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Debo admitir que para la realización de esta tesis de grado el mayor obstáculo lo encontré en mí misma. Primero, porque estaba muy temerosa de adentrarme en estos temas “banales” para mi disciplina como lo son: las aplicaciones para citas, el cortejo, el enamoramiento, la sexualidad; sobre todo habiendo nacido en un país como Colombia, el cual se encuentra en medio de problemáticas políticas y sociales importantes, una guerra de más de 60 años que parece no terminar, asesinatos a líderes sociales, injusticias. Un sinfín de problemáticas dignas de toda la atención y estudio riguroso desde las ciencias sociales. Segundo, me encontré frente a un objeto de estudio llamativo y novedoso, pero a la vez muy “manoseado” por los medios de comunicación: las “revistas para el corazón”, la sección “Light” de los periódicos nacionales e internacionales y hasta en los noticieros están constantemente sacando “datos curiosos” sobre los usuarios o Tinder, cosa que en algún momento pensé, deslegitimaba mi trabajo.

A pesar de esto resistí, sabía que Tinder, esa aplicación generadora de citas a ciegas entre desconocidos y de la que todos hablaban y usaban, era mucho más que un simple bien de consumo que suplía una demanda en el mercado global, especialmente entre los millenials, que en sí mismos ya son una categoría bastante problemática, como está descrito en el segundo capítulo. Sabía que Tinder, con sus más de 100 millones de usuarios en todo el mundo, me iba a llevar a corroborar una de las hipótesis centrales sobre la que me fui formando como socióloga durante

74 mi formación universitaria: que los productos culturales son una herramienta muy valiosa para conocer la sociedad y sus individuos, no sólo en aspectos relacionados a la cultura o los hábitos de consumo, sino que hablan de la estructura social, de problemáticas concretas, de transformaciones en las formas de organización social que son a veces difíciles de identificar recurriendo al estudio de instituciones o grupos directamente en sus formas más tradicionales. Los productos culturales, por su carácter masivo, permiten, a partir de casos particulares, tener una comprensión de fenómenos a escala global con sus manifestaciones locales. De ahí la importancia de tener un ojo bien agudo y estar dotado de esa “imaginación sociológica” que nos describe el sociólogo Wright Mills. Mi imaginación sociológica me llevó a vencer mis prejuicios en ese sentido y a apostarle por explorar un tema poco estudiado desde la sociología, fue así como durante el proceso de investigación logré convencerme a mí misma, tarea difícil pero tarea cumplida. Empiezo por esto porque me parece honesto que el lector de esta tesis sepa antes de leer las conclusiones sobre tema, que también hubo dificultades, y muchas, tanto personales como metodológicas y teórico-conceptuales, cosa que representa el estudiar un fenómeno macrosocial vigente, del cual se tiene poca o nula distancia para emitir juicios totalizantes, (como lo acostumbraba la teoría sociológica clásica) el cual toca temas tan complejos de aprehender y entender debido a que hacen parte de la subjetividad del individuo, como el amor, por mencionar un ejemplo. Pero también, ahora puedo decir con orgullo, que esta es una tesis exploratoria (sí, una categoría que en muchos casos se usa para desmeritar el trabajo de algunos investigadores) y cuyo mayor aporte es abrir la reflexión en torno a temas poco tratados en la sociología colombiana, por supuesto, entendiendo que el país demanda otro tipo de estudios urgentes, como ya se mencionó anteriormente, pero que aun así no tienen por qué ser dejados de lado.

Primero, empezaremos por la parte formal: la propuesta de investigación, qué preguntas se buscaban resolver, cómo fue el proceso de llevar a cabo la investigación en términos metodológicos y epistémicos, así como una comparación de los resultados esperados y los resultados obtenidos. Acto seguido, se ahondará

75 de manera general en las aportaciones al conocimiento, las cuales son desarrolladas en el corpus de esta tesis y corresponden a los hallazgos e interpretaciones realizadas a partir de los datos recolectados y el análisis de los mismos. Se finalizará con una serie de reflexiones en torno a los otros campos de estudio que propone la aplicación Tinder pero que no fueron estudiados en esta investigación y reflexiones personales.

La problemática que guio esta investigación fue:

¿Qué nos señala Tinder en relación al tipo de sociedad que tenemos e individuos que somos fuera de su uso exclusivo para encontrar pareja o generar citas? ¿Qué otros fenómenos sociales que permite evidenciar la aplicación aporta a la reflexión sobre las transformaciones sociales en la contemporaneidad?

