Es posible trabajar la creatividad, y es posible educar al creativo, tanto a través de los procesos creativos como con otros consejos que distintos investigadores han propuesto en diferentes momentos. En definitiva, es posible influir en el proceso creativo.
El experto en creatividad Keith Sawyer (2006) anima a buscar un campo en el que profundizar, siempre a partir de la motivación y de la colaboración, aunque hace hincapié en que solo desde el trabajo duro se pueden obtener resultados creativos. También nos invita a que tomemos ciertos riesgos y que valoremos hacer buenos descansos, algo en lo que coinciden otros investigadores destacados como son Sternberg y Lubart (1997) quienes además, aconsejan tener humildad, aprender a ver lo que otros no ven y desarrollar un estilo propio en el que se debe tener especial cuidado con los detalles y resaltar lo importante. Todos estos autores mencionados coinciden en la importancia de lograr estar motivado intrínsecamente y desenvolverse en entornos creativos en los que se disfruta del trabajo.
Para que pueda florecer la creatividad es muy fundamental el entorno y el ambiente. Adam Grant (2016) incita a que hagamos las ideas más comprensibles, pospongamos las decisiones para el final y nos centremos en crear un gran número de ideas. También le da muchísima importancia al compañerismo, a buscar opiniones y consejos de los compañeros, y a favorecer un clima positivo en el trabajo. Es interesante crear por el puro placer de hacerlo, como nos aconsejaba Anne Cushman (1992), y que nos mantengamos en sintonía con el momento, confiando en la intuición.
Las ideas aparecen cuando se relaja la atención y se está en otra tarea, por lo que es importante durante la fase de trabajo, observar lo que hacen los expertos, tratar de ver la ideas desde fuera como si no se conocieran y dejarlas reposar después de la fase de trabajo intenso. Es importante observar lo que hacen los expertos, según nos
recomiendan los fundadores de IDEO, los hermanos Kelley (2013) en su libro Creative Confidence. A un nivel más grupal sugieren invitar a componentes del equipo de diferentes funciones y niveles a lanzar ideas y saber aceptar la crítica. También destacan las 3 reglas fundamentales que, según Collins y Amabile (1999), debe seguir el líder de un grupo creativo: Permitir a los miembros del equipo hacer lo que aman; mantener la motivación intrínseca y dar relieve a todos los componentes de la creatividad.
También es conveniente apuntar que muchos investigadores aconsejan que para tener buenas ideas es importante tener muchas ideas, y para que estas se generen tenemos las técnicas de solución de problemas (CPS: Creative Problem Solving). La más destacada es, sin duda, el Brainstorming (tormenta de ideas) con sus infinitas variaciones que se han creado desde que en 1938 Álex Osborn la ideó. Además, hay numerosas técnicas creativas que, implementadas en las más importantes compañías creativas y de innovación, favorecen la creación de ideas para entornos creativos. Se pueden destacar la sinéctica, el uso de analogías o el brainwritting. Pero hay miles de ellas, y a su vez se crean variaciones y adaptaciones constantemente, multiplicando las posibilidades.
2.4 Factores que influyen en la creatividad
En algunos círculos, se piensa que la creatividad es una cualidad innata e individual, aunque ya hemos eliminado esta idea al incluirla como uno de los falsos mitos de la creatividad junto con otros. Los investigadores de hoy creen que esta cualidad se desarrolla en varios niveles además del nivel individual. Importantes investigadores (West & Miciak, 2015) argumentan que la creatividad no es algo individual, sino que surge de la interacción social, es decir, los grupos son más creativos que los individuos. En el mismo sentido, Köping Olsson (2007) también habla de la creatividad a nivel grupal, social y espacial.
Hay varios factores que influyen en la creatividad y están relacionados con los niveles de la creatividad.
Motivación
La motivación es uno de los factores más importantes para que se pueda dar la creatividad, como nos indican Kaufman, Bauer y Plucker (2008), pero es importante
distinguir entre la motivación intrínseca (hacer algo simplemente por tener interés en hacerlo) que está más relacionada con la creatividad, y la motivación extrínseca (como es estar incentivado con dinero u otros beneficios, o por sentirse bajo la presión de ser evaluado).
