Tal vez una de las frases que mejor puede resumir lo que no es el éxito, es la exclamada por George Harrison “quería ser exitoso, no famoso”; se suele creer que el éxito está relacionado a cuán famoso o acaudalado se es, relacionándolo también a un estado cumbre de confort y descanso donde no hay dificultades u obligaciones; concepción que no puede estar más lejana de la realidad .
Es por esto que el éxito no debe verse como un punto al que algún día se llegará, pues se puede correr el riesgo de vivir frus- trado permanentemente por nunca alcan- zar la meta final, pues se ciega a la sensi- bilidad de los triunfos logrados durante el camino, convirtiendo la vida en una carrera por alcanzar algo imposible, algo así como el burro que va persiguiendo la zanahoria que tiene amarrada a su cuerpo, sin darse cuenta que va pasando por un campo lleno de ellas .
Para confirmar esto, se puede analizar la definición esencial del término: “con ori- gen en el término latino exitus (“salida”), el concepto se refiere al efecto o la con- secuencia acertada de una acción o un emprendimiento .” (Pérez y Gardey, 2012) . Haciendo alusión con la palabra salida, a la llegada a buen término de una tarea u objetivo; loable, no por ningún recono- cimiento social o la retribución financiera que esta pueda generar, sí por su culmina- ción victoriosa y aunque de ella en efecto puedan resultar el reconocimiento social y económico, estos son consecuencias y no fines últimos de la misma .
Otro aspecto a analizar es su naturaleza, en relación con esto Dabbah (2014) dice: “el éxito es un camino no un destino” analogía muy acertada, pues, así como un destino se entiende como un único punto específi- camente ubicado al final de un recorrido, este, el camino, es un trayecto compuesto por varios puntos donde cada uno de ellos corresponde a esos momentos pasajeros de satisfacción real, pero efímera que se gene- ran como consecuencia de la culminación victoriosa de un objetivo . De lo anterior se puede concluir que, a mayor cantidad de objetivos cumplidos acertadamente, mayor la cantidad de momentos de satisfacción y, por ende, mayor la prolongación de la sensación de éxito, es decir, que el éxito es la sumatoria de todos esos momentos efí- meros de satisfacción .
Figura 1 . El burro y la zanahoria Fuente:Shutterstock/33958270
Es por esto que el éxito también tiene dentro de su naturaleza la característica de la volatilidad, por la efímera sensación de satisfacción, que genera el logro de una meta a causa de la naturaleza misma del hombre a buscar superarse y por la nece- sidad de adaptación a los cambios que le impone el entorno .
Un ejemplo interesante de esto se puede observar en la película En busca de
la felicidad (Muccino, 2006), inspirada en
la historia real del millonario emprendedor estadounidense Chris Gardner, la traemos a colación no solo porque habla de cómo esta persona logró salir de la pobreza en la que se encontraba, además de una realidad llena de adversidades, sino por la manera como se relata la historia como “momen- tos”, lo cual se ve en la escena culmen que muestra que después de tanto esfuerzo, es seleccionado para quedarse en el puesto por el que estaba luchando, donde el prota- gonista dice: “a este momento de mi vida le llamo felicidad”, demostrando que tanto la felicidad como la tristeza son cosas pasa-
jeras no siendo la excepción el estado de éxito y felicidad que sintió al lograr superar sus obstáculos que obviamente no termi- naron allí y que muy seguramente hoy en día sigue sorteando a otros niveles, para buscar cumplir con nuevos retos que lo lle- ven a nuevos estados de satisfacción, para prolongar su “estado” de éxito .
Otro ejemplo claro de que el éxito no solo se presenta como un fin, sino como un camino, se puede vislumbrar claramente en el ámbito deportivo; en el caso del ciclismo, donde aunque el objetivo es lle- gar a la meta en el menor tiempo posible, muchos otros ciclistas tienen por objetivo acompañar y apoyar jalando a sus compa- ñeros, otros buscan mejorar su pique, otros ser mejores escalando o descendiendo, por lo cual también se preparan no solo física, sino mentalmente para saber que cada logro es un satisfacción y que cada pérdida es un aprendizaje, dando en cada nueva prueba todo de sí sin limitar o frustrar sus motivaciones para carreras futuras .
Figura 2 . Equipo de ciclismo Fuente:Shutterstock/ 153094013
De lo anterior se puede concluir que la única constante del éxito es el trabajo perma- nente en la búsqueda por cumplir nuevos retos que generen un efecto de satisfacción personal y beneficios de crecimiento en cualquiera de los ámbitos de la vida .
Así mismo, Dabbah (2014) concluye que:
”
Al redefinir la palabra “éxito” se desmorona la idea de que tienes que llegar a un determi- nado puesto, o casarte y tener hijos, o continuar con el negocio familiar . El éxito, tu éxito, es lo que te da satisfacción, aquello que puedes elegir y llevar adelante con tu estilo propio sin imitar a nadie . Puedes dejar de tratar de cumplir con algo que tal vez ni te interesa, pero que desde antes de que nacieras quedó marcado en tu inconsciente como un ob- jetivo que había que alcanzar para ser considerado exitoso . Porque si al éxito no se llega, sino que se lo transita (es un camino en lugar de un destino), de pronto, todo cambia .Por lo cual también se debe entender el éxito como un proceso interno que no tiene como fin compararse con las demás personas o con estereotipos creados por la sociedad, pues de esta manera también se llegaría a la frustración, y así no caer en otra concepción errada de éxito que Sánchez (2014) describe como: