EL SIGLO XX: REPÚBLICA NEOCOLONIAL Y REVOLUCIÓN
3.2 Población en Revolución.
3.2.5 La reestructuración de la agroindustria azucarera: causas y consecuencias.
Sería muy prematuro hacer conclusiones definitivas acerca del proceso de reestructuración azucarera, porque este todavía está en curso. En los años que corrieron entre 1992 y hasta 2000, en pleno período especial, con la depresión de las inversiones económicas, se vivió una escasez de recursos de todo tipo. Ello frenó el desarrollo ascendente de la provincia matancera, provocando cambios en la estructura de los sistemas de asentamientos de la población y de la economía. Surge así el Plan Alimentario y la nueva estructura de la agricultura, con la creación de las Unidades Básicas de Producción Agropecuaria, que sustituyeron a las grandes empresas estatales. Una consecuencia de estos fenómenos económicos es el proceso de transformación, redimensionamiento, perfeccionamiento y reorganización de la agroindustria azucarera cubana que se ha planteado la dirección del país, y que lleva adelante el Ministerio del Azúcar con la denominación de “Tarea Álvaro Reynoso”.
La reestructuración de la agroindustria azucarera cubana se fundamenta en el objetivo estratégico de incrementar los ingresos netos generados a través de la diversificación, la máxima eficiencia y la disminución de los costos. El Ministerio del Azúcar, como organismo estatal rector de esta tarea económica, también se propone desarrollar aceleradamente la producción de alcohol y continuar la cogeneración de electricidad utilizando el bagazo sobrante. Como objetivos específicos de la diversificación se destacan el desarrollo de producciones pecuarias, de hortalizas, vegetales y de forestales, estos últimos destinados tanto a la protección del medio ambiente como a la producción de madera.254
No obstante, el problema de la reestructuración ha generado importantes debates en el país, en diversos sectores, sobre las paradojas y contradicciones que este sistema generará en las comunidades poblacionales, y aún en todas las esferas vinculadas a esta cultura industrial del azúcar. Diversos intelectuales, funcionarios y científicos relacionados con el estudio del azúcar y sus implicaciones culturales, han brindado sus perspectivas de análisis al respecto.
En el caso de los 21 centrales matanceros existentes, dejarán de funcionar 13, los que representan el 61,9%. De las 8 fábricas de azúcar que se mantendrán funcionando, 2 de ellas serán destinadas a la producción de mieles. Los centrales que en esta provincia se mantendrán funcionando son: “México” y “René Fraga” en el municipio de Colón, “Granma” y “Jaime López” (en Jovellanos), “Cuba Libre” (en Pedro Betancourt), “España Republicana” (en Perico), “Esteban Lazo” (en Martí), “José Smith Comas” (en Cárdenas), “Juan Ávila” (Unión de Reyes) , “Horacio Rodríguez” (en Limonar) y “Mario Muñoz” (Los Arabos). De estos, excepto el “Mario Muñoz” que fue construido en 1962, el resto data del siglo XIX. Una comparación de la localización de los centrales azucareros en diferentes etapas, puede verse en la Figura 17.
Con el objetivo de darle utilización a los valores arquitectónicos, urbanísticos, paisajísticos, históricos y culturales de los centrales en función del turismo y de la propia cultura local, se brinda la posibilidad de conservar el patrimonio azucarero y la diversidad de la base económica en los asentamientos, lo que implica redistribución en el empleo. De los centrales desactivados en Matanzas, dos serán puestos en esta función, como Museo del Azúcar. Son ellos: el “José Smith Comas” y el “Australia”. El primero está vinculado con la ciudad de Cárdenas, a través de un ferrocarril que se utilizará como una vía turística y servirá para el paseo y traslado de los visitantes, desde la ciudad hasta el museo. Además de la observación de los objetos museables existirá la posibilidad de visitar áreas cañeras, ofertándose derivados de la caña. Este central se localiza en áreas destinadas al desarrollo del turismo rural. El central “Australia” se localiza al sur de la provincia, dentro de los entornos de la zona turística de la Ciénaga de Zapata. Cerca de él se encuentra el Museo de la Comandancia, donde se expone todo lo relativo a la invasión mercenaria de Playa Girón y la respuesta de la joven Revolución a la misma, que produjo la primera derrota del imperialismo norteamericano en América. Además se exhibe la historia del municipio de Jagüey Grande desde la época precolombina hasta el presente. Tiene una ubicación geográfica favorable al estar próximo a la intersección de dos vías turísticas, y estar muy cerca de centro turísticos, de gran atractivo para el público nacional y extranjero.
En Matanzas, específicamente, de una fuerza laboral de aproximadamente de 15 444 obreros se verán afectados 6 149 para un 39,8%. Esta situación tendrá que ser objeto de estudio por las autoridades correspondientes para su posterior ubicación laboral en los nuevos puestos creados a tales fines. Estas desactivaciones laborales pudieran crear problemas internos de desplazamientos de la población en edad laboral, y más en esta provincia donde existe un fuerte polo turístico.