Planteada la problemática, lo que se buscó fue realizar una investigación exploratoria (cosa que antes mencionaba tímidamente) que dé cuenta de las condiciones sociales existentes en la contemporaneidad para que la aplicación Tinder fuera posible y exitosa, o dicho de otra manera, ¿qué transformaciones en la organización social fueron necesarias para la emergencia de Tinder? y, a partir de allí, interpretar y relacionar los fenómenos sociales encontrados para buscar comprender un poco las relaciones, las formas y tipos de vinculación que demanda la sociedad del siglo XXI en occidente. Sí, fue una problemática ambiciosa, pero así mismo lo es el conocimiento.

El proyecto se desarrolló bajo el marco del método inductivo, por lo que la experiencia de la investigadora en campo fue fundamental para el desarrollo del mismo. Las técnicas planteadas fueron: Netnografía (análisis de la aplicación a través de la interacción directa), entrevistas (las cuales tocó reevaluar debido a que sobre la marcha me di cuenta que esta técnica no era la apropiada para indagar en cuestiones personales y en el campo de lo socio-afectivo, pero que las dificultades mismas a su vez daban cuenta de ejes temáticos a tener en cuenta

76 como el señalamiento social y el tabú en torno a la sexualidad), autoetnografía (a través de un diario de campo se fue registrando la experiencia general de la investigadora desde la subjetividad, así como identificando sesgos morales y sociales que permitieran llegar a la tan anhelada “neutralidad valorativa”) y por último, la revisión bibliográfica, con la cual se robustecio el contenido teórico- conceptual de los fenómenos sociales identificados durante la investigación.

Para ser honesta, al terminar la fase de recolección de información, fue abrumadora la cantidad de información y de fenómenos sociales y culturales identificados, y además, tan diversos que fue necesario hacer una nueva selección y delimitación temática, buscar categorías organizadoras que le dieran un norte y sobre todo, un cuerpo a la exploración y los resultados correspondientes. Como se planteó desde el principio, los resultados esperados en realidad giraban más en torno a “encontrar algo significativo”, algo que justificara la inversión de tiempo al haber escogido el tema (situación por la que seguro pasamos todos los investigadores en algún momento), pero son esas dudas e intuiciones las que muchas veces sirven de impulso para continuar con una propuesta, y más aún, si ni siquiera quien la propone está segura de esta.

Otra cosa que debo admitir es que la implementación del proyecto no se dio de una manera tan idílica como me hubiera gustado (creo que este espacio de conclusiones, en este punto, debería llamarse “confesiones”) pues, en primer lugar, como socióloga, me fue muy incómodo y dificultoso en un principio interactuar directamente en la aplicación. El ejercicio etnográfico y autoetnográfico estaba fuera de mi zona de confort (ejercicio mayormente relacionado al campo de la antropología), pero de esto aprendí varias cosas:

1. Que el acercamiento a campo requiere de una atención particular para saber de qué manera se van a lograr alcanzar los objetivos propuestos; que hay que tomar decisiones y realizar los cambios necesarios a tiempo. Hay que estar atentos a lo que “la realidad” está dispuesta a contar y lo que no.

77 2. Que es necesario definir una metodología adecuada al problema de investigación y hacer pruebas piloto (sobre todo si no se tiene experiencia en esto), para así lograr hacer un uso óptimo de las técnicas, del tiempo y de los recursos.

3. La necesidad de plantearse nuevas metodologías, por ende técnicas de investigación social, en una sociedad cada día más globalizada y tecnificada, con procesos sociales intangibles, pero con manifestaciones y repercusiones del mundo tangible. En este punto resalto lo interesante que, por ejemplo, hubiera sido contar con los recursos y el capital humano para hacer un estudio de Tinder desde los aportes de la neurociencia y ver qué posibles cambios biológicos se dan con el uso de la aplicación, o si no se da ninguno. 4. Tomar riesgos, pero informarse con personas que puedan tener experiencia

en esos campos. Me faltó haberle preguntado a mis amigos antropólogos cómo es eso de hablar con gente. Suena extraño, pero más extraña me sentía yo y mi inexperiencia etnográfica tratando de preguntarle a un desconocido ¿con cuántas personas de Tinder había tenido sexo? Fue una pregunta bastante estúpida.

En resumidas cuentas, lo que se tuvo en cuenta en campo de la aplicación fue:

• La plataforma de la app. (Diseño, uso del lenguaje, formas de interacción

propuestas desde la app)

• Los perfiles de los usuarios. (Se observaron las formas de presentación de

los usuarios, los tipos de fotos que se suben, las descripciones que estos emiten en sus perfiles, las repeticiones, los temas que se tocan, los casos especiales o que se salen de lo típicamente observado)

• Diario de campo de la experiencia investigadora-app (esto sirvió para

constatar los cambios en la percepción de la aplicación antes y después de ser usuaria, lo que fortaleció la aprehensión de la misma. Así mismo, se registró la experiencia general como usuaria para detectar cambios en la aplicación durante el periodo de uso y también para tener acceso a información primaria a través de los “matches” establecidos.

78 *Cabe resaltar que el análisis desde la aplicación se hizo en hombres heterosexuales (algunos pocos bisexuales). Para lo que sí funcionaron las entrevistas, fue para tener un punto de vista desde la experiencia de las mujeres usuarias de la aplicación y completar los ejes temáticos relevantes.

Después de tener la recolección de los datos, se sistematizaron en una matriz conceptual con la cual se encontraron regularidades aportantes al tema estudiado, así como fenómenos sociales dignos del estudio sociológico, los cuales fueron tratados en esta tesis:

• El espacio-tiempo modernos y el amor (Los ritmos, la cotidianidad y los

estilos de vida moderna han transformado las formas de relacionarse por un elemento importante: el tiempo. Ya no se tiene tiempo para nada, mucho menos para el amor. Prima el trabajo y otro tipo de actividades mayormente relacionadas a la producción de capital).

• La crisis en las instituciones de la Iglesia y la Familia (Familia: Pérdida de la

vigencia del matrimonio como único tipo de unión, reflexiones en torno a la monogamia en el siglo XXI, nuevos modelos de familia. Iglesia: Cambios en la consciencia colectiva (moral), transformaciones en las normas morales por partes de la iglesia, deslegitimación de la iglesia como regulador de la vida social).

• El reposicionamiento de la mujer en la estructura social (cambio en los

criterios de realización de la mujer, cambios en el plan de vida, libre desarrollo de la sexualidad y su cuerpo, liberaciones femeninas e igualdad de género)

• Comportamiento en Tinder: entre el mundo tangible e intangible (las formas

de presentación ante el otro: hiperindividuación, hedonismo, narcisismo)

• Transformaciones en los tiempos sociales: La extensión de la adolescencia

en occidente (más tiempo para el cortejo, la exploración afectiva, sexual y emocional)

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• Agencia de la aplicación (¿Puede Tinder influir en las formas de relacionarse

con los otros? El lenguaje de la app y su relación con los valores del joven del siglo XXI. ¿Puede Tinder cambiar la percepción que se tiene sobre la belleza, las relaciones amorosas, el sexo, la monogamia?)

• La sociedad red y la lógica obsolescente. (Las implicaciones de la lógica que

subyace a la aplicación y que hoy caracteriza los productos del mercado global: la obsolescencia)

Después de pasar más de dos años observando el fenómeno macro social Tinder desde la parte teórica, descriptiva y empírica, me di cuenta que estos temas de las relaciones interpersonales, el amor, el matrimonio, la monogamia, el cortejo, la juventud, y demás grandes temas que se pueden explorar a partir de la interacción y observación del fenómeno Tinder de banales no tienen absolutamente nada. Por el contrario, forman una parte constitutiva y esencial del individuo, de las formas de organización social correspondientes a cada época, de las instituciones que se crean o transforman las cuales son las encargadas de regular las uniones entre individuos. Recordemos que la parte fundamental para que exista una sociedad es que contenga seres humanos con capacidad de crear lazos sociales, y se podría decir, que el lazo socio-afectivo, con todos los matices que este adquiere en la contemporaneidad con las nuevas formas de unión y modelos de familia, sigue siendo el primer vínculo que fomenta y produce la reproducción biológica, cultural y por ende, social.

Varios de esos fenómenos sociales que posibilitan la emergencia de una aplicación como Tinder (y su cada vez más evidente mejoramiento), no solamente tienen una repercusión en el campo de lo socio-afectivo, sino que también da indicios para la comprensión en otros campos. Por ejemplo, la de una juventud que se forma en medio de múltiples crisis institucionales, que si bien en el caso de Tinder se habla de la Familia y la Religión, estas conductas “anti-institucionales” podrían relacionarse a las crisis en el campo político y la pérdida de legitimidad del Estado y su sistema político por excelencia, la democracia. Así mismo, la exploración en campos como la lógica obsolescente también nos lleva a reflexionar sobre qué más

80 puede estar bajo esta lógica y no nos habíamos dado cuenta, cuando las relaciones ya no apelan a la perdurabilidad, cuando la idealización de la familia se pierde, cuando la extensión de la adolescencia permite tener un tiempo más largo de ese hedonismo característico de esta etapa, se traen a colación nuevas problemáticas sociales que van desde el control institucional que puede haber sobre los jóvenes y las conductas desviadas (bajo un régimen ultra-conservador, por ejemplo) si lo que prima es el hedonismo; o ¿qué pasará con la población mundial si cada vez más las personas deciden tener hijos o formar una familia a una edad que supera los 40 años? Cuestiones que se ven hoy en día y que tal vez podrían reforzar las tesis de autores como Bauman de una liquidez en las relaciones, o de Lipovetsky al hablar de una mercantilización de las emociones en la era del vacío, pero podrían emerger una nuevas, como la de nuevas manifestaciones de amor y nuevas formas de unión que se han transformado en el tiempo y que ya no apelan al amor romántico a una institución para tener validez.

