III. Discursos Transversales:
6. Relación entre actores
- Cercanía y horizontalidad:
Se logra observar que los voluntarios son los actores más cercanos a los jóvenes, mediando por lo tanto todas las actividades que vienen desde la Coordinación del Ciclo de Formación a partir del acompañamiento a las familias, siendo los discursos de los jóvenes referidos a los mismos relacionados a aspectos positivos y destacando varios de ellos el aumento de la cercanía con los mismos a partir del proceso de Formación.
Se visualiza a la vez que por parte de la Coordinadora del Ciclo Aprender existe la constante intención de relevar la presencia de los mismos, efectuando constantemente agradecimiento ante la labor de éstos y otorgándoles diferentes espacios de expresión en los espacios grupales en los que se encuentran todas las familias.
A la vez, se observa que el refuerzo positivo trasciende desde las intenciones de la Coordinadora que representa al Equipo profesional de Forja a los voluntarios y así mismo a los jóvenes, pudiendo ver que los voluntarios constantemente animan y hacen claros a los jóvenes los aspectos positivos que logran ver en los mismos. Esto, se da también en el desarrollo de espacios en los que los jóvenes valoran ciertas actitudes o formas de sus compañeros. Dentro de esto, logramos ver que la perspectiva siempre se da desde la visualización de los aspectos positivos, lo que llama la Coordinadora del Ciclo en la entrevista personal, “recursos”. Dicha conceptualización, desde la perspectiva de la investigadora se podría considerar demasiado “economicista” o “materialista” frente a aspectos más abstractos y complejos, se podría decir al respecto que existe la presencia de una reducción a la complejidad de los aspectos valorados en tanto a la mirada concreta y materialista frente a los “recursos”.
Junto con lo anterior, se considerará en esta investigación, que dicha mirada algo reduccionista de la complejidad, que se fija más en los aspectos positivos, puede dejar de lado las áreas más críticas que deben ser abordadas o trabajadas en los sujetos, especialmente considerando el enfoque integral de la metodología de aprendizaje experiencial abordada, abordándose este aspecto más adelante con mayor profundidad.
A pesar de lo anterior, se logra visualizar que esta misma reducción, podría permitir facilitar los espacios de autovaloración y confianza en los jóvenes, debido a lograr ver los aspectos en uno que suelen estar menos recalcados por una sociedad que suele mirar desde la crítica y lo negativo a los otros incluso desde los estereotipos publicitarios que suelen minimizar a los sujetos, afectando en este caso la autoestima de los jóvenes, quienes se encuentran en pleno proceso de desarrollo de sus personalidades (EP3, 2014).
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Cabe mencionar que a partir de lo anterior y de la gran influencia que posee el grupo en la visualización de los otros y la valoración de éstos, es que se considera algo peligroso el dotar de poder a los sujetos externos en tanto a ser ellos quienes sean los principales “dadores” de autoestima a los jóvenes, ya que, desde la percepción de la investigadora, la identificación con los aspectos externos es débil en comparación a un proceso interno de confianza en uno y en sus habilidades y capacidades. Entonces, el trabajo en equipo y el aporte en tanto a la confianza que da que “otro confía en mí”, puede beneficiar procesos de autoconfianza y autovaloración, pero a la vez, puede perpetuar y/o amplificar la relevancia que los jóvenes le dan a los comentarios externos sobre sí mismos.
Ahora bien, en torno a la relación del trabajo en equipo, se logra observar que la mayoría de las relaciones entre los voluntarios y los jóvenes se da de manera bastante horizontal, lo que se expresa tanto en un trato cercano por parte de los voluntarios, quienes en su mayoría evitan ser tratados como “profes” y nombrados como tal por parte de los estudiantes, lo que pudo visualizarse por ejemplo en la Nota de Campo I, en donde una joven se refiere a la monitora como profe, contestándole ésta que no era su profesora y que le dijera por lo tanto por su nombre. Además de esto, cabe mencionar que la mayoría de los estudiantes observados poseen edades bastante cercanas a las edades de los jóvenes, lo que implica cercanía en tanto a la utilización de códigos y lenguaje en común., notándose esto especialmente en los espacios de reunión entre las familias, en donde los monitores en su mayoría utilizaban un lenguaje informal y afectuoso hacia los jóvenes, tanto en la Observación I y II, notándose una valoración por parte de los beneficiarios en tanto a la preocupación de los voluntarios por cómo están preocupados incluso por sus vidas cotidianas y fuera de la experiencia de Forja (J5, 2014).
