PARTE 5. RESULTADOS DEL ANÁLISIS DE CONTENIDO
5.1. Rasgos de la evolución actual de la prospectiva
En esta apartado se analizan e identifican los rasgos que definen la evolución actual de la prospectiva en América Latina y se exponen como referentes empíricos tres experiencias desarrolladas: Perú, Chile y Argentina. El criterio de selección de estas tres experiencias se
56 estableció a parir del carácter detallado en que se expone cada una frente a la utilización del método de construcción de escenarios prospectivos dentro del proceso de planificación territorial, con lo cual se buscó generar una mejor comprensión del proceso de construcción de dichos escenarios y su aporte en cada caso.
Dentro de las grandes etapas de la prospectiva en América latina, lo primero que se debe decir es que, la prospectiva no es una herramienta novedosa en la región. Si bien, establecer periodos resulta arbitrario, se puede distinguir de forma general tres grandes etapas en la evolución de la prospectiva en América latina. Dichas etapas no concuerdan de manera exacta con el avance de la planificación a pesar de que ambos aspectos mantienen una relación de interdependencia.
Período Etapas
1960-1980 • Experiencias pioneras
• Prospectiva científico-tecnológica • Obras de divulgación
1980-2000 • Aplicaciones para el desarrollo científico y tecnológico y el desarrollo territorial
• Divulgación en los medios de comunicación 2000-2012 • Expansión por América Latina
• Evolución institucional: programas nacionales, centros, institutos, universidades
Figura 4. Medina, (2013)
De acuerdo con la Figura 4, la primera fase comprende el periodo de (1960-1980), la cual inicia bajo el liderazgo de Argentina, Brasil y México en la década del sesenta y setenta. Según el contexto de la época, la prospectiva se inspiró en lo que respecta a los grandes problemas mundiales y a los temas del desarrollo, teniendo como punto de referencia una contribución propia y original en América Latina frente a lo que esta era para Estados Unidos. Aunque Medina & Ortegón (2013) considera que dentro de estas décadas fueron pocos los esfuerzos realizados en la región sobre el tema de la prospectiva, estas escasas experiencias estuvieron direccionadas a la producción de publicaciones y proyectos.
57 Se considera importante destacar que, de acuerdo con datos expuestos por este autor, en la primera etapa, del total de proyectos realizados en América Latina, el 42% correspondió a la Argentina y el 15.4% a Brasil. Queriendo resaltar el trabajo realizado por la Argentina sobre prospectiva en este periodo, fue la Fundación Bariloche la encargada de elaborar los proyectos con un enfoque prospectivo.
En cuanto a la fundación, Amílcar Herrera coordino entre 1974 y 1976 el equipo que diseño el modelo mundial latinoamericano, este trabajo ha sido una respuesta desde el tercer mundo a las hipótesis catastróficas acerca del futuro planteadas por los modelos prospectivos mundiales, particularmente en el famoso trabajo “los límites del crecimiento”, propuesto por el club de Roma. El modelo de Bariloche constituyo un enfoque alternativo sobre la viabilidad de un estilo de desarrollo igualitario y auto sostenido. (Medina, 2013, p. 198) Según Dagnino (1995), el modelo anteriormente expuesto de carácter normativo, sin pretensiones de neutralidad y supuesta objetividad científica, generó una línea de pensamiento académico y político con respecto a alternativas ecológicas y socialmente viables para el futuro común de los latinoamericanos. Los resultados de este trabajo se evidencian en el libro ¿Catastrofe o Nueva Sociedad? Modelo Mundial Latinoamericano: 30 años después de Almicar.
La segunda epata corresponde a los años ochenta y noventa, donde era necesario que los estudios de futuro en América Latina avanzaran frente a diferentes aspectos como la carencia de la planificación normativa-tradicional, la crisis de la teoría social y la ausencia de proyectos sociales. Al respecto, autores como Filho (2009) y Hopenhayn (1994) consideran que en esta época se avanzó en conceptos como planificación situacional, perspectivas múltiples y la planificación, a partir del diseño de escenario. Para la segunda etapa, se generó el impulso de la prospectiva tecnológica, aunque paralelamente comenzó a tomar impulso la prospectiva territorial configurando, por tanto, la escala nacional y el referente sectorial. En este sentido, los esfuerzos en la región aumentan de forma considerable con respecto a la etapa anterior, de acuerdo con Medina & Ortegón (2013) se empezaron a generar experiencias significativas que se manifiestan en la producción de más proyectos (59), publicaciones (56), encuentros (17), creación de instituciones y grupos de prospectiva (15) y actividades de formación como especializaciones o maestrías (4). De acuerdo con esto, los
58 países pioneros en la elaboración de publicaciones y proyectos fueron: Argentina, Brasil, Colombia y México. De estos países, México ocupó el primer lugar con la producción de (24) publicaciones seguido de Colombia, Brasil y por último Argentina.
