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3. MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL

3.3 TALENTO HUMANO Y MORTALIDAD MATERNA

3.3.1 REGLAMENTACIÓN TALENTO HUMANO

En la dinámica del talento humano en salud se conjugan actores e intereses diferentes mediados, entre otros aspectos, por la reglamentación existente. Desde hace varios años, Colombia posee una vasta reglamentación en este tema. En 1975 se crean los seis subsistemas que integran el sistema de salud, entre los que se encuentra el subsistema de personal (Decreto 056), en 1977 se crea el Consejo Nacional de Formación de Recursos Humanos para la Salud (Decreto 2905) y en 1992 el Consejo Nacional para el Desarrollo de los Recursos Humanos en Salud (Decreto 1849) encargado de la “formulación de la Política Nacional para la capacitación, distribución, desarrollo y desempeño del recurso humano del sector salud” (Ministerio de la Protección Social et al, 2007).

Para el 2002, la Ley 789 describe el Sistema de Protección Social como aquél que “debe crear las condiciones para que los trabajadores puedan asumir las nuevas formas de trabajo, organización y jornada laboral y simultáneamente se socialicen

los riesgos que implican los cambios económicos y sociales” (Colombia, Congreso de la República, 2002:Art. 1).

En el 2004, bajo el Viceministro de Salud López (2004), se establecía el Plan Obligatorio de Salud, se decía que bajo el programa de apoyo a la reforma, se identificó rápidamente que uno de los puntos que había que trabajar era el recurso humano, para entonces se establecían dos temas: el recurso humano en el sector salud y las políticas del recurso humano. Allí se planteaba que a partir de los estudios en los recursos humanos, acreditación, modernización de la educación, establecimiento de la oferta y la demanda y los planes a mediano y largo plazo, obtener respuestas y así definir políticas y prioridades a tener en cuenta. Así mismo se debía tener en cuenta que la medicina es la que prácticamente lidera el proceso de especialización con relación al resto de profesiones.

En el 2007 se expide la Ley 1164 o Ley de Talento Humano en Salud, mediante la cual se establecen las disposiciones relacionadas con los procesos de planeación, formación, vigilancia y control del ejercicio, desempeño y ética del Talento Humano del área de la salud. Esta ley, al enunciar el principio de calidad define que “la formación y el desempeño del Talento Humano en Salud, debe caracterizarse por el logro de los mayores beneficios posibles en la formación y la atención…”, al tiempo que identifica dos componentes que le están directamente relacionados: “el ejercicio idóneo de competencias propias de cada profesión u ocupación en salud y la satisfacción y mejoramiento de la salud de los usuarios de los servicios” (Colombia, Congreso de la República, 2007: Art. 2).

Por último y más recientemente, la Ley 1438 de 2011, que reforma el Sistema General de Seguridad Social en Salud, establece en el capítulo VI que:

..”el Ministerio de la Protección Social, teniendo en cuenta las recomendaciones del Consejo Nacional de Talento Humano en Salud, definirá la política de Talento

Humano en Salud que oriente la formación, ejercicio y gestión de las profesiones y ocupaciones del área de la salud, en coherencia con las necesidades de la población colombiana, las características y objetivos del Sistema General de Seguridad Social en Salud” (Colombia, Congreso de la República,2011).

Así, pues, la legislación colombiana reconoce la incidencia fundamental de los recursos humanos en el desarrollo de las estrategias en salud y su respectivo cumplimiento de objetivos. Como respuesta a este mandato, el Ministerio de la Protección Social se encuentra adelantando el proceso de construcción de una política nacional del talento humano en salud (Muñoz, Et Al, 2013).

Por otro Lado el talento humano en salud ha constituido el objeto de varios estudios nacionales e internacionales. En ellos se pone en evidencia las características de su desarrollo y la forma como los cambios en el sector salud impactan en las condiciones laborales y el cumplimiento del deber. Algunas de las dificultades mostradas en varios de esos estudios se relacionan con la desigualdad en la distribución del recurso humano, la discordancia en la relación entre la formación del personal y su desempeño laboral, la deficiente planificación y regulación de este recurso y las condiciones laborales que en ocasiones llevan a fenómenos como el pluriempleo (Nigenda et al, 2010).

La desigualdad en la distribución del recurso humano está representada en la mayor participación de los profesionales con formación en salud en hospitales y centros de atención, y su menor participación en la prestación de servicios en las comunidades (Nigenda et al, 2010:13). La localización geográfica es otro factor de desigualdad, dada la mayor concentración de profesionales en las grandes ciudades y centros urbanos en comparación con las zonas rurales. A los dos factores anteriores se le suma el económico: la región con mayores recursos financieros atrae mayor cantidad de personal médico y especialista a su territorio, lo que le da ventaja sobre las regiones con pocos recursos financieros (Nigenda et

al, 2010; Rigoli et al., 2005); este factor incide también en la migración del talento humano, dado que aquellos países con una mejor posición económica tienen mayor posibilidad de atraer y retener profesionales en desmedro de los países más desaventajados (Nigenda et al, 2010); migración agravada en muchas ocasiones por la insatisfacción con las características laborales que el modelo de salud brinda al recurso humano capacitado en sus países de origen (OMS, 2006; Muñoz, Et Al, 2013).

Con respecto a la relación entre la formación del personal y su desempeño laboral, algunas investigaciones han puesto en evidencia los impactos negativos que sobre la atención en salud produce la desarticulación entre la formación del personal en salud y las necesidades de la población. En este aspecto juega un papel muy importante el sistema educativo, en tanto es el encargado de entregar al sector salud los auxiliares, técnicos y profesionales con las competencias necesarias para satisfacer la demanda (Nigenda et al, 2010). Es indudable que la articulación entre el sector salud y el sector educación permitiría mejorar la calidad de los servicios y orientar la oferta educativa a las necesidades (Ministerio de la Protección Social et al, 2007).

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