Diseño de situaciones y formatos para la enseñanza avanzada
R ESPONSIVIDAD , DESARROLLO DEL LENGUAJE Y DISCAPACIDAD
La enseñanza responsiva es uno de los enfoques de intervención en el lenguaje con una amplia base de evidencias que respaldan su eficacia con niños pequeños con retraso significativo del lenguaje. En los programas de educación responsiva, se entrena a los padres y cuidadores para ser comunicadores más efectivos con los niños pequeños, adoptando un enfoque más responsivo en la interacción, observando al niño muy de cerca para detectar signos de comunicación y siguiendo la iniciativa del niño. En los programas de enseñanza responsiva, el cuidador estimula la comunicación del niño, estructurando la conversación y el entorno físico, e incitando la producción de objetivos lingüísticos
específicos y no verbales. Ejemplos de estos programas de entrenamiento son “La
Enseñanza Responsiva Prelingüística en Contexto”,para niños en el estadio prelingüístico del lenguaje y que están aprendiendo a producir sus primeras palabras (Fey, Warren y otros,
2006; Warren, Fey y otros, 2008; Yoder y Warren, 2002) y “La Enseñanza en Contextos
Optimizados”, para niños cuyo vocabulario está al nivel de palabra-frase y están aprendiendo a aumentar la longitud de la frase y la complejidad de sus producciones lingüísticas (Hancock, Kaiser y Delaney, 2002; Hemmeter y Kaiser, 1994; Kaiser y Hester, 1994; Kaiser, Hancock y Niefeld, 2000).
Tal vez el programa de educación responsiva más conocido es “Hablando Nos
Entendemos Los Dos. Programa Hanen para padres” (Manolson, 1992). Este programa ha sido estudiado ampliamente en poblaciones clínicas distintas incluyendo niños con retraso del lenguaje, trastorno específico del lenguaje, retrasos cognitivos y del desarrollo y parálisis cerebral (Girolametto, 1998; Tannock, Girolametto y Siegal, 1992; Girolametto, Pierce y Weitzman, 1996a, 1996b; Girolametto, Weitzman y Clements-Baartman, 1998; Pennington, Thomson y otros, 2009). El objetivo del Programa Hanen es hacer que los padres sean los facilitadores principales del lenguaje de sus hijos, maximizando así las oportunidades de desarrollo de la comunicación del niño en situaciones de la vida diaria en un entorno natural.
El Programa Hanen enseña a los padres tres grupos de estrategias de interacción responsiva: a) comportamientos orientados al niño, b) estrategias para promover la interacción, y c) estrategias de modelado de lenguaje. Los comportamientos orientados al niño animan a éste a iniciar la interacción, fomentando así frecuentes episodios de atención conjunta alrededor de los intereses del niño. Las estrategias para este grupo consisten en
iniciativa del niño”- permitir al niño dirigir las actividades de juego; ”Participar y jugar”- después de permitir al niño dirigir el juego, unirse activamente al juego en lugar de observar; y “Estar cara a cara”- jugar a nivel de cara a cara con el niño. Las estrategias para promover la interacción están diseñadas para fomentar el equilibrio en la toma de turnos entre los cuidadores y el niño. Las estrategias incluyen “Utilizar una variedad de preguntas”- hacer
muchos tipos de preguntas como qué, dónde, y cómo; “Fomentar la toma de turnos”-
esperar con interés a que el niño responda, decirle al niño que es su turno; y “Sincronizar tus propios turnos con los del niño”- responder al niño tomando un turno de manera similar a cómo él lo hace. Las estrategias de modelado de lenguaje están diseñadas para expandir las habilidades del lenguaje comprensivo y expresivo del niño. Estas estrategias incluyen
“Imitar las verbalizaciones del niño”- repetir exactamente lo que el niño dice; “Nombrar una variedad de objetos”-nombrar varios objetos mientras se juega; “Expandir lo que el niño dice”- Imitar lo que dice el niño y añadir una o dos palabras adicionales; y “Ampliar el tema”-
Ampliar lo que el niño dice y añadir un comentario o dos sobre el tema. Además de aprender estrategias generales facilitadoras del lenguaje, los padres también tienen como meta una determinada interacción y unos objetivos de comunicación que se han seleccionado conjuntamente con los profesionales, como habilidades prelingüísticas, desarrollo del vocabulario, y producción de frases de dos palabras.
Se han hecho muchos estudios evaluando la eficacia del programa Hanen. Los resultados de los estudios realizados revelan en los grupos experimentales una continua disminución en la directividad verbal y un incremento en la responsividad por parte de las madres, y un incremento en asertividad social, atención conjunta, y aumento en la habilidad de la toma de turnos, verbal y no verbalmente, por parte de los niños, en comparación con el grupo control.
Las interacciones madre-niño en los grupos experimentales son más equilibradas, frecuentes y de mayor duración. Las madres en los grupos experimentales también informan de una mejora en el bienestar de la familia con cambios positivos en el comportamiento del niño y una mejora en las relaciones padres-hijos (Girolametto, 1998; Tannock, Girolametto y Siegel, 1992).
Recientemente, se han estudiado los efectos del Programa Hanen en madres de preescolares diagnosticados con parálisis cerebral. Pennington, Thomson y otros (2009) observaron a once niños de edades entre 19 y 36 meses y a sus madres, cuatro meses y un mes antes de iniciar el entrenamiento, y un mes y cuatro meses después del mismo, mientras jugaban con una caja de juguetes. Los resultados de este estudio revelaron cambios significativos en la responsividad parental y las interacciones de los niños ocurridas un mes después del entrenamiento y mostraron también cómo estas se mantenían cuatro meses después del mismo. Los cambios en la responsividad de las madres consistían en menos iniciaciones, más respuestas y menos peticiones. Los cambios en las interacciones de los niños consistían en más iniciaciones, más peticiones y más aporte de información.