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REAL COLEGIO DE BOTICARIOS DE MADRID: HISTORIA Y FUNCIONES

II.2 HISTORIA DE LA REAL ACADEMIA NACIONAL DE FARMACIA

II.2.2 REAL COLEGIO DE BOTICARIOS DE MADRID: HISTORIA Y FUNCIONES

El Colegio de Boticarios de Madrid tuvo su origen en la aglutinación de las antiguas congregaciones farmacéuticas que pasaron a unirse bajo la condición de obtener un privilegio especial para la preparación de la Triaca Magna140.

Este privilegio, concedido en 1732, es también conservado por la Real Academia Nacional de Farmacia como parte de su archivo y museo141. Fue en 1737 cuando se

aprobaron por primera vez sus Estatutos y se le otorga la consideración de institución real pasando a ser el Real Colegio de Boticarios.

Esta institución, considerada por muchos como el precedente más claro de la Real Academia Nacional de Farmacia, surgió con fines puramente científicos, como se señala en el Estatuto I, en el que se establece que “el fin primario e idea general del Colegio de Boticarios de Madrid deberá ser el cultivo y adelantamiento de la Farmacia, la Botánica, la Química y la Historia Natural. Para lo que se formará un jardín botánico y un laboratorio químico”142. Muestra de este marcado carácter

científico fue también la edición de una memoria anual en la que se debía detallar las actividades desarrolladas en la corporación por parte del secretario de la misma143.

Otra de las funciones relevantes de esta institución fue la académica. Los miembros que pasaban a formar parte del Real Colegio de Farmacéuticos de Madrid debían jurar el dogma de la Inmaculada Concepción, cumplir los Estatutos y obedecer al Director.

140 PUERTO SARMIENTO, Francisco Javier. La Triaca Magna. En: Discursos de

académicos. 2009.

141 Privilegio conservado en el Museo de la Real Academia nacional de Farmacia con el

número de inventario MA 227.

142 REAL COLEGIO DE BOTICARIOS DE MADRID. Estatutos impresos, Madrid, 1737,

ARANF., leg.4.6. p.7.

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El primer establecimiento del Colegio estuvo en una casa de la calle San Pedro, de Madrid, y en 1748 se trasladó a la calle del Barquillo, esquina Saúco, donde se construyo el jardín botánico y laboratorio químico, acordados por sus Estatutos. En el año 1780 el Colegio se trasladó a la calle Relatores, esquina a la de Urosas, pero pronto este edificio quedó pequeño para la creciente actividad de la institución, obligando a los colegiales a adquirir un edificio en propiedad ubicado en la calle Atocha.

En el año 1787 adquirieron esta casa frente al Colegio de Medicina de San Carlos, en la calle Atocha y se establecieron allí hasta el año 1852.

El Real Colegio de Boticarios se mantuvo como tal hasta el año 1830 en el que se decidió cambiar la denominación de boticario por farmacéutico, creándose así el Colegio de Farmacéuticos de Madrid, que nada tiene que ver con el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid que existe en la actualidad.

En el año 1850 se elaboró un nuevo reglamento para la institución, que sustituía el de 1737, en este reglamento se prescindió del título Real y al Director se le pasó a denominar Presidente. Dos años después, y por motivos económicos, el Colegio de Farmacéuticos de Madrid volvió a trasladarse a un piso en la calle de Santa Clara, donde permaneció hasta el final de la Guerra Civil Española.

Funciones del Real Colegio de Boticarios

Como ya hemos señalado en el apartado anterior la función principal de esta institución fue la científica. La actividad del Real Colegio de Boticarios de Madrid queda reflejada, no sólo en los eventos científicos organizados por el mismo, como pudieron ser la organización del Congreso Farmacéutico Español, en 1866 o la organización de la Exposición Farmacéutica Nacional de 1882144, sino también en

144 ZÚÑIGA SANCHEZ-CERRUDO, Toribio. Historia crítica del Ilustre Colegio de

Farmacéuticos de Madrid desde 1862 a 1918. Madrid: Colegio de Farmacéuticos de Madrid, 1918. ; Ruiz Jiménez, Mª Teresa La exposición farmacéutica nacional de 1882, organizada

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la elaboración de dos documentos de especial relevancia científica como son: El Diccionario farmacéutico145, redactado tras nueve años de trabajos, a propuesta de

Manuel Rioz y Pedraja (1815-1887) o la preparación de la Flora Farmacéutica Española a propuesta de Nemesio Lallana y Gorostiaga (1796-post.1870)que nunca llegó a finalizarse146.

Sin embargo, no debemos olvidar que esta corporación se creó bajo la condición “sine qua non” de la obtención del privilegio de la Triaca, por lo que podemos señalar también la fabricación de medicamentos de difícil preparación como otra de las funciones relevantes del Colegio. Es, de hecho, esta función la que obliga a establecer un jardín botánico y un laboratorio químico en el propio colegio.