En el caso del Sistema de Asentamientos Poblacionales, se espera que la Reestructuración Azucarera tendrá también significativos impactos en su distribución. Otro aspecto del impacto es de carácter socio-psicológico, referido al estado de ánimo de sus habitantes, así como la pérdida de identidad del asentamiento donde se enclava el central. La búsqueda de soluciones, como la creación de nuevas fuentes de empleos, de nuevas perspectivas utilizando instalaciones de estas industrias, así como el desarrollo de las potencialidades de estos territorios, puede minimizar estos impactos negativos.
El Sistema de Asentamientos Poblacionales en el territorio azucarero tiene una alta jerarquía, ya que 30 CAI se ubican en ciudades cabeceras municipales. En el caso de la provincia de Matanzas se localizan en el municipio Martí el central “Esteban Hernández” y en Pedro Betancourt el “Cuba Libre”.Otro central que está localizado dentro o muy cercanos a algunas ciudades cabeceras municipales, es el “Mario Muñoz” en el municipio de Los Arabos. Estos ingenios se mantendrán en activos.
Es evidente que la política de reestructuración de la agroindustria azucarera es un proceso sumamente complejo, a escala social y económica. El mismo ya ha atravesado por dos etapas, de gran complejidad y debates a todos los niveles. Nuestra investigación aún no puede precisar el alcance real de esta política y su impacto en la población y el poblamiento de la provincia estudiada. Son numerosos los aspectos culturales que se relacionan con este tema: la producción de azúcar es en sí una cultura. Nadie mejor para resumir este sentido de la importancia de la agroindustria azucarera para el entramado de relaciones sociales presentes en la historia cubana del siglo XX, que las ideas aportadas por la prestigiosa ensayista Graziella Pogolotti:
“Durante siglo y medio, el azúcar, entre zafra y tiempo muerto, marcó el ritmo del país. Generó bateyes y movilizó trabajadores itinerantes para quien, tras el pan de hoy, se ocultaba la incertidumbre del hambre del mañana. Condicionó la permanencia de la trata y de la esclavitud, atrajo emigrantes antillanos, trabajadores chinos y gallegos. Beneficiario de las guerras, las ganancias se volcaron en el boato de los palacetes urbanos y contribuyeron a modelar la imagen de la capital. Inmersos en los rejuegos del mercado mundial, estableció las reglas de juego para el comercio exterior y las relaciones internacionales. Desde los confines de la Cuba rural, el olor a melaza impregnó el país entero”. 255
V. Conclusiones:
1. El espacio geográfico objeto de esta investigación, Matanzas, se revela como uno de los territorios donde más acentuada se observa la relación entre poblamiento y agroindustria azucarera. Ello está dado por la evolución particular de este territorio en el contexto cubano a través de los siglos. En el primer cuarto del siglo XVI, al comenzar las estructuraciones propietarias y, por ende, poblacionales, aparecieron las primeras manifestaciones de los asentamientos coloniales en la provincia. A partir de ellos se inició un lento aunque progresivo proceso de poblamiento. El estado inicial de estos núcleos poblacionales fue extremadamente precario, sobre todo en sus vías de comunicación, lo que impidió una estrecha interrelación entre los mismos. 2. Si bien en un principio el poblamiento se dirigió desde las costas hacia el interior, a medida que fue transcurriendo el tiempo y se fueron incorporando actividades económicas sedentarias, como el ya mencionado cultivo de la caña de azúcar, el tabaco y el café, los asentamientos poblacionales comenzaron a localizarse alrededor de los mismos. Ya en el siglo XVIII se advierte una distribución espacial de la población íntimamente relacionada con la economía de esa época. En este sentido, durante el siglo XIX esta dependencia se fortaleció. El auge de la economía plantacionista, con sus grandes concentraciones de población esclava, y la especialización de los puertos como exportadores de productos agrícolas hacia el exterior, provocó un crecimiento de los asentamientos poblacionales.
3. Dos acontecimientos de trascendental importancia contribuyeron a que estos procesos se consolidaran: el perfeccionamiento de las tecnologías productivas a partir de la introducción de la máquina de vapor y del ferrocarril, y las guerras de independencia del siglo XIX. Durante la época colonial, diversos factores demográficos, histórico-sociales, culturales y políticos influyeron en las sucesivas transformaciones de los asentamientos poblacionales, a saber: 1) las migraciones forzosas de los esclavos africanos y los culíes chinos que fueron configurando la estructura poblacional; 2) el establecimiento de diferentes divisiones político-administrativas, emanadas del gobierno colonial; 3) la construcción de nuevos lugares de culto católico; 4) el avance de las redes ferroviarias, utilizadas primeramente como medios de transporte de las producciones azucareras, provocó el despliegue de nuevos asentamientos a su alrededor. Estos elementos, entre otros muchos, van delineando las características de los asentamientos poblacionales en Matanzas. Ya desde finales del siglo XVIII, el agotamiento de las tierras aptas para el cultivo de la caña en La Habana provocó un desplazamiento hacia el este, hacia tierras de la actual Matanzas, de estas plantaciones. Los primeros lustros del siglo XIX son testigos del incontenible avance de la agroindustria azucarera, la cual se estructura espacialmente en pequeños ingenios. Estos, a su vez, se convirtieron en pequeños asentamientos (bateyes) con un carácter autosuficiente.
4. En los inicios del siglo XX se produjo una expansión de la producción azucarera hacia el Oriente del país, lo cual provocó que el peso relativo de la producción matancera disminuyera. Las condiciones que generaron este desplazamiento estuvieron motivadas por tener la provincia ocupadas todas las tierras aptas para este cultivo, por la existencia de un gran número de minifundios y centrales (y algunos ingenios) que no posibilitaron la creación de grandes colosos; además, la destruida economía de la región oriental, tras la guerra de independencia, y la existencia de una gran población desempleada, no posibilitaban el ofrecimiento de altos salarios. Ya para 1930, se comenzaron a estructurar los sistemas de asentamientos alrededor de centros como Matanzas, Cárdenas, Colón y, de menor importancia como Jovellanos. Los mismos centralizaron el incipiente desarrollo industrial, presentaron un sistema de servicios diferenciados del resto de los asentamientos, y llega a tener cierta jerarquía debido a su infraestructura. Antes de 1959 Matanzas se caracterizaba por una deformada red de pueblos, con centrales y plantaciones azucareras cuyas relaciones con los asentamientos poblacionales por ellos generadas no cambió desde la primera mitad del siglo XIX. La provincia poseía un gran número de minifundios con explotación agrícola casi artesanal y una discutida división político-administrativa la cual respondía a criterios de carácter electoral y no al desarrollo económico de las poblaciones.
6. La dinámica poblacional yumurina, tomando en cuenta dos aspectos fundamentales: el crecimiento de la población y la dinámica de la distribución territorial de la población durante el pasado siglo XX, se define por un aumento acelerado de la población urbana, para alcanzar altos grados de urbanización hasta la actualidad.
7. Al comienzo del nuevo milenio ya se perfilan otros sectores económicos no tradicionales como el turismo y el energético. Dada su alta cantidad de población urbana, Matanzas se sitúa después de Ciudad de La Habana como la provincia más urbanizada del país. Si en el siglo XIX, la población matancera estuvo integrada fundamentalmente por negros, a principios del siglo XXI el mayor porcentaje de su población es blanca. Se aprecia a partir de la estructura por edades de la población como ésta ha ido envejeciendo
La tendencia de la población yumurina es a residir en asentamientos urbanos, superiores a 1 199 habitantes. Como se evidencia, se han producido importantes cambios en la distribución espacial de la población en el territorio matancero, especialmente en las zonas urbanas. Estos cambios se adecuan a las necesidades y objetivos socioeconómicos de una provincia que se encuentra en vías de desarrollar otras actividades económicas, donde ya la agroindustria azucarera dejó de ser el pilar más importante. En el espacio geográfico se puede apreciar que la población dispersa disminuye considerablemente.
8. La política de reestructuración de la agroindustria azucarera ha devenido en un proceso sumamente complejo a escala social y económica. Esta investigación aún no puede precisar el alcance real de esta política y su impacto en la población y el poblamiento de la provincia estudiada.
VI. Recomendaciones:
La investigación que aquí ofrecemos, en el marco de la dinámica poblacional a través de las fuentes censales principalmente, resulta una aproximación al conocimiento de la problemática general del territorio en el tema de su población y el poblamiento relacionado con el desarrollo de la industria azucarera, con la intención de abrir así el camino para posteriores estudios sobre Matanzas y otras provincias del país. Por ello recomendamos:
- realizar “estudios de caso” en la provincia que, por su importancia socioeconómica, hayan sido afectados por la reestructuración de la industria azucarera.
- estimular el estudio inter, multi y transdiciplinario de la historia demográfica de las provincias cubanas, y sus localidades.
- analizar el impacto socioambiental de las áreas antes ocupadas por cultivos cañeros que, a partir de la reestructuración de la industria azucarera, estarán dedicados a organopónicos y huertos intensivos, cultivos varios, desarrollo pecuario, forestales y frutales de todo tipo. - investigar, desde la óptica del sistema de asentamientos humanos en la provincia de
Matanzas, cómo ha influido la reestructuración de la industria azucarera, apoyándose en las informaciones que brindará el censo de población y viviendas del año 2002, y las estadísticas continuas del sistema de información demográfico. Esto daría continuidad al estudio que aquí presentamos.
- hacer un análisis comparativo entre un municipio netamente cañero, y otro donde no prime esta rama económica, a partir de las distintas variables demográficas de la población.
- al concluir los estudios de la Tarea Álvaro Reinoso sería conveniente conocer cómo ha influido en los asentamientos poblacionales de la provincia, ya que muchas fábricas de azúcar – y otras vinculadas a ella – desaparecen. Además, valorar su impacto en los desplazamientos poblacionales y la estructura por distintos sectores, de la economía. Asimismo, se podría realizar un estudio de los sistemas de asentamientos poblacionales a partir de sus jerarquías