Gustavo F Bayer
2. Relación entre autonomía, ciencia y tecnología
Evitando tautologías como el uso del concepto de independencia, podría entenderse la autonomía inicial como la capacidad de un es-
tado nacional para actuar según sus propios intereses. Sin embargo,
1. Revista de Administração Publica (Fundación Getulio Vargas, Río de Ja neiro), vol. 7, N° 2, abril-junio 1973.
sabe mos que todo estado nacional está ubicado en una red de re- laciones con otros estados, existiendo una interpenetración de los intereses de esa misma red de acción de cada estado.
Partiendo de estas consideraciones, se hace necesario un desdo- blamiento del concepto, usado en situaciones específicas, para com- prenderlo mejor. El caso normal sería que un estado nacional se rela- cionara con los demás de manera no conflictiva. En esa situación, la au- tonomía implicaría la capacidad de aprovechar esa relación al má ximo posible en interés propio. Sería diferente una situación de ten sión, ocasio- nada por un cambio en el comportamiento del estado con el cual nuestro estado autónomo se relaciona. Autonomía implicaría aquí la capacidad de redefinición del comportamiento propio a partir de intereses específi- cos, y no de la situación creada ocasionada por cambios en nuestros pro- pios patrones de interés, en nuestro estado autónomo. Aquí, autonomía implicaría la iniciativa de una redefini ción de la relación, a partir de esos cambios, y no la adaptación de los cambios a la relación preexistente.
La formulación del tema presupone la existencia de una relación entre autonomía nacional y política científica y tecnológica. Por lo tanto, cabe indagar primeramente si en realidad existe tal relación y, en caso afirmativo, si en ella hay una dirección causal. Partiremos de la existencia de una situación de autonomía nacional, para buscar sus fundamentos y allí localizar posibles relaciones con la política científica y tecnológica.
Una situación de autonomía nacional puede estar basada en una configuración de poder nacional y/o de autosuficiencia nacional. Te nemos una configuración de poder nacional generando autono- mía cuando la acción de ese estado nacional influencia nítidamente las acciones de los otros. Se trata de una supremacía en principio cuanti tativa y/o de una situación de dependencia material de otras naciones frente al comportamiento de nuestro estado autónomo. Una configu ración de autosuficiencia lleva a la autonomía, cuando un grado re lativo de autosuficiencia potencial minimiza la necesi- dad de mante ner relaciones con otros estados nacionales. Vale la pena destacar que estas dos bases de autonomía nacional no son excluyentes sino, por el contrario, generalmente se complementan.
Autonomía no es, por lo tanto, simplemente una situación sino un proceso dinámico. Una vez conquistada deberá ser mantenida. Se gún nuestro concepto inicial, autonomía significa la capacidad de actuar según los propios intereses. Siendo así, todo estado nacional intentará alcanzar una mayor autonomía o conservar la ya lograda.
En el caso de una autonomía basada en configuración de poder se intentará primeramente una ampliación de las cantidades que fun- damentan ese poder. Se buscará, así, un crecimiento cuantitativo del poder. Las variables contenidas en el fenómeno del poder no son, sin embargo, indefinidamente multiplicables; por el contrario, las posibi- lidades de un mero crecimiento cuantitativo tienden a minimizarse. Esto hace necesario indicar un proceso de calificación de las cantida- des en algún momento histórico, significando el uso de conocimien- tos acumulados, es decir, el uso de la ciencia y tecnología.
El mantenimiento de una autonomía basada en una situación de autosuficiencia potencial también podrá lograrse inicialmente me- diante la ampliación cuantitativa de las estructuras internas corres- pondientes. Esto será posible en tanto existan las condiciones de una simple expansión cuantitativa. No obstante, también aquí las variables contenidas no son infinitamente multiplicables, hacién- dose necesario un proceso de calificación de las estructuras de au- tosuficiencia, es decir, el uso de los conocimientos generados por la ciencia y la tec nología.
