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Relación de la CMHW con otras instituciones

2- Referentes Metodológicos

3.3 Componente cognitivo (supraestructura)

3.3.3 Relación de la CMHW con otras instituciones

Durante el proceso de investigación se pudo constatar que la relación que se advierte entre el medio y las instituciones políticas y culturales, depende de las particularidades de estas instituciones y de cómo conciben el papel de la CMHW en la implementación de la Política Cultural.

En el MinCult se reconoce que asumir un concepto de cultura abarcador no es coherente con el accionar de esta institución. La Dirección Provincial de Cultura se ocupa solo de la cultura artístico-literaria que implica la planificaciónde toda la programación artística de la provincia.

Desde la institución el papel de CMHW se reduce a “recrear la obra creativa de nuestros artistas y la universal, pues la obra de un artista se completa cuando

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llega al receptor y los medios forman parte esencial de este proceso” y por tanto están satisfechos con su trabajo. (Comunicación personal, 12 de abril). Además, no conciben a los medios como una institución cultural. Un ejemplo de ello es que la música transmitida desde la radio no se ve como cultura, simplemente porque no constituye el hecho de estar en un teatro apreciando un concierto.

La relación de CMHW con el Centro Provincial de la Música tributa a la actualización de la producción musical de los artistas villaclareños. En el pasado año, se prestó mayor atención a los que resultaron ganadores en la interpretación de boleros durante el evento Cubadisco (2015) para darles promoción a estos intérpretes desde el programa Boleros.

Según los sujetos del PCC y de la Dirección Provincial de Cultura, los medios implementan la Política Cultural partiendo de sus esencias, que van enfocadas a: “la democratización de la cultura, la libertad de creación, preservación del patrimonio inmaterial y material de la nación, la educación al público desde el realce de los símbolos que verdaderamente representan al santaclareño” (Comunicación personal, 17 de marzo).

Siguiendo estas directrices, la preocupación, no solo desde la dirección de cultura, sino también del PCC es que “algo mal hecho desde los medios constituye una distorsión de la Política Cultural, la confusión de las jerarquías artísticas puede influir en el gusto del pueblo y después cuesta más trabajo rectificar que aplicar. A veces lo más valioso no es lo que se difunde y esto no responde a las intenciones de la administración” (Comunicación personal, 12 de abril).

A pesar de ello se considera que desde el PCC esta preocupación no se materializa en hechos, pues sus orientaciones van más hacia la política informativa y no a los elementos culturales de la programación. Asumen, la necesidad de darle riendas sueltas al medio, libertades para conformar su propia agenda. Cabría preguntarse si esto es resultado de que el Partido ha asumido el nuevo papel de los medios en la sociedad cubana más rápido que los miembros de CMHW.

Desde el punto de vista noticioso estas instituciones manifiestan su acuerdo en cuanto al trabajo del medio. Sin embargo, desde la Uneac se insiste en que, el componente noticioso supera con mucho al reflexivo. Las secciones culturales

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de los medios masivos no cubren la necesidad de expresión profunda demandada por la cultura para cumplir su papel en la estructuración del ideal humanista al que se aspira desde la Política Cultural.

Aquí vuelve a relucir la necesidad de superación. Es desde el lenguaje y el conocimiento sobre el tema que deben verse reflejada la valoración pública de los fenómenos.

Uno de los problemas específicos planteado por la filial de cine, radio y tv en el último congreso de la Uneac (2015) fue que en ocasiones se ignoran los criterios mayoritarios de los artistas. “Se les pide opinión y luego se hace otra cosa, por ejemplo: programas del verano que son retirados. Se toman decisiones arbitrarias, sin profundidad y solo a partir de encuestas (Informe Uneac, 2015)”.

Para la UNEAC sí resulta pertinente que los medios desempeñen mejor este papel pues contribuirían a esa lucha constante contra la banalidad. En este sentido plantean la urgencia de asumir la frase dicha por Fidel Castro Ruz en su discurso Palabra a los intelectuales que “lo primero que hay que salvar es la cultura”, pero a partir de la cultura verdadera y no como un slogan.

“Además de su propia conformación estructural dentro del esquema de dirección que los subordina a instancias políticas, el papel de usuario que se le asigna a la cultura impide ver en estos medios, en el momento actual, agentes muy eficaces en el debate de la Política Cultural” (Comunicación personal, 12 de abril).

Lo que sucede en cada congreso de la Uneac, la AHS, el PCC, la UPEC, las reuniones del ICRT y las reuniones desde la dirección de cultura es parte de ese proceso de rectificación de la Política Cultural que el país necesita, y lo que allí se debate se debe tener en cuenta para determinar los lineamientos de esa política. “Ello aportaría muchas aristas desde donde se pueden observar, y proponer añadidos o supresiones a los procederes que luego acabamos llamando Política Cultural” (Comunicación personal, 11 de abril). Pero falta cohesión desde las direcciones nacionales de estas instituciones que deben partir de la premura de que estos debates tributen a la Política Cultural.

En este sentido en la Uneac se reconoce la necesidad de que el ICRT, el Centro Provincial de la Música, el MinCult y otras instituciones culturales trabajen juntos en la promoción de obras y creadores que expresen las

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auténticas jerarquías intelectuales y artísticas de la cultura cubana, a través de los medios.