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Hay recuerdos que no voy a olvidar

In document Cerebro y memoria (página 86-91)

Hay recuerdos que no voy a borrar personas que no voy a olvidar hay aromas que me quiero llevar silencios que prefi ero callar…

Fito Páez

¿Es posible borrar recuerdos de nuestro cerebro de un modo tan simple como borramos una foto de nuestra cámara digital? ¿Podremos eliminar de nuestros pen- samientos ese momento que nos provocó tanta angustia y tristeza?

En la década de los 70 varias investigaciones realizadas en roedores principal- mente, informaron que la memoria consolidada podía ser bloqueada si cuando se evocaba con el estímulo condicionado sin la presentación el estímulo incondiciona- do, era interferida por un golpe de electricidad, un golpe de frío o con una inyección de un inhibidor de la síntesis de proteínas. Debido a que la amnesia era inducida por una interferencia en el proceso posterior a la evocación de la memoria, a este fenó- meno se lo denominó reconsolidación.

Cuando una memoria ya consolidada es evocada por un recordatorio (asocia- do al aprendizaje original), retorna a un período de labilidad, en el cual podría ser modulada mediante un factor de interferencia o un factor potenciador. En conse- cuencia, el factor de interferencia causaría un bloqueo de la reconsolidación y por lo tanto una amnesia de aquella memoria traumática. En el caso del factor potencia- dor administrado luego de la evocación, ocurriría una facilitación de la memoria. La memoria debe pasar por un nuevo período de consolidación denominado reconso- lidación, que requiere de la síntesis de nuevas proteínas para continuar siendo una memoria a largo plazo.

OLVIDO

Al leer, interpretar y escribir sobre el proceso de reconsolidación vienen a mi ca- beza algunas preguntas como ¿Cuál será el sentido biológico de tener que sintetizar proteínas cada vez que evocamos y reconsolidamos una memoria? ¿Es necesaria esa inversión energética? ¿Cuál será el sentido de que esa memoria al ser evocada sea vulnerable y quede expuesta a posibles interferentes que podrían hacerlas desapa- recer? ¿No resultaría esto una desventaja desde el punto de vista adaptativo? El sig- nifi cado funcional de esta labilidad aún es desconocido, una hipótesis sería que per- mite incorporación de nueva información a la memoria original, como una especie de ampliación y actualización de la memoria consolidada, después de la evocación.

Susan Sara es una neurocientífi ca francesa que realizó numerosas investigacio- nes intentando desentrañar los mecanismos moleculares involucrados en el proceso de reconsolidación. Sus principales aportes fueron con respecto a que determinados mecanismos moleculares que involucran receptores y sus moduladores, serían co- munes para la consolidación y reconsolidación. Por eso, en los estudios posteriores comenzaron a utilizarse factores moduladores más específi cos como inyecciones de inhibidores de la síntesis de proteínas o de receptores específi cos, como los

β-adrenérgicos por ejemplo. La hipótesis con respecto al valor adaptativo de ese período de labilización sería la “actualización”, que permitiría la integración de nue- vos estímulos en el contexto de la “vieja memoria”, adquiriendo así un signifi cado o valor, según el nuevo contexto en el que fue evocada ( y vuelta a reconsolidar).

A comienzos del año 2000 hubo una reaparición del interés por este tema con un trabajo publicado en la revista científi ca Nature realizado por Nader, Schafe y Ledoux en el cual proponen que se produce una nueva síntesis de proteínas en la amígdala durante la reconsolidación de las memorias de miedo luego de haber sido evocadas. La línea de trabajo de estos investigadores se orienta particularmente a estudiar como el cerebro aprende y almacena información en situaciones de peligro.

Otro posible valor adaptativo de la reconsolidación es la posibilidad de reforzar la memoria, tanto en eventos evocados o, como por ejemplo, en reconsolidación recurrentes durante el sueño (Sara 2000b).

Muchos investigadores están estudiando la posibilidad de utilizar la modulación interferente sobre la reconsolidación como una aplicación terapéutica en humanos, para que aquellas memorias que por su grado de componente emocional (post gue- rras, abusos, violaciones) resultan traumáticas, y son generadoras de enfermedades e incluso adicciones, puedan volverse amnésicas para quienes las sufrieron.

Somos aquello que nuestro cerebro recuerda, nuestra vida está construida con esos miles de fragmentos de memorias que allí se guardan, se reconstruyen, se mo- difi can, se evocan, se extinguen o simplemente se olvidan. Los amores, los desa- mores, los triunfos, los fracasos, las emociones, las pasiones, las desilusiones que hemos vivido han ido dejando sus huellas y han modelado nuestra personalidad. Ese es nuestro equipaje, es único, es invaluable, es propio, es exclusivo, nos identifi ca y defi ne que seamos quienes somos.

OLVIDO

Introducción

Me impactó escuchar en una conferencia: “la memoria es un mecanismo o estrategia de supervivencia de los animales”. Quedó dando vueltas en mi cabe- za, como un remolino, conjuntamente con imágenes de diferentes animales y sus ambientes. ¡Claro! ¿Cómo encontrar el nido, el alimento, la pareja, si no tenemos almacenado algún código que lo evidencie? ¿Cómo escapar del que nos quiere co- mer sin la información de sus huellas, olores?. Otras frases se fueron uniendo a la anterior “las emociones favorecen la fi jación de la memoria y preparan el organismo para reaccionar la próxima vez”; “todos los animales…todos los sistemas nerviosos forman memoria” (¿piojos, caracoles del jardín, gusanos, mariposas…y esos raros bichitos que sólo conocemos por fósiles?). Entonces, ¿cómo será el funcionamiento de la memoria más simple, el de los bichitos que ni siquiera tienen cerebro? ¿En qué animal se habrá formado la primera neurona?…

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