Además de lo anterior, logramos ver que las actitudes corporales intencionadas por parte de los voluntarios, suelen ser círculos en donde todos(as) se encuentren a la misma altura, relacionándose esto a una horizontalidad entre los diferentes actores que participan de la jornada. Vemos también que varios de ellos intentan moverse en bloque incentivando en los jóvenes el hecho de “ser familia”, lo que se transmite también a ellos quienes varias veces se refieren a “ser familia” y trabajar para la “unidad”.
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- Componente adultocéntrico:
Sin embargo, se observa que algunas de las relaciones entre voluntarios y jóvenes, se ven traspasadas por conductas que podrían denominarse adultocéntricas, debido a notar en primera instancia que algunos voluntarios no dan espacio para que los jóvenes se expresen libremente ocupando su imagen como protagónica en algunas instancias de conversaciones grupales. Esto a la vez se puede relacionar a la falta de habilidades para el desarrollo de reflexiones que guíen a los jóvenes a profundizar sus cuestionamientos y que a falta de éstas habilidades junto al posible nerviosismo por tener que guiar dicho proceso reflexivo, se queden siendo protagonistas y abarcando la mayor parte del tiempo asociada al espacio de reflexión grupal.
Junto a lo anterior, se suma la actitud visualizada en uno de los voluntarios en particular, quien se refiere a los jóvenes con términos de “usted” y sumándole el “deber” y “tener” a diferentes acciones que les pide realicen, lo que se observa como un componente de poder que refleja autoritarismo por parte del voluntario, ya que además de los elementos discursivos del mismo frente a la relación con los jóvenes de su familia, se observan actitudes corporales lejanas hacia los jóvenes, manteniendo la distancia con los mismos y una imagen que se relaciona a tener mayor poder. Esto, se observa tiene consecuencias en ésta familia, siendo aquella que se ve menos alegre y motivada en comparación a las demás durante la Observación II. Los jóvenes parecieran ser los “alumnos” del voluntario o incluso sus hijos(as), manteniendo una actitud apática con éste e incluso no mirándolo a los ojos durante reflexiones grupales, lo que podemos ver en la siguiente fotografía:
Fotografía tomada por fotógrafa de Forja.
Todos se encuentran en un círculo con posturas livianas y cómodas. La Coordinadora de peto azul a la izquierda se muestra expresiva corporalmente
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El componente adultocéntrico también se logra visualizar a la hora de realizar la primera jornada del Ciclo de Formación, en donde la realización de las actividades en sí se encuentra a cargo de un equipo de guías de una organización contratada y especializada en la realización de actividades outdoor. Esto se aprecia en la forma de relacionarse entre algunos de los guías de dicha institución contratada por Forja, quienes poseen un trato poco cercano e inquisitivo con los jóvenes. Además de esto, se observa que el refuerzo positivo no es abordado por dicha organización, lo que se ve en la práctica en la realización de críticas constantes a una de las estudiantes por tener temor a enfrentarse a uno de los desafíos. Dicho aspecto se ve algo centralizado con la intención del voluntario por apaciguar dicha crítica sumándole a la actividad las felicitaciones a los sujetos y la valoración desde las diferencias y las distintas capacidades de cada uno. A partir de esto, se observa que no existe una alineación entre los guías contratados por Forja y la Corporación misma.
Otro componente que genera cuestionamientos en la investigadora y que podría asociarse al adultocentrísmo, es la visita de la Directora Ejecutiva
junto a parte de su familia a una de las jornadas, debido a ser un elemento silencioso pero que observa de pié las diferentes actividades sin existir una presentación previa ni claridad de sobre las visitas. Al parecer, se realizan debido a la tradición, ya que en la entrevista personal que se le realizó a la profesional del Equipo Ejecutivo que lleva más tiempo dentro de la Corporación, se recalca la presencia constante de la familia Boetsch durante los Ciclos de Formación. Desde la visión de este estudio, se dirá que esa presencia se basa como mencionamos en la tradición y en la intención de mantener el nexo entre la familia y la intervención de Forja.
Fotografía tomada por la investigadora.
Los jóvenes en su mayoría toman posturas débiles que expresan algo de desinterés, especialmente los dos hombres que deciden situarse en el escalón de arriba. A la vez, el monitor de pie se presenta como una figura potente, adulta y algo rígida.
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- Lazos cercanos e identidad grupal:
Finalmente, y abordando la relación entre los mismos jóvenes, se logra visualizar bastante cercanía y posturas corporales que denotan comodidad por parte de los mismos, quienes logran expresarse abiertamente frente a sus compañeros. A la vez, el esfuerzo de los voluntarios por afiatar a las familias parece tener resultados en tanto a la constante búsqueda de unidad por parte de los mismos quienes se relacionan entre ellos con bastante respeto y
escucha. Lo anterior, se logra visualizar tanto en el círculo pequeño dado por
las familias, como en las actividades que se dan junto a todos los jóvenes beneficiarios, manteniéndose siempre alegres y respetuosos entre ellos mismos, con los voluntarios y también con la Coordinadora del Ciclo.
Los mismos jóvenes expresan satisfacción respecto a la conformación de las
familias, muestran temas personales frente a éstos y son capaces de
visualizar aspectos positivos en los demás. Además de esto, logramos observar el no protagonismo de aquellos jóvenes que mostraban desde un principio actitudes asociadas al concepto de liderazgo desde una perspectiva tradicional que lo asociaría a personalidades extrovertidas, existiendo constantemente la intención por parte de los mismos de integrar a quienes se presentan más tímidos, lo que se pudo visualizar claramente en una actividad en donde varios de los jóvenes de una familia no se encontraban participando, siendo el joven con mayor personalidad el principal estratega dentro del proceso, pero deteniéndose rápidamente a preguntar a los demás respecto a sus ideas frente al desafío planteado, instándolos a participar tanto mental como físicamente del desafío (Aburto, Nota de Campo I, 2014).
Relacionado a lo anterior, es que notamos unidad en torno a la conceptualización de “forjador”, concepto que es nombrado por los mismos jóvenes y por lo que se podría interpretar generan una identidad común que los hace sentir pertenecientes a un grupo.
- Los Profesores:
Finalmente se mencionará que los profesores asistentes a los Ciclos de Formación no poseen una mayor participación de los procesos, siendo la mayoría espectadores de las actividades, sumándose a algunas de manera irregular y aislada, lo que se considera daría espacio a los jóvenes para expresarse con mayor libertad al no sentirse limitados por actores relacionados a una imagen de poder.
Sin embargo, se observa que una de las docentes que asiste a la Jornada de Formación III, siendo la segunda en ser observada por la investigadora, participa de las actividades integrándose a una de las familias como si fuera una monitora de la misma. Esto, a pesar de permitir tener un mayor acercamiento a las experiencias de los jóvenes, trajo consigo la dificultad de expresar una comparación respecto a la actitud de una estudiante, quien se
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mostró muy incómoda por el comentario de la profesora, quien dice encontrarse sorprendida del cambio de ésta joven, quien nunca había escuchado en el Colegio por que no habla y no se ve nunca (Aburto, Nota de Campo II, 2014).
A la vez, mencionar que desde el discurso de uno de los profesores se recalca la cercanía de los voluntarios con los jóvenes, manteniéndose una relación simpática pero “(…) que aun así no daba pie para que los jóvenes fuesen patudos con ellos” (Aburto, Nota de Campo I, 2014), teniendo esto relación con lo expresado por uno de los jóvenes entrevistados, quien se muestra sorprendido por la actitud de su monitora, en tanto a mostrarse como una más del grupo, apoyándolos, ayudándolos pero diciéndoles las cosas que debían hacer de una forma entendible pero no estricta (J1, 2014).
Lo anterior se verá como un elemento positivo de la Metodología de Aprendizaje Experiencial en tanto a la generación de límites claros desde la
cercanía y lazos entre sujetos que a pesar de encontrarse desde una relación
de poder diferente, se relacionan principalmente desde una horizontalidad
que permite a la vez crear vínculos y relaciones de confianza que permiten una
mayor apertura por parte de los beneficiarios.