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2. REFERENTES TEÓRICOS

2.2 MARCO TEÓRICO

2.2.3 Referente Disciplinar

La teoría de la “Educación Adaptativa” García G. (1997) toma en cuenta las

necesidades propias de cada estudiante para intervenir pedagógicamente en aras de reforzar el conocimiento. Afirma Brusilovsky (1996) que el “AHS (Adaptative Hipermedia

Systems), es un modelo de las metas y preferencias del usuario individual (…) para ser adaptadas” (p.1) con los recursos hipermedia que se encuentran al explorar Internet.

Los recursos hipermedia que están en la WEB, presentan algunas limitaciones que se tuvieron en cuenta en la trayectoria de la planeación, como sostiene Brusilovsky (2001), para

“…mostrar aplicaciones que proporcionan el mismo contenido de la página y el mismo conjunto de enlaces a todos los usuarios. Si la población de usuarios es relativamente diversa, da la misma explicación estática sugiriendo los mismos procesos al que las usa y los estudiantes tienen diferentes objetivos educativos y de conocimiento…” (p.1).

2.2.3.1 Hacia la comprensión de la adaptatividad en el aula

El término “Educación Adaptativa” que reseña Arteaga Martínez (2006), es referido por primera vez en el año de 1977 con la aparición del libro Adaptative Education de Glaser y en “la primera publicación de los estudios realizados mediante la metodología

A.T.I. (Aptitude Treatment Interaction), de Cronbach y Snow” (p.11). Tiene en cuenta valorar la individualidad entre los estudiantes, sus saberes previos, la integración entre esta información, los contenidos nuevos y otros aspectos que pueden ser modificados o

mejorados con la atención educativa adecuada.

Las tecnologías de la información y la comunicación, entonces, se asumieron como una estrategia para llevar al aula que, según Carneiro, Toscano, & Díaz (2009), debe generar en el docente, desde “…los contextos de uso, y en el marco de estos contextos, la finalidad que se persigue con la incorporación de las TIC, lo que determina su capacidad para transformar la enseñanza y mejorar el aprendizaje” (p.112), para convertirse, así, en un

aliado del mismo.

Abordada la adaptatividad desde la anterior afirmación, según García G., (1997) “… las diferencias individuales que están presentes en las aulas y han sido objeto de estudio en la investigación pedagógica diferencial, en ellas, precisamente, se centra el enfoque de la Educación Adaptativa” (p.248), planeó la intervención bajo el sustento de

Pedraza & García Najera (2007) con los estilos de aprendizaje del “Modelo VAK” (p.1).

Esta investigación observó la pertinencia de la ponencia que fundamenta la Educación Adaptativa para que las mediaciones docentes tengan “… en cuenta las necesidades individuales de los estudiantes, ya que aprenden de diferente manera…” (García García, 1997, p.247), retando al docente a adaptar sus estrategias. En caso contrario y “… en la medida que aumente el número de estudiantes que no consiguen los

objetivos…” (p.248), se presume que el docente no ha conseguido adecuar sus recursos didácticos a la forma de aprender de los niños y las niñas.

2.2.3.2 Estilos de aprendizaje adaptativos

Las concepciones del modelo VAK, que recibe su nombre por las iniciales inglesas: Visual, Aural y Kinesthetic, instrumento creado por Neil Fleming y Collen Mills, en 1992, para medir las preferencias al procesar y construir procesos cognitivos. Sugiere

PRECITYE, (1992) que “… es una guía que facilita la reflexión…” (p.1) del docente sobre sus prácticas para tomar alternativas que se ajusten a sus necesidades escolares al atender a sus estudiantes.

También forma parte del modelo de la Secretaría Educativa de Chile (2004) que propone la “Teoría Neurolingüística” (p.30), de Bandler y Grinder, nombrado como VAK (visual, auditivo, kinestésico), que anuncia el respeto por la manera diversa de explorar un objeto de aprendizaje y aclara que todos los seres humanos desarrollan, en mayor o menor medida, un estilo de aprendizaje, aunque siempre prevalecen los tres en mayor o menor proporción. Sin embargo, notifica que “…hay que tener cuidado de no etiquetar, ya que los estilos de aprendizaje, aunque son relativamente estables, pueden cambiar en situaciones diferentes; son susceptibles de mejorarse cuando a los estudiantes se les enseña según su propio estilo” (p.4) y según los estímulos del medio que rodeen al niño o la niña en sus etapas de crecimiento, ya que se pueden fortalecer, mantener o cambiar por otro.

Lo anterior, hace alusión, según Romo , López , & López (2006) al modo en que “el sistema neurológico y del lenguaje forma las estructuras que construyen modelos del

mundo…” (p.1): se tienen en cuenta los estilos que facilitan la comprensión de sus entornos

y las maneras en que responde para resolver problemas, con reacomodación entre sus saberes previos y conocimientos nuevos. Para Sternberg (1999), esta “…forma particular

en que un sujeto percibe, procesa y retiene información” (p.8), utiliza los tres principales receptores sensoriales: el visual (vista), el auditivo (sonido) y el kinestésico (tacto o movimiento), uno más desarrollado que los otros dos, sin que falte ninguno.

Establecer los estilos de aprendizaje hacia la adaptatividad, orientándolos hacia trabajos grupales o individuales, al igual que hacia sus necesidades de aprestamiento

matemático para enfrentar otros ciclos educativos con validez y las exigencias mínimas que expone el Ministerio de Educación Nacional Colombiano en el documento publicado por el MEN (2015) sobre Derechos Básicos de Aprendizaje, genera herramientas para pensar en alternativas que sean adaptativas a los procesos de formación, ya que son “un conjunto de saberes y habilidades acerca de lo fundamental que cada estudiante debe aprender al finalizar un grado, esto en concordancia con lo establecido en los EBC y en los

Lineamientos Curriculares” (p.2). Es de anotar que, previamente, se recurrió a la búsqueda de todas las alternativas posibles contenidas en el anexo N.14, para optar por el modelo que más se ajustara a las necesidades de la investigación y del contexto.