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Reglas de catalogación angloamericanas rca

Las rca2 se consideran el código de catalogación que consoli- da los esfuerzos realizados por bibliotecas anglosajonas al crear una serie de principios uniformes para la descripción bibliográ- fica y la creación de los catálogos. Sus orígenes se remontan hacia finales del siglo xix, con sir Anthony Panizzi, biblioteca- rio de la Biblioteca Británica, nacido en Italia, quien dirigió sus esfuerzos al establecimiento de las reglas de entrada y el esbozo bibliográfico para el Museo Británico. En 1853, Charles Coffin Jewett, un director asociado del Smithsonian Institute, en Wash- ington, compiló el primer código de catalogación y propuso además la creación de un catálogo colectivo nacional de los fondos de las bibliotecas norteamericanas que podía reproducir- se por un nuevo proceso de estereotipia. Dicho catálogo nunca se materializó, debido a la insuficiencia y disponibilidad de esta técnica, pero se anticipó al sistema de distribución de tarjetas que se desarrolló con posterioridad, y a la fundación del Natio- nal Union Catalog of the Library of Congress. Charles Cutter amplía el código de catalogación y se publica en 1876.12

En 1883, en la reunión de la American Library Association (ala) en Nueva York, se estableció un conjunto de reglas de catalogación que se publicaron posteriormente en el Library Journal. Éstas se perfeccionaron y fueron editadas por Charles

Cutteren 1904. Fueron la base del Catalog Rules, Author and Title Entries, publicado por la ala en 1908, al que se llamó Anglo-American Cataloguing Rules, realizado en cooperación con la Library Association de Gran Bretaña, en Londres. Este fue un esfuerzo de gran éxito para unificar las reglas de diferen- tes bibliotecas en una norma que seguirían con entusiasmo los bibliotecarios al estar representados los estatutos de catalogación

12Rubén Cañedo Andalia, De la piedra al web: análisis de la evolución

histórica y del estado actual de la actividad bibliológica –informacional–

de la Library of Congress (lc), modificados por la práctica de varias bibliotecas.

En la década de los cincuentas, Seymour Lubetsky y C. Sum- mer criticaron severamente el uso de ambos códigos, proponien- do uno solo en donde se integraran tanto la propuesta de la ala como la de la Biblioteca del Congreso y es hasta el año de 1961 que se materializa su propuesta en los “Principios de cataloga- ción de París”y después en la primera edición de las “Reglas de Catalogación Angloamericanas”(rca) de 1967. En 1969, en la Reunión Internacional de Expertos en Catalogación, se toma la resolución de que “los esfuerzos deberán dirigirse hacia la crea- ción de un sistema para el intercambio internacional de infor- mación por medio de estándares de descripción bibliográfica de cada publicación que es distribuida por las agencias nacionales”13

y da origen a las isbd como elemento vital del Programa Control Bibliográfico Universal.

En 1978, son publicadas las rca2 internacionalmente acep- tadas. En 1988 se publica la revisión de las rca2; para 1995, se inicia una nueva revisión que da origen a las rca2r publicadas en el 2002. En síntesis, las rca2r surgen como consecuencia de la aplicación y permanente actualización de principios y normas de catalogación que se iniciaron desde 1967 y derivan en un código de catalogación muy completo.

Al estar formuladas para el libro moderno y materiales bi- bliográficos de aparición posterior a la creación de éstas, las rca2 no contienen un capítulo específico como tal para la des- cripción del libro antiguo, y la riqueza descriptiva de éste se va al área de notas, con lo que automáticamente tenemos una descripción de segundo nivel, que en ocasiones puede llegar hasta el tercero. Los capítulos que permiten un cierto “acerca- miento” a la catalogación del libro antiguo son los capítulos 2.12 y 4 de las rca2r, ya que las primeras son “reglas adicionales para la descripción de los libros, folletos y hojas sueltas arcaicas

(en su gran mayoría publicaciones impresas antes de 1801)”, y las segundas declaran que “las reglas de este capítulo compren- den la descripción de materiales manuscritos (incluye materiales mecanografiados o impresos) de todas clases, como libros, tesis, cartas, discursos, etcétera, textos legales, manuscritos (incluye formas impresas completadas a mano) y colecciones de tales manuscritos”, forzando con ello su descripción.

La recuperación bibliográfica se enfrenta inicialmente con el problema de la elaboración de catálogos, ya que la naturaleza del libro antiguo lleva claramente criterios de tratamiento cata- lográfico complejos en relación con los utilizados en los libros modernos. Los registros bibliográficos presentan niveles de descripción y cuando forman un conjunto organizado que repre- senta un acervo o fondos de una colección particular se deposi- tan en el catálogo, el cual se considera una herramienta biblio- gráfica que responde a una o a varias colecciones e informa sobre el contenido y localización de los documentos que esa unidad de información contiene.

Para que lo anterior sea posible falta resolver algunos proble- mas vinculados con:

• El asiento principal, puesto que requiere de un control de autoridades por la forma en que fueron impresos los autores en el devenir de los siglos, aspecto que se agudi- za cuando se trata de autores clásicos latinos que gene- ralmente se presentan en las portadas del libro antiguo en caso genitivo (de autor) y hay que transcribirlos y tradu- cirlos al caso nominativo en español.

• La ausencia de áreas para representar los datos descrip- tivos del libro antiguo, en donde la estructura material y formal estén claramente definidas; pues la mayoría de estos datos se remiten al área 7 (Notas) consiguiendo que esta área sea una de las más ricas en la descripción y de mayor interés para el usuario del libro antiguo; pero por desconocimiento de los catalogadores en cuanto a las

estructuras o por problemas en la lengua en que están impresos, la mayoría de las veces no se consignan. • La limitada interpretación y descripción de las reglas del

capítulo 2.12 y 4 de las rca2.

• Las relaciones que se establecen entre las rca2, que todo lo normaliza, y las isbd(a) que permiten que la agencia catalogadora formule sus propias políticas en la solución de varios aspectos de la descripción, arriesgando con ello la integridad del registro de alta calidad, cuando la agen- cia catalogadora no cuenta con catalogadores profesio- nales que conozcan y apliquen las reglas adecuadamente. • El entendimiento que hay entre la obra (libro antiguo) e

ítem (estructura material y formal del mismo), así como el principio de historicidad que acompaña al libro anti- guo.

• El diseño de un lenguaje de marcado cuyo esquema esté diseñado ex profeso para el libro antiguo.

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