cual la persona desarrolla su vida cotidiana, donde se puede observar la interacción del sujeto con su medio, en este contexto la entrevista puede tener diversos objetivos, orientados a promover cambios, que impliquen mejores condiciones de vida para los sujetos de intervención.

“Considero el trabajo de campo como una parte fundamental en la construcción del vínculo con la persona. Además que nos permite tener más elementos para entender la cotidianeidad de las personas, saber que es de gran aporte a la hora de la construcción de estrategias de intervención que fomenten la reinserción social. Por ejemplo conocer las instituciones u organizaciones del barrio, los lazos entre los vecinos, etc.” (Entrevista a Concepción TS).

Generar un vínculo simultáneo con el barrio y el tutelado que permita comprender su vida de un modo directo. Este tipo de lazo que crea el profesional puede ser de un tipo policial controlador o social. Esta diferencia va a depender de la forma de posicionarse el profesional, con sus gestos, sus palabras, sus miradas, su ideología y su propia historia, su subjetividad.

Por esta razón, los TS afirman que las entrevistas domiciliarias no pueden constituirse en una tarea ejecutada como un mero trámite administrativo, ya que se trata de un proceso comunicacional verbal y no verbal.

“Desde la Institución te piden que hagas la constatación de domicilio, como si eso fuera el trabajo de campo, hay algunas profesionales que las realizan como una mera notificación; para otras, el trabajo de campo es otra cosa: yo no hago constataciones desde hace años, mi visita al barrio tiene otra impronta que nada tiene que ver con ver si la persona vive o no en el domicilio” (Entrevista Constanza TS)

Las constataciones se realizan en el domicilio, y deben corroborar la pertenencia del tutelado y las condiciones de la vivienda para poder ser beneficiario de algún programa. Algunos informes se realizan en la delegación a raíz de la inseguridad del barrio en el que fija domicilio el tutelado. Esta posición es fuertemente criticada, porque olvida el sincronismo de la profesión, que es el contacto con la gente en sus espacios de pertenencia. El espacio institucional es distinto al barrial.

“El trabajo de campo es una exigencia institucional, pero sobretodo es la herramienta metodológica para confeccionar informes sociales, articular con la comunidad y sus recursos, etc. Poco se puede hacer desde un escritorio si no se patea el barrio, por eso se dice que el trabajo social es intervención directa en la vida cotidiana”. (Entrevista Concepción TS)

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El trabajo de campo es un espacio práctico que se presenta como un lugar de conquista para el profesional, que debe ser ganado; el barrio no es un lugar donde se puede insertar una persona desconocida. El trabajador social, al tener un contacto directo y trabajar sobre la construcción social, va creando lazos que permiten su inserción barrial.

La intervención del PLB como expresión de cierta construcción del sujeto contempla analizar la problemática del delito y la posibilidad de generar cambios para la integración social. El proceso que atraviesa el tutelado en su vida en libertad, la función institucional y el rol profesional deberán ser el sostén del tutelado, durante un

tiempo. Los profesionales del PLB tendrán la función de llevar a cabo estrategias de intervención para evitar la reincidencia de las personas con las que trabaja.

Se entiende necesario hacer una observación sobre la categoría de “tutelados” ya que es un término muy discutido dentro del universo de los TS del PLB de San Martín. La categoría existe desde el origen del PLB y tiene una fuerte connotación de la institución como “tutor” de la persona que comete delitos, persona que se “desvía de su camino” y que necesita de un tutor que lo enmarque el “camino del bien”, una mirada positivista donde el sujeto es el desviado y se lo debe encaminar, sin tener en cuenta su contexto y sus particularidades, historia, forma de entender el mundo y en el caso de los que cumplieron su pena en prisión, las problemáticas que la misma situación de encierro provoca en sus vidas cotidianas.

“Esta tan instituida la palabra tutelado, que todas la utilizamos sin reflexionar sobre su significado y su connotación. Dentro de un documento presentado por los trabajadores sociales a la presidenta de la institución, se hace todo un desarrollo teórico sobre el porqué se debería cambiar la palabra “tutelados” y cómo el discurso condiciona las prácticas profesionales, aunque todavía no hemos conseguido erradicar o cambiar esta forma de llamar a las personas que se presentan para ser supervisadas por la institución del vocabulario cotidiano de los trabajadores del patronato” (Entrevista Concepción TS).

Además de las cuestiones conceptuales que condicionan las prácticas, es importante tener en cuenta que el encierro no es una situación menor por la que atraviesa la persona que se encuentra cumpliendo su pena en libertad, por eso es una cuestión primordial a abordar por el TS en el proceso de integración social.

“las personas llegan al patronato después de atravesar un proceso de encierro con las consecuencia que eso implica, en algunos casos con cuestiones serias de salud como enfermedades respiratorias, tuberculosis o problemas en la visión, problemas psicológicos, problemas de desvinculación familiar. Por eso es muy importante posicionarlas como sujetos de derecho y

trabajar en el cuidado de uno mismo, en la autoestima y la autonomía. El significado de la palabra tutelado poco tiene que ver con estas estrategias de intervención” (Entrevista Constanza TS)

Es así que el rol del trabajador social en la institución es sumamente importante ya que es el responsable de construir una relación de confianza, un espacio de escucha necesario con la persona, para trabajar lo asistencial y también supervisar el cumplimiento de las reglas de conducta.

A modo de resumen, el proceso de intervención consta de dos acciones interrelacionadas: la intervención profesional con la persona bajo supervisión judicial, y la interdisciplinaria dentro y fuera de la institución. Esta última se da en el área de psicología, y con el área legal de la delegación de San Martín se establecen derivaciones en relación a las problemáticas que los sujetos de intervención refieren, así como también se pactan entrevistas en conjunto según criterio profesional y según la situación en que se encuentra el tutelado. La intervención interdisciplinaria la realiza por lo general el personal jerárquico de la institución, quien establece una reunión con diferentes organismos de la comunidad (Municipalidad de San Martín, CPA, SEDRONAR, etc.) para articular recursos y relacionar la intervención en conjunto.

Puede observarse que los profesionales conciben sus prácticas en distintos momentos: la inserción, el diagnóstico, la planificación de objetivos y estrategias de intervención, llevados a cabo a través de su trabajo dentro de la institución, como en la atención de guardias, confección de informes y el trabajo de campo, que permite la construcción de un vínculo con la persona en su vida cotidiana en la comunidad. Ambas tareas aportan estrategias de intervención para la confección de informes socio ambientales. También realizan un trabajo por fuera articulado con otras instituciones. Estas prácticas que los TS llevan a cabo lo hacen bajo la modalidad del trabajo que propone la institución.

Se lleva a cabo en el espacio de entrevista, que permite el conocimiento y el contacto con el tutelado, es el lugar para trabajar en conjunto la realidad del sujeto.

La cantidad de “tutelados” por profesional hace una intervención en la emergencia; así, él mismo crea estrategias para no descuidar a las personas que demandan intervención.

Se puede ver que la subjetividad del profesional es lo que refleja si el mismo realizara una intervención en relación al control judicial, o si será una intervención social - judicial. El control judicial se asocia sólo a que la persona cumpla con sus “reglas de conducta” y con la constatación de domicilio; la intervención social crea un espacio de escucha, que sirve de puente para trabajar la parte asistencial y contribuir a la disminución de la reincidencia.