51Tecnología para el manejo de pitaya amarilla, Selenicereus megalanthus (K Schum ex Vaupel) Moran, en Colombia
8. e nfermedAdes limitAntes
8.7. Recomendaciones para el manejo de enfermedades en pitaya amarilla
Para un manejo adecuado de enfermedades de pitaya amarilla, es necesario realizar un monitoreo constante del estado de los lotes, así como, conocer bien cada uno de los estados fenológicos de la planta y el historial del sitio de cultivo, para poder aplicar los métodos de control y tener mayor efectividad en el manejo de las enfermedades. Los análisis microbiológicos y fisicoquímicos del suelo, son particularmente importantes, debido que con estos se pueden tomar decisiones de carácter preventivo antes de iniciar el cultivo o durante el desarrollo del mismo (Figura 67).
Figura 67. Poda sanitaria en lote altamente afectado por Pudrición suave de la penca en la localidad de Riofrio, Valle del Cauca. Foto por J.A. Medina S.
Para el manejo de las enfermedades más limitantes se recomienda implementar las siguientes prácticas:
1. La selección del material de siembra es la práctica más importante en el manejo de enfermedades y producción del cultivo. Se debe verificar siempre que el material proceda de cultivos sanos, productivos y longevos.
2. Realizar podas sanitarias. Estas se hacen con el propósito de eliminar las partes de la planta que se encuentran afectadas por algún tipo de patógeno o insecto. La eliminación de las partes enfermas de las plantas y el posterior retiro del cultivo, reduce significativamente la presión de los agentes causantes de enfermedades sobre las plantas. Es importante, el cambio o desinfección de la herramienta de poda y la cicatrización de la herida que queda en la planta.
3. Es importante mantener las distancias de siembra para evitar alta humedad en el cultivo y el favorecimiento del desarrollo de fitopatógenos.
4. Se recomienda quitar a mano los residuos secos que quedan luego de la apertura de la flor, para evitar que sean hospederos de hongos y/o insectos potencialmente dañinos que pueden provocar lesiones en los frutos. También, se evita que los frutos se manchen o desarrollen pudrición, con lo cual baja la presentación y afecta la calidad para la comercialización. Esta tarea se realiza entre 6 a 12 días después de la apertura de la flor, cuando ya se ha iniciado el llenado del fruto.
5. Se deben retirar constantemente del lote los residuos vegetales generados en el manejo del cultivo; se deben recolectar las partes afectadas y preferiblemente deben depositarse en una fosa retirada del cultivo, la cual debe irse cubriendo cada 20 centímetros con abundante cal hasta el número de capas que sean necesarias; por último se tapa con suelo con un espesor mínimo de 20 cm.
6. Algunos productores solarizan las frutas afectadas con pudrición en lugares alejados del cultivo; otros productores solo colectan los residuos de las podas y los sacan del cultivo pero no los entierran, lo cual no es lo más indicado, ya que los agentes que causan las enfermedades, siguen haciendo presencia dentro del cultivo y desarrollándose en las partes podadas que quedaron en el suelo.
7. Desinfección de herramientas de corte y cosecha. Esta se puede realizar con productos como (solución concentrada de yodo) en dosis de 1.5 a 3 ml/L o i.a N-Aquil-dimel bencil amonio 40% y urea estabilizada tipo grasa 60%) en dosis de 3,0 ml/L. Con la desinfección de las herramientas de poda, se evita que dichas herramientas lleven de planta a planta un patógeno.
8. Aplicación de productos fungicidas preventivos desde el estado de botón. Para este tipo de manejo utilizan productos como Ditiocarbamatos, Bencimidazoles, Imidazoles. Las aplicaciones no se hacen con regularidad, a la hora de la aplicación se deben tener presentes aspectos como: las observaciones en campo, la aparición de síntomas, épocas de floración y época de lluvia. Así como, tener en cuenta las formas correctas de formulación y aplicación de cada uno de los productos y, la calidad del agua a utilizar para la mezcla. No se debe olvidar, que el uso continuo e inapropiado de
un mismo ingrediente activo, acelera la aparición de patógenos resistentes a estos mismos productos, por lo cual es ideal que los ingredientes activos sean rotados regularmente.