El Real Colegio de Boticarios de Madrid se dedicó también a la lucha en favor de los privilegios y derechos de los farmacéuticos de la época, alcanzando su mayor representación con el enfrentamiento frontal que esta institución mantuvo por la aparición de los primeros medicamentos industriales en la primera mitad del siglo XIX147.

Por último, el Real Colegio de Boticarios de Madrid jugó un papel fundamental en la enseñanza de la profesión farmacéutica. Esta función académica del Colegio

por el Colegio de Farmacéuticos de Madrid, y la fabricación industrial del medicamento, Madrid: UCM, 1990 (Tesis doctoral dirigida por María del Carmen Francés).

145 Diccionario compuesto por dos tomos y conservado en el Museo de la Real

Academia Nacional de Farmacia con los números de inventario MA 1738 Y MA 1739.

146 GONZÁLEZ BUENO, Antonio. Un proyecto inacabado: la flora española del Colegio

de Farmacéuticos de Madrid (1858). En: Homenaje a Pedro Saínz Rodríguez. Madrid: Fundación Universitaria Española, 1986, pp.303–329.

147 PUERTO SARMIENTO, Francisco Javier. Las luchas en torno al monopolio farmacéutico vistas desde el Colegio de Farmacéuticos de Madrid, durante el periodo de la Junta Superior Gubernativa de Farmacia (1800-1839). En: Boletín de la Sociedad Española de Historia de la Farmacia.1980, núm. 121-122,pp.69-96. PUERTO SARMIENTO, Francisco Javier .Las luchas en torno al monopolio farmacéutico vistas desde el Colegio de Farmacéuticos de Madrid (1839-1855). En: Boletín de la Sociedad Española de Historia de la Farmacia. 1981, núm. 124-125, pp.9–33. PUERTO SARMIENTO, Francisco Javier. La polémica en torno a las especialidades farmacéuticas en la segunda mitad del siglo XIX. En: Publicaciones del Departamento de Historia de la Farmacia de Madrid.1981, núm. 1, pp. 97– 140. PUERTO SARMIENTO, Francisco Javier .La industrialización farmacéutica en la España contemporánea. En: OFFARM. 1986, núm.1, pp.61–70.

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comenzó a fraguarse en el jardín botánico que esta institución poseía en su antigua ubicación de la calle Barquillo en Madrid.

A partir del año 1751, en el jardín botánico del Colegio, todos los domingos se comenzaron a impartir, por parte de Cristóbal Vélez, Alcalde Examinador del Real Protomedicato y miembro de la Real Academia de Medicina, clases de botánica, que contaban con una gran asistencia por parte de los colegiales y mancebos de farmacia.

Sin embargo, con la creación del Real Jardín Botánico y según la Real Cédula emitida el 13 de abril de 1780 por la que se dividía el Protomedicato en tres audiencias separadas de Medicina, Farmacia y Cirujía. El Real Jardín, fue trasladado a la ubicación actual en el Paseo del Prado, donde se convirtió en el primer centro oficial para la enseñanza de los farmacéuticos, dependiente del Estado y alejado por fin de la influencia colegial.

A pesar de esto, el carácter académico del colegio consiguió perdurar, y así en los Estatutos del Real Colegio de Boticarios, aprobados en 1781, se establecía la obligación de impartir las enseñanzas en cuatro años, los mismos exigidos por las disposiciones vigentes para la práctica de los mancebos, tratando de compatibilizar la asistencia de estos a las clases y sus deberes en las boticas. Se impartían clases de Botánica, Química y Farmacia, las cuales eran suspendidas cuando los catedráticos del Real Jardín impartían las suyas, para permitir la asistencia de los mancebos a las mismas. También podían incorporarse a estas clases los practicantes de las boticas privadas, de los hospitales, estudiantes de otras facultades o curiosos, con la obligación de aportar certificado de limpieza de sangre, vida y costumbres y de haber estudiado al menos tres años de latinidad con notable aprovechamiento148.

148ARANF. Leg. 16, exp.13, doc. 6

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El 5 de febrero de 1804 se establece, mediante Real Cédula, la formación de un Real Colegio de Farmacia en Madrid a través del cual se difundan las enseñanzas de esta profesión149.

El primer Colegio de Farmacia de Madrid fue el llamado Real Colegio de Farmacia de San Fernando de Madrid, el cual surgió en el año 1806 ubicado en los locales del Real Colegio de Boticarios150.

Estos dos Colegios permanecieron juntos hasta el año 1815 en el que el Real Colegio de Farmacia de San Fernando fue trasladado a un edificio situado en el número 20 de la calle Barco. Tras varias idas y venidas es en el año 1827 en el que, gracias a una suscripción popular por parte de los farmacéuticos, apoyada por el Boticario Mayor Agustín José de Maestre (1768-1836), el Colegio de Farmacia de San Fernando fue trasladado a una casa en la calle San Juan, actual calle de la Farmacia y en la que actualmente se ubica la Real Academia Nacional de Farmacia151.