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El enfoque de derechos permite reconocer y proteger la naturaleza, la diversidad étnica y cultural ya que establece mininos acuerdos de respecto que debemos cumplir en la vida social todos los seres humanos. Conocer el marco político, normativo y las distintas directrices internacional, nacional y local sobre la defensa de los sitios sagrados y áreas de especial importancia cultural permite entender que son pocos los esfuerzos que se hacen para generar conocimiento y articulación entre las distintas instituciones.

La protección de los sitios sagrados debe tener mayor trascendencia dentro de los programas, convenciones y declaraciones sobre áreas protegidas. Teniendo en cuenta que estos lugares son hitos ecológicos y culturales esenciales para la pervivencia de las comunidades tradicionales y por su valor intrínseco en la configuración de los territorios.

Sin embargo, en el transcurso de las últimas décadas se evidencian nuevas percepciones sobre la necesidad de articular las dimensiones biológicas y culturales, las cuales se han fortalecido a través de las políticas públicas de protección de la naturaleza, reflejando el reconocimiento internacional de los derechos de los pueblos indígenas y la importancia de sus conocimientos tradicionales y la conservación de la biodiversidad. Los acuerdos firmados en los principales eventos mundiales (congresos, declaraciones, mesas de trabajo) con ese objetivo han indicado la nueva perspectiva del debate en curso, afirmando una clara tendencia a la incorporación de los sitios naturales sagrados a los sistemas oficiales de áreas protegidas.

Es necesario superar esa visión dicotómica (naturaleza-cultura) en la gestión de las áreas protegidas y se instituye un nuevo paradigma de conservación. Teniendo en cuenta que es de vital importancia la inclusión de los conocimientos locales y tradicionales en el diseño y gestión de estas figuras de conservación de la biodiversidad. En el escenario internacional, se vienen planteado diversas estrategias en esa dirección. El punto clave para ello está precisamente en la forma de promover estrategias inspiradoras que puedan aproximar la gestión de esas áreas a la sociedad.

Las diferentes normas jurídicas y políticas públicas que se realicen sobre la protección y salvaguardia de sitios sagrados debe incluir las distintas leyes de origen, las cuales rigen la base del pensamiento propio, son el mandato sagrado que contiene los principios y elementos que sustentan la existencia y la armonía del universo, regulando todo lo que existe.

Resulta complejo definir lo sagrado y la espiritualidad ya que existen distintas formas humanas de interpretar y experimentar la relación con el cosmos. No puede ser transmitido de una persona a otra, siendo sólo vivenciable. Algunos autores definen la espiritualidad como una relación personal con lo trascendental como la naturaleza. Lo sagrado y lo profano, por lo tanto, constituyen dos situaciones existenciales diferenciadas, que tiene profundas implicaciones para el entendimiento de las formas de ser en el mundo.

Los diferentes estudios sobre sitios sagrados resaltan la importancia de generar acciones que incentiven la investigación local sobre el mapeo, la identificación y salvaguardia de la naturaleza y los sitios naturales sagrados. Describir los valores culturales y espirituales asociados a ellos para la conservación de la biodiversidad en los SNS. En el origen de ese debate está el historial de conflictos generados en la implantación de áreas protegidas sobre territorios de pueblos originarios.

Distintas sociedades han considerado que la naturaleza es sagrada y este aspecto puede ser particularmente importante para la conservación de la flora y la fauna en tiempos donde la perturbación, deforestación, contaminación, pérdida de biodiversidad, explotación minera, entre otros, son evidentes.

Los seres humanos siempre estamos en la búsqueda del equilibrio y pareciese que por medio de la re-conexión con los sitios sagrados, las personas entraran en un despertar de conciencia hacia la espiritualidad lo cual anunciaría un nuevo momento futuro, de síntesis, a partir de una visión de mundo capaz de superar las limitaciones de la ciencia materialista y de la espiritualidad institucionalizada, de reconciliar a la humanidad con la naturaleza, los humanos unos con los otros y el individuo consigo mismo.

