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La racionalidad instrumental en M Weber

La aportación de M. Weber a la racionalización de la sociedad debe enmarcarse en el clima intelectual del siglo XX. El auge de la teoría marxista y de la filosofía neokantiana fueron relevantes para volver a analizar el sentido de las ciencias. Weber realizó un gran esfuerzo para superar las incongruencias conceptuales entre ciencias de la naturaleza y ciencias del espíritu66, pues, compartía el criterio de su procedimiento por

objeto y por método. Las primeras se orientan por el interés del dominio y las segundas por la intercomunicación de valores.

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Habermas, Teoría de la acción comunicativa II, 126

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Ibid, 126 “Este rasgo fundamental del lenguaje permite comprender qué significa que las imágenes religiosas del mundo queden conectadas con la acción comunicativa”

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Ibid, 132

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Los valores, según Weber, tienen en la fe un principio de ponderación, diferente a la limpia racionalidad, por lo cual las ciencias sociales son ciencias de los valores, sin que ellas puedan absolver todos los principios que orientan al humano en la actividad práctica, no obstante lo cual, la ciencia social es ciencia empírica de la realidad concreta.

Para Weber, la acción social requiere de modelos ideales postulados y comprendidos de una construcción mental67. Y tal construcción puede denominarse ideal en cuanto se

representa como idea. Así el modelo ideal deviene criterio en el análisis de los acontecimientos históricos, que deben ser valorados no sólo por su natural acontecer, sino también por su corresponder con el modelo ideal. Entonces los análisis deben explicar el suceder social mediante definiciones y normas, vinculados con los modelos ideales.

Weber llega sí al método sociológico que se fundamenta en modelos ideales, que por

necesidad incluyen categorías subjetivas, que bien pueden ser calificadas de intencionales. A su vez, estos tipos ideales se utilizaran como modelos teóricos para analizar los problemas de la sociedad. Por consiguiente, Weber consideró metodológicamente viable establecer argumentos racionales incluso de la conducta no racional y tarea del sociólogo sería analizar los modelos teóricos que regulan y explican la conducta humana. Este procedimiento metodológico conllevaría que la acción del actor social estuviese determinada por ideales previos a su elección de medios adecuados a fines racionalmente elegibles para organizar la sociedad.

En su propuesta metodológica de lo social, Weber avanza hasta proponer las bases en que descansa el modelo ideal social, siendo la primera la autoridad legítima que

emanan de la racionalidad de quienes legítimamente detentan la autoridad, la

autoridad tradicional fundamentada en las creencias y la autoridad carismática68 que se

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Timasheff, Teoría sociológica, 225

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Ibid, 228 Es necesario referirse a que la mayor parte de los tipos ideales de Weber tienden a presentar estas tres clases de autoridad no a acciones, sino a colectividades sociales. Pero, es la relación social, como tipo ideal, que hace

refiere a lo heroico de aquellos que pueden ser tenidos como paradigmas y ejemplos de la conducta humana y social.

En fin, en su escrito Economía y sociedad69 Weber describe una teoría de la acción

social que, fundada en la racionalidad teleológica, sea capaz de argumentar los medios en función de los fines; de tal modo que racionalización e institucionalización mantengan una relación estrecha; es decir, que el uso que se dé a la razón conduzca a la razón suficiente en las determinaciones de los medios más eficaces para la consecución de los fines70 perseguidos por los sujetos en la sociedad.

Entonces la racionalización adquiere determinación y relevancia como legitimación de

subsistemas de acción racional-teleológica71, como se pudiera demostrar, dice Weber,

en el capitalismo liberal. El capitalismo sería la forma de producción, en que se ha institucionalizado un eficiente crecimiento económico regulado por procesos de industrialización mediante grandes empresas mono u oligopólicas, que ejercen como subsistemas de expansión, en acuerdo no sólo con el modelo ideal, sino con la escogencia racional de los medios en relación con los fines deseados, en este caso, el éxito de la producción y del consumo.