9. El manejo de arvenses se puede realizar de forma química o mecánica. El manejo mecánico se realiza con ayuda de la guadaña y se debe focalizar en el manejo de las arvenses en las calles de las parcelas y los herbicidas a los surcos y platos de cada planta. El principio básico en el manejo de arvenses es crear condiciones del ambiente y del suelo que sean favorables al cultivo. Comprende todos aquellos métodos encaminados a reducir al mínimo la competencia que las arvenses ejerzan sobre el cultivo, así como otros efectos en las labores agrícolas. Adicionalmente, la reducción de arvenses evita la formación de microclimas favorables dentro del cultivo, para el desarrollo de patógenos (aumento de la humedad relativa, láminas de agua sobre las plantas, hospedantes alternos, etc.).
10. cosechA
Mauricio Martínez1, Jorge Alberto Medina2,
Deyci Muñoz3
9.1. Introducción
Las actividades de cosecha en el cultivo de pitaya amarilla empiezan entre uno y dos años después del trasplante, dependiendo del tamaño de la semilla vegetativa utilizada, de la altitud o piso climático en donde se localiza el cultivo y de la forma de propagación. La maduración de los frutos ocurre primero en la parte basal y va ascendiendo a las partes medias y altas.
Previo a la cosecha, se procede a eliminar las espinas del fruto (Figura 68, Izquierda) para facilitar el corte y evitar daño de la fruta con las espinas. El retiro de las espinas debe hacerse con un cepillo de cerdas suaves y de fácil manejo. El cepillado debe hacerse de la base del fruto hacia el extremo (Figura 68, Derecha).
1 I.A., M.Sc. Biotecnología. Investigador Corpoica C.I. Palmira.
2 I.A., M.Sc. Recursos Fitogenéticos Neotropicales. Investigador Corpoica C.I. Palmira. 3 Ingeniera Agrónoma, Universidad Nacional de Colombia, Sede Palmira.
Figura 68. Eliminación de las espinas del fruto antes del corte. Izquierda. Fruto listo para cosecha
en estado de madurez 4. Derecha. Sentido que debe llevar el cepillo para la eliminación de espinas.
Los empaques de comercialización deben estar limpios, en buen estado, debe permitirse una adecuada ventilación del producto. Los materiales utilizados deben ser inertes, inocuos y que no afecten el medio ambiente. Si se utilizan empaques de plástico o cartón deben tener el fondo y las superficies de contacto lisas. Deben evitarse utilizar canastillas con perforaciones en forma de malla, ya que pueden dañar la fruta.
La cosecha se hace de acuerdo con las demandas del mercado y para esto se tiene en cuanta el grado de madurez de la fruta siguiendo la Norma Técnica Colombiana NTC 3554 para frutos de pitaya amarilla, la cual presenta los cambios en la coloración externa, que permite identificar siete (7) estados de madurez, que van desde el color 0, que corresponde a la madurez fisiológica del fruto, hasta el color 6 o madurez total (Figura 69).
Figura 69. Tabla de Color Norma Técnica Colombiana, NTC-3554 Icontec.
0 1 2 3 4 5 6
Finalmente, la fruta se debe empacar teniendo en cuenta que el grado de madurez sea homogéneo; si es para exportación lo ideal es que sean de máximo dos capas dependiendo del calibre. El fondo de la canastilla debe estar recubierto por una capa amortiguadora y para evitar el roce entre frutos se deben utilizar alvéolos de separación individual.
Para la cosecha de pitaya amarilla, se utilizan tijeras podadoras, las cuales deben estar limpias, afiladas y desinfectándolas periódicamente con un producto que sirva para este propósito. Se hace un corte diagonal para cortar el pedúnculo, pero sin llegar a dañar los haces vasculares o parte central del cladodio (Figura 70 Izquierda), luego se hace otro corte en el otro lado de la fruta para desprenderla totalmente. De acuerdo con la NTC 3554, el pedúnculo debe medir entre 15 a 20 mm (Figura 70, Derecha).
