• No se han encontrado resultados

3. Prácticas de Reconocimiento

3.1. Reconocimiento de Pares

Esta subcategoría se orienta a poder comprender cómo ha sido mirada la persona ciega a partir de la relación que establece con sus compañeros/as de trabajo dentro del contexto laboral.

Por parte de E1 se aprecia una descripción en cuanto a las relaciones que mantiene con los clientes que asisten al supermercado, señalando que ha debido enfrentar dificultade s como:

“Yo siento que te quedan mirando diciendo ¡que va ayudar este! o ¡para que lo tienen aquí! como una negatividad, hay otras personas que no, que van hablan contigo eeeh te felicitan algunas otras que dicen ¡qué bueno que la empresa esté en esto!” (E1).

Desde nuestra perspectiva consideramos que la reacción que tienen los clientes ante la ayuda que E1 les ofrece, se debe a la sobrevaloración del sentido de la visión, como si este sentido fuera el único que nos permite percibir, conocer y aprehendernos del mundo, quedando de manifiesto la mirada con respecto a las personas ciegas, la cual posiciona al sujeto desde sus dificultades, no desde sus capacidades, minimizando y desvalorizando el desempeño que éstas pueden tener al realizar una actividad, cualquiera sea esta, lo cual se transforma en una dificultad no sólo en términos del reconocimiento sino también como una problemática social, pues si no somos capaces de identificar al otro como un igual dentro de su diferencia, se niegan los caminos hacia la inclusión.

En cuanto a la relación con sus compañeros de trabajo señala lo siguiente:

“Si tú me hablas desde ahora que volví a trabajar y el tema fue más caótico para ellos que para mí ¿Por qué? porque hubieron cosas que me andaban cuidando mucho, porque andaban demasiado pendiente de mí (…) al principio les costó, les costó asumirlo más a una que a otras niñas que a mí no me querían ni saludar

67 por este tema, porque no lo creían (…) No me llevan para las cosas que hay que hacer (dentro de la empresa), no me quieren llevar, como que de repente yo le digo las cuestiones pero no me quieren llevar”. (el énfasis es nuestro) (E1).

El entrevistado señala que a partir de la sobreprotección que debió enfrentar por parte de sus compañeros cuando vuelve a su espacio laboral luego de perder la visión, se generó un clima caótico, pues señala que estos presentaron dificultades para poder asumir la nueva situación que él se encontraba enfrentando, que se vio manifestado en la asistencia permanente por parte de sus compañeros/as, causando agobio y hostigamiento en él. A partir del discurso de E1 se aprecia que el tipo de reconocimiento se da a través de la anulación del sujeto, posicionando al otro desde el lugar del inválido, discapacitado, que necesita de la ayuda de un tercero para poder desempeñarse y relacionarse dentro del escenario que es su vida cotidiana.

“Con mis compañeros tenemos una buena relación… dicen que igual, que algunos sienten admiración, ¡yo no sé de qué!... porque el hecho de que estoy aquí trabajando, yo lo veo normal”. (E1).

A partir de esta narración se evidencia el reconocimiento que tienen los compañeros de trabajo hacia el entrevistado, si bien consideramos que la admiración no es un hecho que afecte negativamente las relaciones entre los sujetos, creemos que sí puede volverse un factor negativo en términos de las condiciones que se encuentran determinando este tipo de reconocimiento, las que entendemos se encuentran vinculadas a la mirada del sujeto, pues esta admiración no surge a partir del buen desempeño laboral que E1 mantiene al interior de su puesto de trabajo, sino que surge a partir de que es una persona ciega que trabaja.

E2, por su parte, describe dos situaciones entorno a la relación con sus pares, por un lado relata el apoyo con el que contó por parte de sus compañeros del área de infanc ia, manifestando que contó con el sostén de su equipo de trabajo, quienes la acompañaron en su pérdida progresiva de visión. Sin embargo, por otro lado E2 describe las dificultade s

68 relacionales y actitudinales que debió enfrentar al ingresar a su nuevo puesto de trabajo en la unidad de discapacidad, relatando lo siguiente:

“Yo llegue y nadie me pescaba….entonces y llegué y a veces ni almorzaba porque no sabía dónde se almorzaba y nadie me decía y yo no preguntaba...porque estaba en un lugar nuevo...y...no quería caminar...porque caminar significaba exponerme a que me cayera, etc., implicaba un riesgo (…) plantee en las reuniones, que a mí me parecía que siendo la oficina de la discapacidad no había nada de inclusión, porque la gente salía de la oficina, de repente entraba y yo no cachaba quien entraba o salía...entonces empezamos de a poco que si alguien salía dijera “voy para allá” no porque yo quisiera tener el control o el manejo, sino solamente para no estar hablando sola”. (el énfasis es nuestro) (E2).

Al igual que en la situación descrita por E1, se aprecia la anulación del sujeto, pues los compañeros de trabajo no la consideraron como una nueva persona que se incorpora a un equipo de trabajo y que por lo tanto requiere conocer las instalaciones y espacios con los que cuenta la empresa. Creemos que es a partir de estas dificultades que presenta E2 es que finalmente decide plantearlo en las reuniones de equipo.

A partir de los planteado por E2, queda preguntarnos qué ocurre en aquellos puestos de trabajo cuya temática no se encuentra relacionada con la inclusión, pues si estas situaciones de exclusión se dan en espacios que sería esperable fueran inclusivos cuanto más se incrementará la discriminación en espacios que no lo son. Consideramos que en este caso incluso es cuestionable la expertis en temas de inclusión de quienes trabajan en torno a esta materia, pues si ellos no son capaces de generar herramientas de inclus ió n dentro de los espacios que ellos se relacionan su discurso finalmente no se traduce en prácticas concretas. Por lo que a partir de esto consideramos importante poder destacar que la expertís en temas de inclusión no está brindada por el manejo de un amplio conocimiento teórico, sino que principalmente se da por la vivencia cotidiana de la

69 discapacidad, pues son ellos mismos quienes día a día son menoscabados producto de las relaciones sociales desiguales.

En cuanto a lo manifestado por los empleadores, ambos señalan que por parte del equipo de trabajo no han existido dificultades en torno a la acogida y recibimiento a estas personas ciegas, señalando que su ingreso fue aceptado como ocurre con cualquier otro trabajador que se incorpore al equipo de trabajo. Frente a lo señalado por E3, impresiona notar que para él se constituye como un requisito que todos sus trabajadores deben poseer una mirada inclusiva.

“No la verdad es que ninguno, (el recibimiento fue) lo más normal, yo siempre he dicho que la gente que quiera trabajar acá, tiene que estar dispuesta a esto, tienen que ser inclusivos o sea si yo tengo una persona en el equipo que pone una cara o no está dispuesto no va a estar nunca con nosotros”. (el énfasis es nuestro) (E3).