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Reconocimiento de los dilemas de la protección

La necesidad de ejecutar programas humanitarios de protección en condi- ciones de graves disputas, peligrosas y profundamente politizadas, a menu- do presenta auténticos dilemas operativos para las agencias humanitarias. Garantizar la protección de las personas es una tarea bastante complicada cuando otros están abocados a la labor de infl igirles daños terribles o dis- criminarlas. Puede llegar a ser imposible y habitualmente supone una serie de riesgos para las organizaciones humanitarias: «trampas» de programa- ción obvias que necesitan ser vistas con anticipación y evitadas dondequie- ra que sea posible.

Ocho riesgos fundamentales en el trabajo de protección

1. El mayor riesgo para las víctimas puede deberse a la investigación de hechos, las actividades y los comportamientos. El comportamiento y la- bor de defensa poco sensibles o faltos de profesionalismo por parte del personal humanitario pueden dejar expuestos a individuos y comunidades civiles a mayores riesgos al provocar reacciones punitivas violentas o a acciones militares en cadena por parte de las autoridades y de los grupos armados. De manera más general, los bienes y la inviolabilidad de la ayu- da pueden ser cooptados y sometidos a abusos por las partes beligerantes. La corrupción en la distribución de ayuda también puede dejar a las po- blaciones civiles en situación de vulnerabilidad frente a la extorsión, la amenaza y la privación.

— Considere establecer un «punto focal» entre las agencias para la protección o un «grupo de trabajo en protección» con poder para convocar reuniones, compartir información y análisis, acordar prioridades de protección y coordi- nar estrategias complementarias entre las agencias.

— Incluya en su valoración otras organizaciones internacionales importantes con responsabilidad humanitaria, tales como fuerzas de mantenimiento de la paz y negociadores internacionales.

— Evalúe los niveles de confi anza entre las agencias y el grado en el cual ellas comparten objetivos comunes de protección.

Habilidad clave para la protección

52 Protección

2. Que la ayuda sea incorporada a estrategias abusivas. Las activida- des o recursos humanitarios pueden ser explotados y manipulados por los responsables de las violaciones de los derechos humanos con el fi n de facilitar abusos como el desplazamiento forzado o los asaltos. 3. El riesgo de legitimar las violaciones o a sus responsables sin que ello

sea advertido por las agencias.Por ejemplo, la privación deliberada de alimentos puede ser legitimada en forma simplista como «hambruna» por los trabajadores de las agencias, incapaces de ver la intención política que subyace detrás de ella. El contacto entre responsables de violaciones –sean estatales o no estatales– y las agencias humanitarias y su autoriza- ción para realizar operaciones simbólicas pueden ser usados cínicamente por los grupos responsables de violaciones para buscar credibilidad polí- tica y como falsa demostración de la intención de proteger.

4. La posibilidad de que se perciba parcialidad en las difíciles decisiones que deben tomar sobre el destino de la ayuda. Las organizaciones huma- nitarias con frecuencia se enfrentan con terribles difi cultades para no ser imparciales. El acceso a los recursos o al hecho de que sean limitados a menudo hacen que las agencias se vean forzadas a dar prioridad a un grupo de víctimas, aparentemente, sobre otro. Esto puede ocurrir muchas veces con la programación de protección como también con la asistencia y puede ser considerado como una toma de partido por un grupo u otro. 5. Un gran compromiso con el trabajo orientado hacia la protección,

a menudo, crea el riesgo de politizar la acción humanitaria a los ojos de las partes beligerantes, quienes ven las críticas de cualquier clase como una violación de la imparcialidad humanitaria y pueden, de acuerdo con esa percepción, actuar contra las agencias humanita- rias.

6. Que los gobiernos donantes pongan demasiado énfasis en la protección brindada por las agencias humanitarias e inviertan en actividades de protección de las agencias en substitución de su res- ponsabilidad política de enfrentar y detener las violaciones.

7. Que el trabajo de las agencias humanitarias se oriente sesgada- mente hacia las actividades de protección y no preste sufi ciente atención a alimentar y brindar albergue a las personas, así como a suministrarles agua potable y servicios sanitarios.

8. La lucha constante por optar sabiamente en la difícil elección entre dos bienes que se excluyen mutuamente. Esto surge con mayor frecuencia al elegir, por ejemplo, entre acceso humanitario y labor de defensa, cuan- do es imposible para una agencia combinar ambos objetivos.

La seguridad del personal humanitario

Varios de estos riesgos ilustran claramente cómo el trabajo de protección –particularmente en un ambiente hostil donde la intención política pre- dominante es violar los derechos más que protegerlos– puede además ser muy peligroso para el personal de las agencias humanitarias. Muchos de los objetivos y actividades sugeridos en esta guía comportan riesgos para los trabajadores humanitarios. Se requiere un juicio sutil entre valentía y temeridad, acción efectiva y acciones peligrosas.

La seguridad de las víctimas

Finalmente, no se puede poner sufi ciente énfasis sobre los riesgos adi- cionales que pueden sufrir las víctimas, generados por la actividad de la agencia. Es esencial mantener una vigilancia constante sobre cómo su presencia, contactos personales y diferentes actividades pueden dejar expuestas a las comunidades afectadas e individuos particulares a riesgos aún mayores. Algunas veces, el simple hecho de hablar con la gente puede ponerla en peligro.

Cuadro 3

Resumen de los principios del trabajo de protección

— Da prioridad a la seguridad, dignidad e integridad de la población.

— Reconoce a las personas en situación de riesgo como actores clave de su propia protección.

— Se acopla con las responsabilidades legales de las autoridades e individuos. — Ayuda a los actores clave del gobierno y de la sociedad civil a construir un ambiente de protección efectivo y a largo plazo para todos.

— Trabaja de forma complementaria sobre actividades de respuesta, correcti- vas y de construcción del entorno.

— Evita incrementar el riesgo de las poblaciones en peligro con actividades mal planteadas o mal ejecutadas.