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Rastras de discos para preparación de suelo

La preparación adecuada del suelo, junto a la realización de un análisis químico, tie-ne como finalidad lograr un adecuado desarrollo de los árboles de avellano en fase de formación, en particular de su sistema radicular. Un buen desarrollo y sanidad de son la base para obtener un adecuado crecimiento vegetativo de las plantas durante la etapa de formación del huerto y de esta manera, anticipar la entrada en produc-ción del huerto.

3.1.13. Laboreo profundo

Esta labor debe efectuarse previo al establecimiento del huerto y consiste en el la-boreo del suelo a través de medios mecánicos hasta una profundidad de 70 a 1,20 cm. Dicha técnica cumple diferentes funciones: mejorar el suministro de nutrientes en el suelo, mediante la localización de fertilizantes en profundidad (fertilización de fondo), remover raíces de un cultivo arbóreo previo, mullir y airear el terreno, otro. Por otra parte, si el suelo está formado por capas de arena y arcilla(o limo), el laboreo profundo o de desfonde permite mezclar estas capas y de esta manera, el perfil es más uniforme y mejora físicamente el terreno. Sin embargo, en suelos pesados (ar-cillosos), la labor de desfonde puede causar la formación de una capa impermeable (pie de arado) en la zona de mayor profundidad alcanzada por el arado.

En la zona sur, en situaciones de lluvias abundantes y prolongadas, esta capa puede causar encharcamientos y por tanto, asfixia radicular. Por ello, en suelos pesados

es recomendable realizar un desfonde más profundo, que será complementado con otras labores de aradura y rastrajes superficiales. La época de verano es más ade-cuada para efectuar este trabajo, especialmente para suelos compactados, cuando estos se encuentran con poca humedad y en condiciones favorables de cohesión y adhesión.

3.1.14. Fertilización de pre- plantación

La fertilización de pre- plantación o de base o de fondo, tiene como fin construir una reserva adecuada y homogénea de nutrientes como fósforo, potasio, magnesio, calcio u otros (micronutrientes, aplicación de guano, compost, otros.) en la unidad de suelo. Particularmente en terrenos de baja fertilidad, entre los cuales aquellos de textura arenosa como por ejemplo de las regiones del Bío-Bío y La Araucanía norte (serie Tijeral, comuna de Renaico) y de algunos suelos de la pre cordillera andina de La Araucanía sur (ejemplo en comuna de Melipeuco).

La fertilización de pre-plantación se realiza junto con la técnica de desfonde o la-boreo profundo, permitiendo incorporar los fertilizantes en profundidad (70 a 120 cm). Para efectuar una fertilización adecuada se deben conocer con antelación las características del suelo donde se van a plantar los avellanos. Lo anterior, se logra mediante un muestreo del suelo. Debe realizarse por estratas u horizontes hasta una profundidad de 70 cm, por lo menos a dos profundidades (0-20cm) y (50-70cm) o más. En seguida debe efectuarse un análisis de estas muestras en el laboratorio e interpretarse por un ingeniero agrónomo especialista en nutrición arbórea. Adicio-nalmente, es recomendable disponer de información de estudios cartográficos del suelo a intervenir.

El aporte de materia orgánica, incorporada como fertilizante de base en otoño, antes de la plantación (a modo de ejemplo 40 a 80 ton/ha) de estiércol maduro, o de pro-ductos análogos como compost, con una relación carbono/nitrógeno no inferior a 15, contribuye a mejorar la estabilidad de la estructura y la disponibilidad de nutrien-tes, como también a facilitar su asimilación por las raíces de los avellanos. Además, la materia orgánica estimula la actividad microbiana del suelo. Esta práctica ha per-mitido mejorar las condiciones físicas y de fertilidad del suelo (graníticos y arenosos) en la zona del secano interior de Malleco (Los Sauces, Purén, Lumaco), también de fertilidad en suelos de los Ángeles, Región del Bío-Bío y Renaico (La Araucanía norte), para el establecimiento y mantenimiento de huertos de avellano.

En suelos “livianos”, donde el fenómeno de mineralización resulta más bien intenso, se aconseja fraccionar el aporte de materia orgánica, incluso en años posteriores a la plantación de los árboles, con el fin de evitar el agotamiento anticipado de ésta.

