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Registro de cierre

Este mismo procedimiento es utilizado para finalizar reuniones o actividades. A veces no hago el registro de inicio pero sí el de cierre (o viceversa).

En este caso se siguen los mismos pasos señalados más arriba, pero la consigna del coach-facilitador solicitará registrar cómo se sien- ten ahora al finalizar, qué pensamientos o sensaciones querrían com- partir o, simplemente, dejar alguna reflexión acerca de lo realizado.

Siempre... ¡breve y desde el corazón!27

18. Q

UEBRANDO EL HIELO

Se trata de ejercitaciones muy simples pero potentes que sugie- ro para el inicio de actividades grupales donde los participantes no se conocen. Se percibe usualmente una ambivalencia de sensacio- nes entre el deseo de aproximación y el temor o el pudor. Hacerse cargo de esto y expresarlo en la acción es legitimar y facilitar el en- cuentro, que a través del juego afloja tensiones y deja al grupo pre- dispuesto para la actividad.

Participantes

Actividad grupal.

Consigna

Todo el equipo/grupo de pie. El facilitador solicita que comiencen a caminar por la sala en silencio, respirando y toman- do conciencia de su respiración, así como de sus pensamientos, sensaciones y emociones.

A partir de aquí hay varias opciones para hacerlas de a una por separado, o combinando varias entre sí. A saber:

a. “Siguen caminando pero van expresando lo que perciben en sí mismos; por ejemplo, sensación: calor, frío, sueño, tengo tensión en la espalda; pensamientos: ¿qué estará haciendo mi familia ahora?, ¿se habrán despertado los chicos?; emo- ción: estoy entusiasmado, me da vergüenza, etc.”

El facilitador va repitiendo lo que se dice e invita a todos a que hagan lo mismo.

También, sabiendo que el grupo no está aún caldeado y hay pensamientos que quedan ocultos detrás de temas formales que son muy poderosos si los podemos expresar para proce- sarlos, el facilitador puede ir agregando cosas que supone que no son dichas e invita a todos a repetirlas. Por ejemplo: “y esto que me hacen hacer ¿para que será?”; “¿se arregla- rán sin mí en la oficina?” (se puede bromear sobre eso mis- mo: ¿y si se arreglan sin mí en la oficina?); “esto que hare- mos, ¿será ‘más de lo mismo’ ”?

Esto generará un valor agregado al objetivo inicial de rom- per el hielo y caldearse para la acción: ponerle nombre a cues- tiones que se piensan pero no se nombran, incorporando tam- bién las emociones.

La manera de desactivar los “innombrables” es justamente nombrarlos. Con toda seguridad este procedimiento aflojará tensiones y comenzará a generar un espacio de mayor desen- voltura y confianza.

b. Para incluir el dominio de lo corporal. Caminando, el facili- tador solicita reconocer y señalar apoyando una mano en un lugar de tensión o molestia en el propio cuerpo. Pedimos automasajearse esa zona, expresando también sonidos de dolor y/o de alivio. Luego pedimos a todos ponerse en un círculo mirando hacia adelante. Le preguntamos al de ade- lante dónde tiene su molestia y lo ayudamos con un masaje. Después giramos 180º y repetimos el procedimiento con la

persona que estaba detrás de nosotros. Además de ir gene- rando redes de relaciones es indudable que después de po- der tocar a otro se facilita la comunicación.

c. Otra variante para incluir lo corporal mientras el equipo o grupo está en movimiento, es señalar al azar a alguna de las personas y solicitar a los demás que copiemos sus acciones, movimientos y expresiones corporales y verbales. Cuando esta persona quiera le pasará la conducción (liderazgo) a otro y se seguirá repitiendo el procedimiento con algunos más. No con todos, ya que el riesgo es que muchas veces, con el objetivo de caldear para la acción, provocamos un efecto contrario, descaldeando por prolongado o por tornarse aburrido. d. Caminar de diferentes maneras: sobre arena caliente, pisan-

do huevos, con viento en contra, apurados porque llegamos tarde a una reunión, cansados al terminar el día de trabajo, etc. Hasta recuperar el ritmo que sienta cada uno en ese momento en particular.

19. R

ESPIRAR

,

OBSERVAR

,

ESCUCHAR

El siguiente ejercicio, además de quebrar hielo y generar con- texto, es útil porque permite introducir un tema conceptual: la im- portancia de estas tres competencias en lo personal e interpersonal y que, por lo general, no son consideradas.

Consigna

Dice el coach:

–Todos caminando. Observar todo el espacio, objetos, personas, detalles, etc. Cuando el facilitador diga “stop” o “congelen”, todos serán invitados a cerrar sus ojos (se puede agregar alguna broma acerca de lo difícil que puede resultar eso, pero alentándolos a confiar) y con la mano que prefieran, extendida, señalar algo, una persona o un objeto. Por ejemplo, ¿dónde está Juan?, ¿dónde está el rotafolio?,

¿dónde está la planta con flores amarillas? Siempre con el brazo ex- tendido abrir los ojos y corroborar.

Repetir esto algunas veces señalando la importancia de ser un buen observador y tomando conciencia de cuánto no lo hacemos. Distinguir entre mirar y ver.

Luego siguen caminando y agregamos alguna complejidad. Cuando el facilitador diga “uno” buscarán a la persona más cer- cana y solo se saludarán de manera formal; cuando diga “dos” no se saludarán sino que se presentarán con el nombre; al decir “tres” men- cionan posición/cargo que tengan en la empresa o cuál es su trabajo, oficio, actividad o profesión.

Atención: al decir el número, sólo deberán hacer lo que se les pidió. Por ejemplo, si digo “dos”, sólo tendrán que presentarse con el nombre, no se saludarán ni dirán su ocupación.

El facilitador podrá luego combinar indicaciones. Por ejemplo, “uno y dos”, “dos y tres”, o las tres juntas. Además de promover un clima agradable, es una invitación a presentarnos de otra manera y, sobre todo, de reconocer cuántas falencias tenemos en el escuchar.28

Retoman luego el ritmo normal de caminata centrados en la respiración, chequeando las diferencias que perciben comparado con el inicio del ejercicio