PODA Y SISTEMA DE CONDUCCIÓN
6.20 Raleo en durazno
Normalmente, el duraznero carga más fruta de la necesaria para una adecuada producción comercial e incluso en temporadas con problemas climáticos que disminuyen la cuaja, o para variedades de menor capacidad productiva, se requiere ralear para distribuir la carga dentro del árbol y, aún, dentro de cada ramilla. Solo de esta forma se logra tener buena cosecha.
Si se omite el aclareo, se obtendrá un fruto de baja calidad, quedarán muy agotadas las reservas del árbol y puede incluso quedar comprometida la producción del año siguiente.
La labor de raleo se realiza en forma manual, sobre todo en los huertos comerciales, esto se debe a que se asegura un resultado acorde con las exigencias de los mercados extranjeros. Sin embargo durante mucho tiempo se han buscado otras alternativas, como es el caso del raleo mecánico y el raleo químico.
El duraznero tiene ciertas ventajas al momento de realizar un raleo, pero se tiene que tener ciertos factores en consideración, los cuales no son muy distintos a otras especies frutales.
Existen ciertas épocas en que se pueden realizar los trabajos de raleo, y para poder obtener un buen resultado, se han realizado ciertas aplicaciones en durazneros, dependiendo del estado en que se encuentra el árbol. Esto quiere decir, que hay una serie de posibilidades con relación a la época, como es el caso de comienzo de floración, plena flor y muchos otros estados.
Otro factor importante, es la intensidad con que se realiza el raleo, ya que esto influirá en los resultados posteriores.
Hay ciertos métodos con que se puede realizar raleo, tales como el manual, mecánico o químico. Cada método, al aplicarse, arroga diferentes resultados, y es por eso, que la elección del método a utilizar debe ser estudiada de la mano con todos los factores que rodean un buen manejo del huerto.
6.20.1 Época de raleo
El duraznero presenta una curva de crecimiento doble sigmoidea, dividida en tres fases, siendo éstas:
La primera fase comprende desde la antesis o pleno desarrollo de la flor, hasta el inicio del endurecimiento del carozo.
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La segunda fase corresponde al período de endurecimiento del carozo. La tercera fase comprende desde el término del endurecimiento del fruto hasta madurez.
La primera fase se caracteriza por el aumento del número de células que forman la pulpa del fruto, mientras que la segunda fase o período intermedio, no existe un desarrollo significativo de la pulpa, pero sí se forma el fruto y, además, finaliza el proceso de desarrollo del embrión. La tercera fase se caracteriza por la elongación celular que determinará el tamaño final del fruto.
Con relación a la duración de las fases, la primera y tercera fase tienen una duración similar en ciertas variedades. En cambio, la segunda fase, en cultivares de una maduración tardía puede durar un par de semanas, mientras que en los cultivares precoces puede durar solo unos pocos días.
Generalmente, raleo se realiza durante el crecimiento del fruto, en donde el tamaño de los frutos hace más fácil la operación. Se logra un bien desarrollo y calidad del fruto cuando se realiza en variedades de estación media y tardía.
La incidencia de la partidura del fruto aumenta si el raleo se adelanta unos días, antes de que comience el desarrollo del fruto. Esto se debe, a que recién se comienza a producir el sellado de las valvas que encierran la semilla. Debido al abrupto crecimiento de la pulpa, inducido por la descarga de una parte importante de la fruta, altera el ritmo de crecimiento de los tejidos; las mitades del carozo tienden a separarse y no se produce el sellado, quedando un fruto desforme que al momento de la cosecha, se puede observar una abertura en la cavidad pedicelar.
El período de susceptibilidad a la partidura del fruto va desde unos pocos días antes del inicio del crecimiento del fruto, hasta unos pocos días después de comenzado.
Si se adelanta la fecha del raleo, no afectaría el fenómeno de partidura, y esto radica en el pequeño tamaño de los frutos, que hace difícil distinguir entre los que se deben conservar en el árbol y los que se deben eliminar. En el caso de las
variedades de media estación y tardías, hay un período claramente establecido para realizar raleo, el cual debe comenzar unos cinco días después del inicio del endurecimiento del fruto y terminar antes de que finalice el desarrollo del fruto. Para el caso de las variedades tempranas, el período de la segunda fase es demasiado corto para realizar raleo. Sin embargo, el efecto sobre el calibre de la fruta, es menor que en variedades más tardías, debido a que son más pequeños y, no es suficiente conque no haya competencia en la última fase.
En variedades tempranas, una parte importante del raleo de la fruta se hace con una poda adecuada, determinando el número de ramillas de cada árbol.
En general, se espera que el fruto pueda desarrollarse sin competencia y, para lograr esto, se recomienda eliminar las flores por medio del raleo. Debido a que una ramilla puede llegar a producir cerca de 70 flores, de las cuales un alto porcentaje cuaja, la finalidad del raleo es eliminar un 90 % de éstas. Otro factor importante a tomar en cuenta, es que las flores que abren primero pueden llegar a producir los mejores frutos. Para establecer la carga definitiva, se deben eliminar los frutos dobles, deformes y dañados al inicio del endurecimiento del fruto.