• Disponibilidad: la entrega de nutrientes en la fase de pre-plantación debe realizarse considerando su disponibilidad en el suelo, a través de un análisis químico y de textura. Para fósforo y potasio, caracterizados en general por tener escasa movilidad a lo largo del perfil del suelo, pueden presentarse di-versas situaciones relacionadas con las concentraciones presentes en éste. • Dotación elevada: en este caso es recomendable emplear fertilizantes mi-nerales, en particular para variedades de elevado vigor. La aplicación de éstos puede ser postergada para la fase de fertilización de mantenimiento de los árboles de avellano. La decisión debe ser previamente analizada por un espe-cialista o asesor del huerto.

• Dotación normal: se recomienda aplicar dosis de 200 a 250 kg de fósforo (P2O5)/ha y 150 a 200 kg de potasio (K2O)/ha, previo análisis químico de suelo. • Dotación baja: los fertilizantes químicos fosfatados y potásicos se recomien-da incorporarlos al suelo con la finalirecomien-dad de lograr el nivel de normalirecomien-dad. Como indicación se recomienda aplicar dosis de 300 a 350 kg de P2O5/ha en terrenos con bajo nivel de disponibilidad de fósforo (menores de 10ppm de P Olsen). A la vez se aconseja emplear 250 a 300 kg de K2O/ha en suelos con niveles de K intercambiable inferiores a 0,4 cmol +/Kg. Lo anterior se indica como sugerencia, debido a que cada suelo requiere un análisis químico para definir un plan de fertilización correcto.

• Textura: en suelos con elevada fracción arena (p. ej. suelos arenosos de la comuna de Los Angeles, Región del Bío-Bío), ocurre una elevada movilidad de los nutrientes, debiendo reducirse las cantidades de fertilizantes tradicio-nalmente aplicados en pre- plantación. En consecuencia se debe recurrir a aplicaciones frecuentes de fertilización en cobertera, especialmente por ferti-rrigación o a aplicación de fertilizantes de lenta entrega.

3.1.15. Labores de suelo

Una vez terminado el laboreo profundo y la fertilización de fondo o de base, se debe proseguir con una labor de suelo muy superficial, mediante rastras de discos. Esto permite nivelar el terreno y romper los terrones que permanecen luego de haber realizado el laboreo profundo.

Foto 6. Laboreo superficial del suelo. 3.1.16. Época de plantación

La plantación puede efectuarse desde otoño (caída de hojas) hasta finales de invier-no o principios de primavera (plantas a raíz desnuda), antes del estado feinvier-nológico de yema hinchada. Sin embargo, las plantas en contenedores o macetas pueden plan-tarse más tarde en primavera o en otoño previo a la filoptosis. El establecimiento más temprano de las plantas permitirá además una mejor cicatrización de las heridas causadas durante el trasplante. La época más adecuada para realizar la plantación es otoño. De acuerdo a investigaciones realizadas por el autor, al efectuar el estableci-miento en dicho momento el sistema radicular comenzará a desarrollarse en el suelo inmediatamente, encontrándose los árboles nuevos en condiciones más favorables para la reanudación vegetativa en la primavera siguiente. Si no es factible de efec-tuar la plantación en otoño ella se puede realizar desde inicios a finales de invierno o a principios de primavera, antes de la apertura de las yemas. Con las plantas a raíz desnuda plantaciones más tardías en primavera provocan un retraso en la brotación, emisión de brotes y por ende, en el desarrollo de las plantas durante el primer año y mayores porcentajes de pérdidas de éstas. Lo anterior, sumado en general a un menor desarrollo de algunos cultivares polinizadores, en particular para ecotipos

se-leccionados en la zona sur. No obstante, como ya se mencionó, es posible plantar los árboles más tarde en primavera con plantas en cepellón o raíz cubierta. Esta tipología de árbol también se puede establecer temprano en otoño disponiendo de riego, a objeto de permitir al sistema radicular comenzar a desarrollarse en el suelo y lograr un mejor crecimiento de las plantas en la primavera siguiente.

Foto 7. Plantas de avellano en contenedores para plantaciones tempranas