De acuerdo al estudio de “caracterización y normalización de los recipientes de cosecha y empaques de comercialización de frutas en Colombia”, los empaques más utilizados para la cosecha son las canastillas plásticas de 25 y 30 cm de altura y el recipiente plástico tradicional, que se utiliza para recolectar café.
La norma Técnica Colombiana NTC 5165, pone como requisitos para los recipientes de cosecha, que antes de su uso deben estar lavados y desinfectados. Para esto se recomienda lavar las canastillas periódicamente con cepillo, agua y jabón. Para la desinfección de las canastillas se puede utilizar hipoclorito de sodio a concentración de 5%, y debe ser obligatoria luego de recoger en ellas frutas enfermas.
Los empaques no deben haber estado en contacto con sustancias tóxicas, el recipiente debe ser resistente y no tener grietas o roturas que alteren la calidad de la fruta. El material debe ser de plástico (polietileno de alta densidad) y la capacidad no debe exceder los 20 kg. Las paredes interiores deben ser lisas evitando aristas que pueden dañar el producto.
Cuando la pitaya llega al punto de acopio (Figura 71, Izquierda), se debe pesar (Figura 71, Derecha) y registrar la cantidad en el formato de cosecha, en este punto se debe descontar el peso de la canastilla.
Figura 70.Izquierda. Recolección de pitaya amarilla en estado cuatro de madurez. Derecha. Pitaya amarilla en estado seis de madurez con pedúnculo. Fotos por D. Muñoz.
Figura 71.Izquierda. Recolección de pitaya amarilla en canastillas plásticas. Derecha. Pesaje de frutos en sitio de acopio. Fotos por J.A Medina S.
Recomendaciones generales para la exportación de Pitaya amarilla de acuerdo con la norma NTC 3553
El grado de desarrollo de la pitaya debe permitir el transporte y la manipulación, de manera que llegue satisfactoriamente al lugar de destino. Para una mayor aceptación en el mercado, la fruta de pitaya amarilla debe estar:
• Enteras sin heridas, con la forma característica de la variedad.
• De aspecto fresco y consistencia firme.
• Sanas, libres de ataques de insectos o enfermedades.
• Limpias (sin espinas), exentas de olores, sabores o materias extrañas visibles.
• Prácticamente libres de magulladuras, humedad exterior anormal y producto de mal manejo poscosecha.
• Con presencia de pedúnculo de 15 mm a 20 mm de longitud. En el empaque y rotulado, es importante tener en cuenta:
• Para mercado de exportación, los empaques deben ser resistentes, de cartón corrugado, madera o la combinación de ellos.
• Deben permitir una adecuada aireación del producto.
• Debe ser construido en material resistente a impactos y vibraciones que ocurren durante el transporte.
• Los empaques deben brindar la suficiente protección al producto, de manera que se garantice la manipulación, el transporte y la conservación de las pitayas.
• El contenido de cada empaque debe ser homogéneo en cuanto a origen, variedad, categoría, color y calibre.
• Los materiales utilizados deben ser nuevos, limpios y no ocasionar ningún tipo de alteración al producto.
• Se permite la utilización de materiales, papeles o sellos, siempre que no sean tóxicos.
• Los empaques de madera no deben tener astillas ni puntillas que dañen el producto.
• Los empaques de cartón deben construirse utilizando impermeabilizantes (re- tardantes de humedad), cuya proporción confiera resistencia en condiciones de almacenamiento (temperatura y humedad relativa).
• Las medidas de los empaques deben ser submúltiplos de las estibas de 1200 mm, 800 mm, 120 mm y 100 mm.
El rótulo deberá contener la siguiente información:
• Identificación del producto: nombre del exportador, envasador o expedidor, código (si existe admitido o aceptado oficialmente).
• Naturaleza del producto: nombre del producto, nombre de la variedad.
• Origen del producto: país de origen y región productora, fecha de empaque.
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