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EL RECONOCIMIENTO OFICIAL DE LA EXISTENCIA DEL RACISMO EN EL BRASIL

"No conseguimos convencer sobre lo obvio, cuanto más convencer sobre lo que no es tan obvio, que es la lucha contra la discriminación. Entonces, nosotros estamos pidiendo a la sociedad que nos ayude". (Fernando Henrique Cardoso, discurso del Presidente de la República 1994- 2002).

Mi partida para el Gobierno Federal, fue una consecuencia del trabajo realizado en el gobierno del Estado de São Paulo, y de la convivencia con personas que me conocían por el trabajo que había de- sarrollado. Participé de la elaboración del programa de gobierno en el capítulo referente a la población negra. Puedo decir que fue casi una continuidad del trabajo. Entretanto, los desafíos se han vuelto mucho mayores.

Ese proceso se inicia el año 1995, un año importante para el movimiento negro, pues se conmemoraban los 350 años de la muerte de Zumbi dos Palmares, héroe nacional de la lucha para la liberación de los esclavos en el Brasil.

Los sueños eran otros y el primer desafío sería conseguir que el discurso sobre las relaciones racia- les en el Brasil pasase por un cambio de paradigma, comenzando por reconocer que en el Brasil se discrimina a la población negra.

Haré una relación de algunas medidas administrativas realizadas por el Gobierno Federal, que esti- mo han sido importantes y que permanecerán como registro de estrategias relevantes del gobierno en la superación del racismo y la discriminación racial. Presenté algunas líneas de raciocinio que fueron obstáculos importantes, que dan una idea de las dificultades y del clima adverso con que esas estrategias tuvieron que habérselas. No fue una caminata confortable, hubo muchos percances y pocos aliados, y muchas veces la única arma fue el argumento persuasivo de la justicia de las reivindicaciones.

Como forma de facilitar el entendimiento de las estrategias adoptadas, denominaré los dos momentos como: (1) la “fase del reconocimiento”, inicial, exploratoria, de creación de grupos de trabajo, realización de seminarios y pronunciamientos oficiales a la Nación sobre las desigualdades raciales; y (2) la “fase post Durban”, marcada definitivamente por la participación brasilera en la Conferencia Mundial contra el Racismo, en Durban, en África del Sur.

Podríamos identificar otros momentos importantes y hasta atribuir denominaciones diferentes para esos procesos y correr el riesgo de traducir las centenas de eventos, los millares de personas involucradas en el proceso durante aproximadamente cuatro años de duro trabajo y participación de diversas instituciones y del movimiento negro. Con la utilización de esa opción de denominar dos fases, Reconocimiento y Post Durban, estoy objetivando y destacando trayectorias importantes.

Durante la campaña electoral, en la elaboración del programa del candidato a la Presidencia de la República, la tensión sobre el tema de las relaciones raciales estuvo siempre presente. Entretanto, es importante registrar la completa ausencia de los partidos políticos en la elaboración de las propuestas. La invitación a participar en la elaboración del programa fue hecha a personas que gozaban de la amistad y del círculo de conocidos del Presidente y de su staff más próximo. Para hacerse una idea de la fragilidad y las consecuencias que ésta traería al proceso, la primera reunión con el Presidente electo sobre el tema fue en un evento particular con pocas personas, en su mayoría individuos de partidos de oposición. Desde el inicio quedó establecido que la formulación política debería integrar la diversidad político-partidaria y regional del país.

Los discursos del ex Presidente de la República Fernando Henrique Cardoso sobre las relaciones raciales siempre fueron marcados por testimonios sobre sus vivencias como investigador, rescatando el histórico trabajo de la UNESCO sobre las relaciones raciales en Brasil en los años cincuenta. Eso ayudó en el

ser un grito solitario de un militante del movimiento negro, o de una víctima del racismo. “Todos sabemos cuánto sufrieron los negros con ese crimen y cuánto se hacen sentir sus consecuencias, aún hoy día, sobre sus descendientes en manifestaciones discriminatorias y racistas.

También, toda la gente sabe —y si no sabe, sépanlo— que eso, para mí, es una materia en la que estoy envuelto muy personalmente, puesto que pasé algunos años de mi vida, como sociólogo, al inicio de mi carrera, estudiando a los negros y la discriminación racial en el Brasil en los estratos, naturalmente, más pobres del país, que son las poblaciones negras.

De São Paulo hasta Rio Grande do Sul, en aquella época, en los años cincuenta, creo que no hubo favela que yo no hubiese recorrido y no hubo posibilidad de que no hubiese aprovechado no solamente para estudiarlas, sino, con Florestan Fernández, con Octavio Ianni, con Renato Jardim y con tantos otros, para aceptar esta demostración de la realidad brasilera, que en la época, años cincuenta, no era percibida aún por nuestras elites como aflictiva. Por el contrario, se vivía en la ilusión de que eso aquí era ya una democracia racial perfecta, cuando no lo era, cuando hasta hoy no lo es. Sin embargo, ella contiene elementos que permiten una mayor plasticidad y flexibilidad. Pero, esos elementos, si no se les trabaja, si no hay una lucha consciente por la igualdad y contra la discriminación, no vamos a avanzar” 8.

El primer año de gobierno de Fernando Henrique Cardoso, 1995, fue marcado por la movilización nacional del movimiento negro por la conmemoración del tricentenario de la muerte de Zumbi dos Palmares, que llevó a decenas de millares de personas a la Explanada de los Ministerios en Brasilia, el día 20 de noviembre. Hubo, también, una audiencia con el Presidente de la República. Se iniciaba un proceso de cambio lento pero profundo, de la posición del Gobierno Federal, de reconocimiento oficial de la existencia de la discriminación racial.

La primera iniciativa de gobierno partió de la Presidencia de la República: fue la creación de un Grupo de Trabajo Interministerial para la Valorización de la Población Negra, semejante al Consejo de la Co- munidad Negra de São Paulo y con los mismos actores del momento de su creación, constituido por representantes del gobierno y de la sociedad civil, con el objetivo de elaborar un conjunto de políticas a ser incorporadas por el gobierno. El carácter de política intersectorial representaba un avance, rompía con la predominancia de políticas de cuño cultural, pero también introducía elementos nuevos de difícil resolución para un grupo de trabajo.

Desde 1995, con la creación del Grupo de Trabajo Interministerial para la Valorización de la Población Negra (GTI) y del Grupo de Trabajo para la Eliminación de la Discriminación del Empleo y del Trabajo

(GTEDEO), se intensificaron las iniciativas del gobierno federal sobre políticas públicas de combate a la discriminación racial. Hasta la participación brasilera en la Conferencia Mundial contra el Racismo en Durban, en los cinco años que antecedieron, un movimiento silencioso y permanente, que envolvió centenas de eventos realizados por el ministerio de Trabajo y Empleo y por el ministerio de Justicia, resultó en algunas acciones específicas, de las cuales se destacan:

l La creación de núcleos de combate a la discriminación en las delegaciones regionales del minis- terio de Trabajo, que tenían como objetivo negociar los conflictos motivados por discriminación en las relaciones de trabajo.

l La Resolución del CODEFAT, Consejo Deliberativo del Fondo de Amparo para el Trabajador,

priorizando proyectos que contemplasen a la población negra.

l La definición de las primeras cuotas para la población negra en el Programa de Servicio Civil Voluntario, que atendía jóvenes que habían sido dispensados del servicio militar.