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Referentes constitutivos para una taxonomía

TRANSVERSALES COMPETENCIAS APLICADAS

III. EL MUNDO DE LAS COMPETENCIAS

3.2 Referentes constitutivos para una taxonomía

Como ya se ha expresado, las taxonomías hacen parte del mundo lineal de la parametrización y del paradigma del control. Una taxonomía es una clasificación que da confort, que establece límites y que separa de manera intencional aquellas cosas que le corresponden y excluye otras. Nada tiene de malo que hagamos

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clasificaciones, siempre y cuando nos acompañe la intención incluyente y no excluyente. Esto quiere decir que cuando hablamos de competencias lo que buscamos es agrupar, reconocer, legitimar.

Hacer una taxonomía no es una tarea sencilla. Clasificar en categorías que tienen aspectos en común y en subcategorías que tienen como eje asuntos particulares y específicos, nos genera seguridad y una idea definitoria de existencia. Para nuestro caso, se han utilizado una serie de criterios que nos ayudan a organizar las competencias en tres grandes grupos a saber: competencias formativas, competencias académicas o cotidianas y competencias productivas. Haber llegado hasta aquí, es haber recorrido criterios tales como: visibilidad, comprensión, conectividad, comunicabilidad, practicidad, operatividad, fundamentación, universalidad, especificidad, unicidad general, coherencia, diversidad, autonomía, comparabilidad y autenticidad. Todos estos elementos permiten tener en cuenta que existen grupos de competencias que están organizados en niveles inferiores, intermedios y superiores, pero también nos da la posibilidad de conectar unas y otras en categorías incluyentes y en organizaciones dependientes y autónomas a la vez.

La visibilidad nos da como referente la existencia real, concreta y demostrada, que la competencia está o se ve y que por ningún motivo se supone su existencia. La visibilidad corresponde a la existencia. Aquí la competencia se percibe, es decir, se puede ver o demostrar. La comprensión de una competencia nos dice que la competencia se entiende, que no se confunde, que no hace parte de otra cosa y que se observa a simple vista. Las competencias tienen conectividad cuando se relacionan internamente con otras competencias de su misma índole o de características comunes, pero que no dejan de ser ellas. En este caso, hacemos referencia a la conectividad interna que tienen las competencias con su mismo grupo de referencia. A esto llamamos conectividad interna, de otro lado, la conectividad externa nos permite entender que una competencia se conecta con

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otros, así no se relacione íntimamente, pero generan dependencias por correspondencia, utilidad y transformación.

Si una competencia existe puedo hablar de ella, esto le confiere comunicabilidad, que hace que se pueda comprender o informar sobre sus características. La comunicabilidad, permite informar que algo sucede con la competencia. Responderle al mundo, a los problemas, a las realidades y las necesidades que demandan desempeño, nos dice que las competencias agrupadas o desagregadas, según su caso, tienen practicidad o aplicabilidad. Esto también quiere decir, que el aprendizaje tuvo el desarrollo esperado, que se asimiló y adaptó conforme a las necesidades reales. Y también correspondió con satisfacción a lo esperado. La practicidad agrupa las competencias conforme a su utilidad y significatividad. Con relación a lo anterior, existe valor agregado en materia de utilidad cuando se puede operar sobre algo concreto, que bien puede ser específico, especializado y práctico, a esto llamamos practicidad. La practicidad también nos ilustra en el desempeño útil que requiere la presencia de cualquier competencia. La practicidad nos permite agrupar competencias conforme a aquellas cosas a las que debo responder de manera práctica, que no dan espera, que no dan tregua y que requieren efectividad inmediata.

Toda taxonomía se fundamenta en una u otra teoría. Estas teorías, para nuestro caso, han sido traídas desde el desarrollo humano, los pensadores latinoamericanos, los aprendizajes y el fenómeno de la globalización. Esto quiere decir, que cada clasificación requiere de una fundamentación teórica explícita, amplia y suficiente que resista la confrontación conceptual. Cada grupo de competencias deben tener elementos teóricos en común que permitan clasificarlos. Desde aquí se constituye una universalidad restringida, ésta nos dice que lo que se ha clasificado, en grupos o categorías, tiene universalidad, sólo para esta organización sistémica y no para todo el universo. Aquí los universales no

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tienen cabida dado que la teoría cambia, los desempeños se modifican y las capacidades se transforman.

Cada grupo de competencias es único e irrepetible. Pero como grupo, tiene generalidad y como particularidad que se corresponde, en este caso, nos referimos a la idea de unicidad general. Al interior y al exterior de cada grupo de la organización taxonómica debe haber correspondencia. Los planteamientos que fundamenten grupos y niveles deben ser coherentes, ya que unas competencias generan otras, y unas y otras son intradependientes. Si lo anterior es correcto, al interior de cada grupo de competencias, existirán características comunes pero no equivalentes, esto es suficiente para entender que hay diversidad. Pero de grupo a grupo existen diferencias significativas que demarcan su diversidad. Una competencia se puede parecer a otra, un grupo puede tener puntos en común con otro, pero de nivel a nivel, existe diversidad de transformación y por lo tanto de desempeño.

La autonomía es un requisito de operatividad de una competencia. La demostración es evidencia suficiente para que podamos decir que existe capacidad en acción o que hay saber hacer. Existen límites, se notan las diferencias y se determina la particularidad de una competencia, un grupo o un nivel; a esto lo hemos denominado autonomía. Un elemento paramétrico que nos sirve de referencia es la comparabilidad. Poder comparar una competencia con otra, permite no sólo establecer semejanzas, sino la fuerza suficiente de existencia de ella. Si una competencia no se puede comparar con otra, es posible que no corresponda al grupo en cuestión, seguramente pertenece a otro lado. Igualmente, una taxonomía, siendo coherentes con lo planteado, debe ser auténtica. Pero así tengan su origen en la Biología, cuna de las taxonomías, debe tener la suficiente fuerza conceptual que resista como clasificación y que represente utilidad no sólo académica sino cultural.

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