Las comunidades locales y tradicionales son las que prioritariamente deben dar las pautas para el manejo, protección y uso de los sitios sagrados pues tradicionalmente se han ocupado de garantizar en el tiempo la conservación, ordenamiento y gestión de los territorios que albergan el mayor número de sitios sagrados.

Las relaciones sagradas que establecen los seres humanos con los sitios sagrados presentan múltiples derechos de forma colectiva e individual por esta razón la protección y cuidado de estos espacios están directamente ligados a la supervivencia física y cultural de comunidades, a su bienestar y a su derecho al desarrollo endógeno.

Las luchas indígenas algunas veces materializadas en demandas ante las distintas instancias judiciales, han permitido visibilizar que gracias a estas movilizaciones sociales se avanza en la protección de los sitios sagrados y nos permite reflexionar sobre el papel que juega la academia frente a las acciones colectivas y el diseño de políticas públicas.

Es necesario prestar máxima atención y generar conciencia sobre las peticiones y exigencias que las comunidades hacen cuando explican el significado de sus sitios sagrados y el por qué ellas mismas se abstienen consuetudinariamente de tocar, usar, transitar, etc., determinados lugares por su connotación íntima, sagrada y creencias, y pensar a la vez en las tantas situaciones en las que el Estado colombiano ha permitido por su indiferencia, complicidad o por su autorización expresa, la invasión de estos lugares, y su uso y explotación por parte de terceros.

Teniendo en cuenta que existen múltiples amenazas dentro de los distintos territorios que albergan a los sitios sagrados, es importante y necesaria para las comunidades y la Nación la formulación de una política pública permanente para la protección y salvaguardia de sitios sagrados y áreas de alto valor cultural.

La política pública sobre sitios sagrados debe incluir un trabajo interdisciplinario que contenga la activa participación y opinión de las comunidades tradicionales y locales con un lenguaje sencillo y herramientas de gestión asequibles.

La Sierra Nevada de Santa Marta es un lugar privilegiado geográficamente, su belleza exorbitante, riqueza y abundancia de especies vegetales y animales, hermosas playas, diversidad cultural y étnica hacen que sea reconocido nacional e internacionalmente como un lugar sagrado. Los sitios sagrados, para los entrevistados en esta monografía, representan la base ordenadora del territorio, la red de conexiones entre los seres humanos y la naturaleza y el equilibrio del mundo. Hay sitios para gobierno, para enfermedad, para control de catástrofes, entre otros. Dar cuenta de estas definiciones me ayudo a reflexionar y entender las distintas dimensiones y percepciones que tienen sobre estos los lugares sagrados.

Los mamos de la comunidad indígena wiwa son los guardianes y protectores de la Sierra Nevada de Santa Marta, son los que poseen el conocimiento y dominio de la ley de origen, son los ministros en la tierra que se comunican y trasmiten los mensajes enviados por espíritus de la naturaleza.

Se necesita promover en Colombia investigaciones relacionadas con: la espiritualidad, sacralidad, la biodiversidad dentro de los sitios naturales sagrados, las amenazas y perturbaciones actuales, las estrategias de protecciones de las comunidades locales, instituciones estatales y organizaciones no gubernamentales, los conocimientos tradicionales asociados a los lugares sagrados, entre otros. Con el fin de aumentar el número de estudios locales y elaborar con éstos unos resúmenes regionales y globales más completos.

Lo anterior, permite reflexionar sobre la importancia de generar trabajos de investigación encaminados a comprender la profunda interdependencia que existe entre el patrimonio cultural inmaterial (por ejemplo sitios sagrados) y el patrimonio material cultural y natural.

Las líneas de investigación sobre lugares sagrados se perfilan como un fértil campo de la generación de conocimiento especialmente dentro de los estudios del territorio. Teniendo en cuenta la conjunción interdisciplinar que se requiere para abordar su complejidad.