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EN REGIÓN DE LOS MUERTOS

In document Evangelio de Quetzalcoatl (página 74-76)

CUENTAN los viejos que, cuando murió, sólo durante cuatro días estuvo ausente. En ese tiempo fue a morar a la región de los muertos para conversar con sus antepasados215. Y dicen que se

acercó Se Akatl al trono del Señor y la Señora de lo profundo, y les dijo: Vengo a llevar los

preciosos huesos que vosotros guardáis, pues tal es mi misión y para ello he sido sacrificado.

2 Le preguntó el Señor de los muertos: ¿Qué hará con ellos, Ketsalkoatl?

3 Respondió: Los dioses están preocupados, porque es preciso hacer una nueva creación,

una nueva palabra sobre la tierra.216

4 Entonces el Señor de los muertos le dijo: Sea. Si haces sonar la caracola de viento

212 He aquí una confesión explícita sobre la identidad de Se Akatl y Ketsalkoatl.

213 Al sacar la misión de Se Akatl de su entorno nacional y político, este verso abre las puertas de la Toltequidad a todo ser humano.

214 Esta mitología afirmaba que los humanos nacimos de siete linajes subterráneos.

215 El descenso al inframundo es otro mito universal, de resonancia agraria. En todo este relato se hace juego conceptual entre los huesos preciosos y la semilla de maíz.

216 Obsérvese que, en estas creencias, no puede haber una creación “de la nada”. Este verso se refiere al comienzo de un nuevo ciclo ideológico.

cuatro veces, hacia los cuatro rumbos, y da cuatro vueltas en torno a mi círculo precioso, los tendrás217. Pero le dio un caracol si agujero, no había modo de hacerlo sonar218.

5 Entonces Se Akatl llamó a los gusanos que viven bajo la tierra y les dijo: ¡Hermanos!

Haced un agujero para que yo pueda respirar y tener aliento. Ellos lo hicieron así.219 Pero, por

mucho que lo intentó, no pudo sonarlo, pues estaba muerto y no tenía aliento.

6 Entonces llamó a los abejorros y a las abejas que viven en las fragosidades, y les pidió:

¡Venid, amigos, entrad en la joya y haced que suene! Ellos lo hicieron así.220

7 Al escuchar el sonido de la caracola, el Señor de los muertos accedió y le dijo: Está

bien, puedes tomar los huesos.

8 Pero llamó en secreto a sus servidores, los cuales eran semejantes a codornices221, y les ordenó: ¡Dioses! No permitáis que Ketsalkoatl se marche con los huesos. Ponedle una trampa y

haced que los deje aquí, porque, en verdad, los estimo mucho.

9 Pero Se Akatl estaba al tanto de la trampa. Pensó: No ha de ser así. De una vez me

apoderaré del tesoro.

10 Y dijo a su nagual: Doble mío: ve y di a esas deidades del polvo que tomaré los huesos

por un momento, y luego he de regresar para devolverlos. Fue el nagual dando gritos: ¡Vendré a dejarlos…! 222

11 Al mismo tiempo, Se Akatl tomó los huesos, hizo un bulto con ellos y subió a la tierra. Y estaban unidos, confundidos, los huesos del hombre y la mujer; todavía no estaban separados.223

12 De nuevo dijo el Señor del inframundo a sus servidores: ¡Dioses! ¿Es posible que se

haya llevado Ketsalkoatl mis preciosos joyas? Id a su encuentro, haced un hoyo en su camino, para que caiga dentro, y traedme lo que es mío.

13 Fueron los servidores y lo hicieron así. Y cayó Se Akatl en el hoyo, pues las codornices lo espantaron y tropezó su pie, se desplomó como muerto. Y se esparcieron por el suelo los huesos preciosos, mezclándose y fragmentándose. Entonces los tomaron las codornices y los mordieron y royeron.224

14 Cuando volvió en sí, Se Akatl se afligió mucho y dijo a su nagual: ¿Qué ha pasado,

doble mío?

15 Respondió aquel: Nada, que tu misión ha salido mal. Tendrás que hacerlo de nuevo, y

que resulte como sea.

