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E L AMOR RACIONAL SUPONE ELEGIR ENTRE DOS OPCIONES Es cuestión de tener claro qué opciones son siempre las que afectan a las

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EL CAMINO HACIA EL AMOR CONSCIENTE: DE LA PARANOIA

E L AMOR RACIONAL SUPONE ELEGIR ENTRE DOS OPCIONES Es cuestión de tener claro qué opciones son siempre las que afectan a las

parejas humanas:

− Buscar el enamoramiento romántico eterno o elegir vivir en el amor racional estable.

− Dejarse ir en la mutua imitación inconsciente o elegir deliberadamente el perdón del otro por defecto.

− Competir y rivalizar por objetos diversos o cederlos para no sacrificar la relación a la rivalidad.

− Instalarse en la rivalidad, los celos y la posesividad o dejar al otro libre de elegir.

− Vivir la relación desde la desconfianza (paranoia) o elegir la confianza y el cuidado del otro (metanoia).

− Sufrir la reciprocidad negativa y el escalamiento violento (odio mutuo creciente) o elegir no dar crédito al antagonismo e instalarse en la reciprocidad positiva o escalamiento hacia el amor mutuo creciente.

− Experimentar el amor desde las estructuras cerebrales primitivas y básicas (las emociones y el mimetismo) o activar las funciones racionales para construir el amor desde la voluntad y la razón.

L

A PREGUNTA DEL MILLÓN

...

Al final la única pregunta que importa hacerse a la hora de valorar una relación de pareja es la de si estoy dispuesto a trabajar duro por este amor.

Todo lo demás son epifenómenos de esta decisión de la voluntad.

Los mejores candidatos al amor verdadero son quienes conocen que el amor es algo trabajoso. Que no viene solo. Que no cae del cielo ni procede del flechazo de Cupido, sino que se establece con mucha dificultad, requiriendo periodos de ajuste.

Saben que el camino al verdadero amor puede ser duro y que puede no haber muchas recompensas inicialmente.

Es importante recordar que nadie que no se encuentre dispuesto a invertir tiempo, aprendizaje y esfuerzos puede conseguir alcanzar el verdadero amor.

La noción más romántica y por ende falsa de todas las que nos promete el mundo actual es que no hay cosa más fácil, rápida y espontánea que el amor. De esos barros vienen estos lodazales de las relaciones pasionales y los amores locos que hemos descrito en este libro.

Puesto que los individuos aceptan el reto romántico, esperan que sus relaciones sean placenteras y duraderas sin creer un ápice que tengan que hacer nada para que sea así.

No hay nada misterioso en el verdadero amor. Su obtención es el resultado de conocer las reglas de cómo funciona el mimetismo y renunciar a este.

Para aplicar esta decisión de la voluntad, hay que saber hacia dónde quiere uno dirigirse y qué tipo de resultado quiere alcanzar.

C

ÓMO EVITAR LOS AMORES LOCOS

:

DE LA PARANOIA A LA

METANOIA

Los que apuestan por el amor verdadero no entran en el juego del triángulo amoroso mimético, ni buscan ponerse como objetos del deseo de otros. No necesitan pavonearse ni presumir de sus características para atraer la atención y el deseo de otros.

Renuncian a poner al otro los dientes largos o manipularlos desde el mimetismo salvaje.

No buscan cambiar al otro para ajustarlo egoístamente a sus conveniencias, sino que le dejan existir y ser él mismo. Lo aceptan incondicionalmente sin manipularlo para que sea o se comporte de un modo determinado en su beneficio. Lo dejan ser libre.

No se dejan llevar por su miedo a perder al otro dejándose explotar o usar sumisamente. Y por ello son capaces de decir las cosas con asertividad y

de transmitir lo que les gusta y lo que esperan del otro, sin encadenarse como perrillos falderos.

Construyen su propia felicidad en la pareja, haciendo por el otro las cosas más fastidiosas, por el solo hecho de que lo aman, y no acumulan deudas ni resentimiento por ello. Ni llevan cuenta del bien que hacen, ni llevan cuenta del mal que puedan recibir.

No se cuelgan psicológicamente del otro haciendo depender su felicidad o seguridad psicológica de que el otro nunca les abandone. Por ello no temen «fastidiarlo todo» ni cometer errores que causen que sean abandonados por el otro. Son capaces de arriesgarse y acometer cosas sin miedo por el amor al otro.

No se dejan llevar por los avatares del sentimiento, sino que prefieren la segura brújula de la voluntad consciente. Disfrutan de las emociones propias del amor, sin convertirlas en una droga a la que engancharse.

Aceptan mostrar al otro vulnerabilidad y quedar de ese modo expuestos a su posible acción, sin confundir el verdadero amor con el sufrimiento sistemático y el maltrato. Por eso no aceptan el maltrato ni ser usados o abusados en nombre de la relación de pareja. Saben dónde están los límites y cuándo ha llegado el momento de decir a una pareja abusiva «hasta luego»…

Utilizan su mente racional para elegir desde la voluntad lo bueno y lo verdadero. Eso les lleva a ser sinceros, francos y honestos con sus parejas.

Entienden que la comunicación en la pareja solo puede darse desde la verdad y desde el respeto al otro, nunca desde la disimulación y las apariencias.

Son valientes para poder perdonar y no dejarse llevar del resentimiento. Comprenden racionalmente que el ciclo de la venganza y la retaliación no conduce más que a la mutua destrucción. Saben que aceptar entablar esas guerras significa hundirse en una violencia y odio que mata toda felicidad. Ganar implica perder la propia alma.

Conocen que el único modo de no alcanzar esa locura es no iniciar su descenso hacia ella. Por esto, su renuncia no supone la resignación al mal sino su asfixia.

Perdonar y aceptar perder esas batallas, significa el coraje de apostar por una relación que se base en el amor verdadero.

Quien apuesta por estas opciones desde su razón y su voluntad se encuentra que sus relaciones amorosas no tardan en mejorar y alcanzar cotas cada vez mayores de alegría, disfrute y felicidad.

Donde otros apuestan por darse caña mutuamente para obtener pasiones amorosas de todo tipo, estos ángeles custodios descubren la delicadeza y exquisitez del verdadero amor.

Donde otros pugnan durante vidas enteras de desesperación por obtener migajas de felicidad de sus «amores locos», estos descubren paradójicamente que cuanto más se entregan y más dan en la relación, más reciben de ella.

Han descubierto el secreto del verdadero amor en el sentido de que al

que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta aquello poco que tenía.

Saben que buscar aprisionar el amor en una caja conduce a perder al otro y el amor del otro y que el verdadero amor solo puede darse en la plena libertad y el desapego emocional respecto al otro.

Por eso se dedican a dar en lugar de pretender obtener amor de los demás. Se centran en regalar, más que en mendigar amor. Deciden dejar al otro la libertad de corresponder o no a su amor antes que manipularlo para que «entre por el aro».

Ser libre y dejar al otro ser libre para corresponderte o no es la base de una relación de amor madura y no dependiente. Esta decisión es la que da vida a la pareja y realimenta un ciclo de buen rollo creciente entre los dos.

Estos amantes son los seres más evolucionados de este mundo, porque suelen elegir libremente el amor verdadero de forma racional desde la zona más inteligente de su cerebro: el neocórtex prefrontal.

Epílogo

EL ÚLTIMO OBSTÁCULO PARA EL AMOR: LA FALTA DE

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