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aplicando la nueva ley educativa, comenzó una nue- va etapa con la elevación administrativa de la modali- dad de educación en contextos de encierro al nivel de Coordinación Nacional.
La responsabilidad de la educación en prisiones en Colombia corresponde, de acuerdo con la Ley Gene- ral de Educación 115 de 1994, al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC). En el año 2003, el INPEC presentó un proyecto de “Modelo Educativo” para dar respuesta a la demanda y exigencias educa- tivas de la población adulta recluida en prisión, apro- bado dos años más tarde. La primera tarea realizada en el marco de este proyecto fue una investigación sobre la oferta y la demanda educativa en los estable- cimientos de reclusión, que dio origen a un sistema que considera al establecimiento de reclusión, en esencia, como un centro educativo. Por consiguiente, todos los espacios de la cárcel son considerados como espacios pedagógicos, en los cuales los internos generan sus propios procesos de formación de acuer- do con sus intereses y necesidades. El diseño incluye también una malla curricular y unas mediaciones pe- dagógicas específicas para el sistema penitenciario y carcelario en el marco de la educación de adultos. Hoy, este modelo educativo se está desarrollando en 31 establecimientos, con la meta de cubrir el 100% en el año 2011. El desarrollo del modelo ha generado nuevas necesidades que han llevado a las autorida- des colombianas a conocer experiencias de otros paí- ses y a presentar la propia en actos internacionales. Uno de los puntos a fortalecer es la formación de do- centes específicos para este tipo de educación.
En El Salvador, hasta hace muy poco tiempo, las es- cuelas que funcionan en contextos de encierro no
contaban con atención especializada (presupuesto escolar, capacitación docente, dotación de materiales y libros, etc.), ya que formalmente no eran conside- radas como parte de la administración escolar. Estas instituciones funcionaban con docentes pagados por el Ministerio de Educación y recursos (escasos) pro- porcionados por la Dirección General de Centros Penales. Desde abril de 2008, las cinco escuelas si- tuadas en centros de reeducación de menores y la única existente en un centro penitenciario cuentan con un Consejo Institucional Educativo cuyo objetivo es fortalecer la administración de la educación, con capacidad y presupuesto para adquirir mobiliario, equipos y materiales escolares necesarios para el de- sarrollo de los planes de estudio. Las autoridades de estas escuelas pueden ahora también seleccionar y contratar al personal docente y administrativo nece- sario para el funcionamiento del servicio educativo. Todo esto gracias a un convenio de financiamiento con el Ministerio de Educación.
Estos tres casos demuestran la variedad de situacio- nes institucionales, administrativas y de recursos exis- tentes en América Latina, así como el conjunto de retos pendientes en la región.
Educación artística (teatro) en la prisión de Quatre Camins, Barcelona.
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CAPÍTULO 4 | UN ESTADO MÁS CAPAZ: FORTALECIMIENTO DE LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS Y DE LA FISCALIDAD
El camino por recorrer
La RedLECE quiere contribuir a que sus miembros, y el conjunto de los países de América Latina, puedan desarrollar políticas más adecuadas para que la edu- cación sea un derecho que la totalidad de la ciudada- nía, con independencia de su situación penal, pueda disfrutar a lo largo de su vida.
En Argentina, el Ministerio de Educación, en conjun- to con las autoridades provinciales, debe generar las condiciones necesarias para la implementación del Capítulo XII de la Ley de Educación Nacional, con el objetivo de incrementar, en contexto de encierro, la matrícula en los diversos niveles y modalidades del sistema educativo (dando prioridad a los obligato- rios). Al mismo tiempo, es preciso asegurar que la educación sea socialmente significativa para la inclu- sión, a través del desarrollo de múltiples líneas de tra- bajo (formación laboral, inicial y continua, expresión artística, provisión de materiales, etc.) Para ello será esencial, considerando el nivel de descentralización de la educación en este país, avanzar en el desarro- llo de mecanismos de gestión basados en la articula- ción entre ministerios y entre jurisdicciones. Otro reto al que habrá que responder es la formación de edu- cadores a todos los niveles y en todos los ámbitos, in- cluyendo también a personal de seguridad y respon- sables de prisiones.
Como ya se indicó, Colombia proyecta incluir y vincu- lar al conjunto de establecimientos penitenciarios en la oferta del “Nuevo Modelo Educativo” en 2011. Al mismo tiempo, se pretende conformar escuelas de formación laboral (enmarcadas en la propuesta de educación para el trabajo y desarrollo humano integral),
potenciar que todos los centros educativos carcela- rios posean la capacidad para ofrecer educación de manera virtual y consolidar la escuela de formación de monitores que tienen la responsabilidad de capa- citar a los internos.
En El Salvador, los sujetos principales del cambio serán los maestros que trabajan en contextos de en- cierro, para quienes desde 2008 existe una oferta de capacitación con la modalidad de diplomado en temá- ticas tales como ciudadanía, valores y prevención del VIH-Sida. A partir de 2009, la experiencia de las seis escuelas que funcionan en contextos de encierro comenzará a ser aplicada, de manera paulatina, en todos los centros penales del país. Al mismo tiempo, con el apoyo de EUROsociAL, se avanzará en la in- troducción de nuevos métodos pedagógicos, a partir de las experiencias de países de América Latina y la UE, en modalidades como la educación artística y deportiva.
Experiencias personales
Quienes disfrutan de la posibilidad de acceder a la educación en situaciones de encierro encuentran nuevas posibilidades y afrontan la futura reinserción social de una manera diferente, con mayor optimismo. Los dos testimonios siguientes así lo demuestran.
“La educación que recibimos es mejor, porque como es más participativa, entonces es mejor. Uno no se cansa, al contrario, de la charla monótona. Aquí todas estamos participando y hacemos como pequeños grupitos de trabajo entre el mismo grupo que hay.
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También se valora la opinión de todas y no es como cuando uno estudia. Aquí, entre todas, encontramos una sola respuesta correcta con las ideas de todas, entonces me pareció agradable. Y las monitoras son chéveres y compartimos con todas las de todos los patios y uno se da cuenta de que algunas hasta han vivido —digamos— en ‘la olla’, que no han podido te- ner un sistema de educación bueno ni ir nunca a un colegio pero son niñas que, en medio de todo, Dios les ha dado la capacidad y tienen cosas buenas que uno les descubre ahí.”
Testimonio de una interna en un centro de reclusión de mujeres de Cali, Colombia
“Llegué a este penal sin saber nada, aquí algo estoy aprendiendo, llegué con las manos duras, sin poder agarrar el lápiz. Fui a la escuela estando en libertad, pero no le daba importancia, me juntaba con mis ami- gos, me escapaba de la escuela a hacer travesuras, a portarme mal. Me corrieron muchas veces y de distin- tas escuelas. Aquí en el penal aprendí a sumar, restar, multiplicar y dividir, pero me cuesta mucho aprender a leer y escribir, espero poder. En la escuela me tratan bien, me saben comprender, me tienen paciencia, conversamos que me porte bien, por el bien mío, que ponga voluntad un poquito y que deje de macanear”.
Testimonio de un recluso en un penal de la provincia de Santiago del Estero, Argentina