En los casos mencionados queda clara la existencia de una re- lación entre autonomía nacional, ciencia y tecnología, así como la di rección de la causalidad de esa relación: la autonomía genera nece- sidades de progreso científico y tecnológico, y ese progreso será tal a condición del mantenimiento de la autonomía. La política científi- ca y tecnológica será, por lo tanto, causada por el desarrollo de una po lítica de conservación de la autonomía.
El tema de nuestro trabajo no es, sin embargo, una situación ini- cial de autonomía sino, por el contrario, un estado nacional todavía en busca de su autonomía.
Analicemos este caso, para ver si también aquí existe relación en- tre autonomía, ciencia y tecnología.
Teóricamente, un estado podrá buscar autonomía tratando de am pliar sus bases de poder y/o de autosuficiencia. En el primer caso, deberán existir potencialidades reales de poder, tales como amplitud territorial, riquezas no explotadas, población significa- tiva, importancia estratégica, etc. Inicialmente, sería posible ima- ginar una estrategia de esperar el crecimiento vegetativo, posible- mente fortaleciéndolo me diante incentivos. Es cuestionable, sin embargo, el éxito de tal política. Si la nación en cuestión posee potencialidades de poder y no logró su autonomía, significa que los patrones de dependencia impedirán la activación de esas po- tencialidades. Un aumento de las potenciali dades llevaría, por lo tanto, a un probable fortalecimiento de esos patrones de depen- dencia, distanciándola cada vez más de la con quista de autonomía. Restaría entonces solamente la estrategia de una activación rápida de las potencialidades de poder. Dicha estra tegia debería partir de una expresión política de decisión de la con quista de la autonomía, cuya viabilidad no puede ser discutida en el contexto de este traba- jo. De cualquier manera, esa decisión no será suficiente para esta- blecer la autonomía. La activación de las potencia lidades de poder dependerá de las posibilidades de una utilización a corto plazo y sólida de los conocimientos acumulados por los sistemas científico y tecnológico locales. Tenemos aquí una relación entre auto nomía, ciencia y tecnología semejante a la de las naciones ya autó nomas, con la diferencia de que en este caso la relación deberá ser inducida políticamente, en tanto que en el caso discutido anterior mente la relación es, en general, espontáneamente causal.
Discutamos ahora la posibilidad de que un estado busque la auto nomía fortaleciendo sus condiciones de autosuficiencia. Tam- bién aquí sería posible imaginar una estrategia de ampliación cuan- titativa de las bases de esa autosuficiencia, mediante la expansión de las estruc turas correspondientes (expansión de la frontera agrícola, etc.). Pode mos suponer que cualquier comunidad tendería natural- mente al esta blecimiento de un grado relativo de autosuficiencia. Si esto no sucede en las naciones que la buscan, tal hecho signi- fica que existirían ba rreras materiales o sociales. También en este
caso sería poco viable esperar un crecimiento vegetativo, ya que las barreras mencionadas impedirían que ese crecimiento excediera la satisfacción de nuevas necesidades y no permitiendo, por lo tanto, la formación de un sistema de autosuficiencia. La situación se ase- meja a la discutida anterior mente: sólo sería posible la superación de barreras materiales y/o so ciales a partir de una decisión política, dependiendo de la moviliza ción de los conocimientos acumulados por los sistemas científico y tecnológico locales.
Para resumir, un estado no-autónomo no podrá esperar la con- quista de esa autonomía a partir del crecimiento vegetativo de sus bases de poder y/o de autosuficiencia; ella sólo se logrará a partir de una expresión política de decisión de conquista de esa autonomía, y dependerá de la capacidad de movilización de los conocimientos acu mulados en los sistemas científico y tecnológico locales. En tér- minos claros, el establecimiento de una política científica y tecnoló- gica autó noma, es decir, correspondiente a los intereses propios de esa nación, sería la expresión política fundamental de la decisión de conquista de autonomía nacional.