En consecuencia, en estas dos primeras etapas los países mencionados se destacan en la región por generar esfuerzos significativos en cuanto a prospectiva y se evidencian varios puntos importantes:
La prospectiva se desarrolla en un contexto institucional relativamente hostil, por la llamada crisis de la planificación, evidenciando la transformación de las características y el rol que jugaba la planificación en el continente.
Dentro de este contexto, se desmantelan los aparatos nacionales de planificación y con ellos se dispersan los núcleos de capacidades formadas en la primera etapa de la prospectiva en la región, aunque es necesario resaltar que existió una pluralidad de ejercicios valiosos e interesantes a nivel internacional, nacional, territorial, sectorial e intersectorial.
En cuanto a la prospectiva territorial tendió a consolidarse a medida que avanzan los años noventa, ello se debe a que la globalización eleva el perfil asignado a las regiones según el desarrollo dominante, orientado a la macroeconomía y a la gestión centralizada del Estado, la competitividad internacional de regiones y donde la descentralización anima a los territorios a hacerse responsable de sus propios rumbos.
Dentro de este contexto, surge en 1997 la red Latinoamericana de prospectiva y aparecen los primeros nodos del proyecto del milenio de América Latina, en la Argentina, México y Venezuela. Retomando la fundación Bariloche y en dialogo con la PTAL (Prospectiva Tecnológica en América Latina) se generó una nueva respuesta latinoamericana a la problemática mundial, Según Castello (2000) su efecto más preponderante fue la difusión de los estudios sobre prospectiva en la región. (Medina, 2013, p. 205)
Lo anterior permitió, a un número importante de investigadores de la región, dominar las distintas técnicas y elaborar producciones de análisis sociales, escenarios de futuro y estrategias económicas y tecnológicas.
La tercera y última etapa corresponde a la primera década del siglo XXI hasta la actualidad, en América Latina surgen novedades institucionales, presentando un mayor nivel de continuidad frente a los esfuerzos por producir publicaciones y proyectos prospectivos. A
59 partir del apoyo de organismos internacionales y nuevos centros de estudios prospectivos, se evidencia el surgimiento de universidades interesadas en la temática. Lo anterior posibilita la configuración de redes de conocimiento generando que la comunidad prospectiva se encuentre en proceso de consolidación en varios países de América Latina.
Una clara representación del quehacer prospectivo en la actualidad es la formulación de tendencias de visiones de país, lo cual evidencia, de manera parcial, el aparente interés de varios países de la región por construir políticas públicas y estrategias de desarrollo de largo plazo dirigidas a la obtención de mayores niveles de desarrollo para la sociedad. Aunque es necesario aclarar que no todas las visiones de país con un horizonte de tiempo a diez o más años son orientadas o construidas a partir del uso de la prospectiva, ya que existen casos como el Plan Nacional de Desarrollo Visión Colombia II Centenario 2016 elaborado en el año 2005, donde las partes encargadas de la construcción de dicho Plan manifiestan que su construcción “ no posee un enfoque prospectivo ya que estos no creen que el futuro se puede predecir” (DNP citado por Cuervo, 2014, p.12).
Entre los países que manifiestan haber adoptado la prospectiva como herramienta de planificación son: Argentina innovadora 2020, Brasil 2022, Guatemala 2032, Honduras 2038, México 2030 y Perú 2021 entre otros. A partir de la investigación realizada por Cuervo (2012) sobre las visiones de desarrollo a largo plazo y tomando como estudio de caso las visiones de Perú, Colombia, República Dominicana y Brasil, se evidencia que solo Brasil hizo uso en profundidad del enfoque y de las herramientas de la prospectiva. Las otras tres visiones de largo plazo desarrollaron procesos con gran uso del bagaje ofrecido por la planificación estratégica, no obstante, este autor considera que la búsqueda más profunda es semejante, ejecutar procedimientos que posibiliten empeños políticos e institucionales que generen transformación social con continuidad.
De acuerdo con el panorama anteriormente expuesto, se concluye que actualmente en América Latina existe un mayor interés por la prospectiva, aunque en la región el diseño de políticas públicas adolece de escasa profundidad estratégica e insuficiente perspectiva de largo plazo.
A continuación se presentan tres estudios de caso de tres países diferentes, los cuales sirven para esta investigación como referentes empíricos, ya que en todos se han adelantado
60 procesos de construcción de escenarios prospectivos a nivel territorial, con base en diversos procedimientos pero con un mismo objetivo: poder identificar escenarios que posibiliten tomar decisiones apropiadas generando niveles de equidad y desarrollo en los territorios intervenidos.
El estudio de cada uno de estos casos se realizó a través de cuatro ítems fundamentales. El primero, una contextualización general del territorio intervenido; el segundo, la identificación de las problemáticas que pretendieron resolver, siendo el tercero, la forma específica en que adoptaron el método de construcción de escenarios y cómo a partir de estos se planteó la solución de dichas problemáticas. Y por último, las conclusiones y aprendizajes que cada estudio deja para la presente investigación.