La mayoría de edad, la madurez del ciudadano actual implica una toma de conciencia con respecto a la sociedad en la que vive . ¿Qué tipo de instituciones son las que regulan mi vida social? ¿Cuáles son los límites de mi libertad, con respecto a la libertad de mis vecinos, de mis compañeros de trabajo, de mis fa- miliares? ¿Existe alguna preocupación con respecto al bienestar de las personas que componen mi círculo social?, y, ¿con respecto a otros seres humanos co- lombianos como yo, latinoamericanos como yo, o simplemente humanos como yo?
Estas preguntas cobran sentido en cuanto que no solo la Constitución colombiana otorga el poder para que mi acción política pueda ser tomada en cuenta, sino que, como vimos anteriormente, la sociedad actual tiende a constituirse en sociedad globa- lizada . Entonces, no es suficiente preguntarme acerca de mi lugar en la sociedad colom- biana hoy, sino que debería hacerlo acerca de problemas planetarios que conciernen a toda la humanidad, como el calentamiento global, la desigualdad económica y social, y la discriminación de las minorías .
Sin embargo, los nuevos poderes participativos que adquiere el ciudadano colom- biano pueden ser usados o no . O pueden ser usados de forma inadecuada, por ejem- plo, promoviendo intereses políticos ajenos, suponiendo que se promueven y afirman intereses propios . Por esta razón es fundamental pensar la mayoría de edad a la que la Constitución colombiana nos llama .
La situación actual en la que se encuentra usted como estu- diante, integrante de una familia, eventualmente trabajador, supone nuevos roles y funciones a cumplir que están escritos en las normas constitucionales, y que deberían impactar positiva- mente su entorno, en cualquiera de sus espacios de acción, y, en reciprocidad, favorecer su propio proyecto vital .
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Desarrollo humano y nuevas ciudadanías 2 - eje 2 analicemos la situaciónFigura 2 . Fila Fuente: Shutterstock/85396684
A manera de ejemplo, imagine que lleva un cierto tiempo haciendo fila para obtener algún objeto o servicio . La “cola” transcurre lentamente, y luego de muchos minutos al fin ve cerca el objetivo . De repente alguien que no estaba en la fila “se cuela”, la indig- nación es general, pero la persona cuenta con algunos privilegios, o con recursos para amedrentar, por lo que usted simplemente cede .
Su indignación silenciosa, su ira conteni- da, es un sentimiento cuya raíz de injusti- cia proviene de que siente vulnerado algún derecho, quizás a la igualdad, quizá no le dé forma definitiva, pero, en todo caso el sentimiento es genuino y usted siente una indignación que estaría absolutamente justificada .
Su sentimiento de indignación proviene, además de la vulneración de su derecho a ser tratado como un igual con respecto a la persona que se ha colado, de la ruptura repentina de un orden que se había esta- blecido con los demás participantes de la fila . Un orden espontáneo resultado de un acuerdo tácito de respeto al que llegó pri- mero, en el que todos somos iguales .
Respetar la fila es apenas uno de los aspectos mediante los cuales se puede ejemplificar lo que significa hacer parte de cierto orden social igualitario . Si ade- más del criterio de llegada para hacer la fila, usted pudiera participar con su voto de otros acuerdos que operen para todos con el fin de mejorar la fila, para que, por ejemplo, sea más rápida, ese orden, ade- más de social, sería democrático .
Un orden social caracterizado como de- mocrático, implica cierto grado de partici- pación y, por lo tanto, cierto grado de res- ponsabilidad . En el caso de la fila, no solo se trata de respetarla como espero que los demás la respeten, sino de cuidar mi lugar en ella y, eventualmente, denunciar el que otro que quiere aprovecharse y sacar ven- taja . La denuncia, en este ejemplo, se hace con dos propósitos: el primero velar por el
derecho de la persona afectada, segundo para que el orden implícito en la fila per- mita que esta fluya y así beneficiarme con ahorro de tiempo .
Vivir en democracia hoy significa vivir un orden co-participativo similar al de una fila ordenada . Sin embargo, variadas re- laciones asimétricas de poder pueden en- torpecer el flujo de circulación de personas que con atributos personales diferenciados están cobijados por el mismo orden de la “cola” bien llevada .
Así, por ejemplo, la imposición autorita- ria para colarse, o algún privilegio acumu- lado que funciona como habilitante para saltarse el orden de la fila pueden dificultar el tránsito de los ciudadanos que pacien- tes intentan llegar a la consolidación de sus derechos, y a la interiorización perma- nente de sus deberes .
Aun así, al menos formalmente, el ciu- dadano del siglo XXI cuenta con recursos para hacer valer el orden de la fila que él mismo, en el marco de sus responsabili- dades, respeta . Recursos legales de cuya apropiación depende una de las facetas de la nueva ciudadanía, la del individuo consciente de sus derechos políticos lo que le permite exigir respeto por la fila .
Sin embargo, para llegar hasta la com- prensión cabal del sentido de este ejem- plo, es necesario hacer un breve recorrido de contexto y análisis histórico que nos permita asumirnos como sujetos críticos frente a las particularidades de la actual manera de convivir en sociedad .
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