Weber describe, entonces, la modernización como racionalización social, pues, la empresa capitalista está referenciada en relación con la acción económica racional y la institución del Estado está vinculada a la acción administrativa racional72, lo que

significa que ambas entidades tienden a acciones conforme a fines y que tienen razón suficiente por el proceso de racionalización. De ahí avanzará Weber en la descripción ulterior de la dinámica de modernización por elementos tales

que Weber señale qué estas autoridades generen la posible acción social. Por ejemplo, “un Estado deja de existir en un sentido propiamente sociológico cuando ya no hay ninguna probabilidad de que ciertas clases de acciones sociales puedan tener sentido”

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Weber, Economía y sociedad, 24

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Cortina, Crítica y utopía, 81

71

Ibid, 135

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como la actuación de empresarios y funcionarios en el marco de un plan metódico y de una ética profesional73 y con referencia normativa al derecho formal.

En la lógica racional de la organización de empresas es necesario que lo jurídico y lo ético-moral tengan una relación no tradicional. De por sí, las ideas jurídicas suelen sistematizarse conforme al derecho natural y tienen aplicabilidad en el mismo sistema jurídico, como en de las relaciones económicas y administrativas del Estado74. Así, la

ética protestante tiende a cambiar las acciones de la profesión para unirla a los espacios del capitalismo, de modo tal, que los procesos de socialización entre comunidad religiosa y familia estén integrados al sistema económico y administrativo con arreglo a fines. Así, la racionalización weberiana se demuestra en la lógica del capitalismo, que consiste en diseñar un sistema económico y garantizar la expansión de los subsistemas de acción racional-teleológica. Las legitimaciones tradicionales dejan de tener vigencia a consecuencia del desencantamiento implícito en el proceso de racionalización75.

Habermas construye su teoría de AC con base en todos estos aportes previos que vienen a ser la aquí estamos denominando genealogía de AC. Por eso en su diálogo con Weber, el filósofo social de Frankfurt reúne todos los elementos anteriormente considerados en la categoría de “técnica racional”, cuyo criterio se define mediante las reglas que permitan la reproducción efectiva de una determinada acción76. El concepto

de “técnica” y de “racionalización de los medios” se convalida en el sujeto social que busca realizar una acción de acuerdo con los fines que se ha propuesto y con vista en resultados eficaces. En consecuencia, el uso adecuado de la racionalidad de los medios se evalúa en las acciones subjetivamente racionales conforme a los fines y a las acciones objetivamente correctas. Y eso sin que baste la racionalidad instrumental

respecto

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Habermas, Teoría de la acción comunicativa I, 226

74

Ibid. 226

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Cortina, Crítica y utopía, 136

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de medios y fines, sin que no se tenga presente racionalidad en la elección misma de

los medios y de los fines. Y esos elementos son los que se articulan como racionalidad instrumental y racionalidad electiva en un modo de racionalidad formal que es

diferente de la racionalidad material. Con la racionalidad formal el sujeto debe optar

conscientemente por tener claridad en sus preferencias, es decir, que hacerse capaz de precisar valores y poner en práctica lo que se programa técnicamente77. La

racionalidad material versa sobre el cumplimiento de las reglas éticas y políticas.

El concepto de racionalización de Weber llega hasta el nivel práctico y el espacio empírico, pues también en esos ámbitos se requiere de seriedad y de capacidad para la elección del medio instrumental y organizacional de los procesos empíricos. Y la racionalización pervade incluso a las esferas culturales, en las cuales se legitiman las sociedades modernas con arreglo a criterios concretos de conocimiento, estético- expresivos y moral-evaluativos de la tradición, particularmente de la religiosa. La

ciencia, la técnica, el arte y los valores son características relevantes que subyacen al derecho y a la moral, las cuales producen una clara diferenciación en las tres esferas del valor (ético, estético y religioso), elementos tales que pueden entrar en tensión con las tres esferas del valor que posee su propia razón de ser78.