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Recomendaciones para una adecuada practica alimenticia:

2.7 LAS PRÁCTICAS ALIMENTICIAS

2.7.1 Recomendaciones para una adecuada practica alimenticia:

• Organizar la preparación de comidas con alimentos y bebidas que

favorezcan una alimentación correcta.

• Preparar refrigerios saludables para la familia.

• Desayunar antes de salir de casa.

• Aumentar el consumo de verduras y frutas.

Se recomienda obtener las grasas de los pescados, las nueces y los aceites vegetales.13

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Hábitos alimenticios de las familias

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Mejorar hábitos en familia

nutricampeones.com/mejora-habitos-en-familia/

Cereales y derivados (pan, arroz o pasta) y patatas: se pueden consumir diariamente.

Verduras, hortalizas y frutas: se recomienda de 5 a 7 raciones diarias. Leche y derivados: una o dos raciones diarias son suficientes,.

Legumbres: un consumo de una o dos raciones por semana es correcto, aunque puede aumentarse si se desea.

Huevos: éstos aportan proteína de alta calidad, con una buena relación calidad/precio. Debe limitarse la ingesta de huevos en las personas que presenten hipercolesterolemia; en estos casos se recomienda no sobrepasar de dos a cuatro a la semana.

Pescado, pollo y carnes: se recomienda el consumo de tres a cinco raciones de pescado a la semana, y de cuatro a seis entre pollo y carne magra.

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Carnes grasas y derivados: dos o tres raciones por semana, aunque no son imprescindibles y pueden ser sustituidas por alimentos del grupo anterior.

Aceite: el más recomendable es el de oliva. Su consumo debe moderarse en personas con exceso de peso.

Pastelería, bollería y heladería: por su alto contenido en grasa animal (saturada) y azúcares simples, es recomendable restringir la ingesta. Sería recomendable no ingerir más de una o dos piezas por semana.

La buena alimentación es importante para gozar de una mente ágil y despierta. El consumo de proteínas de origen animal y los product estar más despiertos y a tener una respuesta más rápida ante estímulos.

Lo ideal para lograr un máximo rendimiento mental es comer primero la proteína (pollo, pescado o carne), porque así los aminoácidos pasan a la sangre, van directo al cerebro, antes que las harinas. Tampoco se debe comer demasiado, ya que la mayor parte del cerebro, se concentra en el funcionamiento del sistema digestivo y el esparcimiento de nutrientes a los diferentes órganos del cuerpo, incluyendo el cerebro, será menor. Se recomienda tomar de entrada una sopa de granos, o comer en primer lugar la parte proteínica.

Cuando no se consume ningún tipo de proteína en el almuerzo, el rendimiento no es igual y en la tarde se tiene sueño. Conviene consumir proteínas de origen animal, especialmente las contenidas en hígado y mariscos, contribuyen a la regulación de la capacidad intelectual y del estado de ánimo; el calcio, interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos; el rendimiento y en el a la actividad de los neurotransmisores. Todas las vitaminas del complejo B, intervienen en el proceso de

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Se debe comenzar por llevar una alimentación apropiada, con una correcta combinación de nutrientes. Una buena alimentación funciona mejor para las neuronas que los fármacos, y carece de efectos secundarios.

Los ácidos Omega-3 y Omega-6, nos ayudan a prevenir dolencias como el Alzheimer o la depresión, y a sacar el máximo provecho a la inteligencia. Alimentos tales como el hígado, los sesos, y la yema de huevo. Contienen moléculas nervios, favoreciendo que l mejoran el humor, refuerzan la mente, y optimizan el rendimiento intelectual.

Se recomienda combinar alimentos calificados como proteínas con los carbohidratos y consumir pescados de especies carnívoras, así como huevos de granja, semillas, y aceites de semillas.

Los cereales y tubérculos nos ayudan a tener más energía. Las proteínas de origen animal son una fuente de calcio, hierro, fósforo, Específicamente la vitamina B-12, que se encuentra solamente en productos de origen animal, es fundamental para la formació e

La cantidad de proteínas, grasas, azúcares y otros nutrientes es básica para que nuestro cuerpo funcione correctamente. Habla de la glucosa como la gasolina del cuerpo, ya que nos provee energía. Es necesario que los niveles de glucosa en la sangré estén balanceados. Especifica que el cerebro necesita utilizar la glucosa como fuente de energía, ya que no puede utilizar las grasas para este fin.

Las prácticas alimentarias actuales se están desarrollando en distintas direcciones: en primer lugar, surgen nuevos hábitos adquisitivos (se modifica tanto la composición interna del gasto alimentario como la forma y el lugar donde se realizan); en segundo lugar, se produce un fuerte crecimiento de los

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consumos efectuados fuera del hogar: en unos casos, como consecuencia de los estilos de vida característicos del hábitat urbano, en otros, porque aparecen como una alternativa de ocio y entretenimiento; en tercer lugar, se modifican los procesos de transformación alimentaria en el ámbito doméstico por la incorporación de técnicas que simplifican las tareas culinarias, por la proliferación industrial de comidas rápidas y alimentos-servicio, por el apoyo a las tareas de la alimentación de unidades externas al hogar y por la reasignación parcial de responsabilidades en las tareas alimentarias.

En lo que respecta a nutrición y rendimiento intelectual del niño escolar, todavía existen grandes vacíos de conocimiento, debido quizá a la complejidad de los factores comprometidos (genéticos, hereditarios, ambientales, psicosociales, educativos y nutricionales), que dificultan su evaluación e interpretación y, por tanto, el diseño de investigaciones relevantes sobre el tema. Por esta razón, y en un intento de aproximar la revisión de estas complejas interrelaciones, se puede asumir que la función cognoscitiva del escolar está influida por su estado nutricional previo y el ambiente psicosocial que enmarcan su crecimiento y desarrollo. Y que por tanto, todas las acciones del estado y la sociedad para mejorar la nutrición de madres y niños, redundarán ulteriormente en la salud y el comportamiento del niño en la escuela. Como la salud y respuesta del escolar a los procesos educativos está condicionada, de alguna manera, por variables nutricionales y psicosociales que han rodeado su infancia, la información que se tenga sobre nutrición y desarrollo intelectual en los primeros años de vida, es una forma apropiada para abordar la comprensión de estos eventos.

La alimentación proporciona los nutrientes necesarios para el crecimiento físico y constituye un factor ambiental de primera importancia.

Históricamente el estado nutricional del niño está determinado por el consumo de los alimentos, y este se ve condicionado por factores como la disponibilidad de alimentos, el aprovechamiento biológico de los alimentos, también por

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factores sociales, económicos y culturales como la religión, raza, ingresos, progreso educativo y lugar de procedencia, como también por factores psicológicos formando de esta manera las costumbres alimentarias que son parte importante de la conducta humana, estas se ven afectadas por creencias, tabúes, propagandas de radio, prensa y televisión, entre otros, sumado a esto la falta de conocimientos sobre nutrición y alimentación.

Se ha podido observar que en comparación con sus compañeros bien nutridos, el niño mal alimentado casi siempre es indiferente, apático, desatento, con una capacidad limitada para comprender y retener hechos, y con frecuencia se ausenta de la escuela. Todo ello se refleja en el rendimiento escolar.14

Mencionó la importancia que tiene la disposición de la madre de familia o personas mayores de estar al pendiente de la alimentación de los niños; pues muchas veces " por las prisas, comodidad o facilidad, se le brinda al pequeño

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