• No se han encontrado resultados

Como pudimos analizar en las secciones anteriores, las autoridades nacionales y locales han emprendido interesantes programas de políticas con el objetivo de reducir las emisiones de gases que contaminan el aire y afectan a la salud de los habitantes. Sin embargo, se verifica que la ciudad de Quito ha aplicado un menor número de medidas en comparación con las aplicadas en Santiago y México. La mayor parte de los esfuerzos de política se orientan al control de la contaminación que genera el transporte. Esto no llama la atención porque esta fuente originó el 82% de las emisiones totales en 2011.

Las experiencias internacionales nos brindan valiosa información sobre la efectividad de las medidas aplicadas para el cuidado del aire. En el presente trabajo, se han analizado dos experiencias interesantes, sobre las cuales se sugiere complementar la política ambiental para la gestión del aire en la ciudad de Quito, con las siguientes medidas:  Incrementar la frecuencia en la revisión vehicular para automotores que circulan antes

del año 2004. Conforme los factores de emisión que reporta el Municipio de Quito, a partir de este año se estabilizan las cuentas de emisiones de los diversos tipos de contaminantes para todas las fuentes móviles (ver anexo 2). El monitoreo más frecuente de los vehículos más antiguos puede resultar en el caso extremo en el retiro de su circulación a partir del programa de chatarrización existente.

Algunas medidas complementarias a ésta, principalmente para aquellos vehículos de carga y servicio público serían:

a) instalación de dispositivos de control de las emisiones;

b) campañas periódicas gratuitas de calibración de motores para mejorar la combustión vehicular;

c) instalación de sistemas de control de fuga de gases en las cadenas de distribución de combustibles.

113  Aunque las medidas anteriores permiten afrontar el problema de la contaminación del aire a partir de una mejora cualitativa, todavía queda suelta la regulación del volumen de contaminación, que se explica en mayor grado por el aumento en el tamaño del parque automotor. El uso creciente de vehículos privados generalmente se explica por la deficiente calidad del sistema de transporte público. Entonces, se torna indispensable propiciar alternativas que permitan consolidar una nueva cultura de transporte. La introducción de vías exclusivas para la circulación de bicicletas y la construcción del metro en la ciudad son medidas que abonan de manera importante en este propósito. Sin embargo, podría ser necesario complementar estas acciones con restricciones adicionales a la circulación vehicular.

La efectividad de la medida ‘pico y placa’ parece que ha llegado a agotarse, principalmente por los mecanismos de ‘evasión’ que se han ido creando de manera progresiva. Otras acciones podrían orientarse a la disposición de carriles de circulación exclusiva para vehículos que transportan más de un pasajero. No obstante, en este caso podría ser problemática la aplicación de un mecanismo de control. Una forma de resolver este problema podría ser la aplicación de peajes muy elevados por la utilización de determinas vías dentro de la ciudad, que desincentiven la circulación de vehículos particulares o que incentiven la circulación de vehículos híbridos o eléctricos con menores emisiones. Algunas propuestas similares ya se han aplicado en algunas ciudades de Europa, y podría estudiarse su efectividad.

 Un programa de incentivos tributarios orientado no sólo al sector de transporte que cumpla con los estándares de emisiones, sino también a los sectores industrial y de servicios, en reconocimiento por el logro de metas para la reducción periódica de emisiones.

 Ejecutar programas de limpieza ambiental que incluyan por ejemplo el barrido y aspirado en calles, principalmente durante períodos en los que se realizan trabajos de construcción y rehabilitación de vías, en los cuales aumenta las concentraciones de material particulado.

Entre otras ideas tenemos:

 Se podrían realizar convenios con las grandes empresas de automotores que ya ponen a disposición vehículos eléctricos con cero emisiones, de tal manera de que ingresen

114 al mercado más fácilmente y con incentivos económicos, como exenciones de impuestos o incluso subsidios, para ponerlos al alcance de la mayor parte de la población.

 También se deberían combinar políticas eficientes, como por ejemplo extender el programa de chatarrización vehicular ya existente, para dar de baja aquellos vehículos particulares que ya han cumplido con su tiempo de vida útil, de manera que permita acceder a otro vehículo eléctrico o híbrido de bajo costo.

 Por otra parte, es necesario fortalecer aquellas medidas que han obtenido resultados efectivos para el cuidado del ambiente. En el caso del programa BICI-Q, se ve necesaria una ampliación de cobertura geográfica, además de que resultaría interesante combinarlo con una serie de incentivos dirigidos tanto a estudiantes como a trabajadores. Se podría generar un sistema de acumulación de kilómetros recorridos que puedan ser canjeados por diferentes artículos como entradas a museos, obras de teatro, cine, conciertos, etc.

 Se debería generar entonces un conjunto de medidas que respondan a la especificidad de cada fuente emisora, como por ejemplo, una revisión de las técnicas de aplicación de asfaltos, solventes, pinturas, etc.

Estas y otras son apenas pocas ideas que deberían ser analizadas por las autoridades nacionales y locales, con la finalidad de construir un plan integral de cuidado del aire que contenga toda una serie de medidas para atender la degradación causada por todos los tipos de fuentes emisoras.