Existen ciertos frutos que presentan un bajo calibre, encontrándose en la parte baja del árbol, en donde se debe realizar un raleo a los frutos dobles y, de esta manera puedan quedar frutos simples y bien formados.
6.20.2 Intensidad de raleo
Tanto la variedad, el manejo y el destino de la fruta determinan el factor de intensidad con que se realiza el raleo. En el caso de variedades destinadas a la industria, se requiere un raleo menos intenso que variedades destinadas para el consumo en fresco. Cuando existen condiciones en donde el agua es precaria, se recomienda que el raleo debiera ser mucho más severo que en condiciones de abundancia de este recurso. Existen ciertas variedades que presentan un fruto de bajo calibre, en donde se debe ralear con una mayor intensidad que las variedades que presentan un fruto de un calibre mayor.
Existen ciertas condiciones que se deben tener en cuenta para poder determinar la carga de un huerto, entre las cuales están:
El número de hojas que requiere un fruto para poder desarrollarse; bajo un adecuado manejo, el fruto requiere alrededor de 35 hojas.
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• La distancia que debe existir entre cada fruto para poder desarrollarse; una distancia adecuada es entre 15 a 20 centímetros uno del otro.
La traslocación de la fotosíntesis; se debe realizar a cortas distancias para que los excedentes de reservas de algunas zonas que cuenten con un exceso de fruta, se traduzcan en un mayor desarrollo vegetativo.
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La mejor forma de determinar la intensidad con que se debe ralear, es en función del volumen de producción. Esto se basa en la tendencia de producción del huerto y el manejo que va a recibir. Sabiendo el tamaño promedio de los frutos del cultivar y el porcentaje de fruta exportable, se puede determinar el número de frutos por planta que debieran quedar.
En variedades tempranas, en huertos con fines comerciales, se llegan a dejar unos 380 frutos por planta, lo que significa eliminar cerca de 8.000 frutos por planta. Esto demuestra la importancia de llevar registros, ya que una variación puede determinar una baja en el calibre y, además una disminución en el volumen de exportación. En variedades con un fin industrial, se llegan a dejar unos 750 frutos por árbol.
Otro factor a considerar, es la caída natural, la cual corresponde a flores mal formadas o no polinizadas. Este factor es de suma importancia, ya que esta estrechamente ligado a la intensidad con se procederá al raleo.
6.20.3 Raleo Mecánico
Existen lugares en donde el costo de mano de obra es elevado o la superficies plantadas con una sola variedad, impiden que se pueda realizar el raleo en el período adecuado, utilizando la remoción mecánica de las flores o de los frutos. Se pueden pasar varas recubiertas con caucho por las ramillas, evitando el daño que se pudiera producir en los frutos que permanecerán en el árbol. Para variedades con fines industriales, disminuye la quebradura de ramas al eliminar una parte del exceso de carga con que cuenta el árbol.
Hay ciertos problemas con este método, debido a que los frutos más grandes tienden a caer más fácilmente, dejando los frutos más pequeños en el árbol.
Un factor importante, es la época en que se realiza, la cual debe ser en la última parte o finalizando el período del endurecimiento del fruto, cuando éstos poseen un diámetro que rodea los 2.5 centímetros.
6.20.4 Raleo químico
Debido al alto costo que tiene la mano de obra mano para poder realizar un raleo manual, durante mucho tiempo se ha buscado la posibilidad de ralear con químicos. No obstante, existen muchos experimentos que a pesar de los
resultados obtenidos, exitosamente, no se igualan a los resultados que se llegan ha obtener con el raleo manual.
Se han realizado pruebas con una gran cantidad de productos químicos, pero éstos han tenido ciertos inconvenientes, tales como:
Dinitro orto cresol (DNOC) y Dinitro orto ciclo hexyl fenol (Elgetol);
éstos productos destruyen el pistilo, evitando la cuaja de los frutos. Se han logrado ciertos efectos positivos cuando la aplicación se realiza dos días antes de la plena floración. Lamentablemente, en un huerto, es difícil de determinar y, además hay problemas de sobreraleo y fitotoxicidad.
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Thiourea; se ha probado como raleador de yemas florales, aplicado a inicios del estado de yema hinchada. Como resultado se ha obtenido la muerte de los ápices de las ramillas.
Productos hormonales; éstos productos basan su acción en el aumento de la intensidad de las caídas naturales.
Ethephon; es un regulador de crecimiento, que al contacto con los tejidos vegetales, libera etileno, alterando la relación hormonal en la planta e induciendo la abscisión de los frutos.
Urea; se ha utilizado en bajas concentraciones, y su uso se basa en que las flores son sensibles al efecto fitotóxico de la urea a niveles muchos más bajos que en el follaje.
Existen otras limitantes en el uso de químicos, ya que se producen efectos colaterales, tales como; clorosis, abscisión de hojas y, dependiendo de la dosis, producción de goma de algunos frutos.
CAPITULO 7