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RECOMENDACIONES DE EMISIONES DE MATERIAL PARTICULADO SEGÚN LA

2. CAPÍTULO 2: MARCO REGULADOR

2.2 RECOMENDACIONES DE EMISIONES DE MATERIAL PARTICULADO SEGÚN LA

El abanico de los efectos en la salud es amplio, pero se producen en particular en los sistemas respiratorios y cardiovascular. Se ha demostrado que el riesgo de diversos efectos aumenta con la exposición, y hay pocas pruebas que indiquen un umbral por debajo del cual no quepa prever efectos adversos en la salud.

En realidad, el nivel más bajo de la gama de concentraciones para las cuales se han demostrado efectos adversos no es muy superior a la concentración de fondo, que para las partículas de menos de 2,5 µ (MP 2,5) se ha estimado en 3-5 µg/m3 tanto en los Estados Unidos como en Europa occidental. Las pruebas epidemiológicas ponen de manifiesto efectos adversos del MP tras exposiciones tanto breves como prolongadas.

Es poco probable que una norma o un valor guía ofrezca una protección completa a todas las personas frente a todos los posibles efectos adversos del material particulado en la salud. El proceso de fijación de normas debe orientarse más bien a alcanzar las concentraciones más bajas posibles teniendo en cuenta las limitaciones, la capacidad y las prioridades en materia de salud pública en el ámbito local.

Tanto la Agencia para la Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos como la Comisión Europea han utilizado recientemente la "Guía de calidad del Aire (GCA) y sus fundamentos" de la OMS, para revisar sus normas de calidad del aire para el MP. Se alienta a los países a examinar la adopción de una serie de normas cada vez más estrictas y a hacer un seguimiento de los progresos mediante la vigilancia de la reducción de las emisiones y la disminución de las concentraciones de MP. Para contribuir a este proceso, los valores guía numéricos y los valores de los objetivos intermedios que se dan aquí reflejan las concentraciones a las cuales, según los descubrimientos científicos actuales, se prevé que habrá una respuesta de mortalidad creciente debida a la contaminación del aire con MP.

Aunque el MP10 es la medida más notificada y también el indicador de interés para la mayoría de los datos epidemiológicos, por los motivos que se examinan a continuación las GCA de la OMS para el MP se basan en estudios que utilizan el MP 2,5 como indicador. Los valores guía para el MP 2,5 se convierten a los valores guía correspondientes para el MP10 aplicando una razón MP2,5/MP10 de 0,5. Esta razón de 0,5 es característica de las zonas urbanas de los países en desarrollo y corresponde al límite inferior de la gama encontrada en las zonas urbanas de los países desarrollados (0,5–0,8). Al establecer normas locales, y suponiendo que se disponga de los datos pertinentes, se puede emplear un valor diferente para esta razón, es decir, uno que refleje mejor las condiciones locales.

Tomando como base los efectos conocidos en la salud, se necesitan guías tanto de la exposición breve (24 horas) como de la prolongada (media anual) para los dos indicadores de la contaminación por MP.

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2.2.1 EXPOSICIONES PROLONGADAS.

Como valor guía para el MP 2,5 en exposiciones prolongadas se eligió una concentración anual media de 10 µg/m3. En el estudio de la Sociedad Americana del Cáncer (AMS), este valor representa el extremo inferior de la gama en la que se observaron efectos significativos en la supervivencia.

La adopción de una guía en este nivel concede un valor importante a los estudios de exposición prolongada que utilizan los datos de la AMS y los de Harvard de seis ciudades. En todos estos estudios se notificaron asociaciones estrechas entre la exposición prolongada al MP 2,5 y la mortalidad. La concentración media histórica de MP 2,5 en el estudio de seis ciudades fue de 18 µg/m3 (intervalo de 11,0 a 29,6 µg/m3) y en el estudio de la ACS de 20 µg/m3 (intervalo de 9,0 a 33,5 µg/m3). No se observaron umbrales en ninguno de estos estudios, aunque no se pudieron determinar con precisión los periodos y las pautas de la exposición pertinente. En el estudio de la ACS se pone de manifiesto una incertidumbre estadística de las estimaciones del riesgo con concentraciones de unos 13 µg/m3, valor por debajo del cual aumentan de manera significativa los intervalos de confianza, puesto que las concentraciones están relativamente alejadas de la media.

Por consiguiente, se puede considerar que, según la bibliografía científica disponible, una concentración media anual de 10 µg/m3estaría por debajo de la media para los efectos más probables.

2.2.2 EXPOSICIONES DE CORTA DURACIÓN

Suele haber diferencias de opinión entre los países sobre si el promedio más restrictivo de las GCA es el de 24 horas o el anual, dependiendo fundamentalmente de las características específicas de las fuentes de contaminación y de su localización. Al evaluar las GCA de la OMS y los objetivos intermedios, se suele recomendar que se dé preferencia al promedio anual sobre el de 24 horas, ya que con niveles bajos despiertan menos preocupación las desviaciones episódicas. Sin embargo, el logro de los valores guía para la media de 24 horas protegerá frente a niveles máximos de contaminación que de otra manera determinarían un exceso sustancial de morbilidad o mortalidad. Se recomienda que los países con zonas en las que no se cumplen los valores guía de 24 horas adopten medidas inmediatas para alcanzar estos niveles lo más pronto posible.

En estudios múltiples realizados en Europa (29 ciudades) y en los Estados Unidos (20 ciudades) se notificaron efectos de mortalidad a corto plazo con MP10 del 0,62% y el 0,46% por 10 µg/m3 (media de 24 horas), respectivamente.

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En un análisis de los datos de 29 ciudades situadas fuera de Europa occidental y de América del Norte se observó un efecto de mortalidad del 0,5% por 10 µg/m3, en realidad muy parecido al obtenido para las ciudades asiáticas (0,49% por 10 µg/m3).

Estos resultados parecen indicar que los riesgos para la salud asociados con exposiciones breves al MP10 probablemente son semejantes en las ciudades de los países desarrollados y en desarrollado, con un aumento de la mortalidad de alrededor del 0,5% por cada incremento de 10 µg/m3 en la concentración diaria. Por consiguiente, cabe suponer que una concentración de 150 µg/m3 dará lugar a un incremento aproximado de la mortalidad diaria del 5%, efecto que sería motivo de gran preocupación y para el cual se recomendarían medidas correctoras inmediatas.

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