Valoración Económica.
3.3 Recomendaciones generales para la conducción de un proceso más seguro.
Es necesario tener en cuenta todo un conjunto de recomendaciones varias encaminadas a reducir el riesgo de contaminación, ya sea del lugar de trabajo o del medio ambiente, así como velar por la seguridad y protección de los trabajadores.
Promover la minimización de la cantidad de residuos peligrosos y los riesgos inherentes a su manejo y disposición final, básicamente, incentivando cambios hacia proceso y tecnologías cada vez más limpias.
Mantener un registro de datos sobre la generación de corrientes residuales para cada línea de proceso o área de la empresa, así como sobre los costos asociados. El objetivo consiste en identificar las áreas que requieren, con mayor necesidad, una mejora y, posteriormente, servirá para evaluar los resultados de las prácticas mejoradas.
Dotar de medios e instrucciones por escrito de forma que se puedan segregar los residuos generados. Informar, formar e incentivar al personal de la empresa sobre la necesidad de segregar los residuos
Como norma general, los almacenes se deberán situar tan cerca como sea posible del lugar donde se produce el consumo de los productos. Aunque es más recomendable siempre un único lugar de almacenamiento. Evidentemente, habrá que situarlo también en un emplazamiento fácilmente accesible para los camiones de transporte.
Se debe disponer de suficiente información y formación básica relativas a las características y peligros que comportan los productos almacenados. También es recomendable la preparación de fichas de estado de las existencias que permitan controlar las entradas y salidas de productos del almacén y reducir el riesgo de quedarse sin un aprovisionamiento adecuado de productos.
Las instalaciones de tratamiento tienen que ser diseñadas bajo un análisis de riesgo y vulnerabilidad ante situaciones de desastres naturales y/o condiciones del entorno local a fin de
los riesgos que conllevan las amenazas más frecuentes de fenómenos naturales y otros predominantes en la zona: lluvias, sequías, etc.
Disponer de áreas separadas y adecuadas de almacenamiento para materias primas, productos, subproductos y residuos. Estas zonas han de estar protegidas de las inclemencias del tiempo para evitar el deterioro del envase o del producto mismo y disponer de un sistema de recogida de aguas residuales independiente del sistema general. La zona en cuestión ha de estar convenientemente señalizada e iluminada.
Mantener el orden establecido en el almacén y las distancias entre los materiales, para posibilitar su accesibilidad e inspección. Es preciso, además, mantener las distancias entre los productos químicos incompatibles. Todos los materiales tienen que estar convenientemente etiquetados, con indicativos de sus características y normas especiales de manipulación.
Las zonas de carga y descarga tienen que estar bien iluminadas, señalizadas, limpias y sin obstáculos, especialmente las zonas de paso. Establecer procedimientos escritos para todas las operaciones de carga, descarga y trasvase, prestando especial atención al hecho físico de la carga y la descarga: manipulación de palets, bidones, carreta elevadora, transpalets, bombas, etc. Es muy recomendable comprobar e inspeccionar los equipos que van a utilizar bombas, filtros, juntas, válvulas antes de empezar cualquier operación de trasvase, sobre todo cuando se trate de productos líquidos (por ejemplo, los baños de desengrase).
Por otra parte, hay que preparar también procedimientos escritos de mantenimiento y revisión periódica del estado de las instalaciones utilizadas en la carga, descarga y trasvase de productos: conexiones, juntas, cierres de válvulas, mangas, bombas, etc.
En las operaciones de trasvase de líquidos, proceder con especial atención para evitar posibles salpicaduras y vertidos y utilizar los equipos de forma adecuada (bomba, embudo, etc.,). Evitar movimientos innecesarios de materiales mediante una planificación esmerada, transportando la cantidad adecuada al lugar adecuado.
Utilización de productos de limpieza menos contaminantes. En este sentido, el orden de elección del producto de limpieza es: aire, agua, medio abrasivo, disolución acuosa de detergentes, disoluciones alcalinas, ácidos y, finalmente, disolventes.
En cuanto a los trabajadores, informarles sobre la importancia de reducir la contaminación ambiental y la necesidad de utilizar los sistemas de protección personal idóneos: uso de
Valoración Económica.
68
Formación profesional adecuada de los operarios encargados de las líneas productivas, para llevar a cabo una operación con conocimiento profesional.
Conocer la composición de los productos que se utilizan en la empresa y los posibles componentes nocivos. En este sentido, es muy importante solicitar y mantener actualizadas las hojas de seguridad de los productos.
Estudiar el diseño de las conexiones de tubos, bombas y depósitos de la instalación para que la parte que hay que escurrir y limpiar sea mínima.
Controlar periódicamente que los grifos y las conexiones no gotean.
Conocer el correcto funcionamiento de la maquinaria y equipos utilizados. Cuanto mejor se conozca, mayor rendimiento se obtendrá del equipo y menos posibilidades de contaminación se producirán.
Elaborar hojas o procedimientos de mantenimiento para cada equipo o máquina, con las instrucciones de uso. Es importante que se encuentren cerca de cada equipo y que detallen sus características, funcionamiento óptimo y mantenimiento adecuado. Estas hojas pueden ser en forma de tarjetas de datos o informatizadas.
Elaborar, asimismo, hojas de incidencias para cada línea o área de producción, donde el personal anote las averías, los goteos de válvulas o de juntas, paradas de los equipos, etc., que puedan afectar a la fabricación o provocar una generación innecesaria de corrientes residuales.
Es fundamental informar y formar al personal encargado del mantenimiento, para que se ajuste a los procedimientos escritos y respete la periodicidad establecida para las revisiones. Este aspecto es especialmente esencial también en cuanto a la gestión de los residuos que se generen como consecuencia de las operaciones de mantenimiento (líquidos de limpieza sucios, serrín sucio, trapos sucios, etc.). Es importante, en este caso, no mezclarlos y acumularlos en el lugar reservado a tal efecto.
Para determinados elementos y equipos (aparatos de combustión, toros, por ejemplo), es preferible subcontratar el mantenimiento preventivo de forma externa, a una empresa especializada.
Disponer del material adecuado para limpiar el suelo o el emplazamiento afectado por una fuga o un vertido, una vez aislado el foco y recogido el producto vertido. Este material tendrá que ser fácilmente accesible para el personal y de ahí que deba ubicarse cerca de los puntos donde puede ser más necesario. Siempre que sea posible, deberá utilizarse la limpieza mecánica en lugar de la química.