Existirá creatividad cuando haya motivación, tanto intrínseca como extrínseca. Existen evidencias científicas que indican que, a cuotas altas de motivación intrínseca, se obtienen mejores resultados creativos. Es, por lo tanto, importante trabajar en cómo conseguir que una persona o un equipo estén motivados intrínsecamente. Lo que caracteriza a la motivación intrínseca son estos 3 elementos (Ryan & Deci, 2000):
• Autonomía: Percibir que se quiere realizar la tarea, no sentirse forzado. • Competencia: Sentirse capaz de hacerla, no frustrarse.
• Significado: La tarea tiene que tener valor para la persona que la realiza. La motivación intrínseca es aquella por la que el sujeto se implica en una actividad determinada por gusto personal, debido a que el individuo percibe que la actividad referida es interesante, congruente, satisfactoria. O la percibe como un reto personal. De esta manera el sujeto se centra en la tarea viviéndola entre reto y placer (Alonso Monreal, 2000).
En el mismo sentido, Torrance (1966) se refiere a los individuos creadores, definiéndolos en base a que “el objetivo de sus poderes creativos es en sí mismo un premio, y para ellos, el premio más importante”.
Amabile (1996) considera que “la motivación intrínseca conduce a la creatividad; la motivación extrínseca controladora es perniciosa para la creatividad, pero la creatividad extrínseca informativa o capacitadora puede conducir a la creatividad, sobre todo si los niveles iniciales de motivación intrínseca del creador son altos”. Amabile (1979) años antes ya comprobó que, efectivamente, los que esperan ser evaluados son menos creativos que los que no esperan serlo. Del mismo modo se comprobó cómo deterioraban la creatividad la limitación de la autonomía del sujeto en la realización de la tarea, la oferta de premios competitivos a los productos “mejores” y el mero hecho de centrarse en razones externas (encargo).
Imaginación
Un elemento que se asocia mucho al concepto de la creatividad es el de la imaginación. En ocasiones se llega a pensar que lo creativo es algo que simplemente se ha imaginado una persona, y se ha ejecutado. Se tiende a pensar que la imaginación es algo mágico que unos pocos tienen, y proyecta resultados creativos. Así mismo, las personas con mucha imaginación son interpretadas como creativas. Entonces, ¿la creatividad es una combinación de elementos existentes? o ¿es la simple creación de elementos completamente nuevos sin que tengan una referencia real? Son preguntas que frecuentemente se han realizado los expertos, pero que ninguna de ellas tiene una respuesta rotunda. Prácticamente nada se crea de la nada, y la imaginación que no evita participar del entorno en la que se da, tiene un papel importante en el proceso creativo, pero ¿cuál es realmente el poder que tiene la imaginación en la creatividad? Como indican Gould y Ros (1991), y el propio Einstein sugería que “generar nuevas cuestiones, nuevas posibilidades, ver viejos problemas desde un ángulo nuevo, requiere imaginación y produce un avance real en la ciencia”.
Podemos entender que la imaginación no es siempre crear algo inmenso de la nada, sino que cualquier pequeño enfoque o punto de vista novedoso, puede ser significativo. Según la científica Teresa Amabile (1982) “teóricamente la imaginación es vista como una forma del pensamiento analógico lúdico. El pensamiento lógico sigue sistemáticamente unas reglas estrictas y sin desviaciones; como consecuencia no permite realizar asociaciones lúdicas que puedan aportar nuevas vías; por el contrario, la imaginación juega con asociaciones lúdicas que funcionan dentro del contexto y conducen a generar patrones de significación diferentes, aunque también válidos dentro del contexto”.
Por lo tanto, podemos considerar que la imaginación de los creativos tendrá un papel importante en el proceso creativo ya que ayuda a pensar divergentemente y a buscar nuevas soluciones a los problemas.