Sobre los temas que se identificaron y que fueron dejados de lado, pero que vale la pena mencionar se destacan:

• Tinder y el turismo (Una buena herramienta para poder viajar solo/a,

conseguir amigos, sexo y/o quién te muestre la ciudad). Los millennials, como vimos en el corpus del texto, buscan satisfacción, y el viajar se ha vuelto una de sus actividades de esparcimiento más comunes y anheladas.

• Las economías alternativas del sexo en Tinder (Escorts, prepagos, damas de

compañía, masajistas que ofrecen sus servicios en la aplicación). Valdría la pena hacer un análisis desde el campo económico, cómo se mueven estas redes y cómo es el mercado de aplicaciones en la industria del sexo pago.

• Tinder, un juego adictivo y de entretención. (El deslizar el dedo, sentirte

calificado y adulado por otros como pasatiempo y sin búsqueda de crear lazos sociales de ningún tipo).

• Tendencias, Parafilias: para todos hay... (Tinder como espacio de

socialización de personas con gustos sexuales atípicos en el espacio público: crossdressers, Bondage, poliamor, etc)

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• El cuerpo en Tinder (análisis de las corporalidades en la aplicación. La

intención y la intencionalidad de los usuarios).

• Los usos sociales de la imagen. Lo que la construcción de la imagen puede

decir sobre las clases sociales y los estilos de vida.

• Estigmas sociales en torno a los usuarios de Tinder en Colombia (sociedad

conservadora). A muchas parejas que crean un vínculo perdurable les atemoriza ser señalados por decir que se conocieron a través de Tinder. Para ir finalizando y como otra de las reflexiones generales que me dejó el incursionar en la investigación de aplicaciones, puedo decir que la revolución tecnológica de lo intangible es un aspecto que no se puede dejar de lado en el análisis social. Cada día la tecnología nos propone un replanteamiento de lo que se ha pensado por naturaleza, lo que es el humano y la misma humanidad. La interacción humano - máquina ha dejado de ser una interacción entre dos opuestos, cada día la tecnología no sólo se incorpora en nuestra cotidianidad sino en nuestros cuerpos, y más allá de los debates morales que esto suscita, de las implicaciones para la vida social que tiene el desarrollo de la inteligencia artificial, por ejemplo, debe ser un campo de estudio recurrente, pues es un hecho que hacia allá nos conducimos, o por lo menos sí una gran parte de la sociedad occidental. Es nuestro deber estudiar desde el presente las múltiples posibilidades que se avistan con el desarrollo tecnológico, pues hace un par de décadas se creía impensable que las personas recurrieran a una aplicación en un dispositivo móvil para conocer gente, así como se creía imposible la posibilidad de la existencia de robots que fueran capaces de expresar emociones humanas y aprender de sus experiencias. La pregunta por el poder sigue rondando, pregunta que ha sido central no sólo en la sociología, sino en las demás ciencias sociales. ¿En realidad llegaremos a un mundo manejado por máquinas? Pues estos escenarios posibles definitivamente no podemos descuidarlos.

82 Como conclusión final y general sobre la aplicación, puedo decir que la experiencia en campo fue definitiva para comprender los diferentes ámbitos temáticos que me llevó el estudio de Tinder:

Como aplicación, pienso que Tinder es una aplicación necesaria para la sociedad contemporánea, que es una herramienta de comunicación y un espacio de socialización necesaria para los ritmos de vida que tienen las personas. Por ejemplo, personas que trabajan desde casa ya no cuentan con espacios de socialización en la vida adulta, ya que justamente el lugar de trabajo (la oficina) cumplía esa función. Así mismo, creo que para los millennials es necesario un espacio en donde la apertura al canal de comunicación la inicie la imagen, pues es el código comunicativo de los millennials. No en vano se hace uso de memes, gifs y emoticones en la vida cotidiana. Nos comunicamos de forma diferente, así que los canales deben ofrecer ese tipo de herramientas.

Otra de mis conclusiones, ya a nivel personal, es que pude comprender un poco más a mi generación, pues hago parte de este grupo poblacional. Debo reconocer, que el tema lo escogí porque me causaba incomodidad hace unos años, no me gustaba y no estaba de acuerdo con este tipo de aplicaciones. Nunca pensé que iba

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