2. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
2.3. COMPONENTES DE LOS SUBSISTEMAS GANADERO Y PASTURAS
2.3.3. RELACIÓN DE LA CARGA ANIMAL CON LOS ANIMALES Y LAS PASTURAS
Desde el punto de vista del animal, la carga afecta el estado nutricional de los vientres, estando éste relacionado con los niveles reproductivos de los mismos. Dziuk; Bellows (1983) y Montiel; Ahuja (2005) sostienen que el estado nutricional del pre- y post-parto posee una influencia directa en la respuesta reproductiva.
Hess et al. (2005) indican que una estrategia de manejo para evitar la caída en la respuesta reproductiva sería ofrecer una ración totalmente balanceada durante el último tercio de gestación y comienzos de la lactancia, seleccionando los ingredientes en función a su costo a fin de reducir la carga financiera asociada con el mantenimiento del sistema de producción.
Una forma de evaluar el estado nutricional de los vientres es a través de la condición corporal (CC). La CC ha sido utilizada como una herramienta en los programas de alimentación de un rodeo de cría en momentos críticos del ciclo productivo anual (Morris
et al., 2009). La misma representa una evaluación subjetiva visual y/o táctil de la cantidad
de grasa subcutánea en un animal (Domecq et al., 1995), siendo una técnica de fácil aprendizaje que no requiere de equipamiento y, aunque su evaluación es subjetiva, se comprobó que provee datos confiables cuando se relaciona con la cobertura de grasa subcutánea (Edmonson et al., 1989; Domecq et al., 1995; Pryce et al., 2001; Morris et al., 2002).
La forma para evaluarla es a través de un sistema de escalas que pueden ir desde 0 hasta 5 (0: emaciada, 5: extremadamente gorda; Lowman et al., 1976, citado por Wright; Russel, 1984) o desde 1 hasta 9 (1: severamente emaciada, a 9: extremadamente gorda; Richards et al., 1986). Diversos autores han estudiado cuál sería la CC crítica y en qué momento del ciclo fisiológico del vientre se afecta en mayor medida la preñez de los mismos. Valores de CC al servicio entre 4-4,5 y 5-5,5 (escala 1-9) (Renquist et al., 2006; Feldkamp et al., 2005 b), o al parto entre 5-7 (escala 1-9) (Short et al., 1990) dan como resultado un aumento en la tasa de preñez respecto a vientres con menor CC.
Burges; Romera (2003) y Drennan; Berry (2006) sostienen que vientres que presentan una mejor CC durante el posparto, comienzan a ciclar antes y, por ende, la probabilidad de preñarse antes es mayor comparada con una vaca en menor CC.
Eversole et al. (2009) indicaron la importancia de monitorear la CC en momentos claves a fin de poder realizar ajustes al destete, los cuales se establecieron a los 60-90 días antes del parto y al parto para que los vientres puedan llegar al servicio con adecuada CC. Estos autores, sostienen que lograr una CC de 5 o más (en escala 1-9) antes del parto y durante el ciclo de producción, es clave para lograr ganancias en las operaciones con rodeos de cría. Esto puede llevar a mejorar la respuesta reproductiva y producir un impacto económicamente positivo dentro del sistema productivo.
Por lo tanto, para lograr los valores de CC antes mencionados es necesario realizar un manejo eficiente de la carga animal y de la oferta forrajera. En los rodeos de cría base pastoril, las pasturas se presentan como una alternativa para cubrir el pilar de alimentación. Sin embargo, para que la misma resulte productiva es necesario considerar aspectos básicos de manejo a fin de lograr una solución de compromiso entre la alta
producción y eficiencia de producción de forraje y su consecuente respuesta representada como producto animal.
La calidad del forraje determina la cantidad de energía y de nutrientes que los animales pueden adquirir a partir de la ingesta del mismo (Briske et al., 2008), estando relacionada con el tipo de especie, la temperatura, el estado de madurez, la relación hoja:tallo y la fertilización.
La pared celular ejerce una gran influencia en la digestibilidad del forraje. Así, a medida que la estación de crecimiento transcurre, la digestibilidad comienza a declinar por el aumento en la pared celular. Los tallos usualmente presentan una menor digestibilidad comparado con las hojas, siendo este efecto más marcado a medida que la estación de crecimiento avanza (Buxton, 1996). El contenido de proteína en la planta también disminuye como consecuencia del avance en el crecimiento. En líneas generales el contenido de proteína en los tallos es menor que en hojas por lo que, a medida que el estadio fenológico avanza y la proporción de tallos aumenta el nivel de proteína disminuye (Ballard et al., 1990). Trabajos realizados a nivel local sobre materiales de Thinopyrum
ponticum indican que a medida que aumentan los días de rebrotes tanto la digestibilidad
(74 al 42 %) como la proteína (13,3 al 5,6) disminuyen (Santucho, 1993).
La carga animal también ejerce una influencia sobre la calidad del forraje dado que una mayor frecuencia de pastoreo reduce la tendencia a incrementar los tejidos estructurales de la planta y, como consecuencia, el animal consume un alimento de mejor calidad (Walker et al., 1989).
La composición de especies es otro aspecto a ser considerado dentro del manejo del pastoreo. El animal ejerce influencia sobre la composición botánica al seleccionar determinadas especies en detrimento de otras, siendo este efecto más marcado a medida que la presión de pastoreo es menor (Pearson; Ison, 1997). A su vez, también el ciclo de crecimiento de las especies y su consecuente manejo con el animal repercuten sobre los cambios en la composición botánica. Existen especies que necesitan descansos para florecer, para asegurar un banco de semillas y producir la nueva generación de plantas; el pastoreo podría afectar negativamente la persistencia de la especie al interferir en ésta etapa generando como consecuencia cambios en la composición botánica de la pastura (Pearson; Ison, 1997).
La carga animal ejerce una influencia directa sobre la productividad de las pasturas al afectar directamente el crecimiento de la misma. Así, cuanto mayor sea la intensidad de
pastoreo, menor será el IAF que podrá captar la radiación solar para ser transformada en energía química. Si la defoliación es frecuente se tendrá tejido joven con alta eficiencia fotosintética aunque en baja cantidad (Briske et al., 2008).
2.3.4. RELACIÓN ENTRE EL CRECIMIENTO DEL FORRAJE, LA ALTURA DE LA