16 Reprendió Se Akatl a los mensajeros del Señor de los muertos, y les dijo: ¡Atrás,

pájaros del polvo! ¡Idos a otro rumbo, no molestéis más a quien se ha hecho divino! Al escuchar

su voz, las codornices retrocedieron, espantadas.

17 Entonces recogió los huesos, los juntó e hizo un bulto con ellos. Pero quedaron mal colocados, astillados; no quedó bien.225

217 Le está pidiendo que demuestre que él es un verdadero continuador de los anteriores avatares toltecas, y merecedor del título de Nakshitl, cuarto paso.

218 El caracol representa los ciclos de la vida, y su agujero, la salida a este mundo, tipificada por el aliento y la palabra.

219 Los gusanos simbolizan las energías vitales, que Se Akatl pudo concentrar aún después de muerto. 220 Los abejorros representan el conocimiento iniciático de la resurrección.

221 Son las fuerzas elementales de la Naturaleza. Se les describe como codornices porque, siendo capaces de volar como aves, prefieren correr por los escondrijos de la tierra.

222 La burla forma parte del proceso creador. Para ello, Se Akatl tiene que desdoblarse. 223 Se trataba de la semilla de la humanidad andrógina original.

224 Este texto es una explicación mítica de por qué la humanidad salió imperfecta y separada en sexos. 225 Esta frase nos introduce en otra creencia mesoamericana: la creación no es un hecho final, sino un proceso evolutivo, que procede por experimento y error.

18 Se lamentó de nuevo Se Akatl: ¡Oh tú, codorniz causadora de estragos! ¿Qué has

hecho con el atado de huesos, golpeándolo, quebrándolo? He aquí, los voy a componer nuevamente, disponiéndolos con orden, ajustándolos en la carne, para que salga buena la obra. Pues yo soy el sacerdote que bajó a las nueve profundidades y ascendió de nuevo.

19 E invocó a los dioses del Cielo para que viniesen a ayudarle: ¡Ven, padre mío,

Teskatlipoka! Señálame el camino, para que no ofenda tu rostro, yo, el sacerdote226.

20 ¡Venid vosotros, espíritus que sostenéis las esquinas la tierra y estáis hacia los cuatro

rumbos y sois el soporte del cielo! Pues con vuestro consentimiento he llegado hasta aquí, yo, el huérfano de padre, vosotros habéis guiado mis pasos.

21 Y vosotros, cerros preciosos orlados de turquesas, en cuyos flancos me he detenido,

cansado, más de una vez227, tened compasión de estos huesos, que ya se acaba la obra, ya llegó

el final.

22 Venid en mi auxilio, padre y madre, tierra y agua, cielo estrellado, y tú, Señor de los

rayos, Dios que fuiste un ser enfermo y te ofrendaste, y hoy repartes tus jades a la Creación.228

23 Al escuchar su llamado, acudieron los dioses y le escoltaron en su ascenso por las escalas del cielo.

24 Una vez arriba, la Madre Tierra tomó los huesos y murmuró: ¡Cuánto daño han hecho

esos pájaros de espanto! ¡Quebranto, quebranto! Pero ahora lo arreglaremos. Entonces colocó

los huesos en un molino y los molió. Luego echó la harina en un precioso barreño y la amasó. Y mientras amasaba, ella misma se fue moliendo, hasta quedar enteramente disuelta.

25 Y vinieron los dioses a sangrarse sobre la masa de huesos, para darle vida. Vino Se Akatl y sangró sobre la masa su miembro viril. Y se sangraron también los cinco dioses: Tlalok, Wiktolinki, Teponkiski, Tlallamanak y Tsontemok229.

26 Después que estuvo preparada la masa, vino Sholotl, el nagual, y modeló con ella figuras de seres humanos, y los nutrió, echando en sus bocas masa de maíz tierno. Y cuando estuvo listo, anunció a los dioses: Han nacido, oh señores, los nuevos moradores, los merecidos.

Por nuestro sacrificio ha sido posible.230

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In document Evangelio de Quetzalcoatl (página 74-76)